miércoles, 23 de diciembre de 2015

Any colour you like


¿Qué otra cosa es la realidad más que aquella cara del prisma que enfocamos con mayor luminosidad ubicando nuestros ojos emocionales desde determinada perspectiva, condicionados a la vez por binoculares arcaicos más o menos inconscientes?

...


sábado, 12 de diciembre de 2015

¿No ves que ya no somos chiquitos?

La única historia de amor de mi vida a la que siempre le siguen tres puntos suspensivos...

domingo, 6 de diciembre de 2015

Time, always time...


"¿Qué es el tiempo? ¿Es la experiencia de algo exterior a nosotros la que nos impone su representación o, por el contrario, es nuestra concepción, la que comparte nuestra época y cultura, la que decide la vivencia que de él tenemos? ¿Se puede pensar la historia como un lugar vacío al que son arrastrados los acontecimientos en que vivimos y transformados en pasado? ¿Es ese pasado sólo la tumba en donde yace lo perdido o el Partenón en donde alojamos las grandezas que imaginamos haber vivido, para seguirlas venerando y no olvidar? ¿Por qué necesitamos del pasado y de la historia, tanto para la humanidad como para nosotros mismos? Y lo que llamamos futuro, ¿no será sólo la proyección de un deseo de consumir el tiempo y constituirlo en pasado? ¿No será que creemos en el pasado y anhelamos el futuro sólo para conservar la ilusión de que el presente tiene sentido? ¿Por qué la obstinada presencia del futuro, ilusión de una meta, un porvenir, al que confiamos la compensación de los sufrimientos del presente?"
Emiliano Galende, Historia y Repetición, 1992, p.30

viernes, 21 de agosto de 2015

Amanece


Ya no se trata de volver a ser quién creía que era, o quién creería que soy (en lo profundo, detrás de las máscaras). Desmontado el mito de la esencia, cae concomitantemente la empalagosa nostalgia por los tiempos añejos, se desbarrancan todos los atributos que parecían ser tan sustanciales y sólidos. Vuelven a su líquido estado natural, conjugándose en flujos de otros devenires. 
No, ya no se trata de desear volver a ser quién creía que era. Detrás de todos los disfraces tan sólo está la nada, el vacío, el abismo, das Ding. Se trata, cómo se ha tratado siempre, de renacer de las cenizas bajo nuevas coordenadas de placer.-

lunes, 17 de agosto de 2015

17-08-07

Eight Years...

lunes, 10 de agosto de 2015

La nada

No siento nada. No sueño nada. No me implica nada. Lejos de la felicidad, pero mucho más lejos de la tristeza. Anestesiada, apática, insociable (o sociable por obligación) (No puedo ni mirarme en un espejo sin sentir una especie de compulsión que me tienta a romperlo en mil pedazos) No deseo, no hago nada por ser deseada. No puedo sentir. (Lo único que deseo cuando estoy rodeada de gente, es volver a estar a solas) Todo es una gran invasión para mi enfermizo estado de ensimismamiento. Todo es un ultrajamiento que atenta contra mi intimidad. No veo los grises. (No me toques, no me roces, no me invadas) Cedo frente a planes de encuentros sociales sabiendo de antemano que no voy a querer efectuarlos. Debo hacer esfuerzos psíquicos insalubres para convencerme de que tal vez pueda pasarlo bien. Pero aún antes de concretarlos, pienso en el placer que me dará poder deshacerme de esa gente para volver a estar a solas conmigo misma. Soy un muro infranqueable. Placer, hoy, es sinónimo de soledad. Pero mi soledad es un desierto infinitamente poblado. Que alguien logre entrar en mi mundo, (rozarme un poco el alma) es algo así como un milagro. Afortunadamente, una de mil veces, el milagro ocurre.

viernes, 24 de julio de 2015

Explorers

Once I hoped
To seek the new and unknown
This planet’s overrun
There’s nothing left for you or for me
Don’t give in
We can walk through the fields
And feeling nature’s glow
But all the land is owned
There’s none left for you or for me
Who will win?
‘Cause I concede
Free me
Free me 
Free me from this world
I don’t belong here
It was a mistake imprisoning my soul
Can you free me?
Free me from this world
A world lush and blue
With rivers running wild
They’ll be re-routed south
With none left for you or for me
Don’t give in
Hear the engines roar
And save our crops from drought
But when the black gold’s in doubt
There’ll be none left for you or for me
Fuse helium-3, our last hope
Free me
Free me
Free me from this world
We don’t belong here
It was a mistake imprisoning our souls
Can you free me?
Free me from this world
Free me
I’ll free you
Free us from this world
We don’t belong here
It was a mistake imprisoning our souls
Can you free me?
Free me from this world
Running around in circles feeling caged
By endless rules
Can you free me?
Free me from this world

