miércoles, 8 de agosto de 2012

XII

Avasallado presente, ¿caída de los Grandes Relatos?. Si pudiera liberar mi adormecido espíritu combativo, si pudiera otorgarle la mismísima fuerza de un Marx o de un Engels de 1848…si pudiera leer ese panfleto desconociendo el fatal destino ruso...
Si pudiera volver a creer en la posibilidad…¡si tan solo pudiera volver a creer, en la posibilidad…! Pero no puedo ser otra cosa más que una A encerrada en un círculo. Una A cuyos gritos son silenciados por una estructura material que inhibe toda potencialidad de acción; ergo: ni siquiera merezco el título de esa A.
¡Ah, las vicisitudes tan carmines de la historia! ¡La finísima sutileza con la que se enmascara la lucha de las clases, naturalizándola! Hasta me parezco a un neohegeliano de izquierda, combatiendo frases con más frases desde la superestructura… 
¡Ah, cómo desearía renovar ese espíritu de lucha que nunca deja de susurrarme en los oídos! ¡Quebrar con acciones estas palabras!