viernes, 23 de enero de 2009

Pink Floyd


De la tranquilidad a la intranquilidad, de la paz a la euforia, de la calma al caos, de la depresión a la felicidad, del dolor al alivio, de la luz a la oscuridad…y viceversa. Ellos se hacen dueños de mi ciclotimia y la dominan a su placer.
Es como unir ambas partes en una, ellos tienen la receta perfecta para hacerlo, para unir mi luz y mi oscuridad en una sola canción.
Me elevan y me pierden, me abstraen del mundo como ninguna otra música lo ha logrado antes. Pero me pierden y me encuentran, me curan y me enferman…y me vuelven a curar.
Escucharlos fue como probar una droga y saber que nunca más en tu vida podrás dejarla. Fue saber que marcarían un punto intachable en mi existencia, un antes y un después, una bienvenida sin despedida. Un punto que nunca podrá ser final, un punto al cual le prosigue inevitablemente dos puntos que se transformarán en suspensivos.
Son mil emociones fundidas en un instante, son todas las sensaciones que un humano podría sentir fundidas en una canción.
Es escucharlos y fantasear con que yo sola en el mundo los estoy escuchando, es escucharlos y sentir que nadie los siente de esa manera. Porque sin dudas quien ha logrado captar su esencia, ha particularizado esa manera de escucharlos sujetándola a su experiencia.
Es encontrarme a mí misma una y otra vez en las letras, es sentirme viva y jugar a morir, es enloquecer hasta extasiarme. Es un orgasmo musical…


Toda mi vida me resultó incómoda la pregunta ¿Cuál es tu grupo de música preferido? Porque jamás podía elegir uno solo… Hoy mi pregunta tiene su respuesta.

20-09-08

1 comentario:

  1. Nada, pero nada en el mundo como sentarse en la oscuridad a escuchar "Atom Heart Mother"

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