Go to sleep


martes, 14 de julio de 2015

Equilibrio Cero

La muerte del deseo es la muerte del sujeto.

lunes, 22 de junio de 2015

nightswimming

¿Dónde quedó la hija del viento? ¿Dónde quedó la tonta niña naif, la que jugaba a ser la Amélie de algún Nino? ¿Dónde las andanzas de la que encarnaba a Marla Singer, dónde los ayeres de la melancólica que no cesaba de anhelar recuperar aquel objeto perdido? ¡Hasta a ella la extraño! ¡Cómo extraño mi multiformidad yoica! ¿Por qué cayeron todas las esencias? Yo que crecí con el Principito me encuentro frente al vacío del sentido al constatar que de repente las lecciones de vida que me conformaron subjetivamente ya no valen para nada, porque ya no puedo creer en ellas, porque no hay nada detrás del velo, porque lo esencial ya no es tan invisible a los ojos y me río de todos los adornos con que jugamos a “ser alguien”. Putos atributos, putos todos los titulitos que nos ponemos para creernos especiales. ¿Por qué habría de enumerar cada cosa que creo que soy, para quién, para qué Gran Otro? Oh, qué cool que es esta sociedad, putrefacta desde sus entrañas. ¿Cómo pude haber perdido hasta el sentido de mi lucha? ¿Por qué no puedo creer en nada? ¿Por qué han muerto todos mis deseos? ¡Cómo quisiera engañarme creyendo que aún deseo! ¡Cómo desearía poder creerme alguna mentira para al menos recuperar algo de narcisismo por un rato! ¡Maldita lucidez, maldita clarividencia, maldita caída de todos los encantos artificiales que le otorgaban sentido a lo imaginario de un yo cargado de aquellos disfraces que todos necesitamos ponernos para jugar a ser quienes creemos que somos! ¡Maldito psicoanálisis, maldita lucidez, maldita ciencia! ¡Maldita Universidad, aplastadora de mi creatividad! Cómo desearía dejar de ver los engranajes de este sistema tan desnudos de la mierda que los envuelve o tal vez ver esa mierda como si fuera oro como quien inocentemente ignora la cosa a ver si al menos sonrío por un rato…

jueves, 26 de marzo de 2015

Ella, ella...


"(...) Aun si todo va más o menos serenamente necesito, cada dos o tres meses, una noche de hundimiento (…). Necesidad de encarnar presagios y sueños. El mundo externo se opone. Eso es obvio y no obstante no puedo admitirlo; lo quiero - en nombre de mí, digamos, instinto de conservación- , lo quiero, digo, pero no puedo. Queda por averiguar si lo quiero verdaderamente. Luego, por más que crea haber progresado y madurado, mi sentimiento del amor y del deseo es difuso y confuso como a los cinco, a los diez y a los quince años. Una noche sexual es un corte tajante. No puedo, no sé, no podré nunca unir esa noche a las obligaciones, relojes, horarios, etc. Siempre, después de una noche sexual, hago planes de orden: ordenación de escritos, de lecturas, etc. Como quien estuvo al borde de la muerte y al incorporarse proyecta actos sanos y enérgicos. Una noche sexual es agonía, es muerte y es la única felicidad. Pero ciertos gestos, ciertas palabras, yo pierdo conciencia, yo estoy ebria cuando me desnudan, algo lejano y presente. Se repite lo que no se vió nunca. Siempre hago el amor por primera vez. Mi asombro, mi perdición, mi asfixia, mi liberación. Soy una cobarde. Lo sexual, para mí, es el único camino de iniciación. Yo a veces lo abandono por miedo. Así como para otros el ascetismo, para mi lo sexual. (...)"

domingo, 22 de marzo de 2015

Sobre el deseo en Deleuze

Retomando mis lecturas deleuzeanas, me encontré con una Clase en Derrames que trata precisamente sobre una de las temáticas por las cuáles más me atrajo el pensamiento de este gran filósofo desde antes de profundizarlo: su crítica a la noción psicoanalítica del deseo como falta, como carencia. Concepción que me atraviesa de pies a cabeza dada mi formación universitaria tan freudiano-lacaniana. Pero como yo siempre encuentro la mejor manera de correrme de las líneas rectas en el preciso momento en el cuál tan sólo me queda un año de cursado de mi carrera…no tuve mejor idea que sumergirme nuevamente por completo en Deleuze. Porque su pensamiento se entrama de una manera tan apasionante con el flujo de mis ideas que una fuerza irresistible me impulsa a leerlo y a intentar poco a poco comprenderlo, desde el cuerpo y la mente, desde la praxis y la teoría. ¡Es tan apasionante para mi cerebro poder romper un poco con los dualismos, poder pensar en las multiplicidades! Voy a guardarme aquí el siguiente fragmento del libro porque necesito volver y volver a ello. Las negritas y cursivas me pertenecen. 

