lunes, 16 de noviembre de 2009

Alejus

Carpe Diem II



“Porque muchas veces creemos que algo no pasa, que alguien no piensa en nosotros, y quizás estamos completamente equivocados.”


Se que en estos últimos meses no cruzamos más que unas breves palabras hace unos días. Pero quiero que sepas que durante todo este tiempo estuve pensando en vos, más culposamente que otras veces (no es algo negativo), estuve pensando en que nos debíamos una charla, en que me gustaría que tu blog esté abierto para los comentarios para hacerte saber que pese a la saturación de estudio o las ocupaciones diarias de la vida estoy ahí…en un detalle, en una palabra, o simplemente para hacerte saber que pienso en vos, que no me olvido, que te tengo presente.


“Me agarra cierto orgullo cuando me pongo a plantearme cosas de mi vida.”


Una mente que no se plantea cosas de su vida es una mente quieta, una mente estancada. Nadie se conoce en absoluto, nadie nunca conseguirá conocerse a sí mismo en absoluto….pero es nuestra tarea a lo largo de la vida intentar conocernos un poquito más…ver hasta dónde podemos llegar, aceptando siempre el límite.


“Yo creo que en el fondo, muy en el fondo, creo en mí. Porque sino no se explicaría por qué me sigo quejando, me sigue doliendo, me sigue afectando. Significa que todavía hay algo para matar, y que no crucé los brazos. Pero a veces siento que sí, para que te voy a mentir. Que los crucé y me rendí y quiero desaparecer de este mundo.”


Son esos vaivenes, esos días en los cuáles uno siente que todo lo puede, y esos otros en los cuáles siente que todo está perdido. Yo también tengo esos días…días en los cuáles siento que no veo futuro, otros días en los cuáles un sin fin de metas se proyectan ante mis ojos. No te dejes vencer, si duele, si aún te cuestionás, si aún buscas un cambio…es porque no te resignás, es porque una tenue luz te indica un camino, quizás un poco sinuoso y nada transparente…pero el camino está, las respuestas muchas veces están en uno…pero es difícil saber encontrarlas. Es difícil cuando ubicamos nuestros miedos, desilusiones, fracasos, frustraciones…anteriores a esa luz. No podemos brillar todos los días con la misma intensidad, pero si podemos hacer que esa luz nunca se apague. Hay tantas cosas esperando por nosotros en algún lugar, tantas personas, tantas vivencias, hay tantas simplezas que esconden grandezas, tantos detalles que esconden alegrías…hay que saber mirar, mirar con los ojos del alma, y poder continuar.


La vida me demostró que no hay nada completamente resuelto, que ir por los amores ideales tampoco sería la solución. La vida es difícil, y más para nosotros…pequeños soñadores que no podemos dejar de pensar, pequeños soñadores que no podemos dejar de soñar…y muchas veces nos estancamos con la realidad. ¿Pero que sería de nuestra vida si fuese todo monotonía? ¿A caso existe alguien que se encuentre siempre bien? Si alguien dice estar “siempre” bien, seguramente nos está mintiendo, o se está mintiendo a sí mismo.


Cuesta ver el aprendizaje cuando vemos solo la oscuridad, pero dentro de cada obstáculo existe una luz, dentro de todo lo malo hay algo bueno y dentro de todo lo bueno hay algo malo. Sepamos aferrarnos a lo bueno, y tratemos de dejar atrás todo lo malo. Alejémonos de todo aquello que nos haga daño.


Tapar el dolor es agrandarlo, es darle doble cabida. Al dolor a veces hay que aferrarse, para luego ver la luz del día. Hay que exprimirlo, sacarle todo el jugo posible…para que salir a flote sea el doble de agradable. Lo que no hay que hacer es caer en el conformismo de creer que nunca lo lograremos. Y tampoco debemos creer que salir adelante completamente implicaría dejar todo el dolor atrás. ¿A caso existe algo más inherente a la vida que el dolor? Hasta en los instantes posteriores al más gratificante momento de felicidad se hacen presentes pizcas de nostalgia…porque ese instante ha sido efímero.


Efímero como mi historia, aquella que me hizo salir adelante, aquella de la cuál no estoy de modo alguno arrepentida. Pero vivir un sueño de película…vivir tan idealmente…no podía ser eterno. Uno despierta…y se da cuenta que entre tantos sueños también esta la realidad…y que los sentimientos no se pueden forzar.


Hoy seguimos en este vaivén de encuentros y desencuentros. De amores y desamores. De pasados, presentes y futuros venideros. De pasados que se hacen presentes en nuestro presente, y futuros a los cuáles muchas veces les tememos. Pero lo repito incesantemente: tenemos este presente, nos tenemos a nosotros mismos, tenemos a nuestra vida. Y nadie más que nosotros es responsable de ella. Debemos cuidar este presente, debemos saber que aunque no sea perfecto (nunca lo es) es con lo que contamos. Tenemos que vivirlo, tenemos que evitar desperdiciarlo. Con problemas, con dolores, con tristezas, con miedos…con todos aquellos estados y sentimientos que implica la vida misma…nos tenemos a nosotros, estamos vivos…vivamos.

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