domingo, 4 de diciembre de 2011

Él

Probablemente la forma de inteligencia que más he desarrollado en este último tiempo ha sido la de explotar al máximo mis escasos recursos en pos de perpetuar mi felicidad.
Definitivamente aprendí que es mucho más agradable salir “a cenar afuera” a las orillas del lago artificial del Parque Independencia al estilo pic-nic que pagar lujosas cenas en lugares en los que las mesas se encuentran tan cercanas y atiborradas de gente que hasta las conversaciones resultan dificultosas. Por otra parte, ¿qué restó puede brindar un verdadero espectáculo de aguas danzantes con luces de todos colores sintonizadas con un excelente repertorio de Queen a todo volumen? ¿Es posible encontrar en el caretaje del Rock&Feller una mujer adulta bailando sus mejores pasos cada fin de semana frente a la fuente de aguas? ¡Si se ha convertido ya en el personaje principal de la situación! Una noche hasta nos atrevimos a saludarla, pese a los muchos que se le ríen en la cara…para mí es todo un acto de coraje y de valentía, quizás antaño ella soñaba con bailar así frente a un público en un teatro…pero si su público fuimos nosotros y sus pasos realmente son buenos, ¿por qué no decírselo? Un poco intimidada y vergonzosa nos comentó que es auto-didacta y que nunca ha recibido clases, ¡y realmente tiene sus dotes en lo que al baile clásico respecta! Estoy segura de que la misma mujer, con otra vestimenta, en el medio de un escenario de teatro…no hubiera suscitado el ridículo de nadie, pero a veces sólo hay que imaginarse el escenario y valorar el talento -aunque humilde sea- de quién se atreve a darlo a luz…
Pero no siempre suena Queen en las noches del parque…los domingos el repertorio suele ser más nostálgico. Así fue cómo en un determinado momento, en uno de esos instantes que son tan sólo segundos quizás, pero que quedan grabados en nuestra memoria para siempre…mi reloj psicológico se detuvo, mi corazón comenzó a latir con más fuerzas…porque de fondo sonaba Mi heart will go on…de Celine Dion, sí, ¡la canción de la trillada película Titanic!. Si no fuera porque esa canción posee una carga subjetiva en mi vida…la hubiera dejado pasar, criticando las cursilerías…pero es que todos alguna vez hemos sido y volveremos a ser un poco cursis, el amor nos vuelve tales. En ese breve instante a mi mente afluyeron los recuerdos de una noche en la que él, jugueteando con su teclado, puso el karaoke de tal canción y simulábamos ser Jack y Rose…pero no fue eso lo que me atravesó como un “rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”, por citar a Julio…



Lo que verdaderamente me sorprendió fue que tras esa canción sonara otra de Yann Tiersen, ¡por qué justamente tenía que ser Yann!. Aumento inminente de mi sensibilidad.
De repente me encontré contemplando una escena que se robó mi atención frente a las luces y el agua. Una escena típica quizás, pero que en ese contexto, con dicha canción…me conmovió casi hasta las lágrimas. Una pareja se encontraba mirando las luces, arriba de uno de los barquitos que se alquilan en el parque…una pareja tranquila, con un bebé entre ambos…el chico le alcanzó suavemente el pequeño a su chica…y yo sentí, por segunda vez en mi vida, el deseo materno renacer de mis entrañas, y a su vez…una mezcla de tristeza y de nostalgia por aquello que nunca fue…por aquel sueño que alguna vez resigné…pero que pese a los años aún sigue vivo. Trasmudé la escena a un futuro incierto y con mi imaginación proyecté que esos dos amantes éramos nosotros
El instante se pasó, mi sonrisa retornó, pero la fantasía permaneció. ¿Por qué será que sólo una persona fue capaz de despertar en mí el deseo materno? Yo, que me creo tan autosuficiente, yo…que tengo otros planes de vida, yo que pienso en caminos alternativos…yo que nunca, jamás (ni siquiera de niña)…soñé con tener hijos. Definitivamente: hay ciertas cosas que carecen de explicación argumentativa.
Supongo que existe un “él” que una mujer jamás olvida…supongo que la sombra de ciertos amores nos acompañarán durante toda la vida…

viernes, 21 de octubre de 2011

...

Un ser eclipsado por la sombra de un amor.
Un sueño suicidado,
Una estrella apagada,
Una culpa insomne,
Un pasado sin futuro,
No, no soy.
Ya no soy,
Me esfumo,
Me desvanezco,
Me disuelvo.
Soy un sin-sentido.
Soy un espejo vacío.
No soy.
No soy nada.

sábado, 23 de julio de 2011

Espejos


Una luz muy tenue es la única que habita en la habitación. Una mujer en ropa interior blanca se dirige hacia el espejo. Se mira, se mira fijamente a los ojos y luego se dirige hacia otro espejo, que la refleja completa. En ese instante, se gusta, se disfruta, se habla, se siente. En sus parlantes suena su música preferida. Al día siguiente, la imagen especular le provocará rechazo. Pero en ese momento, disfruta de sí misma, como Narciso amándose frente a las aguas transparentes del estanque. Ese momento es evanescente, es fugaz como una estrella, ese momento morirá en breve, entonces lo retiene, lo contiene en su memoria para intentar volver a alcanzarlo después de los posteriores e incontables desencuentros.

