jueves, 16 de julio de 2009

Le Petit Prince

24 de Marzo del 2008.

Fin de semana largo, demasiado largo. Me moví de mi casa solo para lo justo y necesario, y todos mis planes se perdieron en la nada. No salí ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes, ni el sábado, y anoche…domingo, ¿de donde iba a sacar las ganas para salir? Deprimida totalmente decidí encerrarme una vez más. Mi reloj marcaba las 12:30 a.m cuando en mis manos sostuve uno de los mayores tesoros que mamá me ha obsequiado hace ya unos cuantos años. Mi plan de la noche de domingo era solo dormir, pero al leer tan solo la dedicatoria me fue imposible dejar a un lado ese libro para cerrar mis ojos y dormirme. “Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan).” La frase me indujo a girar la página, una y otra vez. Y mientras tanto no paré de repetirme para mi misma, que genio que fue Antoine de Saint-Exupéry. Ya no recuerdo con total exactitud cuántas veces en mi vida he leído este libro, solo recuerdo que la primera fue junto con mi mamá, cuando yo era muy chiquita y solo me atraían sus dibujos, especialmente ese, el más grandioso del libro como lo ha dicho su mismo autor: el dibujo de los Baobabs. Creo que anoche descubrí la respuesta a la pregunta que tantas veces me inquietó, creo que ya puedo afirmar que éste es mi libro favorito. Su falsa apariencia de un simple libro infantil va mucho más allá de eso, el libro es para todas las edades, lo que lo diferencia es que dependiendo la edad, las circunstancias, y el momento de nuestras vidas en que lo leamos, su significado va a variar, vamos a ir descubriendo más detalles, y nos va a llegar de diferente manera. Así me pasó a mí, al leerlo de pequeña junto con mamá, al leerlo en la primaria, al leerlo en la secundaria, al leerlo anoche, casi a punto de comenzar con la facultad. No sé que fue lo que me indujo a llorar desde las primeras páginas hasta la última, pero en la última con mucho más fuerzas que en la primera. El libro nunca me había llegado tanto como anoche, realmente el libro destrozó y unió mi alma al mismo tiempo, me trasladó al ayer, al hoy, y al mañana. Quise hacer el trabajo que hago con todos los libros de marcar las partes que más me gustasen, pero al finalizar, me di cuenta de que casi había marcado todo el libro. Es que esas simples páginas esconden los temas más profundos, como el sentido de la vida, la amistad, el amor, la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando se hacen adultos. Nunca había disfrutado tanto de sus páginas como anoche, nunca había llegado a una comprensión tan profunda como anoche, mis lágrimas comenzaron a caer en las primeras páginas, al leer… “Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas, y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones”. Luego, fui devorando unas a unas todas sus páginas, viendo más allá de las simples palabras, todo lo que esconde ese libro en sí. Y recordé una vez más esa frase que mi señorita de Lengua de la primaria plasmó en todos los cuadernillos de las dedicatorias al finalizar el año: “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”. La frase más linda del libro. Debo admitir que me sentí un poco tonta llorando desconsoladamente al finalizar el libro, tomándolo fuertemente entre mis brazos como el narrador al Principito. Debo admitir también que una parte de mí, murió junto con El Principito. Pero…”cuando mire al cielo, por la noche, como él habitará en cada una de las estrellas, como él reirá en cada una de ellas, ¡será para mi como si rieran todas! Yo tendré estrellas que saben reír…y cuando me haya consolado (siempre se encuentra consuelo), estaré contenta por haberlo conocido, tendré deseos de reír con él, y abriré mi ventana, así…por placer…y todos se asombrarán al verme reír mirando el cielo. Entonces les diré: Sí, las estrellas siempre me hacen reír, y ellos me creerán loca. Pero por la noche me gustará oír las estrellas. Serán como quinientos millones de cascabeles…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Speak to me...