viernes, 27 de agosto de 2010

Tokio Blues


"La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus pequeños detalles. (…)
Sin embargo, ahora la primera imagen que se perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que, si alargara la mano, podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko, ni estoy yo. “¿Adónde hemos ido?”, pienso. “¿Cómo ha podido ocurrir una cosa así?” Todo lo que parecía tener más valor –ella, mi yo de entonces, nuestro mundo- “¿adónde ha ido a parar?” Lo cierto es que ya no recuerdo el rostro de Naoko. Conservo un decorado sin personajes."

Tokio Blues (Norwegian Wood), 1987.
Haruki Murakami.

2 comentarios:

  1. "Pronto la marea se retiraba y me dejaba solo en la playa, impotente, sin lugar adonde ir, con la tristeza envolviéndome como un manto de tinieblas. Solía llorar en esos momentos. De hecho, más que llorar, unas lágrimas gruesas brotaban como gotas de sudor."

    "Me dije: "El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso." Pensé en ello, noche tras noche, en mi soledad, oyendo el ruido de las olas y el rugido del viento. Vacié muchas botellas de whisky, mordisqueé pan, bebí agua de la petaca en mi larga marcha hacia el oeste, con la mochila dando bandazos a mi espalada y el pelo lleno de arena..., día tras día de aquel principio de otoño."

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  2. Leí este libro hace casi un año. Y aunque he de reconocer que me decepcionó, no deja de ser un buen libro.

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