sábado, 28 de marzo de 2009

Ella es un ángel

Algunos dicen que a nuestros sentimientos debemos expresarlos en el momento en el cual los sentimos…porque con el tiempo puede ser demasiado tarde.

Yo digo que hay un momento adecuado para expresar cada uno de nuestros sentimientos, y que debemos aprender a esperar y encontrar ESE momento, ese momento en el cual nuestras palabras puedan tomar su mayor y completo sentido.

El 20 de noviembre del 2006, un día después a la tragedia que le cambiaría la vida para siempre a una de las personas más especiales que conocí en mi vida… me senté frente a este monitor y escribí las siguientes palabras destinadas a ella:

“Pensar, pensar y llorar...
Quisiera encontrar la palabra de consuelo, pero permanezco callada,
es que no existe esa palabra, pero ya no quiero ver tus lagrimas.”

Pero en ese momento no pude pronunciárselas, no pude hacer absolutamente nada. Tan solo podía permanecer en silencio, tan solo podía brindarle mi compañía…porque en ese momento no tenía ni la más pálida idea del dolor que ella estaba sintiendo…porque en ese momento hubiera sido hipócrita decirle que podía aunque sea mínimamente comprenderla…

Y permanecí durante el resto del 2006 en silencio…haciéndole saber con breves detalles lo especial que ella me parecía, lo mucho que la quería. Y permanecí en ese mismo estado durante todo el 2007…tratando de encontrar las palabras adecuadas para emitirle…

El 23 de marzo del 2008, un día después de su cumpleaños…cuando la depresión comenzaba a inundarme el corazón…volví a sentarme frente a este monitor… pensando y escribiendo en ella y en alguna que otra personita especial más. No sé por qué decidí escribir en tercera persona cuando en realidad me estaba refiriendo a mí. Escribir en tercera persona siempre me sonó a algo así como querer desligarnos de lo que somos…pero ese día así lo hice, y estas fueron mis palabras:

.. nadie dijo que fuera tarea fácil deshollinar día a día todos nuestros volcanes.





”El día había sido confuso desde su comienzo. Si bien su despertar había sido maravilloso, la tarde se llenó de manchas grises que nuevamente la condujeron a caer. Además, el otoño ya habitaba en cada rincón de la ciudad, las calles se estaban tiñendo de amarillo prediciendo el color naranja de la nueva estación que estaba renaciendo. El día había nacido acompañado por un intenso frío que le recorrió la piel al salir afuera de su casa, y las cicatrices de los recuerdos de depresión del invierno anterior le dolieron en el corazón.

Al llegar al lugar del encuentro, tan solo se limitó a observar aquella incómoda situación desde afuera, desde lejos, sin emitir una sola palabra. Y su mente inevitablemente se remontó a esa misma fecha pero un año atrás, y luego a esa misma fecha dos años atrás…y así hasta donde los recuerdos le permitieron escarbar en el pasado. El cambio era tan notable que ese no parecía el mismo lugar, y esas no parecían las mismas personas. Lo que mas le dolía era como cada una de esas personas había cambiado, aunque en el fondo sabía que ella también lo había hecho, de todas maneras se sintió mal, y anheló regresar a aquellas otras épocas en las que todo era diferente.

Allí nada quedaba de todas esas promesas del ayer, de todos esos juramentos plasmados en papeles leídos ante el publico con un micrófono, nada quedaba de las sonrisas y la amistad que años atrás parecía ser eterna. Se sintió tan confundida, tan incómoda y diferente entre las mismas personas con las que en un pasado compartía absolutamente todo, que decidió abandonar la sala y dirigirse sola a fumar afuera.

Pero en ese momento su rostro se iluminó cuando ante sus ojos deslumbró un ángel, con una particular mirada melancólica que las injusticias de la vida le habían dibujado en el rostro, pero con la misma belleza que siempre la había caracterizado. Un ángel extremadamente bello interior como exteriormente. Un ángel que ya no podía volar porque hace ya más de un año que le han cortado las alas.