La misma mujer (aún en ropa interior) se sienta a fumar un cigarrillo mientras lee el comienzo de un cuento de Bradbury titulado “La última noche del mundo”. Las primeras líneas rezan lo siguiente: “-¿Qué harías si supieras que ésta es la última noche del mundo?”. Ella sonríe pícaramente tras la bella coincidencia, sabe que si aquella en verdad fuera la última noche del mundo, haría lo que en instantes tiene planeado concretar.

De repente algo cambia en aquella escena. El equilibrio en la imagen comienza a romperse, porque tal armonía se corromperá ante aquella mirada del Otro. Ella lo sabe. Se cubre el cuerpo semi desnudo con un saco largo de corte inglés, y se dirige hacia el ascensor. Se observa en el nuevo espejo que la refleja y aún persiste algo del amor hacia esa imagen, intenta retenerlo, intenta jugarle trampas a su destino.

Pero ahora, nuevamente en la misma habitación, se erige un muro infranqueable. Tal muro es transparente, pero no deja de plasmar efectos en la realidad. Una nueva modalidad del lenguaje se ha instaurado en la escena, un lenguaje impenetrable, una comunicación alterada por aquellas palabras que la mujer debe atenazar con cientos de artilugios para no alterar el nuevo equilibrio, dinámico e inconstante, que se ha impuesto como un nuevo orden desquiciado.

Habita en las penumbras una nueva mirada, y son dos los cuerpos que se miran y entre ellos nace una disimetría, una hiancia que los aparta en una distancia inconmensurable, aunque en efecto se hallen entrelazados en un mismo espacio concreto. Ahora los cuerpos se tocan, se sienten, se desnudan, se besan, se acercan intensamente, se abrazan, se devoran, se muerden, se abalanzan vorazmente el uno sobre el otro e intentan fundirse.

Pero el intento es siempre fallido, porque el muro sigue allí, con cada uno de sus ladrillos en forma de recuerdos que emanan nostalgia. El muro que delimita lo que debe y lo que no debe enunciarse con palabras, el muro que divide dos mundos antagónicos, dos realidades que en breves lapsos intentan amoldarse pero que tras cada nuevo ensayo devienen en una obra caduca. El muro construye una presencia repleta de ausencias.

En la escena ahora hay un espejo, Otro espejo, diferente a los espejos planos mencionados con anterioridad, pero que sin embargo prosigue la misma línea, refleja también, una imagen invertida. Pero este espejo ya no unifica, este espejo solo fragmenta. Ahora la mujer construye su imagen de acuerdo a esa proyección sobre ese nuevo espejo y entonces se convierte en un objeto, ahora la mujer es sólo carne, ahora la habitación es perversa y desde todas las paredes comienzan a nacer miles de cadenas, invisibles como el muro, concretas en efectos como aquel. Son las cadenas de la lujuria, son las cadenas del deseo, son las cadenas del eterno desplazamiento. Las cadenas se deslizan constantemente, unas sobre otras, se deslizan todo el tiempo, amordazando todo lo que tocan, generando un sentido fugaz entre sus huecos. Los cuerpos también, se deslizan en el medio de aquel caos, se tocan nuevamente, juegan a construir presencias en el medio de las perpetuas ausencias, los cuerpos se penetran, y luego yacerán dormidos ante la última pequeña muerte. Pero el muro sigue allí.

Al día siguiente, la misma mujer, en el mismo ascensor, vuelve a observar su imagen proyectada en el espejo del mismo. Ahora sus ojos están cubiertos de lágrimas, ahora se mira y no se encuentra. Está completamente sola, ni siquiera está sola consigo misma. Está sola con la propiamente dicha nada. La imagen se disuelve, la imagen se fragmenta en infinitos pedazos de carne. Mira sus ojos e intenta buscar aquello que se denomina alma, pero esa alma sólo le devuelve punzadas de agujas en el pecho. Ahora su mirada está perdida junto a su imagen, ahora se aleja de los espejos y los espejos mismos la destruirían como al mismísimo Gregor Samsa, ahora se odia y se auto-reprocha, ahora anhela volver a encontrarse con la imagen completa de la noche anterior, ahora comienza una nueva oleada autodestructiva destinada a volver a hallar aquella imagen, aquel amor propio. Ahora solo piensa en su capricho y en su voluntad porfiada, independiente e irracional, que la empuja a sostenerlo. Pero Dostoievski lo sabía, “el diablo sabe lo que cuesta esa voluntad”…

En el medio de las cadenas entrelazadas, en el medio de las presencias ausentes, el muro sigue allí, inabordable.


Valèrie.

