lunes, 30 de abril de 2012

Del Hombre Superior

Fenómeno extraño e interesante aquel mediante el cuál se nos da por agarrar un libro (cuyas páginas ya hemos recorrido) casi al azar; y abrirlo también al azar…para luego encontrarnos con que el fragmento que estamos leyendo se adecúa perfectamente al momento actual de nuestra vida, para re-descubrir nuevos mensajes a través de sus líneas, o mejor aún: para sentir que leemos tales líneas por primera vez, porque cada detalle cobra un nuevo sentido, un enorme sentido, situado en el nuevo contexto. 

[La contracara de esto: la enorme impotencia de sentir que no sólo nos queda aún por leer aquella infinita lista de libros pendientes, sino que cada nueva lectura de las obras profundas será casi tan enriquecedora como la primera] 


3
“Los más preocupados preguntan hoy en día: ‘¿Cómo podrá ser conservado el hombre?’ Zaratustra en cambio es el único y primero en preguntar: ‘¿Cómo podrá ser superado el hombre?’ 
(…)

“¿Tenéis valor, hermanos? ¿Sois intrépidos? ¿No el valor de vivir ante testigos, sino un valor de lobo solitario y águila al que ni aun un dios mira ya? 
Yo no llamo intrépidos a las almas frías, las mulas, los ciegos ni a los ebrios. Sólo puede ser intrépido quien conoce el miedo, pero lo supera, quien ve el abismo, pero con orgullo.
Quien ve el abismo, pero con ojos de águila; quien con garras de águila agarra el abismo – ése tiene valor.”

“No me basta con que ya no cause daño el rayo. No quiero neutralizarlo, sino que ha de aprender a trabajar para
Desde hace mucho mi sabiduría se condensa cual una nube; vuélvese más queda y oscura. Así pasa con toda sabiduría que un día ha de engendrar rayos
(…) 

10 
“¡Si aspiráis a las alturas, usad vuestras propias piernas! ¡No os dejéis llevar arriba; no os encaraméis en hombros y cabezas ajenos! 
¿Has montado a caballo? ¿Subes a caballo briosamente a tu meta? ¡Muy bien, amigo mío! ¡Pero va montado también tu pie cojo! 
Cuando hayas llegado a tu meta y desmontes, justamente en tu altura, hombre superior, - ¡darás un traspié!” 

13 
(…) 
Crece en la soledad lo que uno lleva a ella, también la bestia que se lleva adentro. De ahí que a muchos no conviene la soledad. 
(…) 

14 
(…) 
¿No estamos sentados en todo momento a una gran mesa de juego y burla? 
(…) 

15 
“Cuánto más noble y elevada es una cosa tanto más raro es que salga bien. Hombres superiores aquí reunidos, ¿no habéis todos –salido mal? 
¡Ánimo! ¡Qué importa! ¡Cuántas cosas son todavía posibles! ¡Aprended a reírnos de vosotros mismos como hay que reír! 
Y no es de extrañar que hayáis salido mal y tan sólo a medias, oh, hombres medio rotos. 
¿No se resuelve en vosotros el porvenir del hombre? 
Lo más remoto, lo más profundo y lo más sublime del hombre, su fuerza tremenda, ¿no hierve todo esto en vuestra olla? 
No es de extrañar, así, que se rompa más de una olla. ¡Aprended a reíros de vosotros mismos como hay que reír! Hombres superiores, ¡cuántas cosas son aún posibles! ¡Y cuantas cosas ya han salido bien! ¡Cómo abunda esta tierra en pequeñas cosas buenas, perfectas, bien logradas! 
¡Rodeaos de pequeñas cosas buenas, perfectas, hombres superiores! Su áurea madurez cura el corazón. Lo perfecto enseña a abrigar esperanza.” 

