lunes, 13 de febrero de 2017

In your bedroom



La jaula se ha vuelto acuario, el pájaro devino pez. El pez se liberó volando. De sus escamas nacieron alas en un tono verde agua. Su libertad era del color de las uvas que formaron el vino que hoy beben mis labios. Más no por ello lo que bebo calma mi sed. Puesto que me encuentro en el medio del océano de sus sábanas, añorantes de su cuerpo. Contemplo dulcemente su vuelo fugitivo hacia tierras cuyo mapa me es ajeno. El vino deviene agua salada que aumenta el deseo de beber de los elixires que el pez me niega. Más no por ello dejo de soñar con su sonrisa incólume. Más no por ello deja de desvelarme su recuerdo. 
La jaula se ha vuelto acuario, del pez nacieron alas y éste se ha volado. De su figura tan sólo conservo el recorte de una sombra. Más no por ello dejo de amar su libertad, de anhelar la mismísima imposibilidad de soñar su mismo sueño. Más bien, más bien por ello.

martes, 7 de febrero de 2017

Inercia

Hoy me costó gran parte de la mañana salir del estado de angustia en el cual me desperté. Cuando no tengo responsabilidad que cumplir hacia terceros y me despierto con angustia, no hay forma de poder moverme de la cama hasta bien entrada la mañana. ¿Es que acaso mis propias responsabilidades subjetivas no deberían movilizarme? Siento como si me aplastara una fuerza inconmensurable que viene desde lo alto a dejarme inmóvil y pegada al colchón. No sé, debe de ser el espíritu de alguna especie de mamut extinto el que me aplasta con su peso dejándome expuesta a la insoportable levedad del ser que se niega a ejecutar algún tipo de resistencia frente a tal comodidad y holgazanería. Lo peor es que ni siquiera disfruto del confort de mi somier, porque me mata la culpa al sentir que mato mis sueños y deseos dejándome llevar por esa indefinida sensación de no poder avanzar por haber perdido los ejes. No veo ningún norte, tan sólo distintos senderos que se bifurcan o se convierten en callejones sin salida cuando intento caminarlos. Siento como si ninguno de mis objetivos valiera la pena, como si cada pequeña meta fuera un camino hacia la mismísima muerte o hacia la mismísima nadificación del sentido, lo cual es lo mismo. Y detesto esa posición tan cómoda de dejar que el día me arrastre a medida que sus horas van muriendo y mi cabeza sigue igual de estancada que mi cuerpo. Porque de una cosa estoy segura: cuando caigo en esos estados de inmovilidad mental, también se me inmoviliza el cuerpo. No hay lugar de dónde sacar la fuerza para mover mis músculos, tendones y articulaciones cuando el horizonte se desdibuja de esa manera. No hay pulsión capaz de activar mi esqueleto, que yace inerte como una piltrafa entre las sábanas. Intento remontar el día escribiendo estas líneas, pero ya llegada la noche estoy en la misma posición de dejadez, tomando una copa de vino tinto y dándole secas al cigarro que se consume como mi vida, segundo tras segundo, minuto tras minuto…cuando no hay un deseo que la movilice, cuando no hay futuro que se proyecte a modo de faro para guiarme en este presente.

It's over.

Se siente o no se siente, es tan simple como eso. Si te detienes a pensarlo, es que necesitas racionalizarlo. Y puedes razonar acerca de las decisiones que tomarás al constatar un sentimiento, pero no puedes elegir seguir sintiéndolo o dejar de sentirlo.
Fuérzate en sentir lo que no puedes sentir y vivirás una mentira, traicionándote y traicionando; jugarás un juego en el que ninguna de las partes saldrá ganando, ya que serás consciente de la negación y por más intentos que hagas en auto-engañarte; jamás podrás sustentar mediante el fingimiento la ilusión de estar amando.
Fuérzate en hacer desaparecer lo que no puedes evitar sentir y reaparecerá desde otro lado, ya como angustia, ya como llanto aparentemente inmotivado, como falta de aire, como falta de voz o como dolor del cuerpo cuyo origen viene del alma. O como ese sueño que te despierta a mitad de la noche con ganas de seguir soñando...

viernes, 3 de febrero de 2017

Poder decir adiós

El amor dura en mi vida lo que dura su objeto en tanto fuente de inspiración.

viernes, 27 de enero de 2017

Osadia loca...

