lunes, 21 de septiembre de 2009

Rosario I (Friday)

Ésta es la vida que siempre quise vivir, mi entorno es el entorno que siempre deseé tener, mi interior es el reflejo de lo que siempre anhelé, y está constantemente dispuesto a dar pasos adelante. Mis sentimientos, pensamientos y acciones forman un todo armónico que me conduce inevitablemente a la felicidad propiamente dicha.

Si tuviera la posibilidad de volver atrás o de adelantar el tiempo, no dudaría un segundo en quedarme en ESTE momento.

Qué lindo es elegir vivir éste PRESENTE.


Visita de mi familia, viernes a la tarde con la mejor hermana del mundo...
En el Monumento, alrededores y luego en Harbour (la Fluvial)



































































Rosario a través del cristal de mis ojos. (Las representaciones varían de sujeto en sujeto).

Cálida tarde de viernes inundada en expectativas. Ella es mi luz, ella es el amor de mi vida. Y su nombre es Carolina. Más que mi hermana, ella es mi amiga. De todas, la mejor. Inocente y hermosa en la multitud de los sentidos. Pocas cosas valen tanto en esta vida como su compañía.

El Monumento Nacional brillaba junto al sol, y la brisa que anuncia la primavera se teñía de matices folklóricos mientras que personas y personas (cientos de ellas) se juntaban en las escalinatas esperando la llegada de la música tradicional. Pero nosotras queríamos conversar.

Caminando sin rumbo nos esperaba un bar moderno que forma parte de La Fluvial, un licuado tropical posaba junto a un Speed en la mesa más cercana al río que pudimos encontrar. Ni el Speed era mío, ni el licuado era de mi hermana, lo mío es suyo y lo suyo también es mío.

Observando. Sentado en la mesa de al lado, un Brad Pitt intelectual, leía a través de sus gafas un libro de bolsillo. Las excepciones existen.

La luna, esplendorosamente llena, poco a poco se asomaba. Imposible era dejar de fotografiarla. Sentí ganas de que haya alguien más contemplando esa escena con nosotras.

Nos sentimos observadas. ¿Cómo negarles mis palabras a dos simpáticos pescadores ejerciendo su actividad detrás de la barrera que separaba al bar del río?

Roberto carga en sus hombros el peso de los años, y en los pies el desgaste continuo de su oficio de pintor. Cubierto del frío con un saco de paño, nos sumergió en su vida y en su ayer, así fue como nos demostró que perseverando uno consigue sus metas, y que si no las consigue, lo que vale es el intento. Casilda le quedó chica, Rosario le sienta bien. Me recordó a mi abuelo, por su nombre y su piel añeja.

El otro pescador era un joven, más bien tímido y callado, pero no por eso menos agradable. Solo compartió con nosotras las fotografías que le sacaba a la luna con su celular, y alguna que otra breve palabra.

Se hacía tarde y nos esperaba la peatonal. Pero una feria de artesanos nos robó unos instantes. Me encanta el aire bohemio que inundan los jóvenes en esos lugares. Lástima que no me alcanzaba para el caleidoscopio si también quería comprarle algo a Caro. Una hebilla para su hermoso pelo era más esencial, un palito para atarme el pelo para mí, las dos conformes y contentas.

Peatonal Córdoba:

- “Mejor no entremos a la librería, porque no puedo entrar ahí sin salir con un libro entre mis manos…” (Mis palabras mencionadas en voz demasiado alta).

- “Qué desperdicio…” (Un chico que pasó caminando y me escuchó).

(… y yo me pregunto: ¿qué es lo que tiene cierta gente en la cabeza?)

Seguimos caminando.

¿Por qué se hace tan imposible resistir a la tentación de las palabras de la chica de los chipacitos de la Galería La Favorita? Qué ricos estaban.

Cuando estamos juntas nada es suficiente, siempre surge algún nuevo plan.

Pocas cosas me entretienen tanto como pasear en colectivos urbanos. Soy capaz de viajar en ellos simplemente para salir a dar una vuelta sin rumbo determinado, y el viernes fue la segunda vez que lo hice, pero no acompañada por la música sino acompañada por ella.

El 122 nos dejó en la terminal, y otro 122 nos volvió a dejar cerca del departamento. Un alfajor de chocolate y coco más una gaseosa nos acompañaron en el trayecto. Picnic en el urbano.

Ojala mis palabras le hayan servido de algo, ojala algún día aprenda a amarse a sí misma, ojala esa autoestima refluya de sus cenizas. Ojala supiera lo hermosa que a mis ojos es, lo maravilloso que resulta su ser y lo esencial que es en mi vida. Quisiera borrarle todos sus miedos, quisiera que viva intensamente, que se equivoque, se caiga, y se vuelva a levantar. Que no cometa mis mismos errores, que sea feliz en cada oportunidad que se le presente, que viva, que sienta, que sueñe, que sepa cuánto es que verdaderamente la amo. Mi amor por ella es verdadero, es real, es intenso, es único, es eterno. Excede cualquier intento por plasmarlo en palabras, porque se basa en las demostraciones y en las acciones.


05-09-09

1 comentario:

  1. Qué linda sesión de fotos!!! Hay varias realmente hermosas!!!
    Es tan lindo Rosario... =)

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