lunes, 13 de julio de 2009

Lovers in Paris


Guía para dos enamorados en París

Si me darías a elegir, preferiría que viajemos en tren. Es mucho más apasionante. Y me parece mucho más adecuado para el lugar que nos depara el destino. Yo no quiero perderme de nada, si preferís podemos empezar por los museos, podríamos comenzar visitando el Museo d´Orsay, o el Rodin, si querés hasta podemos visitar el Museo del Erotismo, pero por favor dejemos al Louvre como la cereza del postre. Quiero degustar cada una de sus pinturas, esculturas y perderme con la imaginación volando siglos hacia atrás. Yo estoy segura de que en la ciudad de la luz todo será como un sueño, y nuestro viaje estará colmado de momentos felices…
Quisiera poder invitarte a recorrer cada rincón, me han advertido que cada esquina de esa ciudad esconde una fotografía, por favor acompáñame a llevarme nuestros mejores recuerdos.
También me han dicho que allí el tiempo cambia de un segundo para el otro, y que tenemos que ir provistos de un paraguas. ¿Te imaginás que lindo sería que caminemos juntos bajo la lluvia entre la armonía de esas calles?
Yo no me quiero perder de nada, aunque admito que nos será imposible captar cada uno de sus encantos, pero si me acompañas podemos comenzar por el Montmartre, continuar por Los Campos Elíseos para visitar el Arco del Triunfo y bajar hasta Concorde, y te pediría unos instantes más para deleitarnos con una Ópera. He visto en una película que la primera impresión hacia una ópera puede causar dos impactos contradictorios: un disgusto o el mayor de los placeres. Yo estoy segura que nos encantará…
¿Nos dejarán recorrer casi por la noche la Catedral de Notre Dame? Ansío con todas mis ganas que sí, que caminemos de la mano perdiéndonos entre sus gárgolas, degustando su estilo gótico. Al día siguiente podríamos conocer la Iglesia de Madeleine, y luego pararemos en uno de los típicos cafés y practicaremos el acento francés para pedir un Café Creme, o un Noisette.
Yo sé que te gusta la repostería y me han advertido que tras una visita hacia esa ciudad debemos obligatoriamente visitar una Boulangerie. Sé que a los dos nos gusta el chocolate así que optaremos por dos Pain Au Chocolat.
Esa misma noche visitaremos el barrio Pigalle, podremos ver el espectáculo de las luces o quizás conocer el encanto del Moulin Rouge y disfrutar del famoso French Cancan y de un espectáculo único en el mundo.
Al día siguiente nos sumergiremos en el esplendor y la magia del arte, conoceremos el Centro Pompidou, y por la noche visitaremos alguna discoteca, podemos tomar unos buenos tragos en Oberkampf o en Bastille. Pero recuerda que al día siguiente nos tendremos que levantar por la mañana…porque yo te lo advertí, no quiero perderme de nada.
Es una ciudad de la cultura por excelencia, andar por sus calles será como andar por siglos de literatura, pintura y teatro. Perdóname si se me cae alguna que otra lágrima debido a la emoción que me provocará el impacto tras conocer al fin el lugar que tanto anhelo…Quiero entrar en sus bares y ver a la gente con sus libros, los pintores con sus pinceles y hasta ver a los poetas en busca de sus musas…
Te convenceré para visitar también el Parque Eurodisney, seguramente respiraré un aire completamente diferente al de Estados Unidos. ¿Sabías que a media hora de la ciudad se encuentra Versalles? Me muero por conocer con vos uno de los palacios más bellos del mundo.
Pero vos me conoces, y sabes que yo sé encontrar la felicidad en las cosas más simples de la vida, por eso amé tanto la película Amélie. ¿Qué te parece si visitamos el Café de Los Molinos para revivir alguna escena del film? Y podemos intensificar el momento escuchando Le Moulin de Yann Tiersen. Yo se que vos al igual que yo sabes degustar de las cosas más simples que nos hacen sonreír.
Amor, por la ciudad nos manejaremos en metro, y te advierto de antemano que yo lo único que quiero es disfrutar de tu compañía en la ciudad más linda del mundo, así que no me interesa saber nada con los hoteles lujosos.
Vos sabes muy bien la razón que me indujo a amar esa ciudad aún sin conocerla, vos sabes muy bien que esa razón es que esa ciudad, esconde el más lindo de los tesoros, porque es llamada “La ciudad del Amor”, por lo tanto nuestro viaje culminará con una noche de besos apasionados encendidos por la pasión y el encanto de la Torre Eiffel…
¿Acaso me hace falta decir algo más? Seguiré soñando…me encuentro en un sueño. No me despiertes. En mis manos tengo dos boletos con destino a París.

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