domingo, 28 de diciembre de 2014

Paraguas negro


"Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkiria. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a la mer qui est plus félonesse en été qu'en hiver, a la ola pérfida, Maga, según enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque, abrazados y semejantes a árboles mojados o a actores de cine de alguna pésima película húngara. Y quedó entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabó. Oh Maga, y no estábamos contentos." 

Rayuela

Este fragmento siempre me recordó a mí misma, siempre me llevó a pensar en mi compulsión de unos años atrás: dibujar paraguas negros de modo sistemático, en cualquier papel que encontrara, escribiendo luego mi nombre en cursiva debajo del pequeño paraguas negro esbozado. Ese símbolo acompañando mi nombre o apodo hasta llegó a convertirse en mi "firma informal" cada vez que escribía una carta.
En aquel entonces aún nada conocía sobre las técnicas proyectivas gráficas y el significado personal de los dibujos en el inconsciente. Pero un amigo que en ese momento se encontraba cursando la materia que sobre ello trataba, al verme dibujar una y otra vez lo mismo no pudo más que preguntarme: "¿De qué te querés proteger?". Y creo que recién hoy he logrado hallar una respuesta.

jueves, 11 de diciembre de 2014

I know you know...


I know you know we're all falling into, a deep oblivion. I know you know we're all falling into a never-ending mess. So we have to take care, take care, and share it, share it, share it, together. So we have to take care, take care, and share it, share it, share it. Together. Please, let's get undressed. We need to feel it! Please, let's get undressed. We need to live it! Fuck me, fuck me, fuck me, fuck me! And make me come again, and make me come again. Fuck me, fuck me, fuck me, fuck me. You make me come again, you make me come again... I know you know we're all falling into a deep oblivion. I know you know we're all falling into, a never-ending mess. So we have to take care, take care, and share it, share it, share it. Together. So we have to take care, take care. And share it, share it, share it. Together. Please, let's get undressed. We need to feel it! Please, let's get undressed, we need to live it! Love me, love me, love me, love me. You make me love again, you make me love again. Love me, love me, love me, you make me love again, you make me love again...
 
Yann Tiersen 

martes, 18 de noviembre de 2014

No puedo callarme

"Por extraño que pueda parecer el decir que todo esto se hace por mi causa, y que soy un cómplice de estos actos tremendos, lo cierto es que no puedo menos que sentir que existe una interdependencia indudable entre mi casa confortable, mi comida, mis ropas, mis ocios, y los crímenes terribles cometidos para librar a la sociedad de aquellos hombres que querrían despojarme de lo que tengo. Y aunque sé que estas pobres gentes menesterosas, amargadas, -que, si no fuera por las amenazas del Gobierno, me privarían de todo lo que es mío-, son simplemente el resultado de la acción gubernamental, no puedo sin embargo menos que sentir que, por el momento, mi tranquilidad depende realmente de todos los horrores actualmente perpetrados por el Gobierno. Y, teniendo la consciencia de ello, no me es posible continuar soportándolo; necesito, a toda costa, librarme de esta opresión intolerable".
León Tolstoy, No Puedo Callarme, 1908
(Pág. 104, Terramar Ediciones, La Plata, 2005)

lunes, 13 de octubre de 2014

Cuando se es melómano precoz...

...la música que escuchás, también moldea tu subjetividad.

martes, 23 de septiembre de 2014

Catarsis cronópica


Cuando un cronopio necesita de algún servicio médico todos los turnos están ocupados, los teléfonos suenan incansablemente y nadie se digna a atender al apesadumbrado pequeño ser. Algunos cronopios tardan meses en recibir el servicio médico más elemental, pasan mañanas enteras de invierno haciendo colas en los hospitales tan sólo para conseguir un bendito turno. Pero a veces (muy pocas) cuando por fin lo consiguen, cuando por fin alguien les atiende el teléfono…el cielo se cae a pedazos a la hora precisa de la mañana en que el cronopio tiene que salir afuera de su hogar a tomar el bondi para hacer por fin la consulta. Cronopio siente pena por no poder subirse a Olga, su bicicleta, y pedalear bajo el sol hasta el Centro de Salud. Pero luego se pinta la cara con su sonrisa más amplia, se sube al bondi y viaja escuchando aquella canción de Sigur Rós que le hace ver la lluvia con todo el cariño del mundo…
¡Pero estamos hablando de un cronopio! Hecha la consulta y sin plata para comprar los anteojos recetados pero al menos con un papel en la mano que dice cuáles hay que comprar; al querer retornar a Heima caminando, la llovizna se convierte en lluvia diluvial, el viento lo tumba y le da vueltas por completo su frágil paraguas…pasan frente a sus ojos todos los bondis menos el que lo deja frente a su casa. Es entonces cuando el ya todo húmedo y mojado pequeño ser pinta su cara con la sonrisa más sádica del mundo, mira con ojos desorbitados repletos de ira al maldito -pero en el fondo muy querido- paraguas que lo ha abandonado en el momento menos esperado…y descubre el cronopio la satisfacción de una nueva terapia alternativa. Umbrellatherapy la ha bautizado, riéndose del imperialismo cultural redundante y de todas las terapias postmodernas juntas. Alegría del cronopio, verdadera alegría del cronopio al pensar en destrozar catárticamente el pobre viejo paraguas negro estrellándolo contra un contenedor de basura. Alegre nostalgia cronópica…inmediatamente luego de pensar en romperlo y dejarlo abandonado…el cronopio ya lo estaba extrañando aún sin perderlo… ¡pobre viejo paraguas negro, compañero de tantas tardes lluviosas a lo largo de tantos años, maldito amigo embustero! Cronopio recuerda el final del paraguas de la Maga, pero le falta la presencia de un Oliveira. No pudo el cronopio llevar al final su cometido, tal vez el pobre viejo paraguas negro todavía pueda servirle a alguien más...

