lunes, 16 de julio de 2018

Sobre el duelo

Y así fue cómo rendí mi última materia: duelando.


viernes, 6 de julio de 2018

Another girl...

El viernes pasado volvía en bicicleta de la facultad pensando –como cada vez que tengo que pasar cerca de su casa al volver de la ciudad universitaria- en el muerto. Recordé que fue para estas fechas que el año pasado nos volvimos a ver con frecuencia, recordé la música, lo maravilloso y placentero de cada uno de esos encuentros. Interrupción del pensamiento: Fuck! Se me salió la cadena unas cuadras antes de casa. No tenía ganas de ensuciarme todas las manos de grasa –alta paja-, así que decidí agarrar la vereda y seguir a pie. En ese ínterin de vislumbrar alguna que otra figura atractiva, me percaté de los meses que hace que no siento ningún tipo de deseo. Y de alguna u otra manera, ese viernes, un día después de recibirme… luego de tantos meses de desvío absoluto de mi libido sexual hacia metas inhibidas…me di cuenta de que más allá del muerto y de todos sus fantasmas, alguna dimensión de mi deseo existe. No podría explicar de otra manera lo que me sucedió al ver de lejos a esa piba, porque fue tal el grado de atracción que terminé acercándome hasta tener su rostro casi pegado al mío –hice todo un rodeo entre la gente para quedarme mirándola fijamente-. Y dije: ¡Oh, gracias al puto Dios en el que no creo, todavía tengo deseos! Fue cuasi orgásmico el instante en que me quedé completamente anonadada con la mirada perdida en esos ojos marrones.

viernes, 25 de mayo de 2018

De una falta irreductible al significante

Sólo estamos de duelo por alguien de quien podemos decirnos Yo era su falta. Estamos de duelo por personas a quienes hemos tratado bien o mal y respecto a quienes no sabíamos que cumplíamos la función de estar en el lugar de su falta. Lo que damos en el amor es esencialmente lo que no tenemos, y cuando lo que no tenemos nos vuelve hay sin duda, regresión, y al mismo tiempo revelación de aquello en lo que faltamos a la persona para representar dicha falta. Pero aquí, debido al carácter irreductible del desconocimiento acerca de la falta, tal desconocimiento simplemente se invierte, o sea que la función que desempeñábamos de ser su falta ahora creemos poder traducirla como que hemos estado en falta con esta persona –cuando precisamente por eso le éramos preciosos e indispensables.

Lacan, S10 "La Angustia", p.155. Paidós.

sábado, 12 de mayo de 2018

On an island

Yo creía que ‘lo nuestro’ duraría indefinidamente, porque siempre persistía al interior de sus mismas pausas. Yo creía que incluso si alguno decidía darle un fin a ‘eso’ que permanecía, nos seguiría uniendo para siempre una bella complicidad. Yo creía que tendría la posibilidad de ver tu sonrisa hasta que a los dos se nos llenara el pelo de canas. 
Hoy te extrañé tanto que me tuve que encerrar a llorar en el baño. Esperé el momento en el que ya no quedó nadie en el tercer piso del edificio más que esta piltrafa que ahora escribe. Tapé mis lágrimas con el agua caliente que caía de la ducha mientras me bañaba para salir de ahí y volver a hacer –como cada día de mi vida- como si nada hubiera pasado. Ahora me visto con los ropajes del fingimiento mientras le sirvo una copa de vino a tu ausencia…

sábado, 21 de abril de 2018

Co-pensando con V.

