domingo, 8 de abril de 2012

Pasaporte Bar & Simone de Beauvoir

Probablemente esta entrada no se comprenda sin esta otra: Page Lost


“¿Con qué podían compararse esos lugares que una noche Lewis había sacado de la nada? ¿Tenían su lugar en la geografía? El hecho es que yo descubría con agrado, a través de mis recuerdos, los caminos que conducían a ellos. El club Delisa pertenecía a un pasado difunto, no se situaba en ninguna parte del mundo; y ahora se me aparecía en la esquina de una calle que cruzaba otra, las dos tenían un nombre, estaban marcadas sobre un mapa.”
Extracto de Los Mandarines, Simone de Beauvoir, 1954. (Capítulo X)

Tal vez todo intento por plasmar en palabras lo que significó ese fragmento del bellísimo libro de Simone –autora que me ha enloquecido, que me ha quitado el sueño durante muchas noches de verano-, sea fallido.
Libro que ha pasado a convertirse en otro de mis preferidos:
Los Mandarines. Imposible hacer una síntesis de la amplitud de sus contenidos, imposible explicar esa sensación tan amena de “no-poder-parar-de-leer”. Pese a sus 800 páginas, tuve que intercalarlo con cinco libros más para no devorarlo en unos pocos días.
Pero nada de eso viene al caso, o tal vez sí, ya que sus primeras páginas las he leído en una de esas incontables tardes en las que, luego de pasear por las calles rosarinas sin rumbo fijo…inevitablemente terminaba con mis ojos frente a ese bar. A ese bar que fue tan nuestro, a ese bar que ya he vuelto mítico y al que me costó casi dos años volver a encontrar.
Me había jurado a mí misma no volver a sentarme en alguna de esas cálidas sillas de mimbre si no era con su compañía, pero aquella tarde decidí romper con mi promesa y sentarme con Simone de Beauvoir y un rico capuchino. Sentí que tal vez…necesitaba dar ese paso.
Lo irónico y casi fatalístico de tal decisión fue que, rodeada de esa áurea nostálgica, tan teñida de sepia, tan cargada afectivamente…tan repleta de recuerdos del ayer…las páginas que devoré sentada en aquella mesa hayan sido tan acordes a mi historia…
Pero fue al encontrarme con este pasaje, muchos capítulos más delante, en dónde verdaderamente noté que tan sólo debía cambiar los nombres y los lugares pero que sin lugar a dudas la sensación descrita por Simone era exactamente la misma.
Tan sólo basta reemplazar a Lewis por el nombre de él. Tan sólo basta reemplazar la noche ficticia de la novela por la noche concreta del 29 de enero del 2008, tan sólo basta pensar en mis infinitos intentos fallidos dando rodeos y rodeos tratando de hallar la ubicación exacta de ese bar. ¡Sólo él podía encontrarlo, tan al azar, tan espontáneamente!
Basta sólo con reemplazar el Club Elisa por el Pasaporte Bar, situado en la esquina de dos calles, al cuál una de las formas de llegar es atravesando una plazoleta casi escondida en el medio de una gran manzana…para encontrarse de repente con los adoquines, para encontrarse de repente con las sillas de mimbre y divisar detrás de los vidrios el bello altillo, los muebles añejos...para respirar un aire parisino y degustar visualmente uno de esos tantos rincones rosarinos que a su vez son tan europeos…
Fueron necesarios un par de años para hacer el hallazgo, para descubrir que el bar poseía una geografía concreta que no estaba más que perdida en mi memoria…para situar el lugar en el mapa…para revelar, con ojos en las lágrimas y con toda la carga emotiva del pasado a cuestas…que aquel lugar había formado parte de un sueño concretado entre Urquiza y Maipú, en una tibia noche de verano…con un champagne y cerezas que iban de una boca a la otra…de su boca a la mía




5 comentarios:

  1. Que buena onda q vuelvas jaja
    Justo el otro dia me encontraba hablándote a ver en q parte del mundo existías.

    Me paso una vez, en santa fe. En finales de 2010 me encontre pasando por la puerta de una casa de esas q venden panchos y esas cosas. En la cual habia cenado una noche en el año 2008, en un viaje fugaz alla en el cual al dia siguiente almorcé en un bar que no tengo la mas remota idea de donde estara. Y la persona que me guiaba en ese momento, bueno... quien sabe que será de su vida, no puedo preguntarle.

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  2. grande Valerie, me encanta como escribis, y casi no puedo seguirte pero me encanta tener para leerte todos los días. Feliz comienzo

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  3. Algo mas, a mi Simone de Bevoir me ha encantado, pero a mi entender no hay nada mejor que Clarisa Pinkola Estes, mi nuevo hallazgo de hace un tiempo.
    Te dejo los links donde la menciono:

    http://solootraaficionada.blogspot.com.ar/search/label/Mujeres%20que%20corren%20con%20los%20lobos

    Y una entrada que te dedico con cariño, porque te leo entre líneas:

    http://solootraaficionada.blogspot.com.ar/2010/08/momento-de-dejar-morir.html

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