martes, 26 de agosto de 2014

Oda al Jasminun Polyanthum


Cada fin de agosto salgo enloquecida y a tientas por las calles a buscarte. Si alguna que otra vez te olvido, vienes a mi encuentro desprevenida y bellamente. Tu breve despertar eterniza el instante de éxtasis que brinda tu fragancia, huella mnémica indeleble en mi memoria emocional. Mueres tan pronto como floreces, impulsándome a arrancarte de tu hábitat, adictiva droga aromática. Cada fin de agosto tu perfume se convierte en un boleto de ida directo hacia mi infancia más remota. Cada fin de agosto me regresas súbitamente a los paisajes más recónditos de mi alma. ¡El patio de la abuela materna, las calles de mi pueblo! Cada fin de agosto me vuelves a enamorar tan perdidamente que al marcharte no me queda remedio más que alucinarte…mi amado jazmín chino.

domingo, 24 de agosto de 2014

Reflexiones Prácticas sobre Comunidad Rebelde

“Aquello que marca la diferencia entre la caridad y la solidaridad es el lazo” 

Allá por agosto de un movedizo 1960 estaba Ernesto Guevara dando un discurso en la Habana destinado a construir una medicina revolucionaria. En el fluir de sus palabras delimitó una clara diferencia entre los conceptos operativos de caridad y solidaridad, cuyos efectos a nivel pragmático pueden llegar a ser incluso contradictorios e irreconciliables. 
Desde la caridad, se dirigiría uno al pueblo oprimido queriendo llevarles un saber con pretensiones de “iluminar” alguna presuntiva “ignorancia” en pos de “transmitirles” la “buena ciencia”. En la pedagogía, esto se concilia cabalmente con la educación bancaria descrita por Freire, educación que está (consciente o inconscientemente, explícita o implícitamente) al servicio de la ideología dominante. Se trata entonces de un saber cuyos efectos de poder producen la permanencia del statu quo, en dónde las diferencias se transforman en desigualdades. En las acciones cotidianas a nivel micro-político, podemos pesquisar la caridad en aquel típico discurso burgués que bajo la consigna de “ayudar a la pobre gente” se traduce en prácticas de dar aquello que nos sobra, aquel resto o desperdicio que se rebalsa de nuestro placard o que ya no está a la moda, aquella comida que ya no nos entra en nuestro estómago consumista, aquella moneda que no nos sirve ni para pagar el bondi. Doy lo que me chorrea, doy lo que se derrama de toda la basura que me sobra. Estas prácticas se definen también por ser típicamente individualistas, por no ir más allá de acciones aisladas por parte de sujetos dispersos. En la lógica de la caridad el otro, el semejante, queda así objetivado, y se convierte también en un resto/residuo que cuanto antes desaparezca de los ojos del “buen ciudadano caritativo”; más lindo, verde y ordenado se verá su jardín. Muy sencillo: ropa sucia, afuera.
Desde la mirada de un Psicoanálisis crítico, puede plantearse que este resto expulsado del sistema retorna e irrumpe insistiendo una y otra vez, haciendo ruido en la estructura. En cierto punto todo lo escondido debajo de la alfombra estalla y cuando hasta la escoba ha volado por la ventana, el resto empieza a manifestarse en formas que ya no agradan demasiado a la mirada de la buena doña caritativa. Pucha, parece ser que los vecinos a veces se cansan de denunciar legalmente sin ser escuchados y deciden accionar directamente. 
Por eso la mirada aguda de Ernestito, alias “el Che”, supo captar y demarcar tan lúcidamente la diferencia entre este tipo de prácticas caritativas para superarlas apelando a la práctica de la solidaridad. Desde esta lógica el pueblo oprimido es fuente de sabiduría, se hace uno consciente de que forma parte de la misma estructura y de que no es ningún sabio que vendría desde afuera a aportar coherencia dentro de un supuesto desorden. Las prácticas solidarias se construyen colectivamente y se concilian en el plano pedagógico con la educación liberadora cuyo fin explícito es la transformación de las condiciones existentes, la lucha concreta contra la ideología dominante y sus efectos de poder, la construcción de subjetividades críticas, la alfabetización política. En esta lógica vale el enunciado gestáltico del “todo como mayor que la suma de las partes” porque las estrategias micro-políticas no son individuales ni dispersas sino que intentan operar erigiendo desde la verdadera dialogicidad y la honesta humildad aquello que podría pensarse como definitorio de la naturaleza de la solidaridad: la construcción de lazos. Que es una construcción porque forma parte de un proceso paulatino y gradual que se gesta históricamente contra viento y marea, poniendo el cuerpo, el alma y la mente; que no se genera de un día para el otro sino que implica un compromiso, una constancia, una perseverancia esperanzadora, una responsabilidad y mucha prudencia. Es una construcción porque implica una unidad de praxis entre la reflexión y la acción, superando el espontaneísmo del mero accionar y el verbalismo o palabrerío del mero divague teórico. En la lógica solidaria soy junto al otro, a través del otro, y tanto más soy cuanto más lo incluyo, lo escucho, lo comprendo, cuanto más construyo, ladrillo por ladrillo, palet por palet, taller por taller, debate por debate, mi conocimiento junto al conocimiento del otro en un enriquecimiento mutuo. Transformación colectiva, a corto y largo plazo, serruchando real y simbólicamente las maderas de las redes de poder opresor para reconstruir desde los cimientos un espacio compartido. Porque “la mejor manera de decir es hacer” pero todo lo que se hace se hace desde cierta posición en el decir. De-construcción: derribar los muros del narco para construir lazos desde los escombros
A raíz de estas consideraciones, concibo la unidad dialécticamente indisociable entre las nociones/prácticas de solidaridad y de construcción de lazos, imbricadas ambas en una praxis transformadora de las condiciones materiales de existencia y de la ideología dominante, reteniendo a la vez las contradicciones y tensiones inherentes al interior de dicha unidad. La solidaridad opera así como la nueva arma de la cual nos hablaba el comandante. El lazo opera de esta manera como el elemento diferenciador entre la caridad y la solidaridad. El lazo solidario es el esqueleto interno que sostiene, mantiene y cohesiona, esperanzada y estoicamente, el conjunto colectivo de las singularidades implicadas en la lucha. 
Comunidad Rebelde deviene así proyecto transformador de cada una de las subjetividades que la conforman y trasciende así sus efectos presentes para seguir mirando y construyendo lazos desde el aquí y ahora hacia el futuro… 


