viernes, 31 de julio de 2009

Se alimenta, no se satisface.


La pulsión, siempre sexual, siempre de muerte, es ubicua. Ella no tiene órganos visibles, tiene un territorio que se extiende caprichosamente por el cuerpo, por el espacio, por los demás, por sus miradas, por el pensamiento, por las cosas.
Pero la pulsión se alimenta. De olores, de miradas, de aplausos, de mucosas, de palabras, de rimas y ritmos, de golpes dados y recibidos, de humillaciones, de culpas y vergüenzas, de contratos cumplidos e incumplidos, de espejos y retratos, de rimas y ritmos, de promesas, de rimas y ritmos, de libros, de elocuencias y silencios, de colores y manchas, de zapatos, de rimas y ritmos, de plegarias, de bienaventuranzas y condenaciones. A veces, también, de besos y orgasmos.
Más con la invitación a comer que con la comida. Se alimenta, no se satisface.
Néstor A Braunstein
La re-flexión de los conceptos de Freud en la obra de Lacan”

Vicku & me












































Rosario,
10 de Enero del 2008.

Carolina