jueves, 8 de noviembre de 2018

Viceversa.

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte 

tengo ganas de hallarte 
preocupación de hallarte 
certidumbre de hallarte 
pobres dudas de hallarte 

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte 
buena suerte de oírte 
y temores de oírte 

o sea
resumiendo 
estoy jodido 
y radiante 
quizá más lo primero 
que lo segundo 
y también 
viceversa. 

Mario Benedetti

miércoles, 7 de noviembre de 2018

He

Todo viejo amor nos importuna siempre.

martes, 6 de noviembre de 2018

L

Oh! La eterna fantasía de rescate ligada a la suposición falaz de que esa otra personita necesita ser rescatada. Esos malditos resabios del amor cortés y el culto por el encuentro con la inaccesibilidad de un objeto enaltecido al cual darse por el mero desinterés, por la mera contemplación que no deja de medir las distancias, que no deja de medir las palabras pero que siempre permanece en las sombras. 
Das männliche typus, tan mal llamado "viril" ya que no tiene género porque es una posición -porque es una modalidad del amor- en dónde la falta (¿cuándo no?) viene a ocupar el lugar central de lo que está más allá de lo que se ama y por eso mismo es que uno se enamora y sigue jugando al juego de ver si superpongo mi falta a la tuya a sabiendas de que no hay posibilidad de colmar el vacío irreductible que relanza la pantomima gracias a la cual el sin sentido de la vida tenga algún motivo de ser vivida.

viernes, 26 de octubre de 2018

Fluir sin un fin más que fluir

Me tomé media lata de Stout y ya me río de janeiro. Igual me encanta ser así, no necesitar grandes sumas de alcohol para reírme de la nada que es la vida y darme cuenta de que todos los problemas que puedo llegar a generar en mi cabeza no merecen ser llamados tales (me salió no del todo perfecta una remera que quería mucho que me quede perfecta porque era un regalo de alguien que quiero mucho para alguien que ella quiere mucho). Faa, igual el muerto sigue muerto y nunca me olvido de eso. El año pasado intenté tanto olvidarlo con alcohol que terminé con gastroenteritis toda la segunda quincena del mes de octubre. Es por esto que me gusta tomar de vez en cuando: para reírme de todo lo que un minuto antes llamé un “problema”. Problema sería que tuviera cáncer, hoy tuve mambos negros todo el día con un dolor extraño que no sabía de dónde venía y que no era el típico dolor de cervicales producto de trabajar mucho en la computadora. Fui a mi clase impostergable del gimnasio, me relajé, pero el maldito dolor seguía ahí, así que me tuve que mandar un ibu hasta que se pasó y me olvidé de mi miedo a tener cáncer de pulmón y acá estoy con mi Stout fumándome otro pucho más de Mac Baren de café al ron mientras la genia de mi vieja que también es mi gran ayudante de trabajo y casi mi socia se está bañando y yo me termino la Stout y quisiera un poco más y las palabras me salen como pitadas del pucho armado o como las ideas que fluyen sin cesar. Palabras, palabras, palabras. Me gustaría mirar a los ojos a la pendeja esa y decirle que me encanta, que es hermosa en todos los sentidos y que se mueve de puta madre, pero probablemente no lo vaya a hacer nunca y dentro de unos años la vea caminar junto a un maldito novio o novia y yo me quede mirando como hago siempre. Fuck. Cómo odio que los hombres me sigan leyendo como heterosexual y me encaren pelotudos por Facebook con los cuáles no compartiría ni una charla. Mi paraíso vincular es V., porque es la única persona que hoy en día me lee como un libro abierto y se ríe de todos los giles que me miran por la calle. Ah, ya extraño a V., aunque la haya visto ayer y dialoguemos virtualmente todo el tiempo. Oh! el random de YouTube tiró "The Scientist" de Coldplay y eso me hace pensar en que tengo que juntarme con G. y tengo muchísimas ganas de darle un abrazo y de que me cuente qué ha sido de su vida en todos estos años. 

jueves, 25 de octubre de 2018

Primavera.

