miércoles, 7 de diciembre de 2016

Para un anacoreta

Hay muchas formas para tramitar el dilema existencial, humano por excelencia, de anhelar algún tipo de trascendencia, de dejar alguna huella en este mundo. Algunos deciden continuar con la especie, otros deciden escribir alguna melodía para un más allá en el cuál tan sólo seamos polvo de estrellas en el cosmos, o algunas líneas que humedezcan los ojos de algún humano demasiado humano del mañana del jardín de los presentes… 
Este dilema muchas veces nos hace soñar un tanto megalomaníacamente, nos hace perdernos en un futuro que no podemos terminar de dibujar, nos hace ahogarnos en un vaso de agua del cual vemos tan sólo su parte vacía, nos hace olvidar que las huellas más valiosas son las que construimos con aquellos seres especiales que están, ahora, aquí y ahora, transitando nuestro camino a nuestro lado; soñando nuestros mismos sueños a distancia pero en cierta cercanía que por más virtual que sea no deja de ser real, no deja de producir efectos. Nos hace evadir de los sentimientos profundos que nos desvelan a mitad de la noche y por los cuáles vale la pena seguir despiertos para constatar que, generado cierto lazo, cierta conexión…el libro de una historia puede escribirse incluso con una tinta invisible que une los hilos de dos vidas errantes que han compartido un sinfín de noches en vela, de reflexiones y elucubraciones cuasi paralelas, de sueños y ensueños, de Beatles, Julios y Magas, de otoños en sepia, de dos copas de vino que se chocan y siguen brindando en la comunión de los anacoretas. 
Es vergonzoso mi desfasaje, y mi excusa de la cervicalgia para evadirme de chequear un mensaje que hoy me he encontrado y que me ha robado la sonrisa más grande del día, haciéndome recuperar la magia de saber que en algún bar de Buenos Aires un artista con todas las letras se ha inspirado en nuestras eternas divagaciones de noctámbulos para emitir con su preciosa voz una melodía que contiene mi nombre. Hoy soy feliz porque sé que una huella de mí ha quedado en su música, porque alguna noche en vela me ha recordado. 
Hoy soy feliz porque sé que sus huellas siempre formarán parte de lo que soy, que nuestros caminos siempre seguirán cruzándose…hoy sonrío desde el agradecimiento más auténtico y festejo este encuentro atrasado, pero encuentro en fin; y le recuerdo a este chico, a vos, Manu, que te quiero y admiro muchísimo, y que anhelo estar sentada en un bar escuchándote tocar esa melodía… pero que mientras tanto… observo el video como si mi presencia incorpórea pudiera alcanzarte.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Contraluz

En las trayectorias siempre errantes de la pulsión hay recortes que obnubilan al sujeto, a modo de condensaciones de sentido que cobran su intensidad en función de una historia singular. 
Hay imágenes que se convierten en una verdadera fotografía para el alma, que subsumen lo simbólico por la captura imaginaria cuando el objeto no es sólo capaz de despertar el deseo sino que también hace renacer a la ternura. 





Recorto la escena dentro de la escena de la cuál soy una observadora que vacila entre la contemplación pura a la incidencia en dicho cuadro. Hay una lámpara encendida en una habitación a oscuras. Hay una figura masculina sentada sobre una silla ubicada de modo tal que su rostro queda a oscuras pero perfectamente delimitado por el efecto a contraluz. Los libros dispersos definen un clima. Los cigarrillos se consumen lentamente tras la petite mort, viciando eróticamente el aire tras cada bocanada de placer. El hombre, introspectivo, absorto en los universos del lenguaje, se esfuerza en hacerme pronunciar palabras en alemán que de su boca hacia mis oídos generan un ensalmo que me enciende cada íntima fibra corporal.
Es ese el mismísimo instante en que una persona adviene un lugar a habitar, un paisaje emocional, que se resignifica desde la mirada expectante de otro ser capaz de recortar el sentido de una escena singular. Es un punto de detención en las coordenadas nostálgicas de la eterna búsqueda de un horizonte, es un punto que se fija al delimitar un cuerpo al cual el alma impulsa a acariciar.
No fue sólo su voz, a modo de sinécdoque, representando ese todo inagotable de su existencia. No fue sólo su cuerpo, recortado a contraluz. Ni sus dotes multilingües. Fue algo de mí formando y no formando parte de esa escena, con su remera favorita deslizada sobre mi cuerpo, que unos minutos antes se encontraba desnudo junto al suyo. Fue algo de mi estar y no estar presente, o estar a modo de observadora pasiva de una escena que me desbordaba. 
Creo que se trata de todo eso pero principalmente de algo más: de eso de aquel otro que siempre constituye la dimensión de un enigma, de ese más allá que se nos escapa. De ese querer capturar un algo innombrable de su esencia, que se desvanece en el mismo momento en que creímos poder verbalizar lo que por naturaleza es indecible.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Dank