Una enorme impotencia invadió sus sentidos, y al mirar esos ojos tristes ella debió agachar la mirada, porque no podía tolerar tan enorme injusticia. No podía comprender como una de las mejores personas que había conocido en su vida estaba sufriendo de esa manera. Y se sintió ingrata al encontrarse sufriendo por tan insignificantes detalles, teniendo al lado una persona que sufre día a día por una causa perdida, por un problema sin solución, por un problema que realmente es considerado como tal, se sintió una tonta al encontrarse sufriendo por trivialidades, y todo su dolor se concentró en aquellos ojos tristes, toda su impotencia se concentró en aquel sufrimiento ajeno, y el hecho la sobrepasó tanto que al llegar a su casa le fue inevitable no culminar en un llanto.

Pero al revisar en su correo electrónico, una luz de felicidad se asomó por las hendijas de las ventanas de su corazón, la confesión de unas hermosas palabras escritas en un pupitre ajeno le devolvió instantáneamente la sonrisa y le regalaron un momento de felicidad. Ese ser que se encontraba a unos cuántos kilómetros de distancia, le había recordado que no estaba sola, que podía contar con él para levantarse tras cada caída. Y sin pensarlo, tomó un fibrón indeleble negro y plasmó tres palabras en su escritorio. Tres profundas palabras que provenían del interior de su corazón.

La tarde ya se había convertido en noche y ella debía concurrir a otra reunión, pero se retrasó respondiendo esas hermosas palabras que le habían cambiado el día. Miento, no se retrasó sin querer, se retrasó queriendo. El problema radicaba en otro punto, porque ella sabía de antemano que se iba a retrasar, casi siempre lo sabía cada vez que llegaba tarde, es que un nuevo fantasma acechaba su mente, había leído sobre él y había deducido que de eso se trataba, la fobia social le mitigaba la sonrisa cuando tenia que reunirse con ciertas personas, su inconsciente le jugaba en contra, ella sabia que si quería podría haber llegado a horario, esa y otras tantas veces, pero siempre encontraba la excusa para evitar por unos momentos más una situación de su desagrado.

Por fin se encontraba nuevamente en su casa, por suerte en las dos reuniones del día hubo personas que realmente la habían hecho sentir bien, y con las cuáles podía ser ella misma, hecho que la tranquilizaba y la había hecho pasar momentos agradables a pesar de otras ciertas cosas. Pero de todos modos deseaba estar en su casa, deseaba estar encerrada en su habitación escuchando música, escribiendo, o llorando, pero sola. Dos llamadas telefónicas le devolvieron momentáneamente la sonrisa, y luego encontró la coartada perfecta para dirigirse a su casa.

Y allí estaba, había dicho toda la semana que el sábado por la noche saldría, pero realmente no sabía de donde sacar las ganas, realmente se sentía mal y solo deseaba dormir o ver un drama romántico para seguir llorando. La imagen que le devolvió el espejo ante sus ojos fue desagradable, con unas copas de más en dicha situación quizás hasta podría haber llegado a romperlo en añicos. Había perdido totalmente el autocontrol durante días. Y eso la deprimía aún más. Acto seguido, revisó entre los DVDS que estaban sobre el escritorio de su computadora, y solo encontró películas de acción, ninguna de su agrado. Hizo un clic sobre su lista de canciones para dormir y en sus oídos comenzaron a sonar los primeros acordes de La Canción del Sol, de Rata Blanca.

La nostalgia la invadió por completo, aquella canción había sido la que había cantado en la primaria en el acto de finalización de Séptimo Grado. Un torbellino de recuerdos la conducieron al ayer, y nuevamente después de tanto tiempo volvió a sumergirse en el oscuro mar de lágrimas del pasado. La historia volvió a repetirse una vez más, el reloj marcaba las 03:43 a.m. cuando su almohada fue la única compañera en aquella noche de soledad, filtrando cada una de sus lágrimas hasta quedarse completamente dormida.