17 
“Todas las cosas buenas van hacia su meta por caminos sinuosos. Cual gatos se encorvan, ronronean para sus adentros ante la proximidad de su dicha. Todas las cosas buenas ríen. 
El modo de andar revela así si uno recorre ya o no su camino. ¡Así debéis mirarme andar! Mas quien se acerca a su meta, baila. 
No soy, por cierto, una estatua; aún no estoy ahí inmóvil, rígido, petrificado, cual una columna; me gusta correr. 
Y aun cuando hay sobre la tierra pantanos y negra aflicción, quien es ligero de pies corre también por sobre el fango y baila como sobre una pista de hielo. 
¡Arriba los corazones, hermanos! ¡Cada vez más arriba! ¡Y no olvidéis tampoco las piernas! ¡Arriba también las piernas, buenos bailarines; y mejor aún, andad pies para arriba!” 

18 
“Esta corona del riente, esta corona de rosas, yo mismo me la he ceñido, yo mismo he santificado mi risa.
No he encontrado a ningún contemporáneo que tuviera fuerzas suficientes para hacerlo. 
Zaratustra el bailarín, Zaratustra el ligero, que hace señas con las alas, pronto a levantar el vuelo; que hace señas a todos los pájaros, pronto y listo, traspasado de ligereza venturosa; 
- Zaratustra el vidente, Zaratustra el riente, ni impaciente ni incondicional, dado a saltar y brincar; ¡yo mismo me he ceñido esta corona!” 

19 
“¡Arriba los corazones, hermanos! ¡Cada vez más arriba! ¡Y no os olvidéis tampoco las piernas! Arriba también las piernas, buenos bailarines, y mejor aún, andad pies para arriba! Hay también en la felicidad bichos pesados: como si dijéramos, torpípedos natos. Es gracioso verlos afanarse como un elefante que se afanase por andar patas para arriba. Pero más vale estar loco de felicidad que de infelicidad; más vale bailar torpemente que andar cojeando. Aprended esta sabiduría mía: aun la cosa peor tiene sus dos buenos reversos; 
- aun la cosa peor tiene buenas piernas de bailarina. ¡Aprended, hombres superiores, a poneros en vuestras piernas justas! 
(…) 

20 
“Haced como el viento cuando se precipita fuera de sus cuevas en la montaña; quiere bailar al son que él mismo toca y los mares se estremecen y brincan bajo sus pisadas. 
(…) 
El que es enemigo de todo lo árido y reseco y de todas las hojas marchitas y malas hierbas - ¡alabado sea este bueno y libre espíritu huracanado que por sobre pantanos y aflicciones baila como si fuesen praderas! 
(…) 
Hombres superiores, lo peor de vosotros es que no habéis aprendido a bailar como hay que bailar - ¡por encima de vosotros mismos! ¡Qué importa que hayáis salido mal! ¡Cuántas cosas son todavía posibles! ¡Aprended a reír por encima de vosotros! ¡Arriba los corazones, buenos bailarines! ¡Cada vez más arriba! ¡Y no olvidéis la buena risa! Esta corona del riente, esta corona de rosas - ¡os la arrojo a vosotros, hermanos! He santificado la risa; hombres superiores, ¡aprended a reír!”

Fragmentos de "Del Hombre Superior",  
Friedrich Nietzsche, Así Habló Zaratustra.


martes, 24 de abril de 2012

Sincronicidad

Tengo anotadas en mi diario mis dos sonrisas verdaderas del pasado jueves mitad-trágico y ambas fueron ya llegada la noche. La segunda fue cuando conocí al profesor con el cuál cursaré una materia en Psicología, el primer profesor que luego de cuatro años menciona bien mi apellido al pasar lista. Pero la primer sonrisa que me salvó el día fue cuando me llegó un mensaje al celular y no pude evitar los gestos de alegría en mi rostro, pese a estar en medio de otra clase.  
Zeta. Hace meses que me muero de ganas volver a ver a Zeta. Hay vínculos que se sostienen más allá del tiempo y la distancia. Qué feliz me hará el reencuentro.

lunes, 23 de abril de 2012

Catarsis musical

And so it is…
(The pupil in denial)

DID I SAY THAT I LOATHE YOU?
DID I SAY THAT I WANT TO LEAVE IT ALL BEHIND?

I can’t take my mind off you,
I can’t take my mind off you,
I can’t take my mind…
My mind
My m i n d . . .

I want you here tonight
I want you here
I REMEMBER
I remember it well…
And your mouth, your mouth, your mind...

Cause nothing is taking me down, down, down...
Except youmy love.

