viernes, 9 de enero de 2009

Psicología



¿Por qué Psicología?


El tema de elegir una carrera para mi futuro me trajo problemas desde un principio, me parece muy difícil elegir una decisión tan importante para nuestras vidas a los 17 años… y durante los dos últimos años de mi secundaria este tema me estuvo preocupando en incontables oportunidades.


Durante los primeros años de la secundaria, yo realmente no tenía ni la más mínima idea de qué quería hacer de mi futuro…ni mucho menos de “quién era”. Creo que deben ser pocas las personas que se encuentran a sí mismas a los 14 años…la cuestión es que yo no estoy entre esas personas.


Yo me encontré conmigo misma a los 17 años, cuando dejé de pensar en muchísimos aspectos como antes pensaba, cuando una infinidad de cambios interiores y algunos que otros también exteriores comenzaron a invadirme, cuando comencé a interesarme muchísimo más por aprender, cuando comencé a darme cuenta realmente de las cosas que me interesaban, de las cosas que me gustaban, cuando comencé a formar un pensamiento crítico, antidogmático, y tal vez bastante escéptico, cuando comencé a distinguir almas bellas y almas que mejor hay que esquivar, cuando conocí a la Filosofía propiamente dicha, cuando me adentré en placeres maravillosos como la Escritura, el Cine, la Música, la Psicología, el Arte… cuando pude responder a una pregunta esencial: ¿Qué es lo más lindo que tiene la vida? y descubrí que no hay nada más lindo que las buenas relaciones afectivas que podemos construir con las demás personas, y también…con nosotros mismos.


Durante los años anteriores, cada vez que me preguntaban ¿Qué querés estudiar cuando termines la secundaria?, yo estaba completamente segura de que quería ser Diseñadora de Modas, y de que mi mayor logro sería tener una marca prestigiada. Creo que voy a estar toda la vida agradecida por todos los cambios interiores que luego me hicieron desechar completamente esa decisión, porque lo que hoy soy no tiene ni el más mínimo interés por llegar a ser algún día algo de eso.


Cuando -luego de aquellos cambios ya mencionados- me descubrí a mí misma, tuve el primer encuentro con algo que podría denominar mi esencia (pese a que descreo de tal esencia por ser heracliteana en el pensamiento, es sólo una forma de decir), y siguiendo la frase de Neruda que afirma que algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas, yo puedo afirmar que ese fue uno de los momentos más felices de mi vida, que si bien tuve bien en claro que estoy cargada también de millones de defectos, creo que en ese momento todo fue perfecto, me sentí completamente feliz por lo que era y desde aquel entonces trato día a día de ser esa persona que conocí.


Fue por aquellos momentos cuando descubrí que mi pasión era principalmente y ante cualquier otra la Escritura, fue allí cuando descubrí que jamás en la vida voy a poder desprenderme de este placer que es escribir, del cual puedo afirmar que ya soy adicta. A estas alturas no podría vivir sin escribir, y que hermoso que así sea.


Siguiendo el tema principal, al descubrir mi gran interés por la Escritura, una profesora del colegio me recomendó estudiar Licenciatura en Comunicación Social, y así fue como esa fue la elección que tuve en mente concretar durante todo el último año de mi secundaria. Pero afortunadamente (para mi presente, no para aquel entonces), al realizar los cursillos noté que no era eso lo que yo buscaba, que mis intereses no eran escribir noticias periodísticas ni mucho menos trabajar en los medios. En aquel entonces me decepcioné muchísimo y una vez más me encontré totalmente perdida.


Pero fue entonces cuando descubrí que no hay carreras para escritores, que si bien uno puede estudiar Letras o Comunicación Social, esto es más bien algo que nace desde adentro de uno mismo, una necesidad… y que no hay título que declare a nadie escritor o no escritor. Puedo ser escritora sin tener un título universitario, y no necesito estudiar Letras ni ser Comunicadora Social para serlo.


Al descubrir que estudiar Comunicación Social no me agradaría en absoluto, las dos carreras que inmediatamente se me vinieron a la mente fueron Filosofía en primer lugar, y luego Psicología. Desde hacía unos cuántos meses sabía que alguna vez en la vida estudiaría las dos, por puro placer, porque realmente me apasionan. Pero no puedo negarlo…más que la Psicología me apasiona la Filosofía.


Desde el primer contacto que tuve con la Filosofía me sentí totalmente atraída por ella, y a medida que ella fue modificando mis pensamientos, adentrándose en mi vida… más a gusto con ella me sentí, más aprendí a amarla y sé que este amor hacia ella va a perdurar toda mi vida.


