martes, 27 de mayo de 2014

Invierno, 2013

Hacer de esta escritura un flujo. Destruir mi yo en una multiplicidad de singularidades libres. Valeria-bicicleta bajo la calidez del sol en una tarde de invierno intentando construir un rizoma en medio de una autopista multiplicadora de los medios de control. Intento de esquizo desterritorializador de un espacio codificado en línea recta. Observo a mí alrededor y me pregunto: ¿Con qué otros flujos conectarme para provocar una fuga real, activa y positiva frente a la maquinaria opresiva del sistema? ¿Con qué engranajes conciliar esta máquina deseante? 
Debe existir algún Sur. Busco una línea de fuga, un micro-sendero por fuera del gris del asfalto que me lleve a la imperceptibilidad de esas miradas y bocinas de camiones a mí alrededor. Devenir pájaro, reterritorializarme en la danza del viento. Me dejo llevar por el camino que es lo único que cuenta. Crezco por la mitad del mismo, construyo una línea quebrada y me evado de la vía predeterminada. Siento entonces, en mi corporeidad misma, que mi deseo ya no es carencia, es voluntad de poder, es construcción en conjunto. Es este paisaje rodeado de campos y sonidos de pájaros e insectos a mí alrededor, este olor a tierra húmeda y a flores silvestres, es este conjunto de infinitas sensaciones y percepciones que me desbordan. Es este desierto tan vivamente poblado. Mi deseo es productor de realidad, de flujos de devenires en los cuáles me muevo sobriamente quebrando las líneas duras. 
Pintar todo el paisaje de mi color. Ya no importa si sigo pedaleando o mi viaje es inmóvil, experimento el sendero mediante emociones multiformes sin un pasado a cuestas o un futuro porvenir. Crezco como la hierba y me expando. Ya no tiene importancia decir “yo”, dado que me he multiplicado. 





Valeria, y…y…y…

domingo, 25 de mayo de 2014

Let me out.

What I want from you is empty your head. They say be true, don't stain your bed. We do what we need to be free, and it leans on me like a rootless tree. What I want from us is empty our minds, we fake the thoughts, and fracture the times. We go blind when we've needed to see and this leans on me, like a rootless... Fuck you, fuck you, fuck you and all we've been through. I said leave it, leave it, leave it. There's nothing in you. And if you hate me, hate me, hate me, then hate me so good that you can let me out, let me out, let me out...of this hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. What I want from this IS LEARN TO LET GO. No not of you, of all that's been told. Killers re-invent and believe. And this leans on me, like a rootless... (...) That you can let me out, let me out, let me out, of this hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Of this hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Hell when you're around. Let me out, let me out, let me out. Hell when you're around, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT, LET ME OUT…

domingo, 18 de mayo de 2014

Eclipse

Oigo un piano que me invita a hablar, pero prefiero hablarme hacia dentro y respirar…respirar profundamente el aire dejando fluir estas palabras. Estoy del lado oscuro de la luna. Estoy en penumbras. Suena una voz desgarrada de fondo y se me estremece la piel. Enciendo un cigarrillo, tomo un sorbo de té y me detengo a pensar, me dejo obnubilar por la música, me dejo pasear por el piano de fondo que me acaricia el rostro hasta esfumarse. Lentamente voy caminando por viejos recuerdos que por ser lejanos no dejan de poseer la nitidez vívida del instante presente. Dejo de caminar, comienzo a volar. Me dejo atravesar el cuerpo por cada nota, dejo que las voces me ericen la piel y que el sonido de la guitarra me bese levemente el cuello deslizándose poco a poco hasta mi vientre. Me permito vivir intensamente este tesoro atemporal y siento a los relojes de esta habitación desvanecerse hasta convertirse en imágenes plenamente condensadas de sentido. Cierro los ojos y con los ojos del alma viajo a través de metáforas. Reconstruyo en mi memoria dichas imágenes. Son tan complejas, son un compuesto de sensaciones internas y a su vez táctiles y corpóreas, sonoras, gustativas, repletas también de sentimientos, encuentros, canciones, lugares, escenas, palabras, miradas, placeres y lágrimas, orgasmos, sonrisas y también pesares, y teorías, y libros y discos…son realmente inabarcables pero las veo danzando entrelazándose unas con las otras. Porque todas y cada una de ellas construyen una historia que es como un gran grito en el cielo, que por sonar mortífero no deja de sonar placentero, por llevar en si la huella indestructible del deseo. Abro los ojos, por un instante dejo de volar y vuelvo a ser consciente de mi finitud, de mi insignificancia en tanto ser mortal. Es entonces cuando comprendo aún más plenamente el sentido de mantener vivas esas imágenes del ayer y de volver a darles movimiento. Comienzo a oír desde lejos un saxo que me eleva y me desplaza metonímicamente hacia un placer sexual indescriptible. Entonces comprendo por fin por qué es tan necesario que algún día ya no pueda sentarme en esta mesa, encender un cigarrillo y dejar fluir mis palabras a la par de mis pensamientos hasta sentir que vuelo. Ya no estaré y tal vez poco quede de mí más que estas líneas, pero ellas mismas son memoria. ¿Y qué más da? De todas formas estoy segura de que antes de marchar, en ese breve lapso en el cual los instantes más significativos de toda nuestra vida nos atraviesan la mente a modo de flashes sin ningún tipo de control voluntario acerca de cuáles de ellos advendrán…estoy completamente segura de que en ese momento el común denominador de todas esas imágenes en movimiento emergerá a modo de un bellísimo paisaje que me invite a soñar. Porque afortunadamente en vida pude tener el valor de arriesgarme y experimentar. Porque existe un eclipse que me cegó por completo y me permitió desplegar mis alas y animarme a volar…

jueves, 15 de mayo de 2014

Obnubilada

Yann Tiersen en esta tarde de jueves primaveral en otoño. La humedad y la intermitencia del sol siempre me generan nostalgia. El pasado se avalancha sobre mí aplastándome, cada recuerdo que se asocia con otro recuerdo van construyendo imágenes que me atormentan, que caen sobre mí tan condensadas, tan pesadas de significado como si fueran piedras, dejándome obnubilada. Metáforas del ayer. Sonidos, aromas, lugares, personas, olores, sabores, texturas, paisajes, palabras, sonrisas, pesares y dichas. ¿Cómo hace la memoria para cargar con tanto peso a medida que los años se suceden y los episodios se incrementan? ¿Cómo se supone que un ser sea capaz de soportar tal saturación de sentido?