[Paper maché]


This is[n’t] love, THIS IS PORN


I WANNA HEAR, WHAT YOU HAVE TO SAY ABOUT ME
HEAR, IF YOU’RE GONNA LIVE WITHOUT ME
I WANNA HEAR WHAT YOU WANT

WHAT THE H E L L DO YOU WANT?


 
[Me declaro totalmente adicta a Damien Rice 
(en especial en su período junto a Lisa). 
No paso un día sin escuchar al menos alguno de sus temas, 
puedo escuchar cientos de veces seguidas a 0 y a 9 y jamás, 
jamás cansarme de escucharlos]

viernes, 20 de abril de 2012

“Was mich nicht umbringt, macht mich stärker”

Hoy me desperté con una frase de Nietzsche en mente, perteneciente al aforismo 8 del Ocaso de los Ídolos, frase cuya idea principal es retomada posteriormente en el aforismo 2 de Ecce Homo. Quizás sea porque he vuelto a revisar el Zaratustra y he caído justo en los pasajes que se relacionan con dicha frase (véase “Del Hombre Superior”), o quizás sea porque la frase en cuestión, (pese a ser tal vez su frase más popularizada), se adecúa perfectamente a la situación actual de mi vida.
“Aus der Kriegsschule des Lebens. - Was mich nicht umbringt, macht mich stärker.” Traducida al español: “De la escuela de la guerra de la vida. - Lo que no me mata, me hace más fuerte”.
En Ecce Homo la sentencia es más clara aún, contra todo pesimismo el filósofo antepone y reafirma la voluntad de vivir, dentro del aforismo “Por qué soy tan sabio” leemos: “Y si alguna cosa le es perjudicial, acierta con los remedios curativos; sabe extraer ventaja de sus contrariedades, y todo lo que no le mata, le fortalece”.
No es mi intención incursionar ahora en un pensamiento tan profundo y complejo como lo es el nietzscheano, simplemente ocurre que una vez más me he puesto a pensar en la inutilidad de vivir una vida basada en una idealización estética de la melancolía o la depresión, vida que he llevado durante largos períodos y que afortunadamente he dejado atrás. Tiendo a creer que cuando nos etiquetamos de cierto modo, cuando nos convencemos de que nuestra personalidad es una estructura rígida, es entonces cuando cerramos las ventanas ante las infinitas posibilidades que negamos al delimitarnos dentro de un camino que no es más que el de las lágrimas, los auto-reproches, o -psicoanalíticamente hablando-, las martirizantes admoniciones de nuestro super-yó.
Pero dado que precisamente una de mis metas de este año es alejarme un poco del pensamiento freudiano-lacaniano para no terminar construyendo una cosmovisión sustentada absolutamente en dichas teorías (teorías que –debo admitirlo- amo investigar, pero que a su vez no deseo que sean mis únicas bases para pensar la complejidad del ser humano), he decidido abrirle paso en mi mente a otras teorizaciones que no dejan de ser interesantes.
Diversos motivos hacen que la vida a veces se nos vuelva realmente jodida. Actualmente factores externos realmente están contribuyendo a generar complicaciones en mi cotidianeidad, entrando en contradicción con la fortaleza que intento fomentar día a día. Podría tirarme en la cama a llorar como lo he hecho en tantas oportunidades, pero si la vida se trata de decisiones…¿por qué tomar un camino directo al abismo pudiendo más bien salir fortalecida de cada obstáculo que se me presente?
Esta mañana tuve la oportunidad de presenciar una conferencia gratuita de un matemático muy ingenioso, que ha logrado transmitir esta disciplina de un modo tan agradable…que ha sido capaz de hacerla llegar inclusive a una persona como yo, aliada y abocada más bien a las ciencias humanísticas.
Me estoy refiriendo a Adrián Paenza, un gran defensor de la creatividad que antes de plantearnos divertidos problemas matemáticos para pensar inclusive dentro de la vida cotidiana, ha expresado ciertos pensamientos que he asociado directamente con las frases de Nietzsche mencionadas al comienzo de mis palabras. Él hizo hincapié en la dimensión atractiva que puede suscitar el hecho de ocuparnos en la resolución de los problemas que se nos presenten. Habló de intentar buscar inclusive el placer en la resolución de dichos problemas. Aclaró que no estaba hablando de problemas graves como por ejemplo del tipo familiar, seguramente planteaba una estrategia de motivación para acercarnos un poco más a su disciplina, pero yo me pregunto: ¿por qué no aplicar este movimiento a todas las esferas de nuestra vida, si es que poseemos la voluntad de producir tal extrapolación?
Parafraseándolo, Paenza hizo hincapié en pensar a la frustración no como un estado de estancamiento sino como un móvil, habló de un trabajo activo en pos de buscarles soluciones a nuestros problemas en lugar de dejarnos aplastar por ellos.