Creo haber leído hace muchos años en un libro de Sábato la idea de que la novela moderna nace como respuesta frente al escrutinio de la condición humana y que el artista es aquel capaz de develar algo de dicha condición. Por mí parte, creo que el Psicoanálisis -aún sin ser específicamente un arte- apunta a algo semejante. Y creo también que hay algunas personas con una capacidad tal de reflexión que más de una vez me han sorprendido planteándome ideas que yo había leído, tal vez bajo otros conceptos, pero con la misma lógica de pensamiento, en Freud o en Lacan. 
Después de muchas madrugadas de conversaciones eternas acompañadas de vino, café y tabaco Flandria de vainilla, anoche con V. llegamos a un par de conclusiones luego de nuestras mutuas reflexiones: 
En primer lugar, en relación al suicidio, V. me planteaba que según ella, el momento en el cual el acto se lleva a cabo tiene que ver con un abandono absoluto de todo pensamiento. A propósito, le comenté sobre el pasaje al acto, sobre el atravesar la propia imagen y acerca del famoso “niederkommen” freudiano y sobre su traducción como un posible “dejarse caer”, “dejarse ir”. 
En segundo lugar, en relación a determinado dolor de existir, retomando un poco a Pizarnik, llegamos a la conclusión de que ciertos estados del ser pueden pensarse bajo la lógica de lo indecible. Alejandra decía que lo esencial es indecible. Agrego entonces: aquello que resiste todo tratamiento posible por la palabra.
Hoy escuché a un psicoanalista francés, Jean Allouch. Entre mis apuntes de lo escuchado voy a recortar dos fragmentos que cito literalmente:
En primer lugar: “La ejecución del pasaje al acto se dispensa de todo pensamiento que se piensa a sí mismo”. “El pasaje al acto no se realiza más que en la ausencia de todo pensamiento que se piensa”. El lugar del pasaje al acto es el del “yo no pienso” ligado al vel de la alienación y en tanto “acto” queda asociado irremediablemente a algo que se produce en el orden de lo definitivo e irremediable. 
En segundo lugar, una de las participantes del seminario plantea, también en relación al pasaje al acto, que no tiene mucho sentido preguntarse acerca de “las razones” o el “por qué”, ya que ello nos llevaría a la pretensión de hallar “La” verdad, ni tiene sentido adoptar una posición de descripción exhaustiva al modo del discurso psiquiátrico. La pregunta abierta que ella planteó a la comunidad analítica fue la siguiente: “¿Qué podemos decir acerca del pasaje al acto?” A lo que Allouch responde: “Hay algo del acto que es irreductible a la palabra, algo que nunca nuestras palabras nos van a explicar ni dar la razón. El pasaje al acto nos desilusiona de nuestras pretensiones de dar las razones y buscar explicaciones y en ese sentido…el pasaje al acto nos hace más humildes”.
Me acabo de acordar de una cita que Lacan retoma de Picasso: “yo no busco, encuentro”. Feliz fue mi encuentro con Allouch, pero doblemente feliz fue que se haya anudado tan maravillosamente a mi reencuentro con un ser tan maravilloso como V.
En fin, mucho psicoanálisis por hoy. Es la hora de Pessoa.

Nostalgias de otoño

A veces soy infumable: odio el sonido del timbre (lo desconectaría si de ello no dependiera mi trabajo), odio el sonido de un teléfono sonando (es que más bien, odio hablar por teléfono) y me irritan hasta la ira los martillazos cuando hay reparaciones en algún lugar continuo (me producen algo así como una crisis de angustia). A veces me pregunto qué demonios hago viviendo acá. Pero hay algo que es un placer para mis oídos y que no me desconcentra en absoluto: el barullo del recreo de los niñxs de primaria jugando en el patio de la escuela que queda a la vuelta de casa. Año tras año, abril tras abril, esto me sigue pareciendo algo maravilloso. Amo escuchar sus gritos entremezclados, esas vocecitas llenas de vida, incluso sonrío –ahora mismo- al escuchar a uno de los chicos haciendo una especie de grito gutural e imagino –por lo que veo sin poder ver- que debe estar corriendo queriendo atrapar al resto. Me produce una nostalgia de las más lindas, me transporta mentalmente al remolino de hojas otoñales mezcladas con envolturas de golosinas en dónde cada otoño corríamos y jugábamos en el patio de mi escuela primaria.

jueves, 12 de abril de 2018

So fuckin' miss you.