Pero al tomar la decisión, no solo mis placeres y pasiones entraron en juego. También debí situarme en la realidad, y lamentablemente… estudiar Filosofía no me permitiría situarme el plano laboral que yo deseo, porque no tengo ningún interés en ser profesora, más bien preferiría estudiarla para escribir, o para aprenderla por placer mismo. Entonces decidí que si mis padres invertirían su dinero en mis estudios universitarios, de alguna manera en un futuro esos estudios iban a tener que brindarme algún soporte económico que me independizara de ellos, y en ese momento seguramente podré estudiar lo que yo desee por puro placer.


Fue entonces cuando debí dejar a la Filosofía en segundo lugar y dar una decisión final con respecto a mi elección, fue entonces cuando decidí estudiar Psicología, sabiendo que afortunadamente ambas carreras están estrechamente relacionadas y que tranquilamente podría continuar mis estudios filosóficos de manera independiente. Si desde un principio tuve bien en claro que querría estudiar las dos carreras, ¿qué diferencia habría en alterar el orden de tiempo en cuánto a ellas?, es más…ni siquiera fue alterar el orden, porque jamás dejé de leer Filosofía incluso estudiando Psicología.


Entonces, ahora sí, ¿Por qué Psicología? Me parece que contestar a dicha pregunta diciendo que es porque me apasiona, es una respuesta demasiado acotada, pero también es una respuesta correcta.


Entonces, ¿por qué me apasiona la Psicología? Porque soy una persona con un fuerte espíritu crítico que tiene como meta en la vida tratar de conocerse día a día un poco más a sí misma, porque quiero responderme aunque sea alguna de la infinitud de preguntas que me planteo diariamente sobre nuestra vida, sobre nuestra vida interior, sobre nuestros pensamientos, sentimientos, deseos…sobre aquel lugar escondido y tan profundo que es nuestra alma. Porque quería estudiar una carrera que vaya acorde a mi personalidad, que vaya acorde a mis formas de pensar, porque quería estudiar una carrera que me haga sentir realizada, porque quería estudiar una carrera que no tenga como principal meta los fines económicos, sino que tenga como principal meta la satisfacción de poder ayudar a las demás personas, y también a mí misma. Una carrera que esté relacionada directamente con el ser humano, una carrera que tenga como finalidad intentar comprender aunque sea en parte la inmensidad y complejidad del psiquismo humano. Quería estudiar una carrera que no me conduzca a la ambición, sino más bien a la realización personal. Una carrera que me haga volver aún más loca, pero que al mismo tiempo me haga disfrutar de esa locura.


Y mentiría si dijera que elegí Psicología solo para “ayudar a los demás”, si bien me di cuenta de que una de las mayores formas de felicidad es la que podemos sentir luego de hacer feliz a alguien más, creo que en principal lugar elegí Psicología para intentar comprenderme a mí misma, para intentar comprender por qué hago tales cosas y no otras, por qué soy de tal manera, por qué pienso tales cosas, por qué actúo de tal manera… quizás también para intentar ayudarme a mí misma.


Es cierto que tras haber cursado el primer año, fueron más las preguntas que me seguí formulando que aquellas que intenté responderme, porque me encontré con una gran cantidad de diferentes escuelas psicológicas respondiendo preguntas de manera antagónica. Por lo tanto tendré que aprender a coexistir con esas diferentes respuestas, y elegir el camino que considere más acorde a mis pensamientos. Si hubiese querido respuestas exactas…no sería este el camino que estaría transitando.


Si llego a obtener el título entre mis manos -ojala así sea-, realmente aún no tengo bien en claro que será lo que haré en mi futuro. Realmente no sé si me inclinaré hacia la Clínica Psicoanalítica o seguiré profundizando mis estudios en otras áreas antes de comenzar a trabajar.


En el presente solo sé que estoy estudiando Psicología por placer, (aunque el hecho de ser bastante autoexigente e inconformista conmigo misma muchas veces me genera displacer, es algo que pretendo ir cambiando de a poco). Y mi principal meta es seguir aprendiendo. Este primer año me llenó de curiosidad y deseos por querer aprender aún mucho más. En un futuro desearía no solo profundizar mis estudios en cuanto a la Filosofía (tarea pendiente), sino también me gustaría estudiar Letras, Música, Fotografía, algo relacionado con los problemas epistemológicos, con el conocimiento y la investigación científica, algo de Bellas Artes… y vaya a saber cuántas cosas más se le sigan sumando a esta lista, solo espero siempre tener presente que mi principal pasión antes que nada es la Escritura, y ojala algún día cumpla mi sueño de escribir un buen libro.

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