En el jardín de los senderos que se bifurcan la otra hija del viento traspasó un umbral que creía infranqueable. Saltó a través del muro para ver qué es lo que se escondía detrás de ese sendero de tierras prometidas desde antaño. De algún fondo olvidado de lo que quedaba de su alma germinaron lilas que ya no anunciaban soles negros sino lunas radiantes de noches de desvelo. Su brillo delineaba con su esplendor una escena dentro de otra escena, tiñendo de ilusiones un espacio viciado de pensamientos petrificados que se fueron a dormir junto a sus miedos aliados. Las sombras ensordecedoras de las noches melancolizadas cedieron el lugar al regreso de un ensueño, marcado por la posibilidad de enunciación de la ternura. El desierto devino manantial. El tiempo se cristalizó en la eternidad de un presente marcado por el fuego. 
El amanecer trajo consigo una calma tan profunda como un estado de trance, la luz del nuevo día hizo brotar la más bella y pura de las armonías. La felicidad debe de ser algo así como volver a flotar entre nubes de algodón en un cielo dónde toda estrella fugaz es posible de concederte un deseo. El oro en los bolsillos debe de ser algo así como el incipiente nacimiento de un querer de dos soledades que se funden en un encuentro. La forma del alma está bordeada por el vacío que se pulveriza en el instante de un abrazo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Ascenseur pour l'échafaud

No vengo a decirte que quisiera repararte. Ni vengo a remendar tus heridas causadas por terceros. Vengo a decirte que lo que quiero es que aprendas a respetarte. No vengo a acusarte por haber caído en un subsuelo en el cuál todos somos vulnerables a caer, sino a rogarte que por favor vuelvas a la superficie, a recordarte que estás a tiempo de salvarte, a reclamarte que escuches más a la vida, que cedas más frente a tus propios deseos, a pedirte que por favor dejes de deprimirte y de ser espectador de vidas que en verdad pueden ser incluso más vacías de lo que crees que es la tuya cuando no ves más que un solo tono. No vengo a juzgarte, vengo a suplicarte si es necesario, si eso puede llegar a servir de algo…que sos una persona maravillosa que no está viendo que de a poco te vas disolviendo en un camino que tal vez ya no sea el tuyo, que dejes de permitir que te roben toda esa magia que llevás por dentro y que no podés ver porque te colgaste esa máscara de dolor y de nostalgia por la vida que quisieras estar viviendo y que te ciega a ver todas las ventanas que se abren cuando vos ves esa sola puerta cerrándose. Vengo a decirte que estás a tiempo, que somos jóvenes y que por favor me escuches y te mires con los ojos con los que yo puedo mirarte, que te aprecies al menos un poquito de la forma en que yo puedo apreciarte, que te valores por lo que yo puedo llegar a valorarte y que dejes de soñar sueños que más que sueños devienen pesadillas. Me desespera todo tu dolor y me gustaría arrojarlo por el balcón junto a la estatua de Roca y a todas tus inhibiciones. Si no tuviera este resfrío y si no estuviera tan decaída te escribiría un testamento a la altura de Woody, con ironías incluidas, con metáforas y giros más inteligentes. Pero me veo compelida por la urgencia de soltarte un te quiero a través de la distancia, un gracias por haberme regalado tan bellísimo fin de semana y un abrazo que pueda llegar a rozarte el alma. La llave está en tus manos, “la jaula se ha vuelto pájaro”…sólo vos podés decidir qué es lo que vas a hacer con ese miedo. Tú vida es ahora, ¿la vivís vos o te la viven? Wake up, darling.

thinking about...


- Creo que la gente debería estar junta de por vida, como palomas o católicos. 
- No sé, quizá la gente no esté destinada a tener una relación profunda. Tal vez estemos destinados a tener una serie de relaciones de distinto alcance.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Have I cross the line?

All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.

sábado, 20 de agosto de 2016

Last night...

En los tiempos que corren, un gesto verdaderamente maravilloso y lamentablemente en desuso al compartir una noche con alguien es que esa persona te pida "perdón" la única vez en que durante horas y horas toma el celular para chequear un mensaje. Te dan ganas de abrazarlo hasta que se haga de día...

jueves, 21 de julio de 2016

martes, 19 de julio de 2016

Detalles

Nos definen los detalles,
un gesto, una sonrisa, un pensamiento.
O la particularidad de un acento.
Nos definen rasgos ínfimos,
los defectos más que las virtudes,
las cicatrices más que el maquillaje,
las comisuras más que nuestro traje.
Somos ese precipitado de partículas que,
azarosa y alocadamente,
componen este entramado único,
esta sumatoria de máscaras
más o menos contradictorias,
con las cuáles luchamos,
para tratar de llegar a ser
quienes creemos que somos,
sin llegar jamás a agotar
el devenir de nuestra esencia,
poblada de multiplicidades.
No sabemos bien qué es lo que somos
pero sí sabemos,
que nada somos sin los otros.

miércoles, 13 de julio de 2016

Waiting

Es sabido ya que la relación del neurótico obsesivo con su objeto de deseo tiene una impronta de imposibilidad que lo hace dar esos eternos rodeos tratando de que el deseo no decaiga. Postergar, procrastinar, vacilar y dudar son infinitivos que le sientan muy bien a este tipo de sujetos. Ahora bien, -ya por fuera del plano fantasmático- imagínese el brote de neurosis que al pobre sujeto con rasgos marcadamente obsesivos le da cuando el objeto de deseo se va, literalmente, al mismísimo fin del mundo por tiempo indefinido.

lunes, 11 de julio de 2016

Somebody to...

