viernes, 1 de noviembre de 2013

Meseta

Ciudad omnividente, cárcel abierta, microscópicos ojos binarizantes. La ciencia ficción distópica de ayer es la realidad social de hoy. Y todos esos cables destrozando la belleza del paisaje celeste no hacen más que desconectarnos, desafectarnos de nuestras dimensiones existenciales. Y todas esas redes invisibles de información que atraviesan nuestros cuerpos no hacen más que generar distancias. Segmentariedades duras cortan y bloquean las potenciales líneas de flexibilidad. ¿Cómo concretizar líneas de fuga que no conduzcan al precipicio mortífero? ¿Cómo suscitar acontecimientos que escapen al control? ¿Cómo crear un nuevo espacio-tiempo que produzca un devenir por fuera de la historia?