jueves, 11 de febrero de 2010

Rick and Syd


Últimamente me siento más conectada con algunos muertos que siguen vivos en mi alma que con otros vivos de hoy en día que parecen estar muertos porque simplemente no me brindan nada (me refiero a muchos artistas actuales repeticiones de repeticiones).
Oh! Debo hacer una pausa. Acabo de mirar por mi ventana y en mi patio hay dando vueltas un colibrí… ¡cuánto hacía que no veía un colibrí!...
Bien…volviendo al punto central. Anteanoche disfruté del Live At Pompeii y desde los primeros minutos de Echoes me sentí atraída fuertemente por la voz de Rick. No solo por la dulzura de su voz sino también por la ternura que irradia su rostro. Musicalmente hablando, Richard siempre sostuvo un perfil bajo pero no debemos olvidar jamás sus contribuciones a obras maestras como Echoes, o como la sublime Great Gig In The Sky que toda mi vida será una de mis canciones preferidas…además debo admitir que mi agrado hacia este genio que al igual que Syd lamentablemente se nos ha ido también se ve altamente engrandecido por mi gran amor hacia el sonido del piano y de los teclados.
Sinceramente creo que cada miembro de Pink Floyd le aportó algo a la banda resultando de esta manera imprescindible para la trayectoria completa.
Syd en su momento le abrió pasos a la psicodelia, Syd proporcionó esa locura brillante, esa locura magistral…esos ritmos sin tiempo que nadie más que él era capaz de seguir…Syd era una especie en extinción, un sujeto extraordinario…un fenómeno de otro mundo. Sin Syd Barrett Pink Floyd jamás hubiera sido lo que fue….si bien con el tiempo el estilo de la banda fue mutando… ¿cómo podríamos prescindir de una obra tan interesante como lo fue el Piper At The Gates Of Dawn? ¡Hasta los mismísimos Beatles se vieron sorprendidos por la psicodelia floydiana mientras en los estudios del Abbey Road estaban grabando simultáneamente su legendario Sgt. Pepper!
Yo no puedo negar que Gilmour y Waters fueron en determinadas épocas los núcleos fuertes y soportes de la banda, genios sin lugar a dudas…cómo tampoco puedo negar que “el todo es más que la suma de las partes” y por lo tanto la batería de Mason siempre tendrá también un lugar en mi alma…pero mi afinidad hacia Syd y Wright excede el talento musical para plasmarse directamente en lo más profundo de mis sentimientos.
En más de una oportunidad al escuchar Floyd tengo que forzar a mi mente para que olvide aunque sea de a momentos el gran alter ego de Roger y todas sus injurias hacia el resto de la banda. Soy una persona demasiado humana, demasiado quizás…y nunca pude disociar las personalidades de los músicos de sus obras, por más inmensas que éstas hayan sido.
Es precisamente esta parte de mi ser tan sensible a lo humano la que me conecta intensamente a fondo con las personalidades de Rick y Syd. ¿Qué hubiera sido de Pink Floyd sin esa persona extraña, misteriosa y lejana que era Rick? Wright ante mis ojos se presenta como un ser extraordinariamente especial que prefería sostener un perfil bajo pero que sin dudas desde esa oscuridad brillaba tanto como el resto de los integrantes. Rick tenía un brillo distinto al de todos, Rick le aportaba a la banda una especie de timidez teñida de dulzura, una especie de timidez que de a momentos necesitaba gritar desconsoladamente a través de otras voces como ocurrió con la de Clare Torry mezclándose con un órgano que no le teme a nada…que no le teme ni siquiera a la muerte. Rick era el que siempre se quedaba sorprendido y perplejo ante las ovaciones del público…y yo todavía no puedo creer que se haya ido, que el sueño de volver a verlos a los cuatro juntos haya llegado a su fin ese 15 de septiembre cuando un mensaje de texto a mi celular me desgarró el alma aquella mañana del 2008.
Es precisamente por la particularidad de las personalidades de Syd y de Rick que me veo tan atraída hacia estos dos diamantes locos que ya no brillan desde la Tierra porque sin dudas brillan desde la eternidad….ya que su música permanecerá inmortal para todos aquellos que degustamos día tras día los increíbles legados que nos han dejado dos genios que jamás podremos olvidar.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por haberle hecho caso a mi recomendación! Sinceramente, nunca escuché pink floyd tan bien como quisiera, por culpa de ese prejuicio de apreciar más lo que no es tan conocido, pero probablemente este año repase toda su discografía, porque se me contagia tu entusiasmo.
    De Evangelion sólo vi una de las películas, la única que creo que es imprescindible (The end of evangelion, que es demasiado buena...). Vi, por una de esas casualidades de la vida, un filme no de David Lynch, sino que de su hijo (?) "boxing helena" bastante extraño también, pero que es considerado uno de los peores de la historia.

    El resto de la discografía de Harmonium también es una cuenta pendiente para mí... Voy a empezar a reintroducirme en el mundo de pf escuchando algo de wright solista.

    Bueno, en fin, te reitero mi agradecimiento por hacerle caso a mi humilde recomendación (?)

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  2. ellos supieron hacerse inolvidables

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