jueves, 14 de julio de 2011

Multiformidad Yoica


¿Quién soy? –pregunta filosófica existencial por excelencia.
¿Cuántos yo habitan en esto que soy?
¿Qué parte en esto que soy ocupa mi cuerpo?
¿Qué parte en esto que soy ocupa mi mente?
¿Qué parte en esto que soy ocupan mis sentimientos?
¿Cuánto hay, de los otros, en mí?
¿Qué soy, sin los otros?
Mente, cuerpo, alma.
Yo y mis otros yo.
Los yo que no se ven.
Y lo que no forma parte del yo,
Y lo que exteriorizo en diferentes facetas.
Multifacetas, todos las tenemos.
Pessoa lo sabía,
y Hesse también.
¿Cuándo soy, verdaderamente yo?
¿Existe ese instante, o no es más que una evanescencia?
Ella, yo, ella y yo. Y todas ellas también.
Son infinitas.
Y no todas se ven.
Lo que se ve, y lo que no se ve.
Lo que dejamos ver, lo que ocultamos.
¿Por qué oculto lo que oculto?
¿Por qué muestro lo que muestro?
Sinuoso laberinto, el término personalidad.
¿Qué deseo?
¿A qué responden, mis deseos?
¿Qué hay más allá de ellos?
Este cuerpo que habla por mí,
Esta mente que no cesa de pensar,
Estos sentimientos con los que convivo,
¿Hacia dónde me llevarán?
¿Quién soy, con tantos yo habitándome?
¿Existe alguna esencia o no existe más que el cambio?
La esencia está en el fluir.
¿Qué es exactamente aquello que denominamos alma?
¿Qué determina el mundo de las lágrimas?
¿Por qué se ama a quién se ama,
sin poder elegir a nivel conciente a quien amar?
¿Cuál es la x que no puedo despejar?
Soy una pregunta.
Soy una pregunta retórica,
Que se bifurca en infinitas interrogaciones más.
La existencia posee el estatuto de un enigma.
Pero, ¿quién soy?
¿Y vos?
¿Vos, quién sos?



Valérie.-

Catarsis espontánea,
(Inspirada en los monólogos de Neon Genesis Evangelion)

sábado, 9 de julio de 2011

Just a dreamer

En el punto más oscuro de la noche, un alma sueña. Recorta una pieza del pasado, la anexa a otras piezas del presente, y construye una fantasía en el futuro. Encuentra piezas que nunca han existido más que en su memoria de la imaginación, encuentra piezas tan nítidas que aunque nunca hayan poseído materialidad en la realidad concreta, poseen otro tipo de existencia que de algún insólito modo parece real. Es que lo extraño de los sueños es justamente eso, es la sensación de vivacidad. Y a veces este fenómeno ocurre también en los sueños que uno sueña de despierto…



En el punto más oscuro de la noche, un alma sueña. Porque dicha alma ha aprendido, que los años pueden endurecer el corazón, que los años pueden sembrar frío dónde alguna vez hubo calor, que pueden quebrantar alguno que otro sueño…pero no pueden, jamás de los jamases, corromper aquellas almas que han nacido para soñar hasta el final, no pueden quitarles la potencia de querer hacer esos sueños realidad…


Valèrie

domingo, 12 de junio de 2011

Untitled

Lenguaje tácito que no siempre implica un sobreentendido. Lo implícito no sólo es aquello que no se traduce en palabras, también roza los límites de lo indecible, de lo imprevisible e indeterminado. ¿Cómo se escribe lo imposible de ser dicho? Lenguaje poético de palabras confusas, que se borran ante la mínima luz que las corrompe, al ser hijas de la oscuridad y de la confusión. Lenguaje de la ambigüedad, de la mentira y los claroscuros. Palabras perdidas y páginas en blanco, omitidas, censuradas, aplastadas, asesinadas. Puntos suspensivos, vacío inhabitable, ausencia perpetua. Crepúsculo de la resolución, decisión extraviada en el punto más oscuro de la noche. Alba cobarde. Letras amordazadas entrelazadas en cadenas que envuelven los pies de quien esclavizan. Frases caóticas, cuchillos que rompen las alas e impiden su vuelo. Lenguaje del avasallamiento, metonímico es el deseo, inhallable es el objeto.

V.

domingo, 22 de mayo de 2011

Queremos tanto a Damien

¿Qué es lo que tiene el irlandés? ¿Qué es lo que tiene como para hacerme obsesionar por completo con su música y sus letras, año tras año?



Ya venía pensando en esto desde hace muchísimo tiempo, ya venía sacando conclusiones apresuradas desde que realicé mi interpretación personal (muy subjetiva y sobrecargada de vivencias propias) de I Remember, canción que tanto me ha marcado. Y puede que ésta vez también peque de delirante…pero las ideas me están llamando.

¿Qué puedo hacer en este sábado, madrugada de domingo, en este pueblo inerte, más que ponerme a escuchar una vez más, otra vez más, a Damien Rice y a Lisa Hannigan?

Luego de escucharlo tan detenidamente, en tantas oportunidades; he comenzado a leerlo de otro modo, he comenzado a pesquisar, línea tras línea, la raíz de mi obsesión hacia su música.

Y sólo nos dejaste dos álbumes de estudio y algunos en vivo, y te separaste de esa musa tan encantadora cuya voz suave era el complemento perfecto para tu gravedad, y ya no volviste, y te extrañamos, y te extraño tanto…

Porque usted señor Damien Rice, ¡usted nunca habla de amor!, Usted es desamor, es destrucción, es depresión, pero también es sexo, es sensualidad, es lujuria (más aún, en 9). Usted desconoce las cursilerías que tanto rechazo me generan, usted es –como yo-, un desquiciado hijo del deseo y de la insatisfacción. ¡Y ahí radica su encanto!, y ahí también…radica mi obsesión, mi perdición, mi desconmensurada atracción…hacia su lírica, hacia su voz, hacia su música. Pues claro, a mi también me derriten los volcanes. ¡Oh! No va a engañarnos con la suavidad de Lisa, ella también fue cómplice de sus sutiles y sensuales “Fuck You” (el mejor Fuck You ubicado perfectamente en una canción, ¡cómo vamos a negarle tal crédito!), ella también coreaba sensualmente mientras usted, usted no tenía reparo alguno en cantar: “You wanna get burned, you wanna get turned, you wanna get fucked inside out”, ella también estaba a su lado cuando sentadito con su guitarra daba a pensar que iría a endulzarnos cuando lo que hizo fue cantar: “Loving is good if your dick's made of wood, and the dick left inside only half understood her. What makes her come and what makes her stay?” Sí, ¡otra vez, usted y su sexo!