Hoy mismo también pude relacionar esos pensamientos del matemático con los conceptos que estuve abordando en una materia denominada Psicobiología. ¿Sabían que el estrés puede considerarse beneficioso cuando nuestras capacidades para enfrentar los conflictos son mayores que las exigencias que tales conflictos nos imponen? El estrés sólo es perjudicial y puede volverse crónico cuando las exigencias nos superan, entonces se denomina también distrés. Si se vuelve crónico, vivimos en tensión y puede tener consecuencias fisiológicas, es allí cuando enfermamos. Pero si logro solucionar el problema, favorezco la adaptación, y por ende soy resiliente. Si pensamos a la inteligencia cognitivamente, como una capacidad propia del ser humano, y si hemos adquirido las formas de emplearla en nuestra toma de decisiones, dichas decisiones irán construyendo nuestro estilo de vida.
Y justamente antes del comienzo de la clase en la que abordamos dichos conceptos, tuve la oportunidad de mantener una amenísima conversación con una persona que hace ya tres años que anhelaba conocer y con quién recién ahora, casi azaristica y afortunadamente, he entablado cierto vínculo. Hablamos de construir (y por ende, organizar) nuestras vidas de acuerdo a nuestras pasiones, anhelos, deseos o si se quiere, también de nuestros sueños. ¡Si supieran todas las cosas que hace él para seguir sus propios deseos! Es un apasionado aventurero, una especie de pequeño Leonardo Da Vinci de la postmodernidad. Hablamos de concretar dichas posibilidades y de no dejarlas en el estadío de las ilusiones. Y compartimos nuestras experiencias en cuanto a los modos de alcanzar tales objetivos. Empezar Filosofía en un año en que mi vida realmente está atravesada por varias complicaciones externas es todo un desafío. ¡Pero qué apasionante es desafiarse a uno mismo!
Quiero aclarar que jamás he sido ni seré una defensora de la patética frase “es sólo una cuestión de actitud”, no pretendo ser reduccionista y soy plenamente consciente de que hay ciertos desmoronamientos subjetivos que pueden desencadenarse por una multiplicidad de causas y frente a los cuáles realmente uno se encuentra indefenso e incapaz de actuar en pos de salir del pozo. Me ha llevado cuatro años poder salir por mis propios medios del subsuelo en el cuál me caí en la segunda mitad del año 2008. Pero ya en aquel período al menos tenía en claro que de ese pozo devendría un profundo aprendizaje.
Tampoco soy partidaria de la vida feliz que nos intentan vender los medios o el sistema en sí mediante todas las formas posibles. Hoy en día, ser feliz y exitoso es casi una obligación que la sociedad nos impone. Su contra-cara es el abuso de diagnósticos que se producen en cuánto a los trastornos depresivos. Las estadísticas actuales aseguran que la depresión ataca y en potencia atacará a un 25% de la población mundial. Y así vamos por la vida escuchando gente que se auto-diagnostica porque ha completado un simple test on-line, y si pensamos un poquito más a fondo no es difícil deducir que el DSM4 está intrínsecamente en relación con las grandes industrias de psicofármacos que pretenden generar más cantidad de trastornos medicables que personas en el planeta.
Pero más allá de esas cuestiones, ¿por qué desestimar el componente de resiliencia que poseemos en tanto seres humanos? Reafirmo la vida frente a todas las adversidades porque lo único capaz de detenerme sería la muerte. Reafirmo el amor a la vida y la voluntad de vivir frente a todo pesimismo porque es el modo que he encontrado para superar los obstáculos y poder, volviendo a Nietzsche, bailar incluso entre el fango y los musgos como si fueran praderas… como Zaratustra el riente.
Y puede que a veces también me tambalee, puede que me desmorone un poco al enterarme que debo $900 de expensas del departamento, y puede que al rato me desmorone del todo cuando quiero subir a la terraza para llorar un rato en paz y al querer regresar me encuentre con que la cerradura se ha falseado y tenga que pedir ayuda a los gritos y golpearla durante media hora hasta que por fin alguien vaya a abrirme…también puede que la preocupación me invada la mente al considerar la situación actual de mi familia, pero no por eso dejaré de reír al darme cuenta de lo tonto que resulta llorar, cuando más bien puedo actuar, cuando más bien puedo explotar las posibilidades para ir poco a poco tratando de armonizar mi interioridad con mi entorno, generando cambios en ambas esferas.
Si cada nuevo amanecer trae una nueva esperanza, como alguna vez recuerdo haber leído en Tolkien…si cada nuevo día brilla el sol…¿por qué no habré de considerar cada día de mi vida como una nueva oportunidad para sonreír, para superarme y para intentar de algún modo poder ser feliz aunque sea un instante?
¿Y cuáles son mis móviles en todo este proceso? Nada más ni nada menos que mis pasiones, aquellas pasiones tan fuertes y poderosas capaces de luchar contra todo, capaces de mantenerme despierta hasta medianoche luego de un día tan intenso que debería haberme dejado tirada en la cama a las diez. Aquellas pasiones por las cuáles vivo, sonrío y me mantengo en pie, frente a todas las adversidades.