 V.

Encuentro (Devenir Pluma)

Un genuino encuentro es un entre que no está en ninguna parte, es un acontecimiento que emerge e irrumpe en el medio de, desvaneciendo toda dicotomía segmentaria, toda sujeción de sentido unívoco. Es encontrarse en presencia de algo sin haberlo buscado, estar al acecho, potenciando la exploración. Coincidencia y choque de fuerzas. Algo que se escurre de ser capturado, algo que se desliza tartamudeando, que no está en un punto ni en el otro, está en el medio, y a su vez disuelve la diferencia entre sus elementos. Línea de fuga. Es lo que ocurre en una intersección cuyas coordenadas des-territorializan y re-territorializan las multiplicidades implicadas abriéndolas a las infinitas posibilidades.
Un encuentro es un acto creador, físico y mental, ni físico ni mental, simultáneamente físico y mental, compuesto de miles y miles de pequeñas micro-percepciones. Un balancearse por el mero fluir que es el deseo, cuyas velocidades infinitas no pueden delimitarse, no pueden encauzarse. Derivar, fluir, devenir. Trazar un plano de inmanencia en el caos, sin configurarlo, sin amordazarlo, construyéndolo en la mismísima experimentación. Encuentro entre elementos casi imperceptibles, entre ínfimos detalles que resquebrajan la monotonía de naufragios sin salida.
Devenir pluma en el espacio etéreo configurado por nuestros cuerpos desnudos entrelazándose. Desvestirnos de nuestras prendas para vestirnos con los ropajes del placer. Volar. Espacio cuya virtualidad no elimina su materialidad, espacio cuya corporeidad no elimina su incorporeidad. Nomadismo, viaje de intensidades, planear en zigzag. Devenir pluma mientras me elevas en tus manos para acercarme hacia tu cuerpo es volar levitando sobre un paisaje evanescente. Oscuro el precursor de tan extraña sintonía, no existe un origen.
Nos deslizamos entre el somier, entre la mesa, la silla, nos transformamos, nos afectamos de perceptos, de bloques de sensaciones hendiendo lo finito. Danzamos, nadamos, volamos, reptamos, nos penetramos, pero nunca sometemos ni apresamos el movimiento. Variación pura: vida.
Quiero desposeerte, des objetivarte, para descubrirte en la combinación única de tu desierto poblado de intensidades. Recorrer con mis manos la geografía de tu cuerpo al desvestirte, mirar de reojo tu sonrisa mientras mi boca descubre tus límites buscando atenuarlos. Dibujar una línea de fuga trazada sobre cada una de tus bellas cicatrices, adorar el encanto de aquella fragilidad física que alguna vez te ha hecho sentir vulnerable. Captar el tono específico de tu voz, su tierra de origen, sus ritmos, su prosodia, sus pausas, su melodía. Rozar con mis labios tu barbilla. Disfrutar de la peculiar manera en que me saludás o me despedís con un abrazo. Agudizar mis oídos para que eches rienda suelta al fluir de tus ideas. Para que me sumerjas en los laberintos de tu mente mientras descubro las múltiples formas en que el placer se entreteje en tu cuerpo al rozar con mis dedos tu espalda. Descubrir cada detalle capaz de hacer elevar la intensidad de tu excitación y excitarme doblemente cada vez que logro dar con tus puntos más sensibles. Fantasear tan sólo recordando las escenas compartidas. Descubrirme físicamente excitada soñando despierta a mitad del día en el lugar menos pensado. Cerrar mis ojos para sentir vívidamente en mi cuerpo, a través del recuerdo, la sensación de tus dedos entre mis piernas.
Experimentar configurando verdaderas modalidades de placer, vivir la sexualidad como un continuum de multiformes afectaciones. No dejar de construirla y de-construirla, de bifurcar nuestras normativas relacionales sin dejar de ser cautos para sobreponer la dicha de exprimir la vida sin lastimarnos. Configurar temporo-espacialidades de diversos devenires. Sorprendernos de lo imprevistas que pueden ser las maneras en que nuestros cuerpos se descubren y vivencian mutuamente. Devengo ninfómana, devenís sádico, pero el plano de consistencia es tan libertario que nuestros devenires no son perversos, son flujos radicalmente libres de prejuicios y tabúes.
Cartografiemos una micropolítica desde nuestras camas, desordenando las sábanas en juegos de presencias virtuales y reales. Hoy la luna llena resplandece, hoy dejo que florezcan todas mis fantasías. Quiero que recorras mi cuerpo como se recorre un camino desconocido, quiero recorrer cada espacio de tu cuerpo desde todos mis sentidos. Darte placer es darme placer.
Quiero que construyas sobre mi piel un mapa sin fronteras definidas. Que ese mapa se vaya dibujando solo…a partir del entramado placentero de tus trazos con los míos. Cada orgasmo es un encuentro, una posibilidad única, un acontecimiento. Tus orgasmos son paisajes emocionales. Cada uno de mis orgasmos es una línea de fuga que bifurca y des-colonializa territorios oprimidos.
Devengo nómade tras cada gemido viajando directo a la plenitud de la vida. Nuestra única meta es el camino. Que la libertad nos sobrevuele siendo ella nuestra única brújula. Que los encuentros concretos acaben si en algún momento ella deja de guiarnos, para que permanezca perenne el bello sabor de la experiencia compartida. Si me entrego es porque simultáneamente me libero, si te apreso evanescentemente con mi cuerpo es sólo para ensanchar y libertar tu deseo…

                                                                              V.

{Escrito atravesado completamente por la influencia de la lectura de Diálogos, de Deleuze y Parnet}

sábado, 23 de agosto de 2014

Dilema Existencial

Un aspecto patético de la actual neo-formación de nuestro bendito modo de producción es que en muchas circunstancias de la vida uno debe someterse a la alienación prácticamente inherente a los trabajos asalariados en pos de reproducir sus condiciones materiales de existencia para poder alcanzar luego la verdadera creatividad del trabajo humano en bellos y dignificantes trabajos no-remunerados.

{Gracias, amado viejo mío, por sostener mi vida material y permitirme desplegar mis potencialidades al máximo por un añito más...}

martes, 12 de agosto de 2014

Sobredosis Académica

Hoy, (luego de haber despertado tres mañanas consecutivas cayendo en la cuenta de que estaba soñando con información procesada bajo la forma de frases íntegras y reconstituidas de los textos leídos durante la vigilia); propongo incluir el DORMIR y sus manifestaciones: LOS SUEÑOS, como partes integrantes y constitutivas del PROCESO de APRENDIZAJE PEDAGÓGICO, como estados inherentes al mismo, componentes de la misma UNIDAD FUNCIONAL / SINTÉTICA, entendiendo estos últimos conceptos en términos vygotskianos, ergo, enmarcados dentro de la dialéctica materialista.- He dicho.