Sos el amor y el odio, sos la ambivalencia propiamente dicha, sos la perversión, sólo vos podés ser tan insidioso, no conozco otro artista capaz de cantar tan suavemente verdades tan crueles. Y me encanta.


Me fascina que quieras hacer el amor en un lugar sagrado, y que al instante reproches que llenan tu pena con palabras prestadas. Que odies que se te arrodillen, que todo lo que necesites a veces sea tan solo besar una boca y una espalda, y nada más…porque no te gusta que construyan un mundo alrededor, ¡los volcanes nos derriten! Las cursilerías nos empalagan. Si te dan millas y millas de montañas, vos pedís el mar (¡bello histérico!) vos exigís la libertad. Porque a veces lo único que necesitamos es lo que nos hace sangrar, ¡masoquista!, y sádico también. Vos le hablás a alguien, vos estás solo, vos hablás de amor, vos (aún) no amás a nadie. Detestas y deseás al mismo tiempo, no quieras vendernos amor con The Blower’s Daughter, si esa canción fue elegida para la OST de Closer es precisamente por ese deseo insaciable acompañado de un odio infernal, si fue elegida para esa película es porque la última línea contradice toda la canción cubierta por una fachada que parece ser de amor, pero no lo es, no lo es porque vos no podés quitarte a esa persona de tu mente “hasta que encuentres a alguien nuevo”, ¡y cómo te gusta cambiar el tono de voz cuando cantás esa línea!

Pero probablemente sea Cannonball la canción cuya fachada nos parezca más relacionada al amor, por la dulzura que emana…pero también es ella en la que él nos dice, que ese supuesto amor…lo guió a mentir, y que la vida lo guió a morir…aunque puede que sea una de las únicas en las cuáles realmente se lamenta por amor. ¿Por qué? Porque ha llorado por amor. Pero lo que necesita es tiempo, ya ves…siempre el tiempo, en mi mente. Aunque Older Chests hable más bien del paso del tiempo, de los cambios de nuestra postmodernidad de simultaneidad, expresados en una historia familiar. Older Chests no es otra cosa más que la nostalgia. En cambio Amie es la esperanza por un cambio, “Amie, ven, siéntate a mi lado, y léeme la historia de O. Y diles, cómo todavía crees que el fin de siglo traerá un cambio para ti y para mí”… ¿quién será Amie? ¿La misma mujer, demasiado joven para intentarlo, de Volcano?

¡Pero ya todos conocemos el video de Cheers Darlin’! Parece que ella tiene otro joven amante. Allí estás vos, con una copa de vino tinto en una mano y un cigarrillo en otra, sentado sobre el capó de un auto, bebiendo para olvidar, brindando por la salud de ella, por la salud de ella y por su niño amante. Tenés años para esperarla, ahí. Estás sufriendo, sí, acá si hay amor, pero un amor bañado completamente por dolor (y por la bronca, ya lo sabremos perfectamente en I Remember), pero vos morís cuando ella menciona otro nombre, morís cuando otro hombre viene para llevarla a casa. Y te arrepentís, porque sos un masoquista y un orgulloso, porque no la besaste cuando corrían bajo la lluvia, porque mentiste, otra vez…la mentira. Pero te encanta…te encanta dar pena. ¿Qué sos para ella? ¿Qué lugar ocupás? ¿Qué harás para remendar tu falta?

Es un cobarde, aquí aún es un cobarde, no la besó, fue quizás demasiado tímido (aún), y ahora se pregunta si no habrá sido el error más grande en la vida de ella, o quizás solo un susurro en su oído. “¿Qué soy yo?”, pregunta filosófica existencial, típico producto del cocktail explosivo de alcohol, soledad y depresión.

Y ahora solo tenemos agua fría, no queda más que agua fría. No puede alejarse de sus manos. ¿Está perdido? El nunca le dijo que la ama. Es la última esperanza, ¿cómo no ibas a implorarle al Señor? Pero luego arderás en el infierno, ya lo veremos en 9. Estás perdido. Y lo voy a volver a repetir: I Remember es el puente entre O y 9. Aquí radica la clave del asunto, no, no es amor, es pornografía. Nada va a ponerlo mal excepto ese amor, deseo, deseo, aquí es deseo, no es amor. ¿A quién le importa Dios, si él se castiga con desprecio? ¿Qué demonios quiere ella?