Venía pensando desde hace meses que todos los hombres me daban asco (sólo sexualmente hablando, of course) hasta que soñé que me acostaba con un profesor y volví a sentir deseo. De todas formas me enamoré infantilmente de otra imposible. ¿Desde cuando escribo sin importarme un carajo el resultado estético de mis palabras? 
Extraño tener tiempo para estar triste y escribir sobre ello. 

Fechas

Un año y diez días de que el muerto está muerto y todavía me enoja pensar en lo que hizo. Un año y diecisiete días de la última vez que lo vi marchar por mi puerta y me hubiera gustado saber que ese iba a ser el último abrazo. Un año y diecinueve días de la primera vez que le escribí un “te quiero” –en el sentido más compañero y libre del término-, y de eso sí...de eso sí que no me arrepiento, a eso sí que me lo agradezco. 

sábado, 22 de septiembre de 2018

Notion ♪

A veces no sé dónde termino yo y empieza ella. O viceversa. Encontrarse cara a cara con un espejo no necesariamente es una experiencia fácil. A veces empiezo una idea y ella la completa. O viceversa. Ella siempre sabe convertir el ambiente más mundano en un bosque repleto de seres fantásticos. Ella es como la que fui, me recuerda todos los días aquella “yo” – ¿muerta?- de mi pasado. El mundo se desvanece cada vez que ella está a mi lado. Ninguna compañía se compara con la de ella. A veces no sé quién soy hasta que ella me lo recuerda. O viceversa. Ella conoce la receta perfecta para trastocar cada partícula del entorno, ella conoce las palabras justas para movilizar mi mente en planos tan lejanos como recónditos. Es la única persona capaz de hacerme olvidar de las desdichas de la vida cotidiana, la única capaz de mirarme a los ojos y penetrarme el alma.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Quisiera 
tener 
el
valor
suficiente
para dar
ese
salto.

lunes, 13 de agosto de 2018

Where is my mind?

Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.
Todo el tiempo viajo con mi mente a lugares que no existen.

sábado, 4 de agosto de 2018

Casona Yiró

Ayer a la noche fui a ver teatro en una especie de casa medieval cuasi gótica que se escondía en el corazón de Rosario. Ninguno de los presentes sabía que existía semejante tesoro detrás de esa pintoresca fachada por calle San Lorenzo. Compartí la velada (si la palabra velada viene de velas la cuestión fue literal, ¡en las mesas había velas como las que usamos cuando se corta la luz!) con una amiga y su hermosa gente. Entre esta gente hay un chico que sé que en algún momento del verano se fijó en mí o al menos eso es lo que mi amiga me dijo por aquel entonces. Desde hace años me parece muy atractivo. Cuestión que no sé dónde quedó mi yo del pasado, ese yo que confiaba en su autoestima a la hora de entablar una conversación con alguien que le parece lindo. Me siento indeseable y horrible más de un rato al día. No sé muy bien desde cuándo (pero sé que viene desde antes de la muerte del muerto) perdí completamente todo código o estratagema a la hora de lidiar con situaciones que podrían llegar a devenir escenas deseantes. Es como si diera por sentado que nadie se va fijar en mí porque ni siquiera yo puedo a veces mirarme en el espejo. O como si defensivamente me alejara de toda posibilidad de que alguien intente querer algo conmigo incluso en situaciones en dónde yo también quisiera saber algo al respecto. Soy consciente de que en este caso no se trataría jamás de una “historia de amor” pero muy seguido me pregunto si alguna vez en la vida yo podré volver a sentir algo que se acerque a mi concepto de amor. También me pregunto por qué me niego así incluso al mínimo surgimiento de un deseo en su estado incipiente. ¿Por qué sólo me fijo en chicas con las cuáles no puedo tener nada? ¿Por qué no hice nada por acercarme un poco más a ese chico que francamente me agrada? Sé lo que sentí anoche cuando algo del deseo surgió en mí. Más que sentir fue un pensar, un recordar. Se me vino a la mente el cuerpo del muerto y ya no pude pensar en otra cosa. Y no es que haya amado al muerto, pero me cuesta el sólo hecho de representarme compartiendo mi cuerpo con otro sin que en mi cabeza emerjan representaciones de cuando estaba con él. Por fuera del plano del deseo, cada vez que pienso en el amor me doy cuenta de que sólo lo sentí una vez en la vida, pero la Valeria que soy hoy ya es otra completamente diferente a la que era por aquel entonces en mi plena adolescencia. Con otra amiga siempre nos interrogamos sobre ello: ¿será que ya estamos adultas como para volver a sentir ese tipo de amor efervescente y un tanto idealizado? ¿Pero entonces qué demonios debería ser el amor hoy? Tal vez la realidad sea de semejante planicie que ya no puedo hacer otra cosa más que pensar en cómo carajo pagar las cuentas o de qué manera empezar a ejercer mi profesión. Es como si el peso de lo concreto obturara incluso toda pregunta acerca de la remota posibilidad de llegar a sentir algo por alguien, aunque sólo sea un deseo.