Encontré una versión extendida de casi una hora de Fade Into You de Mazzy Star. Subí el volumen al máximo porque alguien está martillando en alguna pared cercana y ese ruido está a punto de provocarme una crisis nerviosa con agresividad incorporada. Siento cada martillazo como un puñetazo en el alma. Me desespera, me provoca ira. Pero todo lo que hago es llorar. Cómo me gustaría encerrarme en una habitación hermética en la que ningún ser extraño pudiera ingresar. Cada vez que ingresa a Heima algún sujeto desconocido por alguna x causa me siento violada. 
Creo que te hubiera gustado que esta música sonara de fondo mientras nos revolcábamos en la cama. Creo que hubiera sido tierno, como cuando escuchábamos juntos Cigarettes After Sex mientras me contabas que te gustaría sacar una entrada para ir a ver Sigur Rós. Sin embargo te fuiste antes de que los islandeses toquen por primera vez en nuestro país. 
Me levanté desganada sabiendo que al abrir la ventana me encontraría con un día gris. “Genial”, pensé, “ideal para estudiar”. Busqué un Seminario de Lacan que ni siquiera entra en la bibliografía obligatoria de la materia que tengo que rendir, leí un par de párrafos muy interesantes y la imagen de tu rostro me desconcentró por completo. En verdad fue la música, la lista aleatoria que te tira YouTube en función de lo que venías escuchando previamente. En primer lugar noté que la canción que sonaba estaba sonando acorde a la música que veníamos escuchando con V. Pero a la vez noto que mis reproducciones de YouTube aún contienen los sedimentos de tus propios gustos musicales. Estás ahí, entonces estás acá. Bueno, al menos está tu sombra. Creo que V. es la única persona en este mundo capaz de comprenderme verdaderamente cada vez que le hablo de vos, es como si me escuchara solamente con el alma. 
Tengo pánico de olvidar tu sonrisa. Tengo terror de olvidar el tono de tu voz. No quiero estudiar. Quiero revolcarme con tu ausencia y dibujar tu cuerpo entre las sábanas. Llorarte el día entero a ver si al menos comprendo de una vez que nunca más volveré a verte. 

viernes, 6 de abril de 2018

Us and Them

Que el sexo está sobrevalorado no es un invento mío. ¿A qué espécimen humanoide se le puede ocurrir que me puede llegar a calentar una fotografía de su asqueroso miembro eréctil? Por Dios, si quisiera que me lluevan penes, sólo tendría que discar un par de números y ya. Más que un pene lo que me excitaba terriblemente de mi ausente era que me leyera a Oliverio Girondo luego de tener sexo, tal vez hasta esperaba más ese momento que al acto en sí, pese a lo mucho que nos gustábamos mutuamente. O que me mostrara videos de música psicodélica mientras nos tirábamos desnudos en el colchón un domingo lluvioso a las siete de la tarde. Eso era mágico, y a eso ya no lo tengo, ni me interesa buscarle un sustituto. 
No, no es histeria mi querido mendocino, es simplemente no tener ganas de compartir mi cuerpo con nadie. ¿Y cuál hay con eso? Mi satisfacción de hoy es recibir, por ejemplo, a Zeta, porque Zeta sabe que lo último que quiero hoy en día es tener sexo con alguien, y quedarnos tomando fernet y charlando desde la medianoche hasta las 11 de la mañana sin tener que revolcarnos. Porque Zeta me conoce como nadie en este mundo, y me conoce porque me escucha, cosa invaluable hoy en día. No tengo ganas, no tengo ganas de revolcarme con nadie. Mi satisfacción actual no pasa por ese lado, ¿y cuál hay con eso? Mis orgasmos son mentales, o místicos, o astrales. Whatever. 
Lo mejor que me pasó en los últimos días fue recibir a esas dos mujeres encantadoras en casa, las dos juntas, y sentarnos las tres a tomar mates, armar unos puchos y entre el humo contarnos nuestras cosas. Prefiero la compañía y la amistad de V. y de A. a cualquier pene de este mundo. Ay, por favor, ¿te pensás que me importa que me digas que la tenés grande? Lo más grande de mi vida en este momento es mi amor puro hacia V., ella sabe cómo leerme como ningún hombre lo ha hecho. Prefiero y elijo una y mil veces mis noches de profundas conversaciones con ella a cualquier acto sexual carente de sentido que cualquier hombre pueda venir a ofrecerme en este momento.