lunes, 16 de abril de 2012

Hace meses y meses...


...que sueño despierta con un bosque repleto de cerezos, para esconderme entre tanta belleza, para acostarme a los pies de alguno de ellos con un libro en mis manos y leer hasta que el sol desaparezca.

(...)

- El detonante de este anhelo ha sido la película de animé Cinco Centímetros por Segundo, de Makoto Shinkai.
- Probablemente la fotografía que adjunté a esta entrada sea una de mis preferidas de todas las que he sacado en mi vida, tal vez porque quedé muy conforme con su edición. Aún recuerdo la tarde en la cuál la saqué…ese es un duraznero (pero, ¡se parece a un cerezo!) que pertenece a un campo que forma parte de mi infancia, lugar que realmente “me ha marcado”.

viernes, 13 de abril de 2012

Quedándote o Yéndote ♪

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida
y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
de tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por tí
por ...
y esto será siempre así
quedándote o yéndote.


Aún no encuentro las palabras para expresarle un homenaje. Es que ese ser siempre lo trascendió todo...y hoy su música lo trasciende a él...pero por aquí se lo extraña tanto...

jueves, 12 de abril de 2012

Reliefe

Aunque la incertidumbre sobre el futuro nuble mis ojos cada vez que te veo partir, sonreí al verte alejar en esa bicicleta que nos obstaculizaba los besos en el ascensor. Aunque retenga frente a tu mirada, las palabras que te gritan mis ojos, intuyo que sabés leerme entre-líneas.
¿Valdrían más tus palabras que todas esas caricias? El espejo ha vuelto a devolverme una imagen unificante, no concibo reflejarme tan nítidamente en ninguna otra mirada. Me siento yo misma mientras contemplo tus ojos verdes. El alivio absoluto me recorre en cuerpo y alma tras la intensidad de cada abrazo. Todas las preocupaciones se disuelven de mi mente cada vez que nuestros cuerpos se funden en uno. Cada orgasmo es un pasaje directo hacia un paraíso terrenal en el cuál desearía permanecer durante horas.
Tu presencia aún se siente en cada rincón de esta habitación. Las marcas de la rueda de tu bicicleta en mi pared no estropean mi sentido de la estética; el recuerdo de tu perfume entre mis sábanas me llevará a fantasear nuevamente con tu piel; cada vez que percibo tu tacto sobre mi cuerpo es como si fuera la primera. Hasta podría jurar que el placer es hoy más intenso, que la química entre nuestros cuerpos se ha fortalecido.
Freud ha acertado cuando ha dicho que no hay mejor somnífero que la satisfacción sexual. No podría hallarla en otro cuerpo más que en el tuyo.

miércoles, 11 de abril de 2012

Si existe un único rasgo...

