domingo, 18 de enero de 2009

I don't love you


Medio Año. Seis Meses. Diecisiete fines de semana encerrada en esta habitación. Y otros cuantos malgastados entre penas. No puedo contar las lágrimas que desde aquel entonces he derramado porque son infinitas.

Y no lo culpo, aún me sigo culpando a mí misma por haberlo dejado ir, aún sigo creyéndome la historia de que me merecí todo ese dolor, y puede que realmente me lo haya merecido. ¿Habrá sido mi castigo por haber hecho sufrir tanto?

Ya no me interesa si me lo merecí o no, solo se que lo viví. Miento, no lo viví, porque día a día parecía ir muriendo de a poco, no me canso de repetirlo: yo sé que se puede estar muerto en vida.

Días enteros encerrada en mi habitación, fines de semanas enteros encerrada entre estas cuatro paredes, aislamiento social, autodestrucción…y no me interesa seguir enumerando, conozco perfectamente cada uno de los ingredientes de todo el cocktail explosivo que puedo preparar para cada una de mis penas.

Pero a pesar de todo el dolor, sé que son estas las cosas que nos enseñan a levantarnos, se que son estas las cosas que nos enseñan a continuar viviendo, se que en la vida también es necesario conocer ese tipo de sufrimiento aunque corramos el riesgo de perdernos totalmente en él.

Algún día me iba a tocar sufrir por amor, y aunque me haya creído por tantos años inmune a ese dolor a mi también me tocó padecerlo. Y aprendí a hacer perfecto mi dolor, aprendí cada rasgo y me adherí a cada pauta para que sea un dolor perfectamente hermoso y al mismo tiempo desgarrador.

Aprendí a sufrir con el cuerpo y con el alma, aprendí a destruirme por completo, aprendí a dejar mi vida en las manos de otra vida, y observé como una espectadora como mi vida se iba desarmando por completo. Toqué fondo y creí que nunca más volvería a llegar a encontrarme con la superficie.

Lo perdí todo, incluso me perdí a mí misma. Lo dejé todo por ese dolor para que ese dolor sea perfecto, y lo fue…a mi dolor no le faltó nada. Todos mis pensamientos giraban en torno a él, todos mis deseos giraban en torno a su ser, todo mi amor le pertenecía a su corazón, toda mi vida giraba en torno a él, y poco a poco fui perdiendo mi alma porque él ya no me amaba.

Me aferré tanto a nuestros recuerdos que terminé viviendo del pasado, extrañándolo cada despertar y deseándolo cada minuto antes de dormirme, me alejé del mundo porque mi mundo era él, me alejé de cualquier indicio por encontrar otro amor porque el único amor que anhelaba era el suyo, dejé en sus manos mi alma y mi cuerpo, dejé en sus manos mi felicidad, y no me arrepiento por eso.

No me arrepiento de ninguna de las lágrimas que derramé, no me arrepiento de todo el dolor que sufrí, no me arrepiento de todo el amor que sentí. Porque nunca sufriría por quien no valga la pena, porque nunca sufriría por quien no se lo merezca, porque nunca sufriría por quien me haya maltratado o por quien no me haya amado. Sé que el también me amó, sé que él también alguna vez sufrió. Lo repito: nunca sufriría por quien no se lo merezca, nunca sufriría por una mala persona.

Pero con el tiempo se fue esfumando aquella persona que yo amaba, con el tiempo se fue esfumando aquella ternura que yo conocí, con el tiempo parecían esfumarse aquellas palabras que alguna vez emití cuando le dije al oído que él era la persona más dulce que había conocido en mi vida. Con el tiempo aquella persona que estuvo conmigo, aquella persona que parecía compartir mi búsqueda por el amor verdadero, ya no se parece a esta persona que hoy es conmigo.

Y no quiero decir que él ya no sea una excelente persona, porque lo es. Y no quiero decir que él haya perdido su esencia, porque se que no la perdió. Solo se que el ya no es quien era conmigo, solo quiero decir que el ya no es aquella persona que yo conocí en aquel 2007 cuando parecíamos ser el uno para el otro, cuando parecíamos compartir infinitud de pensamientos y sentimientos. Solo quiero decir que en este ultimo tiempo, las palabras que me dijo ya no se parecen en nada a las de aquel entonces, solo quiero decir que en las últimas veces que lo tuve ante mis ojos, el ya no fue quien era conmigo. Quizás el no haya cambiado, quizás el solo cambió conmigo, y lo comprendo, porque ya no me ama.

Y yo aprendí también lo que es amar y no ser amado, yo pude amarlo a pesar de que él ya no sintiera lo mismo, pero en el presente…si nada queda de aquella ternura, si nada queda de aquella persona que yo aprendí a amar a lo largo de toda nuestra historia, si nada queda de todo lo que alguna vez el fue conmigo…yo ya no puedo sentir lo mismo. Yo ya no puedo amar un recuerdo, yo ya no puedo amar a una persona que ya no es quien yo conocí.

Y puede que el dolor a veces me siga persiguiendo, pero ya no de la misma manera. Y puede que todos los días aún piense en él, y puede que todos los días de a momentos lo extrañe. Pero no extraño lo que el es ahora conmigo, extraño a quien fue alguna vez. Y puede que alguna que otra vez lo siga llorando…pero si el ya no es quien era conmigo, yo ya no puedo amarlo.

Y voy a decir lo que nunca creí que diría, porque pensé que mi amor era eterno, quizás mi amor hubiese sido eterno si él hubiera seguido siendo quien era conmigo, más allá de que no me ame, pero ciertas actitudes y palabras me hacen hoy afirmar lo que creí tan lejano e imposible de emitir: yo creo que ya no lo amo.


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