martes, 3 de diciembre de 2013

Devenir Imperceptible


"Es verdad, me gustaría ser imperceptible, pero hay mucha gente que querría, que quiere ser imperceptible. Por otra parte, eso no quiere decir que no lo sea, pero ser imperceptible está bien porque uno puede...sí, pero esas son preguntas casi personales. Yo lo que quiero es hacer mi trabajo, que no me molesten, que no me hagan perder el tiempo, sí...Y al mismo tiempo ver gente, porque lo necesito, soy como todo el mundo, me gusta la gente...en fin, me gusta un pequeño número de gente, me gusta verles...pero, cuando les veo, no me gustaría que ello provocara el más mínimo problema. Lo más hermoso del mundo es tener relaciones imperceptibles con gente imperceptible. Quiero decir que todos somos moléculas -es una molécula de red, una red molecular, sí..."

Deleuze, G. El Abecedario de Gilles Deleuze 
(Entrevista con Claire Parnet). 
Documental producido por Pierre-André Boutang, 1988-1989. 
Emisión post-mortem, 1996.


Desde mis lecturas de Dostoievski al día de hoy, hay una encrucijada que me acecha: ¿Podrá ser posible que las múltiples referencias que despiertan en uno la curiosidad por pensadores específicos (es decir, por ellos y no por otros, dentro del gran caudal), predeterminen nuestra simpatía cuando por fin nos acercamos a leerlos? ¿O verdaderamente hay pensadores que supieron escoger los modos exactos de expresar aquello que venimos cocinando en nuestra cabeza desde hace años? Tal vez la respuesta no sea excluyente. Lo más probable es que nuestra atención se haya fijado en aquellas referencias y fuentes secundarias que parcialmente contenían algo de aquello que, tal vez sin saberlo, ansiábamos encontrar; produciéndose así el recorte de determinados autores por encima de otros. Incluso sin buscarlos, ellos llegan. En el decir de Picasso: “Yo no busco, yo encuentro”. Y luego de un tiempo, cuando las referencias y los puentes que nos llevan a ellos comienzan a acrecentarse al punto de hacernos sentir la necesidad de un encuentro profundo, no queda otra opción más que buscar el modo para que ese encuentro se produzca. Llegado ese momento, es más que probable que el acontecimiento ocasione las más intensas afectaciones, el más elevado placer. 
Así es como llegué a Gilles y Félix, aunque no sé si yo los encontré a ellos, o ellos me encontraron a mí. Tan sólo me dejo maravillar al encontrar los conceptos que tanto necesitaba: hace años que, incluso sin haber leído a Deleuze…no dejo de devenir imperceptible.

9 comentarios:

  1. No puedo creer que pueda comentar.

    Dicho esto, sí, pasa demasiadas veces que muchos caminos se van entrecruzando y sin poder encontrar mucha relación, un día alguien habló de nuestra vida como si nos hubiera observado hacer ese camino.

    Quizás porque muchos vivimos las mismas cosas, no puntuales, sino abstractas. Muchos tenemos los mismos miedos, las mismas inseguridades, la misma manía de devenirse imperceptiblemente.

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  2. Será que la identidad es sólo un reflejo.

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  3. Me inclino por la segunda opción. Me ha pasado, muchas veces, el hecho de que me hayan recomendado un autor, al cual comencé a leer con simpatía, pero luego terminé descartando porque no llegó a conmoverme.
    En cambio, nunca me ha sucedido lo contrario para el segundo de los casos. Ese momento en que uno se encuentra leyendo, suelta el libro, mira hacia arriba unos segundos y dice "cómo puede ser que este tipo sintetice tan bien lo que yo siento", me hace elegir, en lo personal, la segunda opción como correcta.

    La esencia del ser humano es la misma desde siempre, y en todas las épocas han existido tipos realmente brillantes que han sabido captarla. Nuestros sentimientos, problemas, intereses o preocupaciones no son ninguna novedad, aunque para cada uno de nosotros sí lo sean.

    Saludos,

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  4. PD: interesantísimo el fragmento de Deleuze.

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  5. bella, ♥ qué lindo encontrarte por acá. Está en Mil Mesetas este fragmento, en el texto que puse como título, Tres novelas cortas o que a pasado. .pdf super encontrable en Internet.

    Me encanta leer Deleuze, este fragmento también es genial.
    un besos gigante

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  6. Si, si, si y no se si ya es patólogico ¿Necesidad de autoafirmación? Me sonrojo al pensar que quizás voy al encuentro de esas "coincidencias maravillosas", que las ansío, que aunque me guste la incertidumbre de la búsqueda...

    Saludos desde la terraza!

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  7. El ser imperceptible dispone de su propio sentido, su lógica del sentido.
    Cuando no lo encontramos en nosotros disponemos de una salida problemática, y volvemos a empezar, a permanecer y persistir.

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  8. Una transformación que se hace sin darnos cuenta.

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  9. Una transformación que se hace sin darnos cuenta.

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