lunes, 5 de enero de 2009

¿Hasta cuándo?



El reloj marcaba las nueve y veintidós minutos de un lunes por la mañana. ¿Cómo pretendía dormirme habiéndome levantado a las ocho de la noche del domingo? ¿Cómo pretendía dormirme con tantos pensamientos irrumpiéndome en mi mente?

Di una y mil vueltas en la cama, me acomodé de las infinitas formas posibles, me tapé por completo, y me destapé, una y otra vez. Me tragué todas las lágrimas y noté como poco a poco se filtraban en mi almohada. Mordí las sábanas para no gritar, para que mi dolor no se manifestara sonoramente, para echarlo para adentro como siempre suelo hacerlo.

Y me dirigí nuevamente a este lugar, a este refugio imaginario del cual no me puedo escapar. Y me dirigí nuevamente a esta computadora, a este teclado, a estas palabras absurdas que ya no me sirven de desahogo.

No me salen las palabras pero necesito escribir. No sé cómo empezar pero ya quisiera terminar. ¿Para qué quisiera terminar si luego sé que tampoco voy a poder dormir? ¿Qué demonios estoy escribiendo? ¿A quién le estoy escribiendo? Me escribo a mí, le escribo a lo que alguna vez fui, con la intensión de despertar de mi interior aquella felicidad ya marchita que ya no puedo encontrar.

¿Alguna vez se acabará? ¿Cuándo tendrá un punto final? Quizás el hecho de ser tan adicta a los recuerdos algún día me termine matando. ¿Pero a caso no estoy muerta ya? Yo se que se puede estar muerto en vida, y que incluso duele mucho más.

¿Cuánto tiempo más tendré que esperar? Yo destruí todo. ¿Me destruyo o me destruyen? ¿Me hiero o me hieren? ¿No vivo o no me dejan vivir? Yo destruí todo.

¿Estoy pagando las consecuencias de mis actos? ¿No será ya suficiente? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?

Hice sufrir y me merezco este sufrimiento. ¿Tanto hice sufrir? ¿Tanto lastimé? ¿Alguna vez él se sintió así? ¿Alguien podrá comprenderme?

¿Se puede sufrir tan intensamente por amor? ¿Se puede sufrir tanto por amor y no poder hacer nada para remediarlo?

Lo he intentado. Juro que lo he intentado. Intenté buscar la felicidad en donde antes la encontraba, intenté aferrarme a amistades pero fallé en la mayoría de los intentos. Encontré excepciones entre la decadencia pero solo me hicieron feliz momentáneamente, solo me hacen feliz momentáneamente. Intenté buscar la felicidad en mi familia pero parece ser que de familia la mía ya no se trata. Intenté encontrar la felicidad en los pequeños placeres y solo me volví a encontrar con las lágrimas. Juro que lo intenté, juro que no me resigné.

Intenté ser fuerte, pero me desgarré en el primer intento. Nunca creí que el amor me haría tan débil.

Intenté comenzar de nuevo una y mil veces, intenté renacer, intenté renacer…pero aún sigo muerta. Todos los renacimientos son arco iris, leves espejismos que se marchan con cada recuerdo.

Los recuerdos, los recuerdos me destruyen. Me hacen dar mil vueltas en la cama, me hacen odiarme. Como un film me atormentan uno tras otro, los del pasado mezclándose con los del presente. Un sinfín de contradicciones invadiéndome, haciendo que me odie a mí misma.

A veces quisiera destruirme por completo.

Los errores que cometí, las palabras que no dije, los silencios, las explicaciones que no di, mi cobardía ante el amor, las cosas que no hice, las cosas que no dije, las cosas que no hice, las cosas que no dije…en el momento que debí.

Ya nada tiene sentido, ya no hay vuelta atrás. Ojala pudiera renacer, ojala pudiera volver a vivir, ojala pudiera volver a ser feliz.

Me va a matar la culpa. Me va a destruir la culpa. ¿Todo es mi culpa? No hago otra cosa más que culparme.

Desearía no amar a nadie, desearía no amar a nadie para seguir en la búsqueda del amor. Desearía no amar a nadie para poder volver a fijarme en otra persona. Desearía no amarlo, desearía dejar de llorarlo cada día. Juro que lo desearía, desearía poder recordar nuestra historia tan mágica como fue sin tener que mezclarla con este juego absurdo en el que se ha convertido. Desearía poder abrir mi corazón para sentir amor hacia otra persona, pero no puedo borrar el pasado, no puedo borrarlo, no puedo olvidarlo, no puedo negarlo.

Quisiera marcharme bien lejos y comenzar desde cero. ¿Pero a caso se puede comenzar desde cero? No, no y no. Porque siempre está el pasado, porque siempre está el pasado atormentándome en el presente.

Los minutos se pasan y ya no comprendo más nada. Me pierdo en la oscuridad de mi habitación, me pierdo en la tristeza de mi alma, me pierdo en recuerdos lejanos, y también en recuerdos presentes.

El ya no es quién era. El ya no es igual. En realidad el sigue siendo el mismo. El ya no es quien era conmigo. El ya no es igual conmigo. El ha cambiado conmigo y yo no lo reconozco. Pero acepto lo que hoy es conmigo, aunque me desgarre el alma saber que ya nada es lo mismo. Sigo en la espera de que alguna vez vuelva a ser lo que era. Sigo en esta espera absurda que quizás no desemboque en nada. Sigo esperando que vuelva a amarme…y me ilusiono pensando que quizás si aún no ha muerto la pasión algún día pueda volver a nacer el amor que antes sintió. Porque es amor lo único que en este momento necesito.

¿A caso alguien es culpable de lo que siente? ¿A caso alguien es culpable de lo que le dicta el corazón? Quien diga que pudo dominar a sus sentimientos seguramente está mintiendo, o no está sintiendo verdaderamente con la intensidad del amor.

Me lo merezco. Me merezco este dolor. He destrozado a todos los corazones que realmente me amaron.


Pero yo ya no quiero sufrir por amor


Ya entendí la lección.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Speak to me...