lunes, 16 de julio de 2018

Sobre el duelo

Y así fue cómo rendí mi última materia: duelando.


viernes, 6 de julio de 2018

Another girl...

El viernes pasado volvía en bicicleta de la facultad pensando –como cada vez que tengo que pasar cerca de su casa al volver de la ciudad universitaria- en el muerto. Recordé que fue para estas fechas que el año pasado nos volvimos a ver con frecuencia, recordé la música, lo maravilloso y placentero de cada uno de esos encuentros. Interrupción del pensamiento: Fuck! Se me salió la cadena unas cuadras antes de casa. No tenía ganas de ensuciarme todas las manos de grasa –alta paja-, así que decidí agarrar la vereda y seguir a pie. En ese ínterin de vislumbrar alguna que otra figura atractiva, me percaté de los meses que hace que no siento ningún tipo de deseo. Y de alguna u otra manera, ese viernes, un día después de recibirme… luego de tantos meses de desvío absoluto de mi libido sexual hacia metas inhibidas…me di cuenta de que más allá del muerto y de todos sus fantasmas, alguna dimensión de mi deseo existe. No podría explicar de otra manera lo que me sucedió al ver de lejos a esa piba, porque fue tal el grado de atracción que terminé acercándome hasta tener su rostro casi pegado al mío –hice todo un rodeo entre la gente para quedarme mirándola fijamente-. Y dije: ¡Oh, gracias al puto Dios en el que no creo, todavía tengo deseos! Fue cuasi orgásmico el instante en que me quedé completamente anonadada con la mirada perdida en esos ojos marrones.

viernes, 25 de mayo de 2018

De una falta irreductible al significante

Sólo estamos de duelo por alguien de quien podemos decirnos Yo era su falta. Estamos de duelo por personas a quienes hemos tratado bien o mal y respecto a quienes no sabíamos que cumplíamos la función de estar en el lugar de su falta. Lo que damos en el amor es esencialmente lo que no tenemos, y cuando lo que no tenemos nos vuelve hay sin duda, regresión, y al mismo tiempo revelación de aquello en lo que faltamos a la persona para representar dicha falta. Pero aquí, debido al carácter irreductible del desconocimiento acerca de la falta, tal desconocimiento simplemente se invierte, o sea que la función que desempeñábamos de ser su falta ahora creemos poder traducirla como que hemos estado en falta con esta persona –cuando precisamente por eso le éramos preciosos e indispensables.

Lacan, S10 "La Angustia", p.155. Paidós.

sábado, 12 de mayo de 2018

On an island

Yo creía que ‘lo nuestro’ duraría indefinidamente, porque siempre persistía al interior de sus mismas pausas. Yo creía que incluso si alguno decidía darle un fin a ‘eso’ que permanecía, nos seguiría uniendo para siempre una bella complicidad. Yo creía que tendría la posibilidad de ver tu sonrisa hasta que a los dos se nos llenara el pelo de canas. 
Hoy te extrañé tanto que me tuve que encerrar a llorar en el baño. Esperé el momento en el que ya no quedó nadie en el tercer piso del edificio más que esta piltrafa que ahora escribe. Tapé mis lágrimas con el agua caliente que caía de la ducha mientras me bañaba para salir de ahí y volver a hacer –como cada día de mi vida- como si nada hubiera pasado. Ahora me visto con los ropajes del fingimiento mientras le sirvo una copa de vino a tu ausencia…