El reloj de su celular marcaba las 09:07 a.m. cuando sus ojos se abrieron al mismo tiempo en que una luz roja titilaba en el aparato, al abrirlo, una lluvia de mensajes le llenaron el Buzón de Entrada. Nuevamente esa amistad tan especial había decidido regalarle otro hermoso despertar como el del día anterior, con cinco hermosos mensajes llenos de palabras que pintaron en su rostro una nueva sonrisa. Había sido “un regalo del Cielo”…como él lo había bautizado. Sin pensarlo se dirigió a su computadora para degustar las fotos de la banda que debía descargarse del link le había obsequiado, y luego recordó que había olvidado abrir el link del “regalo de la Tierra” del mensaje del día anterior... ¿Cómo se le pudo haber olvidado? Al observar en su pantalla de qué se trataba ese regalo, una nueva sonrisa se pintó en su rostro, el regalo era hermoso, y algo me dice que ese archivo aún sigue abierto en la pantalla de su monitor…

Siguió revisando el resto de sus mensajes, algunas palabras sobraban, y otras faltaban, pero ya no le sorprendió dicha ausencia.

Prefirió dejar allí la situación y se dirigió al lugar donde todos los años su familia seguía la costumbre de poner los huevos de Pascua en una canastita para que ella y su hermana los encuentren al despertar. Otro momento feliz, que duró un solo instante. Se cambió y entre quejas se dirigió hacia el auto para emprender un viaje a la ciudad vecina donde vivía su abuela paterna. Se sintió incómoda durante toda la reunión, y una vez más solo deseó con todas sus fuerzas volver a su casa para encerrarse en su habitación…

La veo desde lejos. Creo que ella está a punto de dirigirse a su cama para cerrar los ojos y dormirse para dejar de pensar. Algo anda mal, pero su día no será rojo. Creo que en sus parlantes suena Angels de Whitin Temptation… ¿Por qué habrá elegido tan desgarradora canción? algo me dice que habrá lágrimas merodeando por los alrededores de su corazón…”


Obviamente, ese ángel al cual hice referencia…era ella. Es que ella es una persona tan especial…que con solo mirarla me genera una inmensa ternura, una sensación agradable que tan solo siento al observar muy pocas personas…

Que interesante es hoy detenerme a pensar en estas palabras que escribí hace exactamente un año atrás. Revisando entre esos párrafos…también me encontré con palabras que hacen referencia a la persona que hoy considero el amor de mi vida. Las pocas dosis de felicidad que recibí en aquel día habían sido gracias a ella, gracias a un amigo, y gracias a él…gracias a la persona que hoy me enamoró por completo.

Porque aquella mañana mi amor...que en aquel entonces tan solo era mi amigo…había llenado el buzón de entrada de mi celular con hermosos mensajes que derivaban en links para que yo me descargara música de una de las que hoy es una de nuestras bandas preferidas. Y porque aquella mañana también abrí un mensaje que escondía un link con un archivo de una de sus hermosas fotografías. Nada podía ser más lindo que detenerme unos minutos a imaginármelo en persona…ya que nunca en mi vida lo había visto. Recuerdo exactamente como aquella página desde la cual descargué su fotografía estuvo abierta durante horas y horas en este monitor…recuerdo exactamente como observé una y otra vez su rostro…deseando sentirlo aún más cerca.

También hoy…un año después…entiendo perfectamente el sentido de las palabras que continúan, las cuales acabo de remarcar en verde en el texto anterior: “Siguió revisando el resto de sus mensajes, algunas palabras sobraban, y otras faltaban, pero ya no le sorprendió dicha ausencia.” Las palabras que sobraban sin dudas habrán sido mensajes que no me interesó recibir…y las palabras que faltaban sin dudas hacían referencia a la persona con la cual yo me encontraba en aquel entonces. ¡Ahora lo comprendo todo! Y pensar que el otro día cuando releí ese texto aún me sonaban confusas e inconexas… Aquella mañana de domingo…en la cual yo tan mal me encontraba…no había recibido ningún mensaje del chico con el cual salía en aquel entonces…y definitivamente las cosas ya comenzaban a descarrillarse...definitivamente esas palabras que escribí en marzo tomarían absoluto sentido en mayo cuando yo decidí acabar con esa relación…porque cuando escribí esas palabras lo remarqué muy claramente: “ya no le sorprendió dicha ausencia”, es decir...las cosas ya comenzaban a funcionar mal. Ahora es cuando las piezas comienzan a cerrarme por completo… ¡que genial es haber escrito aquellas palabras en aquel momento!

