martes, 26 de agosto de 2014

Oda al Jasminun Polyanthum


Cada fin de agosto salgo enloquecida y a tientas por las calles a buscarte. Si alguna que otra vez te olvido, vienes a mi encuentro desprevenida y bellamente. Tu breve despertar eterniza el instante de éxtasis que brinda tu fragancia, huella mnémica indeleble en mi memoria emocional. Mueres tan pronto como floreces, impulsándome a arrancarte de tu hábitat, adictiva droga aromática. Cada fin de agosto tu perfume se convierte en un boleto de ida directo hacia mi infancia más remota. Cada fin de agosto me regresas súbitamente a los paisajes más recónditos de mi alma. ¡El patio de la abuela materna, las calles de mi pueblo! Cada fin de agosto me vuelves a enamorar tan perdidamente que al marcharte no me queda remedio más que alucinarte…mi amado jazmín chino.

domingo, 24 de agosto de 2014

Reflexiones Prácticas sobre Comunidad Rebelde

“Aquello que marca la diferencia entre la caridad y la solidaridad es el lazo” 

Allá por agosto de un movedizo 1960 estaba Ernesto Guevara dando un discurso en la Habana destinado a construir una medicina revolucionaria. En el fluir de sus palabras delimitó una clara diferencia entre los conceptos operativos de caridad y solidaridad, cuyos efectos a nivel pragmático pueden llegar a ser incluso contradictorios e irreconciliables. 
Desde la caridad, se dirigiría uno al pueblo oprimido queriendo llevarles un saber con pretensiones de “iluminar” alguna presuntiva “ignorancia” en pos de “transmitirles” la “buena ciencia”. En la pedagogía, esto se concilia cabalmente con la educación bancaria descrita por Freire, educación que está (consciente o inconscientemente, explícita o implícitamente) al servicio de la ideología dominante. Se trata entonces de un saber cuyos efectos de poder producen la permanencia del statu quo, en dónde las diferencias se transforman en desigualdades. En las acciones cotidianas a nivel micro-político, podemos pesquisar la caridad en aquel típico discurso burgués que bajo la consigna de “ayudar a la pobre gente” se traduce en prácticas de dar aquello que nos sobra, aquel resto o desperdicio que se rebalsa de nuestro placard o que ya no está a la moda, aquella comida que ya no nos entra en nuestro estómago consumista, aquella moneda que no nos sirve ni para pagar el bondi. Doy lo que me chorrea, doy lo que se derrama de toda la basura que me sobra. Estas prácticas se definen también por ser típicamente individualistas, por no ir más allá de acciones aisladas por parte de sujetos dispersos. En la lógica de la caridad el otro, el semejante, queda así objetivado, y se convierte también en un resto/residuo que cuanto antes desaparezca de los ojos del “buen ciudadano caritativo”; más lindo, verde y ordenado se verá su jardín. Muy sencillo: ropa sucia, afuera.
Desde la mirada de un Psicoanálisis crítico, puede plantearse que este resto expulsado del sistema retorna e irrumpe insistiendo una y otra vez, haciendo ruido en la estructura. En cierto punto todo lo escondido debajo de la alfombra estalla y cuando hasta la escoba ha volado por la ventana, el resto empieza a manifestarse en formas que ya no agradan demasiado a la mirada de la buena doña caritativa. Pucha, parece ser que los vecinos a veces se cansan de denunciar legalmente sin ser escuchados y deciden accionar directamente. 
Por eso la mirada aguda de Ernestito, alias “el Che”, supo captar y demarcar tan lúcidamente la diferencia entre este tipo de prácticas caritativas para superarlas apelando a la práctica de la solidaridad. Desde esta lógica el pueblo oprimido es fuente de sabiduría, se hace uno consciente de que forma parte de la misma estructura y de que no es ningún sabio que vendría desde afuera a aportar coherencia dentro de un supuesto desorden. Las prácticas solidarias se construyen colectivamente y se concilian en el plano pedagógico con la educación liberadora cuyo fin explícito es la transformación de las condiciones existentes, la lucha concreta contra la ideología dominante y sus efectos de poder, la construcción de subjetividades críticas, la alfabetización política. En esta lógica vale el enunciado gestáltico del “todo como mayor que la suma de las partes” porque las estrategias micro-políticas no son individuales ni dispersas sino que intentan operar erigiendo desde la verdadera dialogicidad y la honesta humildad aquello que podría pensarse como definitorio de la naturaleza de la solidaridad: la construcción de lazos. Que es una construcción porque forma parte de un proceso paulatino y gradual que se gesta históricamente contra viento y marea, poniendo el cuerpo, el alma y la mente; que no se genera de un día para el otro sino que implica un compromiso, una constancia, una perseverancia esperanzadora, una responsabilidad y mucha prudencia. Es una construcción porque implica una unidad de praxis entre la reflexión y la acción, superando el espontaneísmo del mero accionar y el verbalismo o palabrerío del mero divague teórico. En la lógica solidaria soy junto al otro, a través del otro, y tanto más soy cuanto más lo incluyo, lo escucho, lo comprendo, cuanto más construyo, ladrillo por ladrillo, palet por palet, taller por taller, debate por debate, mi conocimiento junto al conocimiento del otro en un enriquecimiento mutuo. Transformación colectiva, a corto y largo plazo, serruchando real y simbólicamente las maderas de las redes de poder opresor para reconstruir desde los cimientos un espacio compartido. Porque “la mejor manera de decir es hacer” pero todo lo que se hace se hace desde cierta posición en el decir. De-construcción: derribar los muros del narco para construir lazos desde los escombros
A raíz de estas consideraciones, concibo la unidad dialécticamente indisociable entre las nociones/prácticas de solidaridad y de construcción de lazos, imbricadas ambas en una praxis transformadora de las condiciones materiales de existencia y de la ideología dominante, reteniendo a la vez las contradicciones y tensiones inherentes al interior de dicha unidad. La solidaridad opera así como la nueva arma de la cual nos hablaba el comandante. El lazo opera de esta manera como el elemento diferenciador entre la caridad y la solidaridad. El lazo solidario es el esqueleto interno que sostiene, mantiene y cohesiona, esperanzada y estoicamente, el conjunto colectivo de las singularidades implicadas en la lucha. 
Comunidad Rebelde deviene así proyecto transformador de cada una de las subjetividades que la conforman y trasciende así sus efectos presentes para seguir mirando y construyendo lazos desde el aquí y ahora hacia el futuro… 


