sábado, 25 de julio de 2009

Thank you

Desde que tomé la decisión de estudiar Psicología supe que una de mis principales motivaciones sería las personas que conocería a lo largo de mi carrera…pero mi timidez en primer año la mayor parte de los casos me jugó en contra. En primer año, más que conocer empíricamente a las personas, yo me dedicaba a observarlas.


Retazos del 2008.

Recuerdo perfectamente esa mañana en el bar. Yo me encontraba sentada con unas amigas leyendo apuntes en un intervalo entre dos clases…y mi atención se desvió por completo cuando comencé a oír sin querer la conversación de la mesa que se encontraba detrás de la nuestra.

Mis compañeras seguían conversando pero yo estaba demasiado ida, ya que todo lo que escuchaba me agradaba, pero no di vuelta la mirada hasta que la persona que yo estaba escuchando dejó de hablar. La conversación se basaba en la vida misma, en los gustos particulares de cada uno. Y la persona de la cual estoy hablando, comenzó a utilizar palabras como filosofía y música, en un tono de voz particular que me hizo deducir instantáneamente que esa persona seguramente sería especial. Cuando di vuelta la mirada, me encontré con un chico rubio con un estilo muy particular, rozando ese aire bohemio que tanto me agrada.

Desde aquella tarde me propuse a mí misma hacerme su amiga, pero no tenía ninguna excusa para conocerlo, así que tan solo me dediqué a observar.

La única clase que compartíamos era la de los viernes de Epistemología, y en más de una oportunidad me senté cerca de él pero nunca cruzamos más que un saludo y unas pocas palabras.

Fue en ese entonces cuando supe que le gustaba cantar, y que de hecho lo hacía muy bien, ya que en más de una oportunidad bajaba las escaleras cantando canciones de Fito Páez. También deduje que era una persona sencilla, que le gustaba usar camisas a cuadros y que tenía alguna especie de atracción hacia la ecología o el ambientalismo, ya que uno de los pins de su mochila estaba referido a eso, si mal no recuerdo. También supe que vivía entre Zeballos y Roca, y pensé que alguna vez quizás compartiríamos el colectivo de vuelta, pero eso tampoco ocurrió.

Recuerdo que una vez aproveché la oportunidad que tuve de conocer a unas chicas que eran amigas suyas, y pensé que quizás a través de ellas podría conocerlo. Pero finalizado el cursado del primer año, me sentí decepcionada conmigo misma, porque después de tantos meses jamás habíamos podido cruzar más que unas pocas palabras…

Las vacaciones llegaron…y tan solo me quedé con éstos recuerdos. Ni siquiera sabía su nombre…así que decidí recordarlo como “el chico de la música”.


2009.

Mi comienzo de cursado del 2009 no puede compararse con lo que fue todo mi año lectivo anterior, ya que en el 2008 no hice más que encerrarme en mí misma, ahogándome en penas, y mi vida social disminuía día a día un poco más su actividad.

Pero decidí darme una segunda oportunidad, y supe desde el primer día de clases que mi segundo año sería diferente. Y así lo está siendo…ya que éste año vengo conociendo por fin ese tipo de personas que quise conocer toda mi vida.

El primer día de clases no llegué perdida sin saber con qué personas juntarme como el año pasado, porque ya tenía a mi lado a una verdadera amiga que me llenaba por completo. Y así fue…como gracias a ella, pude conocer no tan solo a “el chico de la música”, sino también a otras personas que en primer año también había querido conocer, pero esas son otras historias.

Poco a poco comencé a conocer a Matías, y mis predicciones fueron totalmente acertadas: él es una persona sumamente especial.

Realmente no sé que sería de mis clases teóricas de Biología sin Julieta y Matías, ya que en cada una de las clases en las cuáles me senté con ellos no pude dejar de reírme. Me di cuenta de que con Matías no solo compartimos el amor hacia la música, sino que también somos dos personas totalmente voladas, que no pueden dejar de “levitar” ni siquiera un segundo. Nuestras clases de Biología no eran más que eso: una hora y media de comentarios “volados” sobre la vida misma, relacionados con los sueños, las críticas al Psicoanálisis, los ribosomas y los Beatles…entre otras tantas cosas.

Es increíble como ciertas amistades logran hacer divertidas hasta las clases más aburridas, como ocurrió un par de veces en las clases de E.P.I.S. O incluso hacer más estimulantes clases realmente agradables como los teóricos de D.H.E.P.

Y cómo olvidar las veces que nos volvimos caminando juntos de la facultad, hablando de lo raro que resultaban ser algunos de nuestros sueños. Supe que era una persona que intentaba reorganizar su vida incorporando su vida onírica a su vida de vigilia, ya que ciertos sucesos acontecidos en sus sueños podían servirle para cumplir objetivos que alguna vez habían irrumpido en su vida psíquica llevándolo al conflicto.

Hoy conozco a este chico que parece encarnar física y metafóricamente el personaje de cabellos dorados de Antoine de Saint-Exupéry. Y es realmente un placer poder ser su amiga, poder aprender gracias a él, y poder escuchar sus hermosas composiciones...porque como lo supe desde un principio y aún lo sigo sosteniendo: él sigue siendo aquel "chico de la música"...que se esfuerza día a día no solo por mejorar su voz, sino también por dejar siempre vivo a su niño interior, que en alguno que otro sueño le demostró que siempre permanecería junto a él...


2 comentarios:

  1. Qué hermosa historia!
    Escribís muy bien :)
    Qué suerte que al fin te animaste y conociste a Matías!
    Yo creo que soy muy parecida a vos en tu primer año de facultad... bueno, de estas historias se aprende!!
    Además te cuento que me quedé escuchando la música de tu perfil, que linda elección de canciones!
    Besos
    Almendra*

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

Speak to me...