“Pienso en ese libro sobre la vida sexual en la China antigua (finalmente, todos somos chinos). Nos cuenta una extraña historia, el lector queda azorado ante lo que constituye la gloria del hombre, las mujeres…pero no es eso lo que hace la diferencia con el pensamiento occidental, la diferencia está en otra parte. 
Lo diferente es la manera en que el deseo es vivido: no está relacionado con ninguna trascendencia, no está relacionado con ninguna falta, no está medido por ningún placer y no es trascendido por ningún goce bajo la forma o el mito de lo imposible. El deseo es presentado simplemente como puro proceso
Concretamente, esto quiere decir que no se trata en absoluto del orgasmo. Si el problema occidental consiste en cómo arrancar la sexualidad de la genitalidad, el problema chino es otro: cómo arrancar la sexualidad del orgasmo. A grandes rasgos, dicen que el placer o el orgasmo no son la conclusión del proceso, sino su interrupción o exasperación. Sin duda es necesario que eso llegue, pero también es necesario percibir que esos momentos son como verdaderas suspensiones que permiten volver a poner en marcha el proceso. 
Los chinos tienen una teoría sobre la energía femenina y masculina, que dice que la primera es inagotable, mientras la segunda –esto es fastidioso- es agotable. El problema, de todos modos, es que el hombre toma algo de la energía femenina que es inagotable, o bien que cada uno toma algo del otro. ¿Cómo puede ocurrir esto? Es necesario que el flujo femenino –se trata de un pensamiento en términos de flujos-, siguiendo trayectos bien determinados, se remonte tras las líneas del flujo masculino a lo largo de la columna vertebral para ir hasta el cerebro. Así se produce el deseo en su inmanencia como proceso: se toma prestado un flujo, se absorbe un flujo. 
Se define, entonces, un campo de pura inmanencia del deseo, respecto del cual placer, orgasmo, goce ya no estarán definidos como satisfacción del deseo, sino como verdaderas suspensiones o interrupciones, es decir como exasperación del proceso que hace salir al deseo de su propia inmanencia, o sea de su propia productividad. Todo este pensamiento es interesante para nosotros en la medida en que el deseo pierde simultáneamente toda ligazón con la falta, con el placer o el orgasmo y con el goce. Es concebido como producción de flujo, define un campo de inmanencia. Y un campo de inmanencia quiere decir una multiplicidad.” 

Gilles Deleuze, Derrames, Entre el Capitalismo y la Esquizofrenia, Ed. Cactus, Serie Clases, Bs. As. 2013. (Págs. 186-187).

viernes, 20 de marzo de 2015

Laprida y Mendoza


Definitivamente: amo esa intersección de calles.

Devenir Pluma

No existe un gen, no existe una teoría, no hay ningún tipo de explicación racional -por más que les pese a las hormonas-, capaz de dar cuenta del motivo por el cuál una persona y no otras, una persona específica y particular, es capaz de producir junto a uno un verdadero encuentro sexual a modo de real acontecimiento. Cuestión de piel, cuestión de química alquímica, cuestión mental, cuestión metafísica, qué más da si es o no la oxitocina. Combinatoria singularísima de múltiples factores. ¿A quién le importa? ¿Por qué empeñarse en quitar el velo de maya? Mejor dejarse afectar, mejor dejarse desordenar las sábanas y sacudir un poco el alma conmoviendo el cuerpo. Si no hay mayor placer que disfrutar de la satisfacción derivada de ese bello misterio que se esconde tras la piel.


jueves, 29 de enero de 2015

miércoles, 28 de enero de 2015

ÉL


Definitivamente, Damien Rice es de lo mejor que me pasó en la vida. Ocho años de espera valieron la pena, el último disco es un tesoro de principio a final. Aún no logro procesar las mutaciones que ha experimentado, todas sumamente enriquecedoras. Este irlandés no para de sorprenderme...es una verdadera joya musical.

lunes, 19 de enero de 2015

Sobre Iruya & Seyðisfjörður mediante Sigur Rós...