 V.

Encuentro (Devenir Pluma)

Un genuino encuentro es un entre que no está en ninguna parte, es un acontecimiento que emerge e irrumpe en el medio de, desvaneciendo toda dicotomía segmentaria, toda sujeción de sentido unívoco. Es encontrarse en presencia de algo sin haberlo buscado, estar al acecho, potenciando la exploración. Coincidencia y choque de fuerzas. Algo que se escurre de ser capturado, algo que se desliza tartamudeando, que no está en un punto ni en el otro, está en el medio, y a su vez disuelve la diferencia entre sus elementos. Línea de fuga. Es lo que ocurre en una intersección cuyas coordenadas des-territorializan y re-territorializan las multiplicidades implicadas abriéndolas a las infinitas posibilidades.
Un encuentro es un acto creador, físico y mental, ni físico ni mental, simultáneamente físico y mental, compuesto de miles y miles de pequeñas micro-percepciones. Un balancearse por el mero fluir que es el deseo, cuyas velocidades infinitas no pueden delimitarse, no pueden encauzarse. Derivar, fluir, devenir. Trazar un plano de inmanencia en el caos, sin configurarlo, sin amordazarlo, construyéndolo en la mismísima experimentación. Encuentro entre elementos casi imperceptibles, entre ínfimos detalles que resquebrajan la monotonía de naufragios sin salida.
Devenir pluma en el espacio etéreo configurado por nuestros cuerpos desnudos entrelazándose. Desvestirnos de nuestras prendas para vestirnos con los ropajes del placer. Volar. Espacio cuya virtualidad no elimina su materialidad, espacio cuya corporeidad no elimina su incorporeidad. Nomadismo, viaje de intensidades, planear en zigzag. Devenir pluma mientras me elevas en tus manos para acercarme hacia tu cuerpo es volar levitando sobre un paisaje evanescente. Oscuro el precursor de tan extraña sintonía, no existe un origen.
Nos deslizamos entre el somier, entre la mesa, la silla, nos transformamos, nos afectamos de perceptos, de bloques de sensaciones hendiendo lo finito. Danzamos, nadamos, volamos, reptamos, nos penetramos, pero nunca sometemos ni apresamos el movimiento. Variación pura: vida.
Quiero desposeerte, des objetivarte, para descubrirte en la combinación única de tu desierto poblado de intensidades. Recorrer con mis manos la geografía de tu cuerpo al desvestirte, mirar de reojo tu sonrisa mientras mi boca descubre tus límites buscando atenuarlos. Dibujar una línea de fuga trazada sobre cada una de tus bellas cicatrices, adorar el encanto de aquella fragilidad física que alguna vez te ha hecho sentir vulnerable. Captar el tono específico de tu voz, su tierra de origen, sus ritmos, su prosodia, sus pausas, su melodía. Rozar con mis labios tu barbilla. Disfrutar de la peculiar manera en que me saludás o me despedís con un abrazo. Agudizar mis oídos para que eches rienda suelta al fluir de tus ideas. Para que me sumerjas en los laberintos de tu mente mientras descubro las múltiples formas en que el placer se entreteje en tu cuerpo al rozar con mis dedos tu espalda. Descubrir cada detalle capaz de hacer elevar la intensidad de tu excitación y excitarme doblemente cada vez que logro dar con tus puntos más sensibles. Fantasear tan sólo recordando las escenas compartidas. Descubrirme físicamente excitada soñando despierta a mitad del día en el lugar menos pensado. Cerrar mis ojos para sentir vívidamente en mi cuerpo, a través del recuerdo, la sensación de tus dedos entre mis piernas.