domingo, 6 de julio de 2014

El cuerpo de una mujer

El cuerpo de una mujer está marcado, está bordeado, está delimitado, por un entramado complejo y heterogéneo de huellas visibles e invisibles. El cuerpo de una mujer está económicamente cosificado, políticamente descuidado, socialmente sobre o infra valorado. Así como el habla no es la voz, la vista no es la mirada y el oído no es la escucha, el cuerpo de una mujer no es sólo su esquema corporal, es la imagen que del mismo tiene ella, y las infinitas imágenes que del mismo tienen todos los otros que atraviesan su vida tanto tangencial como directamente. Pero no es sólo una imagen, tampoco es un organismo, es una combinación, es un fluir, es una mezcla de infinitas variabilidades de intensidades y velocidades. El cuerpo de una mujer no es el cuerpo entendido en términos de un individuo biológico con una vagina en lugar de un pene o con dos cromosomas X y carencia de cromosoma Y. El cuerpo de una mujer puede devenir fuente de nueva vida pero no ha de ser la maternidad su destino predeterminado. El cuerpo de una mujer bien puede ser un organismo biológico con un pene, así como el organismo biológico con vagina bien puede ser el cuerpo de un hombre, o puede que el cuerpo de una mujer haya sido un organismo biológico con pene y vagina al mismo tiempo, masacrado quirúrgicamente hacia uno de los extremos en base a parámetros médicos convencionalmente estatuidos. El cuerpo del que hablo se opone a la organización orgánica de los órganos, a sus jerarquías, estratificaciones y funciones imperantes pese a estar atravesado también por ellas. Para ser más clara: no hablo de cuerpos orgánicos. Tampoco despolitizo la biología, pero hablo de los Cuerpos sin Órganos y acentúo el cuerpo de una “mujer” por la obvia razón histórica que lo ha hecho devenir punto de resistencia frente al paradigma androcéntrico dominante; y por la obvia razón particular que me ha hecho constituirme subjetivamente como una mujer, más allá de todo lo que pueda llegar a des-territorializar este concepto. Tampoco excluyo lo biológico, más bien le antepongo una lupa desde una determinada perspectiva de género, porque la noción dicotómica del sexo también es social. Así entendido, el cuerpo de una mujer está sujeto a las más perversas redes de poder, a las múltiples y constantes miradas que le hacen agachar la cabeza y sentirse menoscabada. El cuerpo de una mujer ha de devenir punto de fuerza contra los micro-fascismos que lo fetichizan, porque el cuerpo de la mujer también es un campo de luchas. El cuerpo de una mujer está marcado por todos aquellos otros que la han discriminado, que la han intimidado, que la han rechazado, o que la han maltratado psicológica y/o físicamente. El cuerpo de una mujer contiene en sí la memoria vívida de cada palabra de menosprecio, de menoscabo y de estigmatización que ella ha padecido inclusive en su más tierna infancia. El cuerpo de una mujer se siente constantemente evaluado, medido, pesado, clasificado y comparado, y por ende, más desmembrado, más fragmentado, más estratificado. Están tan internalizados los habitus que determinan las apreciaciones sobre el mismo que hasta en los “varones” con intenciones más benevolentes se hallan latentemente inscriptas las imágenes de “mujeres” socialmente dignas de ser deseadas. El cuerpo de una mujer con sobrepeso también necesita ser libidinizado, necesita sentirse aceptado, necesita dejar de juzgarse desechado, necesita dejar de recibir miradas como balas. Es obvio que no podemos controlar voluntariamente cada uno de nuestros pensamientos, es obvio que nuestras apreciaciones están múltiplemente determinadas, pero no se trata aquí de ser hipócrita sino de ser un poco más humano, si por tal especie se comprende que a diferencia de otras posee la capacidad de reflexionar antes de actuar. El cuerpo en general -y todos sus mecanismos visibles e invisibles tan asombrosamente combinados-, constituye en sí una obra de arte natural que debería escapar a todo binarismo polarizante, a todo corte segmentario, dadas sus múltiples y diversas potencialidades de desarticularse y deshacerse para devenir plan de consistencia. El cuerpo de una mujer lesbiana con rasgos hegemónicamente estatuidos como “masculinos” también es una obra de arte, posee su estilo y sus modalidades singulares. El cuerpo de una mujer (de cualquier mujer, inclusive aunque tal vez con mayor conciencia de ello, el cuerpo de una mujer que se