lunes, 26 de marzo de 2018

Into the dark

Algo murió para que algo renazca. No soy quien era pero una parte de esa soñadora que alguna vez fui renació gracias a nuestro encuentro. Alguien murió y con él también murió un trozo de mí para siempre. Existen ciertas heridas que no podremos sanar, pero cuando tu aroma inunda mi habitación y tus palabras me llegan desde otros planos rozándome el alma puedo volver a sentirme a salvo. Sos como un ángel que llegó para repararme las alas. Siguen dañadas, pero el sendero se vuelve un poco más luminoso cuando lo transitamos juntas. 
Conozco tu oscuridad, comparto tu dolor. Me gustaría decirte que nunca más sentirás ese tipo de angustia, que tus pensamientos se ordenarán, pero tal vez algunas personas necesitamos de cierto caos mental para evadirnos de la monotonía que nos empuja a respirar nuestros días sin haberlos vivido. La mochila pesa menos cuando la compartimos. La melancolía puede ser un lugar para habitar cuando nos sentimos desoladas, pero si vamos a hundirnos en ella sabremos cómo construir un puente que nos acerque y nos impida caer en un precipicio. 
Me hiciste recordar lo mucho que amaba las noches. ¿Cuánto hacía que no compartía palabras con alguien hasta la luz del alba? ¿Cuánto hacía que no sentía las ansias de querer compartir con alguien tantas horas de mi vida? ¿Cuánto hacía que no sentía que estaba conociendo a alguien tan jodidamente especial, y que en ese mismo instante me estaba volviendo a reconocer a mí misma? 
Y yo no sé cuántas de todas esas estrellas están vivas o cuántas de ellas están muertas. Sólo sé que el cielo nocturno se ve maravilloso cuando vos estás a mi lado.

sábado, 24 de marzo de 2018

?¿

Termino de publicar la última entrada y ella me escribe.

O empiezo a creer en algún tipo de sincronicidad trascendental que nos une o ya me estoy volviendo loca. Al diablo, me quedo con esta locura. 

Lost

Te extraño tanto que me duele. Porque yo no tengo nada que perder, es que estoy llenando mi estómago vacío con un whisky que mi paladar ni siquiera tolera. Lo trago como si fuera agua para no sentir su sabor, porque el frío me quitó las ganas de ir a comprarme un vino malbec para caer en el mismo estado de desamparo pero al menos con un buen gusto en mi boca. Te extraño tanto que me duele. Porque yo no tengo nada que perder, es que estoy llenando mis pulmones de nicotina sabor a vainilla con tal de recordarte, es que estoy presionando estas teclas como si fueran balas que me arrojo a mí misma en esta noche de otoño en la que me duele en el cuerpo tu ausencia. Y vuelvo a escribir como hacía años no lo hacía, sin importarme el resultado, como si cada letra se cayera de mi alma, como si cada letra fuera una nota de la música que compone el drama de mi existencia, mientras suena Marooned de fondo y en lo único que puedo pensar es en tu voz hablándome hasta quedarnos dormidas. Y sé que vos también estás escuchando Pink Floyd, tan sólo a metros de distancia de esta habitación. Y no sé qué estarás pensando, y no sé qué estarás sintiendo, cuando yo sólo puedo sentir la ausencia de tu presencia corrompiéndome hasta las lágrimas. El alcohol empieza a hacer efecto pero el sueño aún no llega, sólo llegan más lágrimas. Si tan sólo me hablaras, si tan sólo me hablaras, aunque sea a la distancia, tal vez este dolor se calmara. Una palabra…dame una palabra. Me duele la cabeza, más me duele el alma. Me duele tu ausencia. Me pesa tu ausencia. Me enloquece tu ausencia. Quisiera volver a ser un témpano incapaz de sentir nada. Quisiera volver a sentirme segura en mi anestesia emocional, en mi presunta racionalidad. ¿Por qué no puedo volver a ser la misma, después de todos esos momentos que compartimos? ¿Por qué todo lo que antes le daba color a mis días ahora me resulta tan insulso? El whisky asqueroso que estoy tomando empieza a cumplir su efecto deseado. Siento náuseas. Me desvanezco en tu ausencia, acariciando las palabras que a mi noche le son ajenas. Me hundo en mi dolor, a ver si de una buena vez vuelvo a sentir que existo, a ver si respiro, a ver si me duermo, a ver si te sueño. Me embriaga tu ausencia, me hastío de mi presencia. Si tan sólo me hablaras…

