sábado, 26 de septiembre de 2009

Rosario III (Last week)

Última semana de mis "vacaciones autoimpuestas"...

Nada como cocinar escuchando buena música,
nada como el cigarrillo después de comer :P





Volví a comer carne después de meses y meses de ovolactovegetarianismo (¡lo cuál no significa que no vuelva a retomarlo!)
Había prometido no ir nunca más a un Mc, pero a ella no le podía decir que no ♥ asi que...salen dos doble cuarto libra de queso :P (¡años hacía que no comía una!)


Y bueno...no podíamos decirle que no a ESA torta (ñaaam)


La peli que vimos en el cine del Portal me pareció EXCELENTE: El Secreto de Sus Ojos...





Te amo Vi, gracias por todo...

es un placer compartir mi tiempo con ella.


Tomando el té con mi segunda familia...
Belu and Guille.






Cotilleando (?)


Nuevamente en Bao Babs, ésta vez con otra Carolina... una de mis dos mejores amigas de la Facultad ♥







Y seguimos engordandoo... :P


Es tan cálido ese bar... fue tan lindo encontrarme con una imitación del cuadro de Renoir, significa tanto para mi "la chica del vaso de agua" que aparece en esa pintura, desde que vi Amélie ♥
(Al señor de huesos de cristal le cuesta perfilarla, ella está como ausente...)
Renoir, El almuerzo de los remeros & me.


Naruto! :P

En Yomo...el postre :P




Damien ♥

Preparándole un mini regalo a Gui ^^






El broche de oro de mis tres semanas en Rosario sin volver a casa:
Almorzar en Augustus con Gui =)



Guido me estaba esperando adentro de Augustus. Sentado en una mesa en contra de la ventana. Ideal, pensé interiormente. Por fin llegó el abrazo tan ansiado, ese que había estado esperando desde hacía meses, por fin pude volver a sentir el placer de compartir un momento a su lado, por fin pude volver a sentir su amistad, la cual echaba tanto de menos.

Y pensar que un tiempo atrás creí que todo eso estaba perdido, cuando llorando con mi almohada llegué a convencerme de que jamás volvería a darme una nueva oportunidad. Ésta vez voy a aprovecharla, cometería uno de los peores errores de mi vida si alguna vez más haría que nuestra amistad se mitigue. Es uno de los tesoros más valiosos que tengo en mi vida, él es una de esas personas que jamás quisiera perder, es tan especial que no puedo dejar de admirarlo.

Augustus estaba bastante colmado de gente, pero todo para mi se reducia a esa mesa y a esa conversación. No podía creer que por fin, después de tanto tiempo, iba a poder hablar con él en un lugar tranquilo, por fin iba a tener lugar aquel tipo de encuentros que tanto habiamos anhelado desde el 2007. La felicidad me invadía por completo, y estaba ansiosa por saberlo todo.

Elegimos el menú sin fijarnos en el lado derecho de la carta, y voy a agradecerle toda la vida haberme hecho conocer una de las “7 maravillas de la cucina mondiale”: la ensalada waldorf, la cual ninguno de los dos se animaba a condimentar…porque es cierto eso de que “somos personas de teoría”.

Obviamente, la ensalada acompañaba a otro plato principal, el cual no pude terminar, el cual intenté comer de a ratos porque no podía dejar de hablar, tanto tiempo perdido me hizo caer en la cuenta de que en ese momento más que comer, necesitaba que hablemos.

Sus palabras me dejaron completamente sorprendida, nunca creí que escucharía lo que escuché. Pensé que su relación con mi muñeca había llegado a su final, él mismo me había convencido y se había convecido a sí mismo de que así era. Pero no solo sus palabras si no sus ojos de enamorado me demostraron lo contrario, el brillo que irradiaba su mirada no podía ser otra cosa más que amor.

Es cierto que últimamente me relaciono con personas con las cuáles puedo mantener conversaciones fluidas y apasionantes, profundas y sinceras…pero nuestra conversación del viernes superó todas mis expectativas, el fluir continuo de nuestras palabras y pensamientos parecía armonizar por completo, como una hermosa melodía que brillaba tras cada nota tocada. Nunca sentí la compresión tan presente, la gestualidad tan acorde a cada tema tratado, nunca pude hilar tan bien mis pensamientos con los de alguien más, nunca antes había podido evitar cualquier tipo de silencios, para cada una de sus palabras sentí que tenía algo que decir, porque desde que me di cuenta de la situación en la que estaba, me propuse a mí misma encontrar la forma de hacerle ver las cosas desde otro punto de vista, la forma de abrirle los ojos…porque no quiero que una de las personas más importantes de mi vida cometa el mismo error que cometí yo, no quiero que sufra, no soportaría que se arrepienta de dejar ir algo que todavía sigue vivo, un amor que todavía late con todas sus fuerzas.