auto-proclame feminista), se halla en una lucha constante entre la imagen que ella desea, la imagen que el Otro espera y la imagen que a ella le es saludablemente amena. El cuerpo de una mujer necesita ser una y mil veces experimentado, necesita ser historizado y vuelto a historizar cada vez que se lo solapa bajo la historia contada por los que ganan. El cuerpo de una mujer necesita ser des-territorializado y re-territorializado y vuelto a des-territorializar cada vez que se lo bloquea y se lo repliega. El cuerpo de una mujer necesita con urgencia una reconsideración hasta la médula del concepto de belleza. El cuerpo de una mujer pide a gritos una liberación que no es sinónima de libertinaje sino que apela a una libertad de coordenadas más libertarias. El cuerpo de una mujer emana de sus poros la necesidad del respeto, la denuncia colectiva y visibilizada tras cada acoso cometido. El cuerpo de una mujer no es tan sólo fuente de placer, es a su vez fuente de poder, que es capaz de devenir contra-poder. El cuerpo de la mujer demanda ser de-construido, reelaborado, resignificado, releído, revalorizado, re-libidinizado en función de las múltiples dimensiones que lo atraviesan, lo sujetan y lo amordazan hasta la asfixia. El cuerpo de la mujer demanda ser redefinido en función de roles, atributos, funciones y comportamientos que son constructos sociales, productos de una historia y por lo tanto, no inmutables. El cuerpo de una mujer y los caracteres que definen aquello que es devenir mujer son categorías socialmente construidas. No le compete a la diferencia biológica de los sexos estatuir qué es devenir mujer ni qué es devenir varón, porque la diferencia biológica también está socialmente determinada. Devenir mujer y devenir varón también son construcciones sociales que segmentarizan e intentan atrapar y sobre-codificar todo nuevo agenciamiento, todo extravagante derrame. La categoría misma de sexo dividido taxativamente en masculino y femenino es una construcción social con fines normativos de exclusión de lo disidente o de inclusión del desviado dentro de un nuevo estrato de la axiomática capitalista. La visión del género también produce la visión del sexo, ergo el sexo también es político. El cuerpo de una mujer demanda la inclusión frente al solapamiento, pero una inclusión que a su vez lo excluya de caer en la lógica del sistema categórico dominante. Demanda ser comprendido, ser aprehendido, como un continente mucho más complejo que un mero agujero en dónde satisfacer deseos o una mera vagina en dónde depositar semen para reproducir la especie, o un pene castrado en dónde depositar toda homofobia. La construcción social del cuerpo de una mujer y también la construcción social del cuerpo de un hombre, y también la construcción social del cuerpo de un intersexual, en fin: la construcción social del cuerpo como tal demanda una línea de fuga que escape al control y que propicie un devenir de sus infinitas interacciones potenciales. Un abrir de puertas por dónde hacer pasar intensidades pobladas de multiplicidades. Franquear el umbral. Alcanzar ese límite: devenir cuerpo sin órganos, que incluso en sus orgasmos auto-eróticos solitarios es ya un cuerpo colectivo, es ya un grupúsculo e inmediatamente es ya otra cosa. Exploración. Devenir hombre en el cuerpo de una mujer, devenir mujer en el cuerpo de un hombre, devenir hombre y mujer al mismo tiempo. Movimiento. Devenir macho, devenir hembra, devenir animal, devenir hermafrodita, devenir transexual, homosexual, bisexual, heterosexual, devenir todo ello junto y nada de ello a la vez, pero con prudencia, ni lo uno ni lo otro, estar en el medio, en el espacio evanescente e indefinido. De-construir cada categoría para convertirla siempre en otra cosa y dejarla pendulando en la red que intenta enmarañarla y sobre-codificarla. Ni XX ni XY ni XXY o todo ello junto, o nada de ello a la vez, devenir Z, ni esto ni aquello, ni uno ni lo otro: lo múltiple. Zigzaguear. Producir un cuerpo sin órganos capaz de hacer pasar intensidades y no fallarlo al bloquearlas o al mortificarlas, dejar que pasen, mimarlas y cuidarlas. Experimentar la diversidad corporal. Construir el plan de consistencia de los cuerpos imbricados en su gran variedad potencial, en sus flujos mutantes y nómadas de desiertos poblados, en dónde ya no se “es” esto o aquello porque ya no se es más que un viento, un tartamudeo, una llovizna de imperceptibilidades, ya no se es más que un devenir