...que pueda llegar a compartir con el incomparable Borges,
es esta obsesión, esta terrible obsesión...
por el
tiempo.

lunes, 9 de abril de 2012

Ágætis Byrjun

Me siento inmensamente feliz. Recién llego de cursar mi primera materia en la carrera de Filosofía dentro de la –frente a mis ojos- bellísima facultad de Humanidades y Artes de Rosario. Es el primer paso, pero es un paso que desde hace cinco años tenía ganas de dar. ¡Anhelaba tanto el áurea que emana esa facultad, tan distinta al áurea de Psicología! Habrá que hacer el esfuerzo por manejar dos carreras en simultáneo. Pero ya no quería postergarlo más.
Me deseo un “ágætis byrjun”, palabras islandesas que significan: 'buen comienzo'…me lo deseo en islandés porque tiendo a creer que las palabras en ese idioma adquieren mayor peso, encierran un sentido más intenso…


domingo, 8 de abril de 2012

He descubierto...

...que este pequeño espacio virtual es el único ámbito de mi vida en el cuál me permito expresarme abiertamente sobre el amor (en su vertiente específica de amor entre dos seres), el único espacio en el cuál se me puede tildar aún de romántica u idealista. He descubierto que necesitaba reencontrarme con esa parte, -si se me permite la creación del adjetivo: amelística-, de mí; pero también he notado que en mi vida concreta esa parte cuasi-cursi está casi reprimida, absolutamente escondida.

Pasaporte Bar & Simone de Beauvoir

Probablemente esta entrada no se comprenda sin esta otra: Page Lost


“¿Con qué podían compararse esos lugares que una noche Lewis había sacado de la nada? ¿Tenían su lugar en la geografía? El hecho es que yo descubría con agrado, a través de mis recuerdos, los caminos que conducían a ellos. El club Delisa pertenecía a un pasado difunto, no se situaba en ninguna parte del mundo; y ahora se me aparecía en la esquina de una calle que cruzaba otra, las dos tenían un nombre, estaban marcadas sobre un mapa.”
Extracto de Los Mandarines, Simone de Beauvoir, 1954. (Capítulo X)

Tal vez todo intento por plasmar en palabras lo que significó ese fragmento del bellísimo libro de Simone –autora que me ha enloquecido, que me ha quitado el sueño durante muchas noches de verano-, sea fallido.
Libro que ha pasado a convertirse en otro de mis preferidos:
Los Mandarines. Imposible hacer una síntesis de la amplitud de sus contenidos, imposible explicar esa sensación tan amena de “no-poder-parar-de-leer”. Pese a sus 800 páginas, tuve que intercalarlo con cinco libros más para no devorarlo en unos pocos días.
Pero nada de eso viene al caso, o tal vez sí, ya que sus primeras páginas las he leído en una de esas incontables tardes en las que, luego de pasear por las calles rosarinas sin rumbo fijo…inevitablemente terminaba con mis ojos frente a ese bar. A ese bar que fue tan nuestro, a ese bar que ya he vuelto mítico y al que me costó casi dos años volver a encontrar.
Me había jurado a mí misma no volver a sentarme en alguna de esas cálidas sillas de mimbre si no era con su compañía, pero aquella tarde decidí romper con mi promesa y sentarme con Simone de Beauvoir y un rico capuchino. Sentí que tal vez…necesitaba dar ese paso.
Lo irónico y casi fatalístico de tal decisión fue que, rodeada de esa áurea nostálgica, tan teñida de sepia, tan cargada afectivamente…tan repleta de recuerdos del ayer…las páginas que devoré sentada en aquella mesa hayan sido tan acordes a mi historia…
Pero fue al encontrarme con este pasaje, muchos capítulos más delante, en dónde verdaderamente noté que tan sólo debía cambiar los nombres y los lugares pero que sin lugar a dudas la sensación descrita por Simone era exactamente la misma.
Tan sólo basta reemplazar a Lewis por el nombre de él. Tan sólo basta reemplazar la noche ficticia de la novela por la noche concreta del 29 de enero del 2008, tan sólo basta pensar en mis infinitos intentos fallidos dando rodeos y rodeos tratando de hallar la ubicación exacta de ese bar. ¡Sólo él podía encontrarlo, tan al azar, tan espontáneamente!
Basta sólo con reemplazar el Club Elisa por el Pasaporte Bar, situado en la esquina de dos calles, al cuál una de las formas de llegar es atravesando una plazoleta casi escondida en el medio de una gran manzana…para encontrarse de repente con los adoquines, para encontrarse de repente con las sillas de mimbre y divisar detrás de los vidrios el bello altillo, los muebles añejos...para respirar un aire parisino y degustar visualmente uno de esos tantos rincones rosarinos que a su vez son tan europeos…
Fueron necesarios un par de años para hacer el hallazgo, para descubrir que el bar poseía una geografía concreta que no estaba más que perdida en mi memoria…para situar el lugar en el mapa…para revelar, con ojos en las lágrimas y con toda la carga emotiva del pasado a cuestas…que aquel lugar había formado parte de un sueño concretado entre Urquiza y Maipú, en una tibia noche de verano…con un champagne y cerezas que iban de una boca a la otra…de su boca a la mía