Tocamos levemente ese tema que nos unió en aquel 2007, mientras encargabamos el postre, y creo que no hizo falta que nos digamos algo más al respecto…porque ambos pasamos por lo mismo, no existe posibilidad de que uno intente retar al otro, porque nos unen las mismas sensaciones, emociones y ansías de volver a sentir ese tipo de vacío que nos mantenía colmados.

El tema principal fue su relación con mi muñeca, y me encantó que así haya sido. Salí de ese bar, me despedí con un abrazo enorme, unas palabras y un chocolate…y la sonrisa que se plasmó en mi rostro fue de completa felicidad.

Ese encuentro consagró el broche de oro de tres de las mejores semanas de mi vida, saber que en parte gracias a mí, conseguí algo que creí imposible, conseguí que alguien abra los ojos, hice feliz a alguien más, y no solo a él, sino también a ella… y eso mismo me sirvió para sentirme la persona más feliz del mundo, afortunada por tener el inmenso placer de compartir mi vida con personas como ellos. Feliz de que una vez más estén juntos, feliz como me sentí hace un año y medio atrás cuando me enteré de su relación, feliz por volver a saber que van a estar juntos.

Lo voy a sostener toda mi vida: no hay nada que me haga feliz que hacer feliz a alguien más…porque como Fromm escribió: “cuando uno da verdaderamente, no puede dejar de recibir lo que se le da en cambio. Dar implica hacer de la otra persona un dador, y ambas comparten la alegría de lo que han creado”.

Y mi alegría es infinita…

GRACIAS A ÉL.






Nubecitas
(viaje de vuelta, en auto con mis viejos...)







Armstrong




3 comentarios:

  1. Me encanto lo que escribiste Val,
    por un momento me sentí almorzando con ustedes
    eso es lo bueno de tus relatos
    que me hacen vivir e imaginar por un pequeño instante, lo que estás contando
    Un beso grande Vaaaaal:)

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  2. Definitivamente sos una versión femenina muy parecida a mi... yo también hace tres semanas que no voy a Bs. As quedándome en Corrientes, pero lamentablemente no fue una experiencia tan gratificante como la tuya en Rosario. La última vez que fui a baires fue por un fin de semana, en el cuál fui al teatro, Mc, Cine y compartí unos gratos momentos con una amiga que aprecio mucho. Tenía ganas de ver "el secreto de sus ojos" pero terminamos viendo "Anita" (muy tierna y recomendable) y tampoco soy amante de Mc, pero a ella no le podía decir que no.
    Lo que contas de tu amigo Guido... te juro que es rarísimo pero es un paralelismo casi calcado de mi relación con mi amiga (Deo), tuvimos algo por allá en el 2005 y lo que surgió de esa relación fue una gran amistad que cada vez es mas fuerte. Siempre que voy a baires tratamos de vernos y si lo hacemos la pasamos muy bien, aunque sea por un almuerzo. Y soy extremadamente dichoso cuando es feliz. Y si viajo a Bs. As y no la veo siento que el viaje está incompleto. Lo que vamos a hacer la próxima vez que vaya a Buenos Aires es tirarnos en paracaídas, pero todavía no la convenzo... por ahora me acompaña.
    El cuadrito de Renoir, El almuerzo de los remeros. Primero hice una fugaz pasada mirando las fotos, y cuando vi esa imagen me acordé instantáneamente de Amélie (lo que debe pasar con todas las personas que sentimos esa película) y cuando leí lo que escribiste me hizo sonreír.
    Tu conclusión refiriéndote a que te hace bien hacer sentir bien a los demás... me sonó muy Amélie jaja. A propósito me encantó tu remera de ella en la escena donde está cocinando.
    P/d: A mi también me gusta cocinar escuchando buena música. Hoy cociné un salteadito de repollo colorado y cebolla con especias acompañando un arrocito primavera escuchando Drexler. Cero que las recetas de los cheff deberían estar acompañadas con sugerencias musicales.

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