 V.



Aclaraciones: 



1- Las palabras anteriores intentan constituir más que un texto, una meseta (en el sentido que a dicho término le otorgan Deleuze y Guattari siguiendo a Gregory Bateson). Lo comencé a escribir por el medio y poco a poco fue mutando. El producto final está sujeto a la crítica de la crítica de la crítica. Me he decidido finalmente a publicarlo por miedo a continuar leyéndolo y releyéndolo hasta terminar desechándolo en la papelera de reciclaje. Sus disparadores iniciales han sido situaciones concretas y puntuales (el acoso callejero, la observación de la situación de mujeres con sobrepeso en el ámbito de un gimnasio, la tinelización de la vida cotidiana, etc.). Sus mutaciones han pasado en primer lugar por la impronta psicoanalítica de mi formación académica, en segundo lugar por la impronta de dos grandes docentes de Humanidades y Artes que me han iniciado en la historia del Feminismo y del concepto de Género, impronta que recientemente ha recibido nuevos aportes gracias a un taller sobre Perspectivas de Género que me voló literalmente la cabeza. Las últimas mutaciones del mismo han barrido bastante la primera impronta psicoanalítica y han dado lugar a que el producto final tenga una impronta marcadamente esquizoanalítica, fruto de mi enviciamiento saludable y casi orgásmico con la filosofía de Deleuze y Guattari, tomando como principales puntos de referencia: Diálogos (Deleuze y Parnet), Cómo hacerse un cuerpo sin órganos, Mil Mesetas (Deleuze y Guattari) y Derrames (Deleuze). 