¿Qué viene después? Una obra maestra, una sublime canción que alcanza su mayor altura con esa voz en soprano para cortarse las venas un domingo a las siete de la tarde: Eskimo. Eskimo es…la depresión, los pensamientos vacíos, la claridad de constatar que factiblemente hemos perdido. ¿Quién es ese amigo esquimal? No lo sé, pero esos instantes de ópera que nos obsequia Doreen Curran son de lo más bello que nos ha dejado O:

Kosketa minua (tócame)
Älä käsilläsi (no con tus manos)
Vaan niin että tunnen sinut (pero que pueda sentirte)
Halaa minua (abrázame)
Älä käsilläsi (no con tus manos)
Mutta sielussasi (sino con tu alma)

Es en Prague en dónde la guerra (como él nos dice) comienza a desatarse. Y no sabe exactamente qué es lo que está haciendo, pero a partir del minuto tres esa guitarra nos va arrastrando hacia el caos, igual que la voz de Damien: “Yo podía esperar por vos (…), esperar a ser reparado. ¿De qué serviría hacerlo, para dejarme pinchado?”, y acá es el punto exacto en el cuál confluyen las líneas de Cheers Darlin’ con la penúltima canción del disco, otra vez: “Salud cariño, aquí estás vos y tu amante”. “Cariño, tengo años…empacar mi traje en una bolsa”. Ha perdido. Y solo queda la noche, la oscuridad y el dolor. La bellísima suavidad de la voz de Lisa en el cover de Silent Night no podrá hacernos olvidar de eso, ya que esa suave voz también irradia tristeza. La noche es amiga del llanto, dormimos para olvidar que nos hemos dormido llorando, dormimos para eliminar por unas horas la realidad y soñar con una nueva.

De ahora en más, estamos en las penumbras, porque el fin de siglo no ha traído ningún cambio, porque ha desaparecido la esperanza de Amie. Y esto lo sabremos, contundentemente, en 9. Porque O es la tristeza, es la melancolía, es el desamor, es el deseo, el dolor, es también…la raíz incipiente del sexo, del odio del “Fuck You” de 9, de sus pequeños crímenes y traiciones, de su amor por la depresión, de sus ausencias y desesperación, de sus ganas y de sus no ganas de querer darle un fin a ese deseo que no deja de insistir, una y otra vez, en aquello que hace daño. Es la calentura aunada a la bronca. El árbol sin raíces, la historia sin fin, el infierno y el “¡que te den”!, la búsqueda de un alma entre dos piernas, el estar “colgados”, la caída, la locura. La habitación gris, el ánimo gris y la comida enfriándose sin ser probada. Las preguntas masoquistas sobre él, el otro, el que ahora ocupa su lugar. Es la pregunta, la pregunta fundamental de Sleep, don't weep: “¿y que debes hacer para llenar ese hoyo?”, “¿y que debes hacer para encontrarte a ti misma?”. Porque de eso se trata la vida, ¿de qué otra cosa puede tratarse más que de constantes y perennes intentos por querer llenar esa falta originaria que se define precisamente por su eternidad desde el mismo momento en el que surge? En ese punto, no yerra el Psicoanálisis.

En la última línea de la última canción de 9 está la clave de todo el asunto de O y de 9 juntos, todo este asunto de histeria, de idas y vueltas, de terceros en discordia, de arrepentimiento agonizante, todo este deseo que construye y destruye en el mismo momento en que construye, se reduce a esta línea, en la cuál…por vez primera, por vez primera con absoluta sinceridad y sin rodeos, Damien nos habla del amor como tal, sin mezclarlo de todo aquello que lo ha ensuciado en todas las palabras anteriores, es ésta la línea del amor y ninguna otra, porque en ninguna otra esto se expresa con tal transparencia: “En verdad solo quería, ser querido por ti”




Penny.

martes, 22 de marzo de 2011

Acaricien los detalles III



Anoche salí a caminar y a correr por primera vez al Parque Independencia. La noche estaba tan bella que el tiempo pasaba sin que yo me diera cuenta. Después de una hora…miré hacia el cielo y vi que algo brillaba mucho más intensamente que el resto de las luces…y allí estaba, tapada parcialmente por gigantes árboles…la luna brillando en todo su esplendor, una luna llena y enorme, tan llena, enorme y bella como nunca antes la había visto en mi vida. Me emocioné tanto que salí en su búsqueda y terminé perdida en una plazoleta escuchando Fly Me To The Moon en la versión de los primeros Ending de Neon Genesis Evangelion mientras contemplaba tanta belleza. Luego me quedé una hora más caminando y corriendo de a momentos…y me volví sin ganas de volverme.
Esta mañana hacía demasiado calor…pero estaba tan antojada con ir nuevamente al mismo parque que preparé el termo para el mate, tomé entre mis manos Crónicas del Ángel Gris de Dolina y otra vez terminé perdida en un escondite de ese encantador lugar, al lado del lago, rodeada de patitos bebés y sus madres, de bella naturaleza…y de alguno que otro mosquito.
Después de unos cuántos mates y de un buen rato de disfrutar de mi lectura, comencé a notar que alguien se me acercaba…pero no presté atención y seguí sumergida en las historias del Barrio Flores. De repente escucho que alguien me llama…y que luego se acerca. En ese momento tuve miedo de que me roben la poca plata de la semana que me quedaba…pero Juan Carlos solo se llevó de mí un cigarrillo…y lo más lindo: una amena conversación.



