miércoles, 20 de enero de 2010

Heima, Sigur Rós



Heima es mágico, porque Sigur Rós es mágico, porque Islandia lo es. Heima significa “en casa” y hasta el día de hoy no conozco otra banda que logre hacerme sentir más “en casa” que Sigur Rós. Y cuando hablo de estar en casa me refiero más específicamente a mi mundo interior, en dónde se esconden mis mayores tesoros, en dónde todos mis pequeños placeres se hacen presentes como rayos del sol. De un sol de otoño que espera el invierno para fundir en imágenes en sepia los detalles más bonitos de la vida. Estar en casa es estar físicamente en esta habitación y emocionalmente en Islandia gracias a Sigur Rós, es estar tomando este té con leche y sentirme en invierno pese a que la realidad me dice que es verano, es mirar por la ventana y ver hojas otoñales que danzan queriendo alcanzar acantilados, es tele transportarme con la fantasía a lugares que no puedo alcanzar con la realidad. Es sentirme acompañada en mi soledad por artistas que comparten mis gustos, mi visión estética y mis maneras de pensar, mi introversión y mi atracción hacia lo acogedor, hacia lo simple, hacia el frío invierno y el verde de los campos.



Estar en casa es hacer volar mi imaginación tan lejos que en cuestión de segundos un documental como Heima logre hacerme palpitar el corazón con todas sus fuerzas como si estaría a punto de salirse, es dejar caer lágrimas de felicidad y de emoción al contemplar tanta belleza plasmada en sonidos e imágenes que no dejan de suscitar sentimientos.



Estar en casa es de alguna manera estar en una isla como Islandia, es estar en Islandia espiritualmente y sentir sus paisajes y costumbres como propias. Es soñar con que estoy allí recorriendo sus glaciares, sus paisajes desiertos, fotografiando acantilados, deteniéndome a contemplar suavemente cada uno de sus aromas, paisajes y más sutiles detalles. Es sentir que formo parte de ese lugar sin comprender exactamente cómo, pero si el por qué: porque todo lo que observaron mis ojos al degustar Heima fue la materialización audiovisual de mi concepto estético de lo bello.



Cada mínimo detalle de Heima me identificó tan profundamente que de a momentos mis ojos no podían creer lo que estaban observando. No solo los diferentes poblados y paisajes de Islandia lograron identificarse inmediatamente con mi concepción de la belleza, sino que también cada partecita de este documental logró adherirse tanto a mi personalidad que de a momentos llegué a creer que el conjunto en sí se trataba de una reminiscencia, de algo que ya conocía desde siempre y que sin embargo recién estaba descubriendo.



Mi encandilamiento hacia lo sonoro y visual se complementó tan perfectamente con cada partecita de diálogos de los integrantes de Sigur Rós y de Amiina que de a momentos llegué a desear muy intensamente haber nacido en alguno de esos pueblos y ciudades que visitaron en su gira de vuelta a su país. Heima representa el regreso tras una gira mundial a su ciudad natal. Sigur Rós realizó una gira por sus tierras dando al público recitales gratuitos y reconfortables. La fotografía del documental es realmente impecable, captando no solo la magnífica puesta en escena de la banda en lugares tan recónditos como un valle entre los acantilados, un pueblo pesquero abandonado, un pueblo reconocido por su alto nivel de niebla, un embalse construido como planta de electricidad en dónde se presentaron a modo de protesta mediante una puesta de escena solamente acústica, entre otros hermosos lugares de una Islandia que se presentó ante mis ojos como un lugar que pertenece a otro mundo, a infinitos años luz del gris asfalto de las urbes y su conglomeración de personas a las corridas.



Es que a mí no me hacía falta conocer Islandia más en profundidad para imaginármela, porque cuando escuchamos la voz de Jónsi, cuando nos sumerginos en el mundo de las melodías experimentales de una banda tan conectada con la naturaleza, en dónde se experimenta incluso con marimbas cromáticas construidas de simples rocas por un agradable señor que vive en el medio del campo y se pasa tardes enteras golpeando piedritas para hallar en ellas diferentes tonos, en dónde cerramos los ojos y podemos imaginarnos paisajes desolados pero al mismo tiempo más acogedores que la inmensidad de la ciudad…podemos conocer Islandia incluso hallándonos en la otra punta del planeta.



