miércoles, 13 de enero de 2010

Vacío Existencial

Para que una bomba atómica estalle es necesario que se provoque una reacción nuclear en cadena, su núcleo debe ser impactado por neutrones que provoquen la reacción, se necesitan núcleos fisibles como el uranio o el plutonio. No solo contamos con un núcleo que debe ser detonado, es necesario que primero sean detonados otros elementos antes de llegar a la explosión final.
Supongamos que mi vida se basa en una mentira, que durante años estuve intentando rodear un núcleo potencialmente destructivo con diferentes parches, con diferentes máscaras, supongamos que durante mucho tiempo estuve enmendando el núcleo para que no estalle, para que todo no se convierta en un caos.
Supongamos que en cierta etapa de mi vida, supongamos que en el verano del 2008 conseguí enmendar tanto ese núcleo que inconscientemente logré convencerme de que ese núcleo no existía, logré sentirme más feliz y realizada que nunca porque sentí que todo lo tenía: familia, amor, amistad, viajes, posibilidad de estudio, etcétera…supongamos que tenía todo lo que necesitaba para ser feliz, entonces del núcleo solo quedaba un vano recuerdo…que de vez en cuando se activaba con alguna herida en mi piel, o con algún ritual absurdo para mantenerme por fuera como tanto lo deseaba.
Supongamos que con el tiempo las máscaras comienzan a caerse, las curitas que se encontraban enmendando ese núcleo comienzan a despegarse…haciendo que el núcleo cada vez se sienta más cercano. Supongamos que por un tiempo la felicidad desaparece por completo y el núcleo queda al descubierto…hasta que después de muchos meses logra volver a ser enmendado.
Pero cada vez que es enmendado…más se desgasta, cada vez la felicidad dura menos y la gran mentira (¿o la gran verdad?) está cada vez más cercana…está cada vez más próxima a la explosión…porque los detonantes comienzan a activarse…con cada secuencia que se distorsiona destruyendo la felicidad.
Entonces los detonantes (al estar cada vez más próximos al núcleo) hacen que el mismísimo núcleo se active. Y lo más absurdo es que los detonantes pueden ser tan nimios como triviales, entonces el caos comienza a hacerse presente.
Entonces mi vida comienza a distorsionarse por situaciones tan absurdas como perder fotografías, cómo una cámara digital semi-destruida, cómo un celular que cada día anda peor, como dos muelas de juicio menos, cómo los malditos parlantes de un auto que se rompen y no me dejan descargarme mediante la velocidad y la música a todo volumen, como la pérdida de un grupo de personas al cual desde hace tiempo ya no pertenezco, cómo la ausencia de una vida como la de la mayoría, cómo la pérdida de una figura que jamás pude volver a recuperar, cómo una leve explosión del cargador del mp4 que tanto me recordó al núcleo sólido que es el principal detonante de toda esta maldita situación, cómo las peleas familiares, cómo la maldita certeza de que no voy a poder realizar el viaje que quiero, cómo la puta realidad de que voy a tener que estar otro año viviendo en ese departamento que tanto detesto, como la maldita realidad de que no voy a poder mudarme a vivir sola…cómo la desaparición de un inmaduro emocional sobre el cuál nunca debería haber sentido nada.
Entonces desde afuera no se entiende nada, entonces todo parece absurdo y mi familia insiste en que necesito ayuda psicológica…entonces nadie entiende nada, entonces comienzo a creerme que verdaderamente debo estar loca.
Pero yo se que el trasfondo es otro, yo sé que los detonantes que se activan haciéndome llorar, haciéndome encerrar días enteros en esta habitación…no se reducen a esas nimias circunstancias, yo sé que el núcleo sigue siendo el mismo que me hizo caer luego de aquel verano feliz del 2008, yo sé que el núcleo no sólo esconde esos aspectos que nunca le he dicho a nadie, que solo me guardo para mí misma, que son mi mayor secreto y mi mayor perdición, mi mayor desdicha, mi mayor vergüenza y frustración…
Y yo sé que detrás de esos detonantes ocultos semi-centrales…en los aspectos más centrales de ese núcleo se esconde un vacío existencial que no se llena con nada, una falta eterna e incomprensible, un sin-sentido incoherente que me hace preguntarme por qué demonios es que sigo formando parte de esta máquina sistemática, por qué demonios me siento un ladrillo más en un muro que jamás pude destruir completamente…por qué demonios sigo en esta vida cuando no encuentro las razones para seguir formando parte de ella y por qué demonios siento que día a día el núcleo central está más próximo a la explosión.

Pinky