Este obrero que estaba haciendo tiempo antes de comenzar su jornada laboral…me preguntó mi nombre y me dijo que le gustaba mi sonrisa, me contó sobre sus aventuras en la Infantería de la Marina y sobre los “bichos verdes”, como supuestamente se llamaban entre sí los de su grupo. La cicatriz enorme de su estómago quizás sea una prueba de su pasado y de aquellas historias que me ha contado. También me compartió chistes gallegos y religiosos. Me habló del mar y de las olas, de lo mucho que cuesta luchar contra ellas cuando estás mar adentro. Me nombró a sus hijas y a sus nietos, y tras cada “mala palabra” que emitía se disculpaba con cara de tímido. Me dijo que le diga el nombre de un “galán” y se sorprendió cuando le dije el nombre de una persona común y corriente y no el nombre de un famoso…y luego inventó una historia de yates a partir de los pequeños barquitos que estaban frente a nuestros ojos al costado del lago artificial del parque.
Al final terminamos discutiendo sobre religión y política. Yo le hablaba de Darwin y él me hablaba de Adán y Eva, yo le hablaba de evolución y él me decía con toda la seguridad del mundo que la mujer había nacido de la costilla del varón, y que todo el problema de la humanidad había partido de una manzana. Yo me reía y lo seguía escuchando…por suerte ya no me dedico a quitarles ilusiones a los creyentes.
Unos minutos antes de saludarlo me contó que una vez estaba jugando en el mar con sus amigos, los “bichos verdes”…y bromeando le quitaron el calzoncillo a uno…él quiso recuperarlo y se alejó demasiado de la orilla, pero comenzó a llevárselo la corriente…de repente según me dijo…divisó a la Virgen en el mar…y cuando le gritó a uno de sus compañeros que la mirara…la Virgen ya había desaparecido…pero en quince minutos Juan Carlos ya estaba nuevamente en la orilla. Lo primero que le dije fue: ¿un milagro? Y me contestó que sí. Yo sonreí y me quedé en silencio…prefiero formar parte de los Hombres Sensibles a ser una Refutadora de Leyendas, diría el creador del Ángel Gris.
Me volvía caminando hacia casa cuando de repente y después de muchísimos meses me llegó un mensaje de la persona que tres años atrás me recomendó por primera vez las lecturas de Dolina con el motivo de querer juntarse a conversar. ¡Qué bella coincidencia!


sábado, 19 de marzo de 2011

Coming Back To Life

(Resonancia emocional de)
Bicicleteada por el campo escuchando el primer disco del P.U.L.S.E.


En mis auriculares: Shine on You Crazy Diamond. En Armstrong el clima estaba sureño, ¡en plena llanura pampeana! Carencia de humedad, calidez que no llega a ser calor pesado, un sol radiante brillando sobre mis ojos…un sol radiante que brilla y me hace brillar…me incita a soñar, me mueve a volar…aunque solo sea arriba de mi bicicleta.
Retomé el mismo rumbo por el camino de campo que desemboca en la autopista, y comencé a entrar en velocidad mientras Astronomy Domine me transportaba a paisajes psicodélicos. Sentí la locura de Syd penetrando por mi piel y disfruté tanto de la velocidad con la música a todo volumen que no pude parar hasta quedar exhausta.
Llegué al final del camino y aún quería más, pero al regresar con What Do You Want from Me? me di cuenta de que el viento estaba en contra, de que el trayecto se me hacía más pesado…comencé a bajar la velocidad cuando noté que el placer ya no era el mismo, pero luego me percaté de que el placer puede mezclarse con el masoquismo y el producto no deja de ser interesante.
Comencé a remar a contra corriente mientras sonaba Learning To Fly y la melodía era tan acorde a mi situación física y anímica que no pude parar hasta que mis pies se escapaban de los pedales por la velocidad que había alcanzado. Comencé a gritar, a gritar con todas mis fuerzas hasta que de repente me sentí una tonta, entonces los gritos mutaron en risas. Keep Taking, “all we need to do is make sure we keep talking”. Vencí al viento en contra y supe entonces que estaba volviendo a la vida, que estoy volviendo a la vida. Yes, I’m Coming Back To Life
Los primeros acordes de Hey You fueron un pasaje de ida hacia el pasado. Una vez más, volví a odiarlo a Roger por no haber incluido ese tema en la película, una vez más…comencé a recordar por qué esa es una de las canciones más importantes de mi vida, que más me ha marcado cuando la comprendí como el último grito de esperanza. Un par de lágrimas se asomaron por los ojos hasta que la frase final sonaba en mis auriculares devolviéndome al presente: Unidos permanecemos, divididos caemos.
Recordé que la muralla había caído, recordé que el muro ya no estaba y tomé carrera nuevamente con A Great Day for Freedom, comencé a suspirar del cansancio físico pero a la vez continué disfrutando. Los suspiros se tornaron cada vez más fuertes y en un efímero instante me trasladaron mentalmente a una escena de mi último orgasmo. Estaba flotando sobre el verde del campo y volví a sentirme libre. Entonces pensé que todos los días existe en potencia una posibilidad de sentirnos liberados pese a nuestras determinaciones y limitaciones, me gusta creer y sentir que así puede ser.
Cuando sonaba Sorrow me detuve a un costado de la autopista a contemplar los autos y camiones fundirse con el sol radiante hacia el este, con High Hopes emprendí mi viaje de regreso y en una comprensión súbita volví a reafirmar la existencia cíclica del mundo que me rodea, “el agua fluyendo, el río sin fin…por siempre jamás”.
La segunda parte de Another Brick in the Wall combinaba con mi regreso a toda velocidad por las calles de la pseudo-ciudad…ojos extraños me miraban asombrados, pero estaba tan abstraída que no pude divisar sus rostros, estaba tan abstraída que solo podía mirarme a mi misma…sólo podía mirarme hacia adentro.



