lunes, 14 de marzo de 2011

Magritte me trajo de vuelta




Los Amantes de Magritte tienen sus rostros cubiertos de telas porque no pueden mirarse a los ojos sin idealizarse. ¿Mirarse directamente a los ojos significaría el encuentro mortífero con el objeto ideal? Si el ojo para René es un Espejo Falso, el amor es muchas veces una ilusión que nos ciega por completo.
¡Si tan fácil es esconder nuestra forma, dejar en tinieblas espacios vacíos, tapando y escondiendo rincones oscuros! Rellenamos entonces, lo que no conocemos, con fantasías que nuestra mente construye para mantener el deseo. ¿Se amarían los amantes del cuadro si se quitaran las telas? ¿Dejan de ser reales los amantes por cubrirse los rostros? ¿Existe la real transparencia del ser?
El Hijo del Hombre cubre su cara con una manzana verde. Tentados por las manzanas del conocimiento y la tentación, buscamos bordear aquello que no podemos representarnos, buscamos nombrar lo indecible y la pasión nos incita a querer completar aquello que en su esencia es incompleto. Pero el fin de la pasión es que lo oculto se vea, escribe un músico insatisfecho.
¿Podrá el pintor de La Tentativa de lo Imposible terminar de esbozar con su pincel la figura desnuda femenina? Si lo imposible es la completud, la figura quedará eternamente disgregada, inherentemente a ella se encontrará una falta que incentivará al artista a seguir delineándola. Pero El Vestido de la Noche es el traje de la desnudez, entonces lo verdaderamente oculto trasciende las imágenes.
¿Qué ves cuando realmente miras? ¿Qué ocultas más allá de lo que muestras? ¿Qué interés tiene lo oculto, lo desconocido? ¿Qué nudo se construye entre lo visible y lo que imaginamos que existe detrás de las fachadas? ¿Cuál es el difuso límite entre la realidad y la fantasía? ¿Cuántas personas coexisten dentro de una? ¿Qué parte muestras a ésta persona y a aquella? ¿Y a aquellos otros? ¿Y a vos mismo? ¿Hasta qué punto somos capaces de definirnos? ¿Se extinguirá el deseo del otro cuando consiga leer cada mensaje que dejamos dicho entre líneas? ¿Será posible la transparencia absoluta? ¿Quedará siempre algo del orden de lo indecible capaz de mantener viva la llama? ¿Cómo persiste el deseo cuando lo no-conocido se devela? ¿Soy lo que muestro o lo que escondo, lo que expreso o lo que me guardo, lo que callo o lo que otorgo, lo que manifiesto o reprimo? ¿Hasta qué punto se justifica dejar caer las telas? ¿Quién soy? ¿Quién eres?




11 comentarios:

  1. qué verdaderamente cierta la incertidumbre de tus preguntas (me sincero: utilizo un trabalenguas de entrada, de manera engreída pero inocente, simplemente para sacar alguna sonrisa).

    me encanta descubrir cosas nuevas para leer

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  2. Que bueno ante todo que volviste. Me dio mucho gusto verte esta mañana en mi lista de lectura.
    Un abrazote!!

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  3. Si quedará siempre algo del orden de lo indecible, pero es eso capaz de mantener viva la llama? O será que la llama se enciende definitivamente con momentos concretos que dejan una huella real en cada uno y no con momentos idealizados y de comercial de tv, completamente ilusorios. Sos lo que mostrás Y lo que escondés lo que expresas Y lo que te guardás, lo que callás Y lo que otorgás.
    Esta es una sociedad que vive equivocadamente de la ilusión, vivimos prendiendo fósforos en medio de de la nieve congelada en vez de prender un hogar a leña.
    El problema es que los fósforos (o ilusiones) se terminan y morimos de frío.

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  4. anoche estuve pensando en bastante de las cosas que pusiste
    cuando llenamos de fantasías lo que no conocemos del otro(y a veces puede ser una decepcion, a veces)
    las leyes de la buena forma? (yo lo tenia con otro nombre, pero como no me lo acuerd le pregunté a mamá)
    y también pensé lo de, cuando se conoce más y más del otro, qué pasa con el deseo y con esa inquietud por saber del otro, esa curiosidad?
    igual, lo ultimo es lo que menos me preocupa, creo que lo peor es de llenar de fantasias donde no se conoce
    e iba a poner otra cosa, pero me la olvidé
    lindo regreso Vale
    beso

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  5. Hacía tanto que no leía una de tus entradas, eso que fuiste una de las primeras a las que seguí jaja. El texto me gusto mucho :)
    Espero que andes bien, te mando un beso.

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  6. Esto me va a dejar pensando mucho y por buen tiempo, hmm, bueno, al menos tengo algo en que pensar desde ahora.
    Es bueno verte de vuelta, yeah.
    Hare Krishna!

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  7. Inreíble,porque 5 minutos antes de llegar casualmente a este blog y a esta entrada, estaba "compartiendo" en facebook la primer foto, la de los trapos, sintiéndome total y completamente identificada. Sincronicidad le dicen algunos, qué se yo. Muy bueno tu blog :)

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  8. "Buscamos bordear aquello que no podemos representarnos, buscamos nombrar lo indecible y la pasión nos incita a querer completar aquello que en su esencia es incompleto". Eso, eso.

    Magritte plantea, en el grueso de su obra, el problema del lenguaje. Más allá de su perfección técnica, de los planteos ópticos, de las imposibilidades que sus escenas presentan, o de cómo muestra irracionalidades de una manera atractiva y estética, el tipo va más allá. Va al problema del lenguaje. Porque cuando pinta una pipa y te dice "esto no es una pipa" no te está tomando el pelo, te está diciendo: "la pipa sirve para fumar; el cuadro para que te conozcas... no te engañes: esto no es una pipa, es representación de pipa... esto no es lo que buscas o queres ver, esto es pigmento en una tela, paparulo".

    Repito tus palabras: "Querer completar aquello que en su esencia es incompleto". No sé si lo incompleto en su obra es la esencia, o lo sensible que presenta sus cuadros. ¿Cómo saber si la esencia de la obra está completa, a medias, ausente o siquiera tiene? Creo que las obras de Magritte son un juego, que cuestionan el lenguaje y, directa o indirectamente, te llaman a comprometerte con ellas, a completarlas, sí, pero no con "la esencia perdida de la obra", sino con la propia esencia de quien mira, con la propia experiencia. Y ahí está el verdadero espejo.

    Hola :)

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