Experimentar configurando verdaderas modalidades de placer, vivir la sexualidad como un continuum de multiformes afectaciones. No dejar de construirla y de-construirla, de bifurcar nuestras normativas relacionales sin dejar de ser cautos para sobreponer la dicha de exprimir la vida sin lastimarnos. Configurar temporo-espacialidades de diversos devenires. Sorprendernos de lo imprevistas que pueden ser las maneras en que nuestros cuerpos se descubren y vivencian mutuamente. Devengo ninfómana, devenís sádico, pero el plano de consistencia es tan libertario que nuestros devenires no son perversos, son flujos radicalmente libres de prejuicios y tabúes.
Cartografiemos una micropolítica desde nuestras camas, desordenando las sábanas en juegos de presencias virtuales y reales. Hoy la luna llena resplandece, hoy dejo que florezcan todas mis fantasías. Quiero que recorras mi cuerpo como se recorre un camino desconocido, quiero recorrer cada espacio de tu cuerpo desde todos mis sentidos. Darte placer es darme placer.
Quiero que construyas sobre mi piel un mapa sin fronteras definidas. Que ese mapa se vaya dibujando solo…a partir del entramado placentero de tus trazos con los míos. Cada orgasmo es un encuentro, una posibilidad única, un acontecimiento. Tus orgasmos son paisajes emocionales. Cada uno de mis orgasmos es una línea de fuga que bifurca y des-colonializa territorios oprimidos.
Devengo nómade tras cada gemido viajando directo a la plenitud de la vida. Nuestra única meta es el camino. Que la libertad nos sobrevuele siendo ella nuestra única brújula. Que los encuentros concretos acaben si en algún momento ella deja de guiarnos, para que permanezca perenne el bello sabor de la experiencia compartida. Si me entrego es porque simultáneamente me libero, si te apreso evanescentemente con mi cuerpo es sólo para ensanchar y libertar tu deseo…

                                                                              V.

{Escrito atravesado completamente por la influencia de la lectura de Diálogos, de Deleuze y Parnet}

sábado, 23 de agosto de 2014

Dilema Existencial

Un aspecto patético de la actual neo-formación de nuestro bendito modo de producción es que en muchas circunstancias de la vida uno debe someterse a la alienación prácticamente inherente a los trabajos asalariados en pos de reproducir sus condiciones materiales de existencia para poder alcanzar luego la verdadera creatividad del trabajo humano en bellos y dignificantes trabajos no-remunerados.

{Gracias, amado viejo mío, por sostener mi vida material y permitirme desplegar mis potencialidades al máximo por un añito más...}

martes, 12 de agosto de 2014

Sobredosis Académica

Hoy, (luego de haber despertado tres mañanas consecutivas cayendo en la cuenta de que estaba soñando con información procesada bajo la forma de frases íntegras y reconstituidas de los textos leídos durante la vigilia); propongo incluir el DORMIR y sus manifestaciones: LOS SUEÑOS, como partes integrantes y constitutivas del PROCESO de APRENDIZAJE PEDAGÓGICO, como estados inherentes al mismo, componentes de la misma UNIDAD FUNCIONAL / SINTÉTICA, entendiendo estos últimos conceptos en términos vygotskianos, ergo, enmarcados dentro de la dialéctica materialista.- He dicho.