Y cuando factiblemente nos llega información mediante una fuente tan hermosa como lo ha sido este video, aquellos amantes de las pequeñas cosas de la vida…no hacemos más que desear poder algún día pisar esas tierras tan anheladas, poder compartir esas costumbres tan hermosas como asistir a un recital con nuestra familia entera, abuelos y nietos incluidos, como disfrutar de un recital en el medio de la nada rodeados de naturaleza con una fogata transmitiéndonos calor, como sentarnos en las rocas a contemplar un atardecer o un amanecer en el mar…con esa vestimenta típica del norte europeo que tanto me apasiona. Porque Islandia no parece de este mundo, Islandia se me presenta ante mis ojos como un lugar extraordinario, en dónde redundan las almas bellas y las costumbres tradicionales, los abrazos y las sonrisas sinceras, el placer por las cosas más simples y bellas de este mundo, en dónde las guitarras se tocan con arcos de violín, en dónde uno puede disfrutar de un concierto sentado y cómodo sin empujones ni alcohol de más…en dónde la música se capta en su esencia y no hace más que brillar.



Sigur Rós es más que una banda de post-rock, Sigur Rós es una banda única en cada una de sus matices, es la banda con estética más bella que conozco. Su música forma un conjunto armónico con la personalidad de sus integrantes, con sus acciones y costumbres.



Escucharlos hablar es llegar a la conclusión en cuestión de segundos de que por la tonalidad de su voz introvertida, la profundidad de sus palabras y expresiones no puede tratarse de otra cosa más que de personas especiales, dedicadas por amor a la música a hacer lo que más les gusta de la manera más correcta, seria y bella posible.



Sigur Rós es más que música…es algo mágico. Es a mis criterios una de las mejores bandas contemporáneas que seguramente seguirá trascendiendo y se convertirá en un clásico. Es de lo más bonito tanto visualmente como musicalmente que nos queda en esta actualidad en dónde encontrarnos con una banda como ésta es una tarea realmente difícil.



Es cierto que si tengo que elegir cuál es la banda que más me marcó en mi vida y por lo tanto mi preferida voy a elegir a Pink Floyd. Pero también es cierto que estéticamente hablando no hay banda que me identifique más que Sigur Rós.

Valèrie





8 comentarios:

  1. Los descubrí de casualidad y me enamoré de su mundo, su lenguaje único y su música. Tienen ese poder de transportarte a la nada y volver re hecho. Un gran beso.

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  2. Mmm... Ya me lo imagino... Sigur Rós debe ser tan Val =)

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  3. es poco lo que se puede decir despue todo lo que dijiste porque es exactamente lo que me hace sentir Sigur Ros y mas el Heima, esa manera que tienen de hacer musica y ver el arte de una manera tan personal y con tan poco...lo simple y los detalles son los que dan ese toque que la vida necesita...simplemente geniales.

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  4. Val, te dejo un link a Frakkur el proyecto solista de Jonsi(Sigur Ros), para que te sigas castigando, ja ja ja!
    http://www.nodata.tv/2009/06/frakkur-songs-for-little-boy-2008.html

    todavía no leí el texto, pero si me gustaron las fotos esas que acompañan tu introducción a la filosofía.

    SUERTE!

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  5. Hola, vengo a decir que... me siento completamente identificado con todo lo que escribiste, el post está hermoso. Y sí, la magia de ver Heima en alguna tarde lluviosa, tomando algo caliente, con o sin compañía ...es incomparable... hasta que lo vi nada me había hecho sentir así, nada que permita un transporte tan directo a otro mundo, como vos dijiste, es mágico. saludos :)

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  6. Hola, lei por casualidad este post mágico. Tus descripciones la verdad es que son muy acertadas. Sus melodias son un suspiro de paz a los oídos.. Saludos

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  7. no vi heima

    pero

    (voy a decir algo que puede sonar obvio para alguien que hace mucho los escucha y no es novicio como yo).

    escuchar sigur rós es estar en una película.

    "de a momentos llegué a creer que el conjunto en sí se trataba de una reminiscencia, de algo que ya conocía desde siempre y que sin embargo recién estaba descubriendo"

    uno va por la calle y de pronto todo forma parte de una gran escena, las personas se ríen, o están serias, o te miran, te pasan por un costado; uno siente el aroma de los árboles, se tira en el pasto o camina por las veredas, y todo se musicaliza, toma vida con sigur rós.

    "un lugar extraordinario, en dónde redundan las almas bellas y las costumbres tradicionales, los abrazos y las sonrisas sinceras, el placer por las cosas más simples y bellas de este mundo (...) en dónde la música se capta en su esencia y no hace más que brillar"

    hasta los sonidos del ambiente se integran a la música, y entonces claro, se hace de invierno.

    pero no un invierno gris y sombrío, sino un invierno que nos llena de colores y de risas, de ropa gruesita y frazadas para abrazar, un invierno que queremos vivir en cámara lenta, por más primavera que se acerque.

    "es estar tomando este té con leche y sentirme en invierno pese a que la realidad me dice que es verano, es mirar por la ventana y ver hojas otoñales que danzan queriendo alcanzar acantilados"


    entre los acordes nebulosos de sigur rós me voy conociendo y reinventando, una vez más.



    gracias.

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