domingo, 14 de febrero de 2010

La piel muerta de las emociones de ayer


- ¿Por qué? Necesito una justificación que ratifique tu decisión.
- Vos y yo sabemos que hay sentimientos a los cuáles se les escapan las palabras y tus comportamientos de estos últimos años deberían servirte de prueba suficiente.
- Siempre atacándome, siempre inculcándome las culpas que a ambos nos pertenecen.-su respiración comenzaba a tornarse cada vez más intensa, las palpitaciones de su corazón aumentaban el ritmo y sentía que las palabras de ella se le clavaban en el pecho como fuertes dagas.
- Conoces perfectamente mi concepto sobre el amor y sabés que no creo en ningún tipo de para siempres. La rosa que ayer era roja hoy está marchita, el carmín de mis labios parece gris, sepultados están mis deseos y hace meses que nuestras conversaciones se reducen a discusiones.
- Podemos reinvertirlo si ambos nos lo proponemos, si dejaras a un lado tu frialdad y me vieras con los mismos ojos que me viste en aquella tarde de abril. ¿aún lo recuerdas? ¿recuerdas como de un flechazo caímos enamorados y no existía obstáculo en el mundo que pueda detenernos? ¿recuerdas aquellas tardes en Madrid caminando de la mano por la Cibeles? Si pudiéramos volver el tiempo atrás…
- ¡Me tienes cansada! Te pareces a la nostalgia personificada, deberías comprender que nuestro ayer está muerto y que nuestro hoy para mi no significa nada, ya no te amo y no hay nada que pueda hacerle. Hace años que no te amo y lo seguimos intentando y siempre derivamos en el mismo fracaso. Quizás toda nuestra historia fue un error. Ambos deberíamos comenzar desde nuevo navegando por otros mares, ¡son tan grandes los océanos! ¿por qué te empeñas en querer volver a nadar sobre las mismas aguas cuando ni siquiera son las mismas?-ya nada quedaba de la dulce voz que él había conocido por las calles madrileñas, su voz hoy eran gritos y sus oídos estaban sordos ante cualquier tipo de súplica.
Un incómodo silencio se apoderó de la escena. Esos silencios que en algún tiempo pasado eran producto de ruborizaciones tras palabras ardientes habían perdido toda la complicidad para transformarse en odio y reproches. Él titubeó unos segundos e intentó volver al hilo de la conversación citando una frase de una película que tiempo atrás habían degustado en sus cotidianas salidas al cine.
- “Sin ti las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer…”
- ¡Ya basta! Puedes citarme lo que quieras, si quieres recítame de memoria los veinte poemas de amor y hasta cítame la canción desesperada. Mis emociones de hoy ya son la piel muerta de las de ayer porque no te deseo, me generas rechazo, ya ni siquiera soporto ese beso falso que tengo que fingir cada vez que llego a casa. ¿Es que no te das cuenta que es otro el perfume con el cuál llego cada madrugada? ¿Es que no lo ves? ¡Pues no hay peor ciego que el que no quiere ver! Y si no lo entiendes de una buena vez voy a cortar el teléfono. –alguien desde lejos anunciaba que el desayuno ya estaba listo.
- ¿Es él no? Quiero saber si es él, merezco saberlo. ¿Hasta tienes el tupé de llamarme desde su apartamento? ¿Cómo es que hemos llegado a este punto? No puedes hacerme esto y dejarme sin darme explicación alguna. ¿Por qué ya no me deseas? ¿Por qué hace meses que no hacemos el am…?-un nudo en la garganta le impidió continuar. Buscó en su bolsillo el pañuelo pero olvidó que lo había dejado en la mesa de luz la noche anterior cuando cómo siempre se quedó llorando hasta las tres, con la diferencia de que ésta vez ella no llegó y se quedó dormido con el pañuelo entre sus manos.
- Ya deja de lloriquear como un niño que no vas a conseguir darme lástima. ¡Vamos John! Nadie muere por amor.-sentenció ella.
El eco de un golpe seco se oyó cuando el extenso cable del teléfono dejó que el tubo cayera sobre el húmedo parqué. Acto seguido, un impacto aún mayor quitó el último matiz de vida que quedaba en la habitación. Contra el mismo macabro parqué, su cuerpo se desplomó en cámara lenta convirtiéndose en otro objeto inerte de esa oscura habitación, yaciendo junto a los libros y discos que tantas veces habían sido estímulos de una historia de amor que hoy es desamor.

7 comentarios:

  1. Esos sentimientos deberían aprisionar sus palabras, para que no lastimen. Suerte.

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  2. que dura la chica, aunque muy realista...

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  3. :O que triste .__. aunque creo que es muy recurrente que pasen cosas así.
    saludos ^^

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  4. Melancólico y maravilloso.

    Muchas gracias por unirte al blog mágico y misterioso!!!

    Me encantó esta entrada, saludos sesenteros XD

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  5. ja!! un tipo que llore por una mujer no merece el amor de ninguna!!

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  6. Me quede completamente sin palabras, esta a la vista que las dos sentimos gran amor por Cortázar, se te nota al escribir y percibo otro autor pero todavia no puedo darme cuenta quien es.

    Hermoso, pasaje de la vida de muchos.

    Te quiere, joss.

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  7. Sí que se puede reivindicar eso. Las conversaciones pueden dejar de ser meras discusiones y volver a ser dulces palabras, charlas interesantes, opiniones compartidas, silencios necesarios. Pero cuando ya no se ama... cuando ya no se ama al otro...

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