viernes, 6 de abril de 2012

Deseo Ubicuo


La ubicuidad de un deseo inmortal me despierta por la madrugada con lágrimas en los ojos. Nunca aprendí a desanudar la sombra de ese objeto recayendo sobre mí, sólo aprendí lo que significa el respeto propio. Cientos de veces me he dicho a mí misma que ya es hora de darle un final, cientos de veces me he dicho que debo exiliarme del círculo vicioso que nos encadena. Pero cada vez que convenzo a mi razón de la necesariedad de ese cierre, tu ausencia se transforma en presencia absoluta, tu imagen se representa en mi mente tan nítidamente, expandiéndose nuevamente e invadiéndolo todo. No logro recordar…¿cuándo había sido la última vez que me habías dicho hermosa?
Tu imagen se proyecta sobre el espacio vacío a la derecha de mi cama. El insomnio me hace pensar que la última noche en la que recuerdo haber descansado plenamente fue aquella en la que tu presencia no era sólo una fantasía imaginaria. Cada vez que despertaba tus caricias me brindaban la calidez necesaria para poder seguir durmiendo. Esa noche, mientras dormías a mi lado, mis sueños construyeron castillos en el aire, esa noche soñé que volvíamos a ser nosotros, esa noche soñé con el adolescente que eras hace cuatro años atrás cuando nos conocimos, soñé tu pelo más largo, que todo comenzaba una vez más, que los errores se habían marchado. En mi sueño el brillo en tu mirada me demostraba que aún me amabas, pero lo que recuerdo más nítidamente es el esplendor de tu sonrisa perfecta. Tu sonrisa, tu sonrisa radiante embelesó ese sueño como ningún otro detalle, tan vívida, tan presente. Nunca pude resistirme al encanto que emana de ella. Fue tan difícil escapar de la felicidad que me invadió cuando el despertar llevó el sueño al final. Me costó un largo rato disociar el mundo de las fantasías del de la realidad. Permanecí minutos eternos observándote dormir, contemplándote, aceptándote plenamente, con defectos y virtudes…deseando que en la realidad me amaras como lo hacías en el sueño…
En ese momento y escapando a todo intento de lógica coherente, una certeza me invadió el pensamiento, en ese momento supe, verdaderamente supe, que ni recorriendo la inmensidad del orbe podría encontrar en algún otro lado…en algún otro tiempo…otra persona capaz de hacerme sentir tal profundidad de sentimientos.
He extraviado (un poco conciente, otro poco inconcientemente) la llave capaz de cerrar la puerta que siempre tendrás abierta en mi vida para cuando pierdas la conexión con el resto del mundo. Dudo que corriendo hacia mí podamos cambiarlo, pero en mis brazos siempre existirá la posibilidad de que juntos encontremos el alivio cada vez que nuestros propios mundos se vengan abajo…