...husmear en t u s cosas.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Para un anacoreta

Hay muchas formas para tramitar el dilema existencial, humano por excelencia, de anhelar algún tipo de trascendencia, de dejar alguna huella en este mundo. Algunos deciden continuar con la especie, otros deciden escribir alguna melodía para un más allá en el cuál tan sólo seamos polvo de estrellas en el cosmos, o algunas líneas que humedezcan los ojos de algún humano demasiado humano del mañana del jardín de los presentes… 
Este dilema muchas veces nos hace soñar un tanto megalomaníacamente, nos hace perdernos en un futuro que no podemos terminar de dibujar, nos hace ahogarnos en un vaso de agua del cual vemos tan sólo su parte vacía, nos hace olvidar que las huellas más valiosas son las que construimos con aquellos seres especiales que están, ahora, aquí y ahora, transitando nuestro camino a nuestro lado; soñando nuestros mismos sueños a distancia pero en cierta cercanía que por más virtual que sea no deja de ser real, no deja de producir efectos. Nos hace evadir de los sentimientos profundos que nos desvelan a mitad de la noche y por los cuáles vale la pena seguir despiertos para constatar que, generado cierto lazo, cierta conexión…el libro de una historia puede escribirse incluso con una tinta invisible que une los hilos de dos vidas errantes que han compartido un sinfín de noches en vela, de reflexiones y elucubraciones cuasi paralelas, de sueños y ensueños, de Beatles, Julios y Magas, de otoños en sepia, de dos copas de vino que se chocan y siguen brindando en la comunión de los anacoretas. 
Es vergonzoso mi desfasaje, y mi excusa de la cervicalgia para evadirme de chequear un mensaje que hoy me he encontrado y que me ha robado la sonrisa más grande del día, haciéndome recuperar la magia de saber que en algún bar de Buenos Aires un artista con todas las letras se ha inspirado en nuestras eternas divagaciones de noctámbulos para emitir con su preciosa voz una melodía que contiene mi nombre. Hoy soy feliz porque sé que una huella de mí ha quedado en su música, porque alguna noche en vela me ha recordado. 
Hoy soy feliz porque sé que sus huellas siempre formarán parte de lo que soy, que nuestros caminos siempre seguirán cruzándose…hoy sonrío desde el agradecimiento más auténtico y festejo este encuentro atrasado, pero encuentro en fin; y le recuerdo a este chico, a vos, Manu, que te quiero y admiro muchísimo, y que anhelo estar sentada en un bar escuchándote tocar esa melodía… pero que mientras tanto… observo el video como si mi presencia incorpórea pudiera alcanzarte.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Contraluz

En las trayectorias siempre errantes de la pulsión hay recortes que obnubilan al sujeto, a modo de condensaciones de sentido que cobran su intensidad en función de una historia singular. 
Hay imágenes que se convierten en una verdadera fotografía para el alma, que subsumen lo simbólico por la captura imaginaria cuando el objeto no es sólo capaz de despertar el deseo sino que también hace renacer a la ternura. 





Recorto la escena dentro de la escena de la cuál soy una observadora que vacila entre la contemplación pura a la incidencia en dicho cuadro. Hay una lámpara encendida en una habitación a oscuras. Hay una figura masculina sentada sobre una silla ubicada de modo tal que su rostro queda a oscuras pero perfectamente delimitado por el efecto a contraluz. Los libros dispersos definen un clima. Los cigarrillos se consumen lentamente tras la petite mort, viciando eróticamente el aire tras cada bocanada de placer. El hombre, introspectivo, absorto en los universos del lenguaje, se esfuerza en hacerme pronunciar palabras en alemán que de su boca hacia mis oídos generan un ensalmo que me enciende cada íntima fibra corporal.
Es ese el mismísimo instante en que una persona adviene un lugar a habitar, un paisaje emocional, que se resignifica desde la mirada expectante de otro ser capaz de recortar el sentido de una escena singular. Es un punto de detención en las coordenadas nostálgicas de la eterna búsqueda de un horizonte, es un punto que se fija al delimitar un cuerpo al cual el alma impulsa a acariciar.
No fue sólo su voz, a modo de sinécdoque, representando ese todo inagotable de su existencia. No fue sólo su cuerpo, recortado a contraluz. Ni sus dotes multilingües. Fue algo de mí formando y no formando parte de esa escena, con su remera favorita deslizada sobre mi cuerpo, que unos minutos antes se encontraba desnudo junto al suyo. Fue algo de mi estar y no estar presente, o estar a modo de observadora pasiva de una escena que me desbordaba. 
Creo que se trata de todo eso pero principalmente de algo más: de eso de aquel otro que siempre constituye la dimensión de un enigma, de ese más allá que se nos escapa. De ese querer capturar un algo innombrable de su esencia, que se desvanece en el mismo momento en que creímos poder verbalizar lo que por naturaleza es indecible.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Dank


