miércoles, 17 de febrero de 2010

Hamlet


Hoy me puse a hojear libros que leí hace unos cuántos años atrás y me volví a encontrar con uno de mis preferidos: Hamlet, una de las obras más importantes de la cultura occidental, interpretada cientos y cientos de veces, plasmada en cine, en arte, en filosofía, psicología…y totalmente inquietante para cualquier persona que la haya leído y se haya detenido a pensarla.
Obras que generan inspiración eterna, eso es lo que define a Shakespeare y lo que lo inmortaliza. Hamlet, segunda obra interpretada psicoanalíticamente como edípica tras el Edipo Rey de Sófocles.
Recuerdo perfectamente aquel verano del 2007 y mis rituales específicos de las tardes de febrero. Rituales que incluían una combinación de factores detalladamente organizados para mi deleite: un té de algún sabor especial (preferentemente de frutilla), un sahumerio con perfume de frutilla si el té era de frutilla, de naranja si el té era de naranja…y así dependiendo de la ocasión. En mis parlantes música clásica, preferentemente Beethoven. Y como condimento esencial para el éxtasis mental: obras de Shakespeare ante mis ojos.
¡Cómo olvidarme de Hamlet! No sé cuántas veces en mi vida he leído ya el famoso monólogo “To be or not to be”. Es que Hamlet es la duda, duda que no solo se extiende a vacilar ante concretar la venganza por su padre o no, duda que se extiende sobre su propia existencia al confesarnos el temor que lo acecha por la incertidumbre que le genera un más allá y los tormentos que puedan acontecerle si se decide por un suicidio.
La breve pregunta “ser o no ser” esconde una filosofía interna que roza el existencialismo. Ser en cuanto a vida como acción, no ser en cuanto a muerte e inacción. ¿Pero que habrá después? Se pregunta dubitativo el joven príncipe…rozando ya matices religiosos. ¿Ser o no ser? ¿Somos quiénes somos o somos meras apariencias, ficciones, personajes teatrales que se esconden detrás de diferentes máscaras? ¿Ser o fingir? ¿Vivir o morir? ¿Hamlet estaba loco o solo lo fingía? ¿De tanto fingirlo termina siéndolo? ¿Despreciaba a Ofelia o la quería?
Hamlet no deja de dudar. Y este dudar y pensar y pensar hace que sus acciones sean inhibidas hasta que la tragedia se desborda sobre sí misma finalizando en un caos para que la muerte se convierta en un personaje principal.


“Ser o no ser, he ahí el dilema. ¿Qué es más noble al espíritu, sufrir golpes y dardos de la airada suerte, o tomar armas contra un mar de angustias y darles fin luchando? Morir; dormir; no más; y con un sueño dar fin a la congoja y sobresaltos que la carne heredó, consumación que se ha de desear. Morir, dormir, dormir, tal vez soñar: ese es el caso: porque el pensar que sueños trae la muerte ya desprendidos del mortal estorbo nos ha de contener. Ese respeto larga existencia presta a mi fortuna pues ¿quién sufriera el azotar del mundo o al opresor, la afrenta del soberbio, la hiel del huido amor, la tarda ley, la insolencia del cargo y los desprecios que al mérito le ofrece el hombre indigno, cuando por sí se diera su descanso con un simple estilete? ¿Quién querría lamentarse y sudar toda una vida, sin el temor de algo tras la muerte, esa ignota región de cuyos límites ninguno vuelve, que turba la mente, y nos hace soportar los males ciertos y no volar a otros ignorados? La conciencia nos vuelve así cobardes y así el matiz de la resolución desmaya el suave tinte de la idea y las empresas de rigor y empeño, ante el temor, su curso tuercen pronto, y dejan de tener nombre de acción...”

4 comentarios:

  1. Es realmente extraño que en un mundo donde la gente elige permanentemente no ser, las cirugías, las apariencias, los disfraces, este escritor siga tan vigente. Un gran beso.

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  2. ser o no ser... ¿esa es la cuestión? yo creo que que no se trata de solo dos opciones. no solamente ser o no ser algo, sino qué ser. O cómo saber que sos cuando lograste ser... Porque la mente es tan poderosa que uno nunca llega a conocerse a si mismo. Es decir: cómo vas a saber que sos, si no te conoces completamente? A fin de cuentas ese dilema va a estar siempre presente, porque nunca vas a saber si llegaste a ser porque no sabes lo que sos. Pero eso no quiere decir entonces que llegaste a NO SER, porque siempre vas a ser vos... pero en constante movimiento y cambio. Siempre en el camino, nunca en tu destino. Solo cuando mueres y algunos creen o creemos que seguimos camino luego de ese proceso.

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  3. leí esta obra, es demasiado buena como para que pueda decir algo de ella. sólo comparable a "la vida es sueño" de calderón, que plantea problemas parecidos.

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  4. Qué buen libro.Tengo que admitir que antes de empezarlo a leer pensé que iba a ser denso, y por suerte me encontré con un lindo y agradable libro

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