Pero no quiero perder el hilo…voy a seguir hablando de ella…aunque las tres historias interactúen entre sí…ella es la principal protagonista de estas conclusiones que hoy estoy extrayendo.

Ahora es cuando las piezas que formaron parte de aquel relato del año pasado…terminan de amoldarse perfectamente con la decisión que tomé la semana pasada al romper el silencio…cuando por fin encontré las palabras justas y exactas para escribirle a ella, al hermoso ángel que fue mi inspiración en aquel relato…

Por fin encontré ESE momento. El momento indicado para confesarle todos aquellos sentimientos que durante dos años fui acumulando y guardando en mi corazón. Cuando por fin pude decirle que mínimamente comprendía su dolor…porque los últimos meses de mi 2008 fueron los peores de mi vida, porque aquel amor que en marzo comenzaba a derrumbarse se derrumbó por completo, porque supe lo que significaba sufrir por amor…y a pesar de que mi sufrimiento no haya significado ni una mínima parte de todo lo que significó el sufrimiento de ella…yo sentí que en este momento puedo decirle honestamente que aunque sea sentí un poquito del dolor que sintió ella.

Rompí todos los silencios e incluso le transcribí aquellas palabras que escribí en el 2006 y en el 2008 pensando en ella. Rompí todos los silencios y le expresé desde lo más profundo de mi corazón todos los sentimientos que ella se merecía recibir.

El pasado 22 de marzo, junto al regalo que le hice para su cumpleaños…le escribí una carta de 11 páginas que deberían haber sido más…pero que intentaron resumir todas las cosas que siempre había querido decirle…pero hoy sin dudas sé que esperé el tiempo necesario, porque en ningún otro momento de mi vida hubiera sido más acertada aquella carta.

Porque yo superé mi dolor…y porque deseo con todas mis ganas…que algún día ella también vuelva a abrir su corazón. Que se permita volver a amar… como yo abrí mi corazón para volver a hacerlo…con ese chico especial que aquella mañana me había sacado más de una sonrisa entre tanto dolor.

El último párrafo de aquellas 11 páginas fue el siguiente:

“Quiero que sepas que siempre te consideré, te considero, y te voy a considerar mi amiga. Amiga…con todo lo que esa palabra implica. Porque para mí las verdaderas amistades son contadas, siempre lo dije, y siempre lo voy a sostener. Y pase lo que pase…pase el tiempo que pase…por más que estemos semanas o meses sin vernos…yo siempre te voy a considerar mi amiga. Siempre voy a considerar nuestro lazo como una amistad verdadera. Porque me demostraste ser una persona íntegra, porque me demostraste ser una persona sumamente especial, porque me demostraste que tu alma es inmensamente bella. Y porque quiero que siempre formes parte de mi vida. Y te voy a pedir una última cosa…y es la más importante…

QUIERO QUE TE PERMITAS SER FELIZ…Quiero que te permitas vivir, sonreír, reír…y SER FELIZ. Te quiero muchísimo HERMOSA”

Y sus palabras a través de un mensaje de texto me confirmaron que definitivamente yo había encontrado EL momento adecuado para expresarle mis sentimientos…

“…dijiste palabras que en estos dos años, cuatro meses y cuatro días nadie había dicho y que necesitaba oír…”

Realmente no puedo explicar lo que significó saber eso para mí. Realmente no puedo explicar con palabras lo especial que ella es, todo lo que ella significa para mí. Realmente no puedo expresar con palabras cuánto es que la quiero





1 comentario:

  1. Vos me dijiste que iba a encontrar tus nuevos pagos, y te encontre! Ya a mis links. Infaltable.

    http://thedarksideofmee.blogspot.com/ A este no pude entrar.

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