En el jardín de los senderos que se bifurcan la otra hija del viento traspasó un umbral que creía infranqueable. Saltó a través del muro para ver qué es lo que se escondía detrás de ese sendero de tierras prometidas desde antaño. De algún fondo olvidado de lo que quedaba de su alma germinaron lilas que ya no anunciaban soles negros sino lunas radiantes de noches de desvelo. Su brillo delineaba con su esplendor una escena dentro de otra escena, tiñendo de ilusiones un espacio viciado de pensamientos petrificados que se fueron a dormir junto a sus miedos aliados. Las sombras ensordecedoras de las noches melancolizadas cedieron el lugar al regreso de un ensueño, marcado por la posibilidad de enunciación de la ternura. El desierto devino manantial. El tiempo se cristalizó en la eternidad de un presente marcado por el fuego. 
El amanecer trajo consigo una calma tan profunda como un estado de trance, la luz del nuevo día hizo brotar la más bella y pura de las armonías. La felicidad debe de ser algo así como volver a flotar entre nubes de algodón en un cielo dónde toda estrella fugaz es posible de concederte un deseo. El oro en los bolsillos debe de ser algo así como el incipiente nacimiento de un querer de dos soledades que se funden en un encuentro. La forma del alma está bordeada por el vacío que se pulveriza en el instante de un abrazo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Ascenseur pour l'échafaud

No vengo a decirte que quisiera repararte. Ni vengo a remendar tus heridas causadas por terceros. Vengo a decirte que lo que quiero es que aprendas a respetarte. No vengo a acusarte por haber caído en un subsuelo en el cuál todos somos vulnerables a caer, sino a rogarte que por favor vuelvas a la superficie, a recordarte que estás a tiempo de salvarte, a reclamarte que escuches más a la vida, que cedas más frente a tus propios deseos, a pedirte que por favor dejes de deprimirte y de ser espectador de vidas que en verdad pueden ser incluso más vacías de lo que crees que es la tuya cuando no ves más que un solo tono. No vengo a juzgarte, vengo a suplicarte si es necesario, si eso puede llegar a servir de algo…que sos una persona maravillosa que no está viendo que de a poco te vas disolviendo en un camino que tal vez ya no sea el tuyo, que dejes de permitir que te roben toda esa magia que llevás por dentro y que no podés ver porque te colgaste esa máscara de dolor y de nostalgia por la vida que quisieras estar viviendo y que te ciega a ver todas las ventanas que se abren cuando vos ves esa sola puerta cerrándose. Vengo a decirte que estás a tiempo, que somos jóvenes y que por favor me escuches y te mires con los ojos con los que yo puedo mirarte, que te aprecies al menos un poquito de la forma en que yo puedo apreciarte, que te valores por lo que yo puedo llegar a valorarte y que dejes de soñar sueños que más que sueños devienen pesadillas. Me desespera todo tu dolor y me gustaría arrojarlo por el balcón junto a la estatua de Roca y a todas tus inhibiciones. Si no tuviera este resfrío y si no estuviera tan decaída te escribiría un testamento a la altura de Woody, con ironías incluidas, con metáforas y giros más inteligentes. Pero me veo compelida por la urgencia de soltarte un te quiero a través de la distancia, un gracias por haberme regalado tan bellísimo fin de semana y un abrazo que pueda llegar a rozarte el alma. La llave está en tus manos, “la jaula se ha vuelto pájaro”…sólo vos podés decidir qué es lo que vas a hacer con ese miedo. Tú vida es ahora, ¿la vivís vos o te la viven? Wake up, darling.

thinking about...


- Creo que la gente debería estar junta de por vida, como palomas o católicos. 
- No sé, quizá la gente no esté destinada a tener una relación profunda. Tal vez estemos destinados a tener una serie de relaciones de distinto alcance.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Have I cross the line?

All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.

sábado, 20 de agosto de 2016

Last night...

En los tiempos que corren, un gesto verdaderamente maravilloso y lamentablemente en desuso al compartir una noche con alguien es que esa persona te pida "perdón" la única vez en que durante horas y horas toma el celular para chequear un mensaje. Te dan ganas de abrazarlo hasta que se haga de día...

jueves, 21 de julio de 2016

martes, 19 de julio de 2016

Detalles

Nos definen los detalles,
un gesto, una sonrisa, un pensamiento.
O la particularidad de un acento.
Nos definen rasgos ínfimos,
los defectos más que las virtudes,
las cicatrices más que el maquillaje,
las comisuras más que nuestro traje.
Somos ese precipitado de partículas que,
azarosa y alocadamente,
componen este entramado único,
esta sumatoria de máscaras
más o menos contradictorias,
con las cuáles luchamos,
para tratar de llegar a ser
quienes creemos que somos,
sin llegar jamás a agotar
el devenir de nuestra esencia,
poblada de multiplicidades.
No sabemos bien qué es lo que somos
pero sí sabemos,
que nada somos sin los otros.