2- La bella imagen que acompaña las palabras "la tomé prestada" de un Flickr a nombre de Jose Arboleda titulada "Cómo hacerse un cuerpo sin órganos".

sábado, 5 de julio de 2014

Alegría de cronopio


Despertarse un sábado de invierno un rato más temprano de lo habitual, tomarse unos amargos para despabilarse, manotear unos billetes de la cajita de ahorros, (olvidarse de que ese dinero iba a ser destinado para regalos atrasados para famas que no suelen valorar lo que al cronopio tanto le cuesta), abrigarse mucho y salir a pie y a contra viento (terrible viento que revolotea y despeina aún más todo el pelo enrulado del cronopio) caminando derechito hasta su librería predilecta para comprarse ese libro que hacia tanto rato venía postergando por su neurosis culposa. Esperar el vuelto, salir afuera, sacarle la bolsita: hojearlo y sonreír ampliamente al mundo entero. Emprender el camino de regreso a Heima caminando sin divisar obstáculos, tropezándose con la vereda sinuosa siendo fiel a su torpeza innata psicomotora, con tal de leer al menos la contratapa antes de pasar a comprar (con el vuelto) un enorme pote de miel para echarle a los futuros mates endulzados mientras se sienta al lado de su estufa a deleitarse con Deleuze. Fuera de la burbuja, la gente grita goles. Cronopio ni se percata de los mundiales, Cronopio sólo percibe su alegría de esquizo zigzagueante.-

domingo, 1 de junio de 2014

12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.

Oliverio Girondo

martes, 27 de mayo de 2014

Invierno, 2013

Hacer de esta escritura un flujo. Destruir mi yo en una multiplicidad de singularidades libres. Valeria-bicicleta bajo la calidez del sol en una tarde de invierno intentando construir un rizoma en medio de una autopista multiplicadora de los medios de control. Intento de esquizo desterritorializador de un espacio codificado en línea recta. Observo a mí alrededor y me pregunto: ¿Con qué otros flujos conectarme para provocar una fuga real, activa y positiva frente a la maquinaria opresiva del sistema? ¿Con qué engranajes conciliar esta máquina deseante? 
Debe existir algún Sur. Busco una línea de fuga, un micro-sendero por fuera del gris del asfalto que me lleve a la imperceptibilidad de esas miradas y bocinas de camiones a mí alrededor. Devenir pájaro, reterritorializarme en la danza del viento. Me dejo llevar por el camino que es lo único que cuenta. Crezco por la mitad del mismo, construyo una línea quebrada y me evado de la vía predeterminada. Siento entonces, en mi corporeidad misma, que mi deseo ya no es carencia, es voluntad de poder, es construcción en conjunto. Es este paisaje rodeado de campos y sonidos de pájaros e insectos a mí alrededor, este olor a tierra húmeda y a flores silvestres, es este conjunto de infinitas sensaciones y percepciones que me desbordan. Es este desierto tan vivamente poblado. Mi deseo es productor de realidad, de flujos de devenires en los cuáles me muevo sobriamente quebrando las líneas duras. 
Pintar todo el paisaje de mi color. Ya no importa si sigo pedaleando o mi viaje es inmóvil, experimento el sendero mediante emociones multiformes sin un pasado a cuestas o un futuro porvenir. Crezco como la hierba y me expando. Ya no tiene importancia decir “yo”, dado que me he multiplicado. 





Valeria, y…y…y…

domingo, 25 de mayo de 2014

Let me out.

What I want from you is empty your head. They say be true, don't stain your bed. We do what we need to be free, and it leans on me like a rootless tree. What I want from us is empty our minds, we fake the thoughts, and fracture the times. We go blind when we've needed to see and this leans on me, like a rootless... Fuck you, fuck you, fuck you and all we've been through. I said leave it, leave it, leave it. There's nothing in you. And if you hate me, hate me, hate me, then hate me so good that you can let me out, let me out, let me out...of this hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. What I want from this IS LEARN TO LET GO. No not of you, of all that's been told. Killers re-invent and believe. And this leans on me, like a rootless... (...) That you can let me out, let me out, let me out, of this hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Of this hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Hell when you're around, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT…

