martes, 27 de enero de 2009

2001: Una Odisea En El Espacio (película)


2001: Una Odisea En El Espacio
Stanley Kubrick


“Son libres de especular acerca del significado filosófico y alegórico de 2001” Stanley Kubrick


En 1968 la historia del cine de ciencia ficción pasó a dar un paso fundamental marcando puntualmente un antes y un después, en el preciso momento en el que Stanley Kubrick dio a luz a su esplendorosa: 2001, Una Odisea En El Espacio.

En mis parlantes comenzó a sonar “Atmospheres” de Gyorgy Legeti, y la pantalla aún permanecía en total oscuridad, y así prosiguió durante unos cuántos instantes. Esa ausencia de imágenes quizás se asemeja a lo poco que sabemos sobre el origen del Universo, a lo poco que conocemos el espacio exterior, a la incertidumbre que nos genera pensar en que quizás lo que conocemos sobre las galaxias no representa absolutamente nada comparado con todo lo que quizás hay más allá de ellas…

El volumen en mis auriculares estaba al máximo y yo me sentía totalmente ansiosa por comenzar a ver la catalogada como mejor película de ciencia ficción de la historia del cine. Una obra maestra, como muchos ya lo habrán dicho.

De palabras ya había tenido una buena dosis al terminar de leer la novela de Clairke, ésta vez sin dudas no hacían falta palabras, con imágenes, efectos especiales y una excelente y majestuosa banda sonora cualquier diálogo hubiera estado de más, porque la película no se trata de diálogos sino de un espectáculo audiovisual.

Pero lo inevitable es dejar quieta nuestra mente, desde las primeras escenas cualquier persona con un poco de espíritu filosófico no puede hacer otra cosa más que detenerse a pensar, pensar hasta retorcerse la cabeza, como a todos los que nos atrae la filosofía y las grandes preguntas trascendentales nos gusta retorcérnosla.

Fue el mismo Kubrick quien lo dijo: “Quise que la película fuera una experiencia intensamente subjetiva que alcanzara al espectador a un nivel interno de conciencia como lo hace la música.”

Luego de perdernos unos minutos en el espacio exterior oyendo la obra maestra de Richard Strauss “Thus Spoke Zarathustra” y pasados unos minutos podemos ver al majestuoso monolito que les brindaría a los mono-humanoides la capacidad intelectual para comenzar a utilizar herramientas para la caza. Interesante cuestión es plantearse el hecho de que desde nuestros orígenes una de las primeras cosas que estuvo en nuestras mentes fue destruir a lo que nos rodea. Aquí se oye la psicodélica “Réquiem” de Gyorgy Ligeti.

Posteriormente, Johann Srtrauss nos conducirá de la Tierra a la Luna con “The Blue Danube”, y la canción que hasta el día de hoy me hizo pensar en una danza de novios, de ahora en más me recordará a esta danza espacial de la nave dirigiéndose a la estación espacial.

Y más interrogantes comienzan a abalanzarse en mi cabeza: ¿Algún día en un futuro incierto podrán ocurrir estas cosas? ¿Podremos construir estaciones espaciales en donde nuevas generaciones nazcan en el espacio? ¿O nuestra tan descuidada Tierra llegará a su final mucho antes de que eso pueda ocurrir? ¿Realmente el hombre llegó a la Luna o fue todo una farsa de los estadounidenses? Sea una mentira o no…en aquel entonces Kubrick ni siquiera sabía que tiempo después se proclamaría la noticia hasta hoy cuestionada de que el hombre conquistó el espacio exterior…

Y como si fuera poco viaje ir desde la Tierra a la Luna, y como si no fuera poco ya un monolito…en el 2001 la Luna será excavada para descubrir en su interior otro gemelo del anterior… que al recibir contacto humano emitirá un sonido agudísimo que irá directo a nuestro tercer monolito ubicado en Júpiter, en este entonces estaremos deleitándonos con “Luz Aeterna”, también de Gyorgy Ligeti.

La simpleza y delicadeza del ballet “Gayane” de Aram Khachaturian nos mostrará a un astronauta haciendo sus ejercicios en la nave espacial “Discovery One”, la cual tendrá como misión viajar a Júpiter para investigar sobre la supuesta existencia de vida extraterrestre que fue capaz de colocar al monolito en el interior de la Luna.

¿Y quién será el sexto pasajero de la Dyscovery? ¿Quién cumplirá la función de ser precisamente el sistema nervioso de la nave espacial? ¿Quién será el que ocasionará muertes y conflictos dentro de la nave? Nada más ni nada menos que un ordenador llamado Hal 9000, un ordenador que desarrollará desordenes psicológicos que lo conducirán a una cascada de mentiras y engaños. Y acá surge la discordia entre las máquinas y el hombre. ¿Terminarán algún día las máquinas con nosotros? Comprobado ya está que luego de la Revolución Industrial la tecnología pasó a convertirse en una de las principales fuerzas de poder y control sobre la vida humana, convirtiendo a muchos hombres en autómatas, alienándolos en su trabajo diría Marx…

Otro gran punto en cuestión es la enorme sorpresa que nos llevamos con las relaciones entabladas entre los humanos a lo largo de la película…en todo momento se hace presente una frivolidad que no puedo negar me inquietó demasiado. Es más…creo que en la primera hora del film no pude degustarlo completamente precisamente por esta razón, ya que normalmente las películas que suelo disfrutar en su mayor esplendor son las que se basan en los sentimientos…pero de sentimientos entre humanos 2001 no se trata en absoluto. ¿Qué nos habrá querido decir Kubrick con esto? Quizás de alguna manera él ya venía vislumbrando uno de los problemas de nuestra actualidad: nuestras relaciones se vuelven cada vez mas superfluas, la tecnología invade cada uno de los aspectos de nuestra vida, y quizás algún día logre enfriarnos por completo… hoy en día la computadora, la televisión, los celulares, los mp3…nos proporcionan grandes ventajas pero si nos detenemos a pensar un poco…nos alejan cada vez más del “cara a cara”.

