jueves, 12 de abril de 2012

Reliefe

Aunque la incertidumbre sobre el futuro nuble mis ojos cada vez que te veo partir, sonreí al verte alejar en esa bicicleta que nos obstaculizaba los besos en el ascensor. Aunque retenga frente a tu mirada, las palabras que te gritan mis ojos, intuyo que sabés leerme entre-líneas.
¿Valdrían más tus palabras que todas esas caricias? El espejo ha vuelto a devolverme una imagen unificante, no concibo reflejarme tan nítidamente en ninguna otra mirada. Me siento yo misma mientras contemplo tus ojos verdes. El alivio absoluto me recorre en cuerpo y alma tras la intensidad de cada abrazo. Todas las preocupaciones se disuelven de mi mente cada vez que nuestros cuerpos se funden en uno. Cada orgasmo es un pasaje directo hacia un paraíso terrenal en el cuál desearía permanecer durante horas.
Tu presencia aún se siente en cada rincón de esta habitación. Las marcas de la rueda de tu bicicleta en mi pared no estropean mi sentido de la estética; el recuerdo de tu perfume entre mis sábanas me llevará a fantasear nuevamente con tu piel; cada vez que percibo tu tacto sobre mi cuerpo es como si fuera la primera. Hasta podría jurar que el placer es hoy más intenso, que la química entre nuestros cuerpos se ha fortalecido.
Freud ha acertado cuando ha dicho que no hay mejor somnífero que la satisfacción sexual. No podría hallarla en otro cuerpo más que en el tuyo.

4 comentarios:

  1. Wow, y si que es cierto.
    Una alegría tenerte de regreso, Val.
    Hare Krishna!

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  2. Valérie, hola.

    Me encanta tu blog, saludos.

    Moon.

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