viernes, 20 de abril de 2012

“Was mich nicht umbringt, macht mich stärker”

Hoy me desperté con una frase de Nietzsche en mente, perteneciente al aforismo 8 del Ocaso de los Ídolos, frase cuya idea principal es retomada posteriormente en el aforismo 2 de Ecce Homo. Quizás sea porque he vuelto a revisar el Zaratustra y he caído justo en los pasajes que se relacionan con dicha frase (véase “Del Hombre Superior”), o quizás sea porque la frase en cuestión, (pese a ser tal vez su frase más popularizada), se adecúa perfectamente a la situación actual de mi vida.
“Aus der Kriegsschule des Lebens. - Was mich nicht umbringt, macht mich stärker.” Traducida al español: “De la escuela de la guerra de la vida. - Lo que no me mata, me hace más fuerte”.
En Ecce Homo la sentencia es más clara aún, contra todo pesimismo el filósofo antepone y reafirma la voluntad de vivir, dentro del aforismo “Por qué soy tan sabio” leemos: “Y si alguna cosa le es perjudicial, acierta con los remedios curativos; sabe extraer ventaja de sus contrariedades, y todo lo que no le mata, le fortalece”.
No es mi intención incursionar ahora en un pensamiento tan profundo y complejo como lo es el nietzscheano, simplemente ocurre que una vez más me he puesto a pensar en la inutilidad de vivir una vida basada en una idealización estética de la melancolía o la depresión, vida que he llevado durante largos períodos y que afortunadamente he dejado atrás. Tiendo a creer que cuando nos etiquetamos de cierto modo, cuando nos convencemos de que nuestra personalidad es una estructura rígida, es entonces cuando cerramos las ventanas ante las infinitas posibilidades que negamos al delimitarnos dentro de un camino que no es más que el de las lágrimas, los auto-reproches, o -psicoanalíticamente hablando-, las martirizantes admoniciones de nuestro super-yó.
Pero dado que precisamente una de mis metas de este año es alejarme un poco del pensamiento freudiano-lacaniano para no terminar construyendo una cosmovisión sustentada absolutamente en dichas teorías (teorías que –debo admitirlo- amo investigar, pero que a su vez no deseo que sean mis únicas bases para pensar la complejidad del ser humano), he decidido abrirle paso en mi mente a otras teorizaciones que no dejan de ser interesantes.
Diversos motivos hacen que la vida a veces se nos vuelva realmente jodida. Actualmente factores externos realmente están contribuyendo a generar complicaciones en mi cotidianeidad, entrando en contradicción con la fortaleza que intento fomentar día a día. Podría tirarme en la cama a llorar como lo he hecho en tantas oportunidades, pero si la vida se trata de decisiones…¿por qué tomar un camino directo al abismo pudiendo más bien salir fortalecida de cada obstáculo que se me presente?
Esta mañana tuve la oportunidad de presenciar una conferencia gratuita de un matemático muy ingenioso, que ha logrado transmitir esta disciplina de un modo tan agradable…que ha sido capaz de hacerla llegar inclusive a una persona como yo, aliada y abocada más bien a las ciencias humanísticas.
Me estoy refiriendo a Adrián Paenza, un gran defensor de la creatividad que antes de plantearnos divertidos problemas matemáticos para pensar inclusive dentro de la vida cotidiana, ha expresado ciertos pensamientos que he asociado directamente con las frases de Nietzsche mencionadas al comienzo de mis palabras. Él hizo hincapié en la dimensión atractiva que puede suscitar el hecho de ocuparnos en la resolución de los problemas que se nos presenten. Habló de intentar buscar inclusive el placer en la resolución de dichos problemas. Aclaró que no estaba hablando de problemas graves como por ejemplo del tipo familiar, seguramente planteaba una estrategia de motivación para acercarnos un poco más a su disciplina, pero yo me pregunto: ¿por qué no aplicar este movimiento a todas las esferas de nuestra vida, si es que poseemos la voluntad de producir tal extrapolación?
Parafraseándolo, Paenza hizo hincapié en pensar a la frustración no como un estado de estancamiento sino como un móvil, habló de un trabajo activo en pos de buscarles soluciones a nuestros problemas en lugar de dejarnos aplastar por ellos.
Hoy mismo también pude relacionar esos pensamientos del matemático con los conceptos que estuve abordando en una materia denominada Psicobiología. ¿Sabían que el estrés puede considerarse beneficioso cuando nuestras capacidades para enfrentar los conflictos son mayores que las exigencias que tales conflictos nos imponen? El estrés sólo es perjudicial y puede volverse crónico cuando las exigencias nos superan, entonces se denomina también distrés. Si se vuelve crónico, vivimos en tensión y puede tener consecuencias fisiológicas, es allí cuando enfermamos. Pero si logro solucionar el problema, favorezco la adaptación, y por ende soy resiliente. Si pensamos a la inteligencia cognitivamente, como una capacidad propia del ser humano, y si hemos adquirido las formas de emplearla en nuestra toma de decisiones, dichas decisiones irán construyendo nuestro estilo de vida.