domingo, 18 de mayo de 2014

Eclipse

Oigo un piano que me invita a hablar, pero prefiero hablarme hacia dentro y respirar…respirar profundamente el aire dejando fluir estas palabras. Estoy del lado oscuro de la luna. Estoy en penumbras. Suena una voz desgarrada de fondo y se me estremece la piel. Enciendo un cigarrillo, tomo un sorbo de té y me detengo a pensar, me dejo obnubilar por la música, me dejo pasear por el piano de fondo que me acaricia el rostro hasta esfumarse. Lentamente voy caminando por viejos recuerdos que por ser lejanos no dejan de poseer la nitidez vívida del instante presente. Dejo de caminar, comienzo a volar. Me dejo atravesar el cuerpo por cada nota, dejo que las voces me ericen la piel y que el sonido de la guitarra me bese levemente el cuello deslizándose poco a poco hasta mi vientre. Me permito vivir intensamente este tesoro atemporal y siento a los relojes de esta habitación desvanecerse hasta convertirse en imágenes plenamente condensadas de sentido. Cierro los ojos y con los ojos del alma viajo a través de metáforas. Reconstruyo en mi memoria dichas imágenes. Son tan complejas, son un compuesto de sensaciones internas y a su vez táctiles y corpóreas, sonoras, gustativas, repletas también de sentimientos, encuentros, canciones, lugares, escenas, palabras, miradas, placeres y lágrimas, orgasmos, sonrisas y también pesares, y teorías, y libros y discos…son realmente inabarcables pero las veo danzando entrelazándose unas con las otras. Porque todas y cada una de ellas construyen una historia que es como un gran grito en el cielo, que por sonar mortífero no deja de sonar placentero, por llevar en si la huella indestructible del deseo. Abro los ojos, por un instante dejo de volar y vuelvo a ser consciente de mi finitud, de mi insignificancia en tanto ser mortal. Es entonces cuando comprendo aún más plenamente el sentido de mantener vivas esas imágenes del ayer y de volver a darles movimiento. Comienzo a oír desde lejos un saxo que me eleva y me desplaza metonímicamente hacia un placer sexual indescriptible. Entonces comprendo por fin por qué es tan necesario que algún día ya no pueda sentarme en esta mesa, encender un cigarrillo y dejar fluir mis palabras a la par de mis pensamientos hasta sentir que vuelo. Ya no estaré y tal vez poco quede de mí más que estas líneas, pero ellas mismas son memoria. ¿Y qué más da? De todas formas estoy segura de que antes de marchar, en ese breve lapso en el cual los instantes más significativos de toda nuestra vida nos atraviesan la mente a modo de flashes sin ningún tipo de control voluntario acerca de cuáles de ellos advendrán…estoy completamente segura de que en ese momento el común denominador de todas esas imágenes en movimiento emergerá a modo de un bellísimo paisaje que me invite a soñar. Porque afortunadamente en vida pude tener el valor de arriesgarme y experimentar. Porque existe un eclipse que me cegó por completo y me permitió desplegar mis alas y animarme a volar…

jueves, 15 de mayo de 2014

Obnubilada

Yann Tiersen en esta tarde de jueves primaveral en otoño. La humedad y la intermitencia del sol siempre me generan nostalgia. El pasado se avalancha sobre mí aplastándome, cada recuerdo que se asocia con otro recuerdo van construyendo imágenes que me atormentan, que caen sobre mí tan condensadas, tan pesadas de significado como si fueran piedras, dejándome obnubilada. Metáforas del ayer. Sonidos, aromas, lugares, personas, olores, sabores, texturas, paisajes, palabras, sonrisas, pesares y dichas. ¿Cómo hace la memoria para cargar con tanto peso a medida que los años se suceden y los episodios se incrementan? ¿Cómo se supone que un ser sea capaz de soportar tal saturación de sentido?

domingo, 27 de abril de 2014

Lectura dominical

Todo se me evapora. Mi vida entera, mis recuerdos, mi imaginación y lo que contiene, mi personalidad, todo se me evapora. Continuamente siento que he sido otro, que he sentido otro, que he pensado otro. Aquello a lo que asisto es un espectáculo con otro escenario. Y aquello a lo que asisto soy yo. 
Encuentro a veces, en la confusión vacía de mis gavetas literarias, papeles escritos por mi hace diez años, hace quince años, hace quizá más años. Y muchos de ellos me parecen de un extraño; me desreconozco en ellos. Hubo quien los escribió, y fui yo. Los sentí yo, pero fue como en otra vida, de la que hubiese despertado como de un sueño ajeno. 
Es frecuente que encuentre cosas escritas por mí cuando todavía era muy joven, fragmentos de los diecisiete años, fragmentos de los veinte años. Y algunos tienen un poder de expresión que no recuerdo poder haber tenido en aquel tiempo de mi vida. Hay en ciertas frases, en varios períodos, de cosas escritas a pocos pasos de mi adolescencia, que me parecen producto de tal cual soy ahora, educado por años y por cosas. Reconozco que no soy el mismo que era. Y, habiendo sentido que me encuentro hoy en un progreso grande de lo que he sido, pregunto dónde está el progreso si entonces era el mismo que soy ahora. 
Hay en esto un misterio que me desvirtúa y me oprime. 
Hace unos días sufrí una impresión espantosa con un breve escrito de mi pasado. Recuerdo perfectamente que mi escrúpulo, por lo menos relativo, por el lenguaje data de hace pocos años. Encontré en una gaveta un escrito mío, mucho más antiguo, en que ese mismo escrúpulo estaba fuertemente acentuado. No me comprendí en el pasado positivamente. ¿Cómo he avanzado hacia lo que ya era? ¿Cómo me he conocido hoy lo que me desconocí ayer? Y todo se me confunde en un laberinto donde, conmigo, me extravío de mí.
Devaneo con el pensamiento, y estoy seguro de que esto que escribo ya lo he escrito. Lo recuerdo. Y pregunto al que en mí presume de ser si no habrá en el platonismo de las sensaciones otra anamnesis más inclinada, otro recuerdo de una vida anterior que apenas sea de esta vida...
Dios mío, Dios mío, ¿a quién asisto? ¿Cuántos soy? ¿Quién es yo? ¿Qué es este intervalo que hay entre mí y mí? 

Fernando Pessoa, El Libro del Desasosiego.