domingo, 24 de agosto de 2014

Encuentro (Devenir Pluma)

Un genuino encuentro es un entre que no está en ninguna parte, es un acontecimiento que emerge e irrumpe en el medio de, desvaneciendo toda dicotomía segmentaria, toda sujeción de sentido unívoco. Es encontrarse en presencia de algo sin haberlo buscado, estar al acecho, potenciando la exploración. Coincidencia y choque de fuerzas. Algo que se escurre de ser capturado, algo que se desliza tartamudeando, que no está en un punto ni en el otro, está en el medio, y a su vez disuelve la diferencia entre sus elementos. Línea de fuga. Es lo que ocurre en una intersección cuyas coordenadas des-territorializan y re-territorializan las multiplicidades implicadas abriéndolas a las infinitas posibilidades.
Un encuentro es un acto creador, físico y mental, ni físico ni mental, simultáneamente físico y mental, compuesto de miles y miles de pequeñas micro-percepciones. Un balancearse por el mero fluir que es el deseo, cuyas velocidades infinitas no pueden delimitarse, no pueden encauzarse. Derivar, fluir, devenir. Trazar un plano de inmanencia en el caos, sin configurarlo, sin amordazarlo, construyéndolo en la mismísima experimentación. Encuentro entre elementos casi imperceptibles, entre ínfimos detalles que resquebrajan la monotonía de naufragios sin salida.
Devenir pluma en el espacio etéreo configurado por nuestros cuerpos desnudos entrelazándose. Desvestirnos de nuestras prendas para vestirnos con los ropajes del placer. Volar. Espacio cuya virtualidad no elimina su materialidad, espacio cuya corporeidad no elimina su incorporeidad. Nomadismo, viaje de intensidades, planear en zigzag. Devenir pluma mientras me elevas en tus manos para acercarme hacia tu cuerpo es volar levitando sobre un paisaje evanescente. Oscuro el precursor de tan extraña sintonía, no existe un origen.
Nos deslizamos entre el somier, entre la mesa, la silla, nos transformamos, nos afectamos de perceptos, de bloques de sensaciones hendiendo lo finito. Danzamos, nadamos, volamos, reptamos, nos penetramos, pero nunca sometemos ni apresamos el movimiento. Variación pura: vida.
Quiero desposeerte, des objetivarte, para descubrirte en la combinación única de tu desierto poblado de intensidades. Recorrer con mis manos la geografía de tu cuerpo al desvestirte, mirar de reojo tu sonrisa mientras mi boca descubre tus límites buscando atenuarlos. Dibujar una línea de fuga trazada sobre cada una de tus bellas cicatrices, adorar el encanto de aquella fragilidad física que alguna vez te ha hecho sentir vulnerable. Captar el tono específico de tu voz, su tierra de origen, sus ritmos, su prosodia, sus pausas, su melodía. Rozar con mis labios tu barbilla. Disfrutar de la peculiar manera en que me saludás o me despedís con un abrazo. Agudizar mis oídos para que eches rienda suelta al fluir de tus ideas. Para que me sumerjas en los laberintos de tu mente mientras descubro las múltiples formas en que el placer se entreteje en tu cuerpo al rozar con mis dedos tu espalda. Descubrir cada detalle capaz de hacer elevar la intensidad de tu excitación y excitarme doblemente cada vez que logro dar con tus puntos más sensibles. Fantasear tan sólo recordando las escenas compartidas. Descubrirme físicamente excitada soñando despierta a mitad del día en el lugar menos pensado. Cerrar mis ojos para sentir vívidamente en mi cuerpo, a través del recuerdo, la sensación de tus dedos entre mis piernas.
Experimentar configurando verdaderas modalidades de placer, vivir la sexualidad como un continuum de multiformes afectaciones. No dejar de construirla y de-construirla, de bifurcar nuestras normativas relacionales sin dejar de ser cautos para sobreponer la dicha de exprimir la vida sin lastimarnos. Configurar temporo-espacialidades de diversos devenires. Sorprendernos de lo imprevistas que pueden ser las maneras en que nuestros cuerpos se descubren y vivencian mutuamente. Devengo ninfómana, devenís sádico, pero el plano de consistencia es tan libertario que nuestros devenires no son perversos, son flujos radicalmente libres de prejuicios y tabúes.
Cartografiemos una micropolítica desde nuestras camas, desordenando las sábanas en juegos de presencias virtuales y reales. Hoy la luna llena resplandece, hoy dejo que florezcan todas mis fantasías. Quiero que recorras mi cuerpo como se recorre un camino desconocido, quiero recorrer cada espacio de tu cuerpo desde todos mis sentidos. Darte placer es darme placer.
Quiero que construyas sobre mi piel un mapa sin fronteras definidas. Que ese mapa se vaya dibujando solo…a partir del entramado placentero de tus trazos con los míos. Cada orgasmo es un encuentro, una posibilidad única, un acontecimiento. Tus orgasmos son paisajes emocionales. Cada uno de mis orgasmos es una línea de fuga que bifurca y des-colonializa territorios oprimidos.
Devengo nómade tras cada gemido viajando directo a la plenitud de la vida. Nuestra única meta es el camino. Que la libertad nos sobrevuele siendo ella nuestra única brújula. Que los encuentros concretos acaben si en algún momento ella deja de guiarnos, para que permanezca perenne el bello sabor de la experiencia compartida. Si me entrego es porque simultáneamente me libero, si te apreso evanescentemente con mi cuerpo es sólo para ensanchar y libertar tu deseo…

                                                                              V.

{Escrito atravesado completamente por la influencia de la lectura de Diálogos, de Deleuze y Parnet}

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