Y justamente antes del comienzo de la clase en la que abordamos dichos conceptos, tuve la oportunidad de mantener una amenísima conversación con una persona que hace ya tres años que anhelaba conocer y con quién recién ahora, casi azaristica y afortunadamente, he entablado cierto vínculo. Hablamos de construir (y por ende, organizar) nuestras vidas de acuerdo a nuestras pasiones, anhelos, deseos o si se quiere, también de nuestros sueños. ¡Si supieran todas las cosas que hace él para seguir sus propios deseos! Es un apasionado aventurero, una especie de pequeño Leonardo Da Vinci de la postmodernidad. Hablamos de concretar dichas posibilidades y de no dejarlas en el estadío de las ilusiones. Y compartimos nuestras experiencias en cuanto a los modos de alcanzar tales objetivos. Empezar Filosofía en un año en que mi vida realmente está atravesada por varias complicaciones externas es todo un desafío. ¡Pero qué apasionante es desafiarse a uno mismo!
Quiero aclarar que jamás he sido ni seré una defensora de la patética frase “es sólo una cuestión de actitud”, no pretendo ser reduccionista y soy plenamente consciente de que hay ciertos desmoronamientos subjetivos que pueden desencadenarse por una multiplicidad de causas y frente a los cuáles realmente uno se encuentra indefenso e incapaz de actuar en pos de salir del pozo. Me ha llevado cuatro años poder salir por mis propios medios del subsuelo en el cuál me caí en la segunda mitad del año 2008. Pero ya en aquel período al menos tenía en claro que de ese pozo devendría un profundo aprendizaje.
Tampoco soy partidaria de la vida feliz que nos intentan vender los medios o el sistema en sí mediante todas las formas posibles. Hoy en día, ser feliz y exitoso es casi una obligación que la sociedad nos impone. Su contra-cara es el abuso de diagnósticos que se producen en cuánto a los trastornos depresivos. Las estadísticas actuales aseguran que la depresión ataca y en potencia atacará a un 25% de la población mundial. Y así vamos por la vida escuchando gente que se auto-diagnostica porque ha completado un simple test on-line, y si pensamos un poquito más a fondo no es difícil deducir que el DSM4 está intrínsecamente en relación con las grandes industrias de psicofármacos que pretenden generar más cantidad de trastornos medicables que personas en el planeta.
Pero más allá de esas cuestiones, ¿por qué desestimar el componente de resiliencia que poseemos en tanto seres humanos? Reafirmo la vida frente a todas las adversidades porque lo único capaz de detenerme sería la muerte. Reafirmo el amor a la vida y la voluntad de vivir frente a todo pesimismo porque es el modo que he encontrado para superar los obstáculos y poder, volviendo a Nietzsche, bailar incluso entre el fango y los musgos como si fueran praderas… como Zaratustra el riente.
Y puede que a veces también me tambalee, puede que me desmorone un poco al enterarme que debo $900 de expensas del departamento, y puede que al rato me desmorone del todo cuando quiero subir a la terraza para llorar un rato en paz y al querer regresar me encuentre con que la cerradura se ha falseado y tenga que pedir ayuda a los gritos y golpearla durante media hora hasta que por fin alguien vaya a abrirme…también puede que la preocupación me invada la mente al considerar la situación actual de mi familia, pero no por eso dejaré de reír al darme cuenta de lo tonto que resulta llorar, cuando más bien puedo actuar, cuando más bien puedo explotar las posibilidades para ir poco a poco tratando de armonizar mi interioridad con mi entorno, generando cambios en ambas esferas.
Si cada nuevo amanecer trae una nueva esperanza, como alguna vez recuerdo haber leído en Tolkien…si cada nuevo día brilla el sol…¿por qué no habré de considerar cada día de mi vida como una nueva oportunidad para sonreír, para superarme y para intentar de algún modo poder ser feliz aunque sea un instante?
¿Y cuáles son mis móviles en todo este proceso? Nada más ni nada menos que mis pasiones, aquellas pasiones tan fuertes y poderosas capaces de luchar contra todo, capaces de mantenerme despierta hasta medianoche luego de un día tan intenso que debería haberme dejado tirada en la cama a las diez. Aquellas pasiones por las cuáles vivo, sonrío y me mantengo en pie, frente a todas las adversidades.

