sábado, 4 de julio de 2009

Remember A Day...



Creo que nunca debí haber decidido quedarme este mes en Armstrong. No tolero más esta ciudad, y no porque la menosprecie…sino porque cada recuerdo de cada lugar me duele en el alma cada vez que transito sus calles.

Estoy tan cansada de escribir una y otra vez sobre mi nostalgia, pasan los años y siempre es la misma figurita repetida, lucho contra mi pasado pero siempre se termina robando mi presente, convirtiéndose este en mi mayor problema existencial desde que tengo noción de mi estado.

¿Cuándo fue que empezó? Estoy segura que este problema de alguna manera siempre estuvo inherente a mi esencia…pero comenzó a hacerse presente en aquel 2006…y año tras año siento que incrementa más su poder contra mí.

Si bien la cúspide de la depresión envuelta en nostalgia tuvo lugar el invierno pasado…siento que este invierno estoy cayendo nuevamente en la misma situación…y me odio a mí misma por esto.

Algunas personas dicen que me gusta estar mal, que yo misma destruyo mi presente aferrándome al pasado…cayendo en esta tristeza que se vuelve mi fiel compañera en estas frías noches de invierno. Quizás tengan razón.

Hoy salí a bicicletear con mi mamá como lo solíamos hacer cuando yo era chica, y el torbellino de recuerdos abalanzándose sobre mí se me hizo insoportable.

Intenté construir un nuevo recuerdo basado en el presente…pero durante todo el trayecto no hice más que pensar en el ayer…desde el mismísimo instante desde el cuál salimos de casa.

Quizás debería haberme quedado en Rosario, quizás hubiera podido continuar situada en el presente…quizás hubiera evitado caer en esta realidad irreal, construida a base de recuerdos del ayer.

Odio escribir siempre las mismas palabras: nostalgia, tristeza, melancolía, recuerdos, ayer, pasado, pasado…pasado. Siempre es el pasado, siempre mi mayor obstáculo fue el pasado antes que el futuro. Y el que sale siempre perdiendo es mi presente.

Pocas cuadras bastaron para que mis ojos se nublen por completo. Hasta unos meses atrás, este problema solo sucedía al viajar a dos ciudades vecinas, y era fácil evitarlo…simplemente debía quedarme en mi ciudad. Ahora el mismo problema se traslada a mi ciudad…y lo único que deseo hacer es escapar.

Cada esquina esconde personas, cada casa esconde momentos, cada calle esconde alguna canción, alguna compañía…alguna amistad, cada lugar de esta ciudad me recuerda a personas, a sonidos, aromas…a diferentes momentos del ayer.

Cada maldito rincón de esta ciudad esconde recuerdos de un ayer completamente perdido, de relaciones que permanecen latentes sin poder seguir siendo cultivadas. Y me duele tanto…me duele tanto no poder ir a los mismos lugares con las mismas personas, me duele tanto que todo haya cambiado, me duelen tanto las ausencias…me duele tanto el paso del tiempo.

Y no es que las relaciones estén perdidas, y no es que las oportunidades de volver a cosecharlas sean escasas…es solo que me quedé perdida en el ayer, perdida en momentos en ciertos lugares, con ciertas personas y en ciertas situaciones contextuales…que jamás podrán volver a acontecer. Perdida en lo que alguna vez fueron ciertas personas, y lo que los años les robaron. Perdida en lo que quizás alguna vez fui…y jamás volveré a ser.

No quiero repetir cientos de veces las mismas palabras…que sentido tiene volver a redactar la misma historia una y otra vez. No tengo más que volver a mis escritos del 2006, del 2007 y del año pasado para releer esta misma historia una y otra vez…una y otra vez…y siempre es lo mismo. Y ni siquiera tengo ganas de decorar estas palabras, u ordenarlas, o de escribirlas para releerlas y que la estética del texto me satisfaga. Escribo por inercia, para recordarme a mí misma que siempre vuelvo a caer en lo mismo…por más que no quiera. ¿Por más que no quiera?

Y entre medio de las vías, el sol escondiéndose, el camino del campo…la noche a punto de renacer…y un tren asomándose desde lejos…no hice otra cosa más que pensar. Llegando a la misma conclusión de siempre. Mientras vivo mi presente, puedo recordar el ayer sin deprimirme, puedo generar nuevos recuerdos que me traerán nostalgia cuando…sin saber por qué…poco a poco deje de vivir ese presente, sumergiéndome en el ayer…dando a luz constantemente recuerdos del pasado que me hieren y desgarran…llegando a vivir completamente del pasado…hasta que por fin logro hallarme nuevamente en el presente…y con el paso del tiempo…sin saber por qué…la misma historia cíclica vuelve a desplegarse…una vez más…sin saber por qué…

Debo haber nacido para reencarnar a la nostalgia.



3 comentarios:

  1. "Debo haber nacido para reencarnar a la nostalgia."

    me gusto esa frase, aunque no demasiado lo que significa, repetir lo mismo una y otra vez, no reconocer eso que hace que algo sea distinto...

    me parece que es ya es tiempo de algo que seguramente vas a odiar, yo lo odie cuando me llego ese momento...recurrir al "dogma que te cura"ja, que te alivia el alma, o por lo menos te hace reencontrar el pasado desde otra mirada que UNO no se permite ver...

    si, eso mismo, un psicologo.

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  2. me odio por lo que escribi me salio muy psicoanlista... pero tengo que dejar de lado el orgullo y reconocer...

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  3. primero que es Alguie?

    segundo, me costo bastante lo del psicologo, al principio me costo un par de meses entrar en confianza, y a la mina la veia como una estupida que tenia un casette de freud en la cabeza...

    pero la subestime bastante, la mina sabia bastante , pero sabia cuando callarse la boca y dejar que yo putiara o me incentivaba apoyandome para que bardee... lo termine viendo como una charla con un amiga que tiene otra visión, y me sirvio bastante, una ves por semana me juntaba a charlar con alguien que tenia una vision mas alla de la television y el sentido comun y los dogmas, que reconocia ciertas cuestiones de la psicologia que los ortodoxos no...

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