- (Entre risas) Mirá! te están saliendo canas...
- Seee, ¡parezco un viejo!
- No, parecés maduro.
(Y te hacen aún más hermoso)

viernes, 17 de junio de 2016

Transición




Hubo un momento en el cual desde algún lugar no exactamente personificable se me demandó ser una adulta y desde ese punto de quiebre sentí como si una parte de mí misma hubiera muerto. Claro que no fue un acontecimiento con fecha precisa, más bien fue algo así como un proceso gradual y a la vez, un camino de ida sin posibilidad de retorno. La cuestión es que no termino de saber cómo demonios se hace para ‘ocupar bien’ este puesto vital que debería ya estar ocupando en un sentido cronológico socialmente consensuado. Simplemente no encajo en esa posición y tampoco hago mucho por encajar, porque en el fondo no me interesa. Pero desde entonces sentí como si aquello que yo creía que era mi “esencia” (concibiéndola como un devenir en constante fluir y no en términos sustancialistas) se hubiera marchado con la joven creativa que yo creía que era. Creo que fue ese el momento en el cuál dejé dormirse mi sueño de ser escritora, el sueño que durante tantos años alimenté con una responsabilidad digna de un “adulto” desde el semblante de una niña, púber y luego, una joven adolescente. Creo que desde el 2013 no hago más que recordar aquel sueño con cierto dejo de tristeza y de reprocharme a mí misma el no hacer demasiado por volver a soñarlo. Pero desde entonces no dejo de pensar en este quiebre que a modo de vacío o de agujero negro va tragándose mis motivos vitales. Alejandra Pizarnik intentaba reparar esa hendidura originaria escribiendo, pero al leerla sentí que todo lo que yo podría llegar a escribir ya estaba escrito bajo su pluma tan profunda como sagaz. Fue en ese punto de quiebre vital cuando dejé ir mis rasgos melancólicos en un duelo perpetuo que hasta el día de hoy sigo elaborando, porque en el fondo hasta siento nostalgia por aquella hilacha en la que me había convertido. Desde esa ruptura no dejo de sentir, año tras año, que más responsabilidades tengo y que menos vivo, que menos encajo en el prototipo de mujer adulta y que más me distancio de aquellas personas cuyas vidas han seguido un curso segmentario en términos deleuzeanos: ir al colegio – trabajar / estudiar – juntarse en pareja – procrear. Me siento perdida entre mucha gente de mi misma edad porque no comparto sus estilos de vida, esto no significa que los repruebe, simplemente no los comparto; y eso me hace sentir por fuera de muchos grupos de pertenencia. Vuelvo a este rincón en una fría noche de viernes para poder recordarme que en alguna parte de lo que soy aún puedo ser capaz de sentir, vuelvo a este rincón extraviado en el tiempo para poder sentirme digna de mi existencia y para poder resignificar el camino que transité tratando de divisar las huellas que verdaderamente cuentan. ¡Cómo extraño sentarme a escribir sin tantas trabas del pensamiento obstruyendo el libre fluir de mis palabras! 
Me veo al espejo mientras tomo un café y escribo estas líneas y siento que detrás de esas ojeras indelebles aún queda mucho por vivir si me animo a salir de este microcosmos, si me atrevo a volver a experimentar con cuerpo y alma, si me atrevo a romper de una buena vez esta coraza hermética que me impide ver al mundo con los ojos de una soñadora. Una soñadora ya no tan idealista, pero sí capaz de volver a creer, a crear, a sentir y a volar con las alas de sus propios deseos.

miércoles, 8 de junio de 2016

Decisión

Volver a Humanidades o morir de la angustia.







Amo la carrera que elegí, amo leer sobre Psicología y Psicoanálisis y me siento preparada para ejercer la profesión, ¡pero cómo detesto el clima de esa facultad! me pone de mal humor el sólo hecho de tener que ir de vez en cuando a hacer un trámite o a rendir finales. Desde que cursé en Humanidades no dejo de sentir que por fin había encontrado mi lugar de pertenencia y después de tantos años necesito volver a sentir esa sensación tan "heima" que me generaba. 

jueves, 26 de mayo de 2016

¡?

¿Por qué será que mis neuronas se activan cuando las de los demás se van a dormir? ¿Por qué será que sólo me hallo a mí misma en la profundidad de la noche? ¿Por qué últimamente sólo la música, el cine y la literatura son capaces de hacerme sentir? ¿Por qué perdí toda noción de lo que es el contacto humano?