jueves, 22 de marzo de 2018

Hey You



Hace muchos años me “regalaron” una canción de los Beatles y me enseñaron un “código”, que desde ese entonces funciona incorruptible en mi vida. Si yo regalo una canción, esa canción pertenecerá para siempre a su destinatario, -ahora agregaría: incluso más allá de la muerte-, uniéndonos en un vínculo eterno, independientemente de las vicisitudes de ese vínculo en nuestra vida finita y terrenal.
Esta canción será siempre tuya. Y de ahora en más representará un espacio intermedio entre ambas. Tal vez podría haber elegido otra con una melodía más bella, pensé en Wearing the Inside Out porque la canta Rick (otro de mis amados abrazables al igual que Thom). Elegí “Hey You” porque para mí representa el pedido de ayuda antes de quedar atrapadas por el muro, la elegí porque para mí representa una ínfima parte de lo que “soñamos despiertas” durante todas esas veladas juntas. La elegí porque volví a sentir gracias a tu sensibilidad, porque con vos pude mostrarme en toda mi fragilidad y sin embargo salir fortalecida de ello. La elegí porque el pedido de ayuda es mutuo, porque me brindaste tus oídos tanto como yo te brindé los míos. Y este regalo también significa un “gracias”. 
Aunque las palabras no puedan definir nuestros vuelos astrales y nuestros bosques nocturnos repletos de luciérnagas y bichitos de luz, aunque las palabras no puedan definir nuestros viajes oníricos, quiero que recuerdes esta canción cada vez que te sientas triste, quiero que seas capaz de pedirme ayuda cada vez que necesites que te tienda la mano desde afuera del muro. Voy a ser la que permanezca despierta esperando escuchar esa vocecita que me susurra sus pensamientos, sus luces y sus oscuridades. Quiero que sepas que en la vida a veces es necesario confiar en que uno es capaz de hacer una promesa, porque vivimos en tiempos en dónde la volatilidad de los lazos los hace tan quebradizos que algunas palabras sí merecen ser conservadas y resignificadas, y aunque no te guste esa palabra, yo te prometo que mientras viva, vos nunca vas a estar sola.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Thelma & Louise

Primera noche sin ella
me falta su falta
me sobra su insomnio

Inmersa en el bosque nocturno
hardo en preguntas

Me quema la luz del día
necesito del sol de la noche

para recordar que existo
cuando ella me habla

Amiga, hermana
Tu dolor es mi dolor
me dolés en el alma
me dolés en el cuerpo

Tus ojos son el espejo

que busco cuando me pierdo. 

miércoles, 7 de marzo de 2018

17 Canciones para Autopista

Recibir de la nada un mensaje con un enlace y una frase. 
"Ese fue el disco con el que nos besamos".

Cuando querés, sos un tierno.