jueves, 17 de marzo de 2011

Cambios (Ya no es un espejismo)

Aclaración previa: La finalidad de esta entrada es servir de bisagra entre un "antes y después" en mi vida, y de cierto modo también se puede relacionar con mi regreso al mundo blogger. Debido a que es un escrito demasiado personal, me sirve más que nada como guía, como huella de un momento que considero muy importante y que me gustaría dejar plasmado aquí en letras. No se van a encontrar con un relato sorprendente, es más "para mí" que para mis lectores, por ende he decidido desactivar la opción de comentarios. Si alguien quiere opinar al respecto, puede hacerlo en cualquiera de las anteriores o siguientes entradas y sus palabras por supuesto serán bienvenidas.




Mamá dice que este verano, al volver a viajar a Bariloche, tres años después de mi viaje de egresados, fui a recuperar “algo” que en aquel entonces había dejado por aquellas tierras. Me gusta su manera estéticamente bella de plantearlo, más allá de lo absurdo que pueda llegar a ser. Ahora bien, ¿qué fue ese algo?, sin lugar a dudas me respondo: el estado de felicidad constante que me acompañaba en aquel -ya mítico- verano del 2008.
¿Se puede ser feliz, constantemente? No, la felicidad, a mi modo de entenderla, es efímera. Son momentos, son instantes, instantes que quizás pasen a formar parte de nuestra propia “eternidad”, pero que no dejan de ser relámpagos. Lo que sí se puede es alcanzar tal estado de armonía (interna y externa) que permita vivir día a día, alguno de estos instantes de felicidad. A eso apuntaba ayer cuando subí la definición helenística de “ataraxia”. Un estado anímico y a la vez corporal, un equilibrio que no deja de ser dinámico. En una sola palabra: armonía.
Armonía que, a diferencia de los epicúreos, los escépticos y los estoicos…yo no he alcanzado en absoluto reprimiendo deseos o pasiones, ¡por el contrario!, nada más bello que dejar ser tales estados placenteros. Francamente, si hoy existiera el jardín de Epicuro tal y como existió en la Antigüedad, yo sería la primera en ser expulsada, pero me agrada demasiado la palabra “ataraxia” y también la palabra “eudaimonía” como para no usarlas de símiles. Lo que sí quizás haya llevado a cabo es una fortaleza frente a la adversidad…
¿Qué pasó en estos tres años que han acontecido tras mi viaje de egresados? ¿Qué sucedió en aquellos meses del verano del 2008, qué sucedió después y qué está regresando ahora, aunque de diferente forma?
Luego de aquellos meses de constante felicidad que fueron posteriores a uno de los mayores encuentros que tuve conmigo misma en el 2007…yo solita me fui hundiendo poco a poco hasta tocar fondo en una oscuridad que terminó por consumirme por completo, física, mental y emocionalmente hablando. Pero no es momento para hablar de ello. ¿Qué sucedió después? ¿A caso no tuve momentos de felicidad en estos tres años? ¡Pues sí que los he tenido! Y no los desmerezco, como tampoco desmerezco el dolor, estado que me permitió aprender más que ninguno otro en mi vida.
Pero durante los tres años había deseado, había anhelado y llorado sintiendo nostalgia…aquella felicidad, mejor dicho: la intensidad de aquella felicidad que sentí en el 2008. Y tal “intensidad”, aunque de diferente manera, de diferente forma, y amoldada a los cambios que han ido transformando a mi persona en estos años…tan solo pude volver a sentirla, a sentirla esparciéndose en todo mi ser…cuando volví a Bariloche, y en todo el período posterior, e incluso hasta el día de hoy, habiendo pasado ya casi dos meses de mi regreso.
En estos tres años tuve períodos que me hicieron creer que la había recuperado, pero siempre sucedía que no eran más que espejismos. Y ojo, ¡no se vaya a querer creer que volví atrás en el tiempo y que estoy volviendo a vivir lo mismo! De modo alguno es así, hoy soy otra persona (todos los días cambiamos, estamos en constante fluir), hoy es otra mi vida, otro mi entorno…otra mi mentalidad. Simplemente estoy hablando de una sensación, de un estado, que más allá de las diferencias, comparte la semejanza de la forma en dos tiempos distintos de mi vida.
Y pecaría de insincera si dijera que el “cambio” se debió a mi viaje a Bariloche, pero sí puedo asegurar que haber vuelto a viajar a un lugar tan bello (después de dos veranos sin ir demasiado lejos) fue algo que realmente me hizo bien. Pero no…no fue Bariloche el motivo, yo creo que las bases para este cambio ya estaban sentadas, y que allí pude hacer una asimilación y una reestructuración de las piezas que faltaban para terminar de ordenar el rompecabezas de mi vida (que nunca está cerrado, que está abierto al cambio, cuyas piezas nunca terminan de amoldarse completamente pero que sí pueden alcanzar un estado armónico).
¿Por qué Bariloche fue un antes y un después? Porque volví totalmente cambiada. Estuve casi todo enero encerrada leyendo libros ¡y fue un placer!, pero también me di cuenta de que me había convertido en una persona demasiado… ¿elitista intelectualmente hablando?, una persona que creía que estar un sábado a la noche leyendo un libro la hacía mejor que otras personas que están disfrutando en un boliche, una persona con muchos prejuicios absurdos que le impedían expandirse, soltarse…y disfrutar de la misma manera de una noche de lectura hasta el amanecer como de una noche de salir a un boliche, bailar y tomar hasta el amanecer. ¡Sí, señores! He vuelto a bailar después de años, he vuelto a encontrar cierta sencillez que había perdido…y también he vuelto a encontrar la felicidad en sus múltiples formas como en aquel verano…he vuelto a disfrutar intensamente de mis pequeños placeres.
¿Dejé de pensar? ¿Esta no es ya una Valeria que se pasa una noche entera filosofando? ¡Por supuesto que no! Es simplemente…una Valeria que ha vuelto a vivir la vida en sus múltiples matices, que ha vuelto a quererse a sí misma y a recuperar una autoestima que había enterrado en el subsuelo, que ha vuelto a mirarse a un espejo y a sentirse conforme, que ha retomado el ejercicio físico y que se ha animado a presentarse a una materia que venía estirando desde hacía años, que ha alcanzado mayor seguridad en sí misma y que ya puede salir a caminar o andar en bicicleta por las calles de su pueblo sin sentirse paranoica o socio fóbica, que ha vuelto a hablar y a encontrarse con personas que hacía años que no veía (por tonta, por colgada, por miedo al tiempo pasado y a la distancia), que se encuentra rodeada de las personas que necesita para sentirse a gusto con su entorno, que está orgullosa de su modo de ver al mundo, que se alejó de lo que la inferiorizaba y se dio la mano con lo que la apoya, que ha vuelto a dialogar con sus padres, que no quiere irse a dormir porque no le alcanza el tiempo para todas las cosas que quiere hacer, que está motivada para seguir creciendo, aprendiendo, estudiando, viviendo, queriendo, soñando…que ha vuelto a ver el vaso mitad lleno y ya no mira solo la mitad vacía, pero que no se estanca en absoluto, sigue viendo los caminos que quedan por transitar, las metas que quedan por alcanzar, los crecimientos y cambios que le esperan, los golpes que habrá que afrontar con inteligencia, los proyectos por emprender, los obstáculos por enfrentar…
Nietzsche alguna vez escribió una pregunta interesante: “¿Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza?”. Creo que hay que poder ver el “lado oscuro de la luna” para poder volver a brillar junto al sol. Es momento de renacer, de regresar, de crear, de aprender, de compartir, de soñar…y crecer.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ataraxia