La tecnología se hace presente en cada matiz de nuestras vidas y lo que hoy parece ser una gran ventaja sabemos que tiene sus enormes contra. Los avances en tecnología nos llevaron a construir armas nucleares, bombas atómicas…que pueden acabar con la vida de miles de seres humanos en tan solo segundos. Y quizás de alguna manera esto es lo que se muestra en la película cuando Hal decide acabar con la vida de los tripulantes por el miedo a que la misión falle. ¿Terminarán algún día la tecnología y las maquinarias acabándonos por completo?

Por otra parte…las muertes de los tripulantes en hibernación, la muerte de Frank Poole… se muestran de la manera más frívola posible, sin ningún matiz de compasión. Cuando los astronautas hibernados mueren solo se oyen pitidos y efectos de sonido de alarmas mientras en los indicadores se puede leer: Funciones vitales en estado crítico, Funciones vitales terminadas. Y lo más sorprendente: la escena más conmovedora de la película ocurre cuando Hal es desconectado, ¡la escena más triste ocurre cuando muere un ordenador! Cuando éste comienza a suplicar diciendo: “Mi mente se va, puedo sentirlo. Mi mente se va…” y antes de que Dave lo desconecte, el ordenador finaliza haciendo algo tan humano como cantar la canción “Daisy”, la cual le había enseñado su creador, Hal muere recordando a su padre… y aquí a uno le surge la duda: ¿Alguna vez construiremos ordenadores capaces de poseer sensibilidad, capaces se sentir emociones? Yo creo (y realmente espero) que esto sea imposible, porque le quitaría el sentido a la existencia de los que como yo…creen que lo más hermoso que tiene la vida son los sentimientos.

Y luego de estar esperando casi dos horas por “la escena” que tanto ansiaba ver…por fin llegó la parte que yo considero como la mejor escena de toda la película, la parte que muchos cinéfilos consideran como una de las mejores escenas de la historia del cine…por fin ante mis ojos…luego de que Dave desconecta a Hal…

No puedo detallar con palabras las sensaciones que sentí al ver esta escena, mi habitación quedó a años luz de mi cabeza que no paraba de escabullirse en la pantalla para que mi mente quede divagando entre la majestuosidad de ese espectáculo audiovisual. Esos diez minutos fueron el más elaborado viaje psicodélico de la historia del cine, no puedo…no puedo explicarlo, realmente hay que sentirlo, es una escena dirigida a los sentidos, es una experiencia sensorial increíble.

Desde que Dave encuentra el último monolito en los alrededores de Júpiter, resulta ser que éste es una puerta estelar, una entrada a pasillos que conectan puntos distantes del universo. Dave cruza esta “Puerta de las estrellas” y comienza un viaje surrealista, alucinógeno, un viaje alucinante a través del espacio y del tiempo, en donde se hará presente la cuarta dimensión. Un viaje que comienza por un pasillo lleno de luces que luego lo conducirá a un recorrido fantástico por planetas y estrellas situados en los lugares más alejados de la Galaxia.

Me sentí en la cabeza de Mason, Gilmour, Waters y Wright en plena composición de “Echoes”…y valga de paso comentar que hay un rumor muy extendido que dice que en un principio parte de la banda sonora fue encargada a Pink Floyd, pero que al final Kubrick cambio de opinión. Una gran curiosidad es lo que ocurre al escuchar el tema Echoes justo cuando aparece el título de Júpiter and Beyond…¡el tema entero coincide exactamente con lo que sucede en la película! Otro viaje sensorial para no perderse…

Y no me quiero imaginar lo que habrán sentido al ver esta escena los hippies en aquel alocado 68…si yo disfruté de esta manera esos diez minutos estando completamente lúcida…¡me imagino lo que la habrán disfrutado ellos bajo efectos de la marihuana!

Y ni hablar de las infinitas interpretaciones que de las últimas escenas se han escrito…la tercera parte de la película es una de las menos comprendidas. Pero aquí se hace más presente que nunca la capacidad del genio de Kubrick… y aquí tienen lugar las más diversas teorías sobre qué es lo que realmente ha ocurrido.

Luego del viaje psicodélico, una de las interpretaciones es que el lugar al que llega David es un lugar construido por una civilización extraterrestre, una especie de habitación de hotel…reconstruida con un entorno lo más familiar posible…en donde Dave vive, envejece y muere velozmente, para luego renacer bajo la forma de un bebé estelar, que formará parte de un nuevo tipo de vida más inteligente. David Bowman muere y renace reencarnado en “El Hijo de las estrellas”, dando un nuevo salto evolutivo…para luego regresar a la Tierra e influir en su destino…

En nuestros oídos aquí disfrutamos de la última aparición de “Thus Spoke Zarathustra”…hasta que los créditos dan lugar al moño final: "The Blue Danube", mientras que mis sentidos aún permanecían atónitos tras haber viajado a millones de kilómetros de distancia estando quieta en mi habitación…y mientras mi cabeza me daba vueltas prediciendo un largo rato para detenerme a pensar…pensar…y pensar.


Si puede ser escrito, o pensado, puede ser filmado”, Kubrick lo dijo…Kubrick lo logró.


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