Hay frases que alguna vez leímos en algún libro perdido que tal vez jamás terminamos ni terminaremos de leer, pero del cuál dichas frases más que el libro como tal, nos han marcado. Hay una que leí hace años por algún lado: “acaricien los detalles”. La frase me identificó, y a su vez sirvió de disparadora para hacerme consciente de lo que significa la magia de vivir, precisamente…acariciando los detalles. 
Cuando conocí a Sigur Rós mi modo de percibir sufrió el mayor enriquecimiento de mi vida. Cuando descubrí a Sigur Rós ya no necesité demasiadas palabras para definir a la belleza; porque encontré en su estética todos los componentes que, desde mi visión del mundo, definen el concepto de lo bello, y también de lo sublime. Y creo que, en gran parte, esto se debe a que estos mágicos elfos islandeses saben muy pero muy bien cómo cuidar artísticamente de cada uno de los detalles. También soy consciente de que, cinco años atrás, sin lecturas antropológicas de por medio, cometí el error de caer en una completa idealización de Islandia y de su gente. ¿Pero cómo podría haber sido de otra manera tras semejante impacto, tras semejante coincidencia entre lo que encontré sin querer y lo que deseaba encontrar a nivel latente? ¡Mi relación con Sigur Rós es de las relaciones más platónicas de mi vida!
Para estas mismas fechas, hace dos años atrás…tuve algo así como una gran revelación. Me encontraba viajando arriba de un colectivo viejito que a los tumbos iba recorriendo quebradas, mi vista se paseaba por enormes acantilados a través de caminos largos y llenos de curvas pronunciadas. Mis ojos divisaban tonos de colores que iban desde el gris de la roca de las montañas, el verde de la vegetación, pasando por el morado, el violeta, el amarillo. El colectivo tardó tres horas y unos quince minutos en arribar a su destino. La distancia era corta, pero atravesando los vaivenes del río Colanzulí la parada final parecía muy lejana, y a medida que avanzábamos…la sensación interior se asemejaba a la de estar llegando a alguna tierra lejana, a alguna especie de mundo de fantasía, con algún matiz tolkiano. Hay quienes dicen que la impresión es estar llegando a un pueblo “colgado en la montaña” y creo que están en lo cierto. Hay quien dice que en verdad este lugar se parece a una isla, por estar rodeado del río antedicho y del Milmahuasi. Ya era la nochecita, habrán sido alrededor de las ocho de la noche y las primeras imágenes que percibí al notar que nos acercábamos a nuestro destino se grabaron en mi memoria de una manera tan indeleble que al día de hoy, al cerrar los ojos, puedo sentir vívidamente la emoción que me invadió por completo. Ahí estaba la pequeña iglesia, ahí estaban las lucecitas encendidas iluminando las pequeñas callejuelas angostas y empedradas. Un paisaje montañoso e imponente, que se rehúsa a ser atravesado con combustibles y se presta al desafío de recorrerlo a pecho y pulmón. 
Amor a primera vista, un flechazo directo al corazón, así se sintió llegar por fin a Iruya y descubrir casi con lágrimas de felicidad que mi país posee un pueblo salteño que me genera la misma magia que la música de Sigur Rós y los paisajes islandeses. La analogía geográfica es meramente estética, pero la sensación emocional fue idéntica, porque verdaderamente lo que mis ojos veían me llevaban directo a las fotografías tomadas mientras Sigur Rós filmaba dos canciones en un pequeño poblado de su país natal: Seyðisfjörður, en las afueras de una iglesia, para armar el documental Heima. El conjunto de percepciones, sensaciones y sentimientos que experimenté al llegar a Iruya y conocer Islandia gracias a esta banda podrían denominarse paisajes emocionales. Descubrí que “mi lugarcito en el mundo” podía estar más cerca de lo que yo soñaba, y ya no voy a necesitar aprender otro idioma para soñar con un posible lugar en dónde desear vivir en un futuro tal vez no tan lejano… 
Y aunque mi realidad concreta del día de hoy no me permita saber con certeza cuando volveré a recorrer mi amada Iruya, soñarla con tanta nostalgia me hace anhelarla con mayor emoción y alegrarme de antemano pensando que cuando menos lo espere, mis pies volverán a pisar esa bellísima tierra argentina que me trae tantas reminiscencias islandesas…