8 comentarios:

  1. que complejo pero cierto todo lo que escribiste. Creo quie naturalmente uno busca la felicidad, si bien ahora te la imponen como un medio de vida. Para mi los problemas estàn para resolverse, tengo períodos en los que he estado mal, pero para mi debe ser eso un perìodo, luego hay que buscar solucionesy salir adelante. Sobreponerse a las adversidades es ser resiliente, y es algo que me han enseñado en casa. También aprendí que a veces lo que no te mata te hace mas dévil, pero eso depende de cada uno y del tiempo ;-)

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  2. Alle Männer leben zu lachen, um froh zu sein. Es ist nicht über was wir machen, aber was wir leben als unseren Erfahrungen.

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  3. Estoy más que completamente de acuerdo con la mayoría de las cosas que dijiste, y más teniendo en cuenta el hecho de que yo también pasé por una etapa cioraniana en la que no encontraba sentido ni felicidad posible. Esta frase me encanto "pero si la vida se trata de decisiones…¿por qué tomar un camino directo al abismo pudiendo más bien salir fortalecida de cada obstáculo que se me presente?"
    Y volviendo un poco más al principio de lo que escribiste, te digo una frase de Nietzche: cada convicción es una cárcel...

    abrazo!

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  4. Caer en la cuenta de la cantidad de tiempo que pasó desde la última vez que te leí es de por sí pasmoso. Dicho esto, me voy a centrar en tus palabras. Vos decidiste citar a Nietzsche, yo te contrapongo a Sartre: “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”
    Hay en el ser humano un aspecto inalienable de su condición, la voluntad. Es un aspecto, una faceta, un sentir internalizado que pervive en el sujeto. Un dinamo interno que motoriza ciertas accionas aun en condiciones adversas. Es, en pequeñas dosis la primacía del sujeto sobre su entorno. La ínfima victoria. Aun, como bien lo describe el hombre del subsuelo, en situaciones que son adversas para el propio ser humano y atentarían contra sus propios intereses.
    No es casualidad que el inmenso libro de Eduardo Anguita y Martín Caparros, que a mi juicio, mejor grafica la militancia de los setenta haya elegido este concepto por título.
    No es mi intención caer en un voluntarismo estéril y pueril, del cual descreo rotundamente. Sin embargo, creo que el descubrimiento de la potencialidad de la voluntad que pervive dentro de cada uno de nosotros es una herramienta capital para dar un salto hacia adelante. Ese salto, nos permite recrearnos como hacedores de nuestra propia historia, como organizadores de circunstancias dentro de nuestras vidas. En definitiva, como fundadores de espacios de felicidad alcanzables. Nadie nunca podrá asegurar donde reside la felicidad. Sin embargo yo creo que la idea de su búsqueda es errada, toda nuestra potencialidad y nuestros esfuerzos deben estar puestos en potenciar nuestra voluntad como instrumento para alcanzar la felicidad. Y si eso no alcanza, si todo falla, o si lo hemos conquistado y deseamos desahogarnos llorando largamente por el esfuerzo hecho, recomiendo volver a Girondo. Solo él tiene la receta para derramar las mejores lágrimas.

    http://www.youtube.com/watch?v=Q8dtLLxlVTI

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  5. Al fin al fin al fin!! Decidí retomar mi blog, y te estoy buscando hace unas semanas!! Val dame una señal de vida!!!

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  6. Placer al leerte, nunca dejes de escribir!

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  7. En referencia también a una frase del "Ocaso de los Idolos"
    que ha quedado adherida a mi cerebro como una de esas fugas de petroleo crudo a las pequeñas rocas de la costa:

    - Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum. -
    - Sin la música la vida sería un error -

    No podia dejer de recomendarte, a ti y a quien pueda interesar esta
    perla por muchos desconocida del rock de los 70 http://en.wikipedia.org/wiki/Kimono_My_House
    y en general todos los discos de los 70 del grupo http://es.wikipedia.org/wiki/Sparks
    especialmente la epoca glamrock hasta mediados de la decada.

    GlamRock: Cruce de caminos de buen rock y creatividad, de recuerdo muy distorsionado por ciertos revisicionismos "gendericos".

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  8. Hoy se me ha venido a la cabeza esta frase, haciendo un rato de oración: non pereamus in proelio. Mi familia y yo hemos sobrevivido a tres atentados terroristas. Pero para mí personalmente significa dos cosas: ahora es cuando de verdad van los muertos por millones. Y sin embargo estoy contento. Lo siento por los otros.

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