"Se denomina ataraxia (del griego ἀταραξία, "ausencia de turbación") a la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual un sujeto alcanza el equilibrio emocional - mediante la disminución de la intensidad de sus pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad - y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos."

Fuente: Wikipedia

lunes, 14 de marzo de 2011

Magritte me trajo de vuelta




Los Amantes de Magritte tienen sus rostros cubiertos de telas porque no pueden mirarse a los ojos sin idealizarse. ¿Mirarse directamente a los ojos significaría el encuentro mortífero con el objeto ideal? Si el ojo para René es un Espejo Falso, el amor es muchas veces una ilusión que nos ciega por completo.
¡Si tan fácil es esconder nuestra forma, dejar en tinieblas espacios vacíos, tapando y escondiendo rincones oscuros! Rellenamos entonces, lo que no conocemos, con fantasías que nuestra mente construye para mantener el deseo. ¿Se amarían los amantes del cuadro si se quitaran las telas? ¿Dejan de ser reales los amantes por cubrirse los rostros? ¿Existe la real transparencia del ser?
El Hijo del Hombre cubre su cara con una manzana verde. Tentados por las manzanas del conocimiento y la tentación, buscamos bordear aquello que no podemos representarnos, buscamos nombrar lo indecible y la pasión nos incita a querer completar aquello que en su esencia es incompleto. Pero el fin de la pasión es que lo oculto se vea, escribe un músico insatisfecho.
¿Podrá el pintor de La Tentativa de lo Imposible terminar de esbozar con su pincel la figura desnuda femenina? Si lo imposible es la completud, la figura quedará eternamente disgregada, inherentemente a ella se encontrará una falta que incentivará al artista a seguir delineándola. Pero El Vestido de la Noche es el traje de la desnudez, entonces lo verdaderamente oculto trasciende las imágenes.
¿Qué ves cuando realmente miras? ¿Qué ocultas más allá de lo que muestras? ¿Qué interés tiene lo oculto, lo desconocido? ¿Qué nudo se construye entre lo visible y lo que imaginamos que existe detrás de las fachadas? ¿Cuál es el difuso límite entre la realidad y la fantasía? ¿Cuántas personas coexisten dentro de una? ¿Qué parte muestras a ésta persona y a aquella? ¿Y a aquellos otros? ¿Y a vos mismo? ¿Hasta qué punto somos capaces de definirnos? ¿Se extinguirá el deseo del otro cuando consiga leer cada mensaje que dejamos dicho entre líneas? ¿Será posible la transparencia absoluta? ¿Quedará siempre algo del orden de lo indecible capaz de mantener viva la llama? ¿Cómo persiste el deseo cuando lo no-conocido se devela? ¿Soy lo que muestro o lo que escondo, lo que expreso o lo que me guardo, lo que callo o lo que otorgo, lo que manifiesto o reprimo? ¿Hasta qué punto se justifica dejar caer las telas? ¿Quién soy? ¿Quién eres?