miércoles, 25 de febrero de 2009

Lluvia

Paula Hernández



Un drama lluvioso y silencioso…que dice más de lo que calla.
Un efímero encuentro entre dos almas desalmadas en una Buenos Aires apagada.
Lenta pero emotiva.
Triste pero bonita.

Advierto:
(+) La abundancia de fotografías se debe a la simple razón de que amo demasiado la lluvia.
(+) No sé si es una película recomendable, pero yo la disfruté.
(+) Extraje casi la totalidad de los diálogos porque tengo insomnio y me colgué haciendo este posteo. Por lo tanto si alguien llega a este blog, y desea verla…no siga leyendo. Soy un spoiler andando...




- Bueno... ¿Y entonces? ¿Quieres salvarte?
- Y sí... Como todos, supongo.
- ¿Y entonces?
- ¿Entonces qué?
- ¿Qué hacemos?
- Pues... tú me has buscado. Supongo que sabrás dónde llevarme. Ayer me dijiste que me debías una. Pues... ¿Qué puedo hacer por ti?
- No sé... Háblame un rato.


- Cuéntame algo tú.
- No sé. ¿Qué querés que te cuente?
- Lo que quieras contarme.
- Y no sé...Te puedo contar que... a ver...sos la primer persona con la que puedo hablar más de 10 minutos...desde hace tres días.




- ¿Te subirías?
- ¿Adónde?
- Ahí, al barco.
- ¿Al barco? Sí.
- Y si pudieses elegir, ¿adónde te irías?
- A Reikiavik.
- ¿A la capital de Islandia?
- Sí.
- ¿Y qué tiene de especial?
- No, no tiene nada de especial...
- Pero una vez lo vi en una película y siempre pensé que me gustaría ir ahí.
- ¿Y vos?
- Ah, pues yo...
- A cualquier sitio pero que tuviese palmeras, arenita blanca, mar.
- Bueno, Reikiavik tiene mar.
- Entonces podemos ir juntos.
- Pero no tiene palmeras.
- Además no nos conocemos.
- Y además no nos conocemos.
- ¿Víajás mucho?
- Pues muchísimo menos de lo que me gustaría.
-Y eso que cuando era pequeño quería ser marinero. Me gustaba imaginarme lo que había al otro lado del horizonte. También como vivía en Cuenca, estaba ahí como encerrado entre montañas.
- ¿Y tú?
- ¿Qué?
- ¿Qué querías ser cuando fueses mayor?
- Cantante y poeta.
- ¿Y cantas?
- No, horrible.
- Pues mi niña dice que quiere ser astrónoma.
- Pero creo que se piensa que los astrónomos son unos señores de blanco...que van flotando por el espacio.
- Astronautas.
- El otro día me llama y me dice: "Papá, papá, que he visto un astrónomo por la ventana".
- La extrañas.
- Pues sí, pero bueno, ya en dos días ya la vuelvo a ver. Pues es raro porque nunca he estado tanto tiempo lejos de mi casa. ¿Quieres ver una foto?
- Se la ve feliz. Se te parece.
- ¿A mí también se me ve feliz?
- No sé...




- ¿Y tu papá dónde está?
- Ha muerto hace dos días. Hacía más de treinta años que no teníamos relación. Mis padres se separaron. Y mi madre me llevó para España. Y desde entonces...
- ¿Y él no tenía familia acá?
- Ni familia ni nada.
-Su casa era un piano de cola...y una cama de una plaza. Es lo que él eligió.
- Lo que eligió o lo que le tocó...
- ¿Cómo dices?
- Digo que lo que eligió o lo que le tocó...
- No, lo que él eligió. Él eligió eso. Aislarse, desaparecer y llevar la vida que llevó.
- Bueno, no sé, a lo mejor no pudo separarse de otra manera, no sé... No siempre se puede elegir, hay veces que te toca.
- Mira, cuando se tiene un hijo...lo que no se puede hacer es elegir. Tienes que estar ahí.
No puedes desaparecer de un día para el otro...como si no tuvieras responsabilidades.
- No sé... ¿Nunca pensaste que quizás para él...fueron ustedes los que desaparecieron?
- Yo tenía seis años...Mira, déjalo así, no lo vas a entender. Tú no tienes hijos. Y por lo visto, a nadie a quien rendirle cuentas.




- Nunca me había atrevido a venir antes. Tenía miedo de verlo, de escucharle, de preguntarle…Hasta que no volví al apartamento la noche del velatorio. Y vi el piano ahí, solo en medio de la oscuridad, no terminaba de hacerme a la idea...de que Agustín estaba realmente muerto, y de que a mí se me había terminado el tiempo de saber.




- ¿Adónde era que había alguien que se convertía en calabaza?
- En un cuento, en la Cenicienta. No, pero ella no...No se convierte en calabaza.
- No, no. Bueno, la carroza, pero es lo mismo. La cuestión es que al final todo se convierte en lo que no es.
- ¿Cómo en lo que no es? En lo que sí es.
- Está bien, bueno, en lo que es. O en lo que en realidad no es. Es eso.
- No sé...Tú eres la que escribes, tú eres la que sabes de estas cosas.
- Igualmente todo era para decir que...no creo más en los cuentos de hadas. Eso.
- Eso es lo que yo te estoy diciendo.
- ¿Estabas diciendo eso?
- Por ejemplo, yo a mi hija...no me gusta llenarle la cabeza de pájaros con esas cosas.
- ¿No le leés a tu hija?
- Le lee su madre.
- Bueno, además que cuando llego a casa normalmente está dormida.
- ¿En serio? Deberías. En serio. No hay nada más lindo para un chico cuando sos chiquito...que se siente tu papá al lado y te lea tu cuento favorito. Deberías, deberías.




- No sé qué pasó esa mañana, pero entré como todos los días…Y lo vi…y tuve la sensación de que él... no estaba más. Como si después de nueve años, de golpe fuera otro. Como si el tiempo... No sé...Lo hubiera desdibujado.



- Y, no sé... Abrí la puerta y se me caían las lágrimas. Era un robo nada más, pero no...No sabía qué hacer. En otro momento yo lo hubiera llamado a él. Pero... no se me cruzó por la cabeza. No sé, no podía llamar a una sola persona...de las 200 que tengo ahí agendadas en el teléfono. Así que saqué los vidrios del auto como pude, y me quedé sentada ahí no sé cuánto tiempo. Después empecé a dar vueltas en el auto, con la cabeza completamente vacía, sin pensar en nada...Sin controlar absolutamente nada. No sé, me resultaba un alivio el auto. Cuando volví a mi casa me sentí...No sé, completamente ajena. Escribí una nota, inventé un viaje relámpago de esos que a mí me salen todo el tiempo, y me fui...
- O sea que te has separado...
- Más que eso.
- ¿Y qué piensas hacer?
- No sé, resisto más de lo que me imaginaba.
- ¿Pero es una prueba de resistencia esto? Quiero decir, tendrás familia, tienes amigos...que, Alma... uno no puede vivir en un coche.
- No tengo ganas de pedirle nada a nadie.
- Sí, eso está muy bien, pero... ¿Qué ganas tú con todo esto? Si te quieres separar, estás en todo tu derecho, pero puedes hacértelo más fácil.
- Quizás no lo puedas entender, pero yo tengo la sensación...de que de verdad no sé cómo se sale. Hace días que tengo la sensación de estar dando vueltas en círculo.




- ¿Te ha pasado alguna vez...de hacer cosas que no esperas?



- ¿Te quieres dormir?
- (...) Igual me gustaría estar dormida cuando te vayas…

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