[Dato extra que escribo por puro regocijo personal: hace dos años que estoy intentando dar con los videos de Sigur Rós que coincidan exactamente con las fotografías que subí por ahí arriba y que tenía grabadas en mente desde que llegué esa tarde a Iruya. Hoy me tomé gran parte del día para resolver el enigma: ¿cómo podía ser que, siendo que las fotografías formaban parte del tour de Heima, yo no encontrara esa iglesia y esas lindas lucecitas en el documental? Investigando caí en la cuenta de que las imágenes habían sido tomadas el día once de la gira, el 3 de agosto del 2006, particularmente en la zona islandesa de la región de Austurland. Hay dos canciones que fueron filmadas en Seyðisfjörðu: Hoppipolla y Popplagið, tal vez en distintas partes del poblado, pero sí en el mismo día porque la banda está con Amiina y la ropa que usan en ambos videos y en las fotografías es la misma. ¡Sólo que la iglesia y las lucecitas sólo se ven hacia el final de Popplagið alrededor del minuto once en el video! Y después está Vaka, filmada como protesta en la misma zona pero en las cercanías de la central hidroeléctrica de Kárahnjúkar. Es medianoche y recién ahora doy con mi “detalle” del día. ¡Qué obsesiva incurable! Y orgullosa de ello. En fin, hoy fue un día de investigar mucho mucho sobre Heima, y de regocijarme con mi amada banda de elfos…]

sábado, 10 de enero de 2015

Reflexión


No puedo ni nunca podré, seguir una línea recta. Las líneas rectas sólo tienen un único final: la muerte. La línea recta huele a este sistema putrefacto, a hastío y aburrimiento. No puedo ni nunca podré recorrer trayectorias con tiempos predeterminados, con segmentos perfectamente delimitados. Al diablo con el puto sueño americano. Mi escuela es mi vida. Mi sentido del tiempo es mucho más aquel que me dicta mi alma que aquel que marcan los relojes. Maldito sea el tiempo inerte, tiempo monocromático, tiempo cronometrado por los poderes de turno. Mis relojes son de arena, de arena multicolor danzando por el viento. Mis tiempos son el kairós y el aión de los griegos. Tengo ganas de resucitar a Walter Benjamin y abrazarlo bien fuerte porque él me entendería. Mi vida es un camino en zigzag. A veces sinuoso y frondoso, otras veces soleado y tan lúcidamente claro. Mi sentido de la orientación espacial suele ser tan irracional como emocional. A veces vivo un año en un orgasmo. Hubo veces en que mi mente madureció más que mi cuerpo. No puedo ni nunca podré finalizar un recorrido vital sin haberlo exprimido hasta en sus últimas potencias. No puedo ni quiero cerrar un ciclo a las corridas con tiempos consensuados por otros. Estoy podrida del deber ser, de lo que se supone que ya debería haber hecho. No puedo ni nunca podré dejarme vivir, dejarme aplastar, dejarme llevar por demandas sociales que no me significan nada, por compromisos vacíos de sentido. Al diablo con toda la gilada incapaz de comprender que a algunas personas no nos interesa ser una sola cosa. Algunas personas tenemos un espíritu que quisiera vivir cien vidas en una, y luego sentarnos a fumar y a matarnos de la risa viendo cómo todas esas vidas se pelean y se chocan entre sí al tener que vivir en un solo cuerpo. Vivir con lo justo y necesario me condujo inteligentemente hacia la felicidad. Desde que perdí mi antiguo estatus socio-económico me río de toda la porquería que la gente cree que necesita comprar para ser feliz, y soy feliz de infinitas formas que muchas personas jamás entenderían. Desde que salí de mi pequeño mundo personal aprendí que realmente nada somos sin los otros, nada cambiamos sin los otros, pero hay que construir una mirada aguda para delimitar con qué tipo de otros compartiremos nuestra vida y transformaremos la realidad. Con 25 años a cuestas ya no estoy dispuesta a tolerar ciertas actitudes ni a compartir mi tiempo con nadie que no tenga al menos un sueño y se empeñe por alcanzarlo. Me aburre la gente que se deja vivir por los otros, que no logra hallarle un sentido a lo que hace, me aburre hasta el cansancio la gente desapasionada. Quiero animarme a sentir y dejar de ser tan jodidamente racional. Quiero sentir, permitirme el afecto y la pasión, comprender que a veces hasta el mismísimo sufrimiento puede tener un sentido. Cada nueva luz del día esconde múltiples posibilidades. Mi vida es una línea de fuga, pero tiene sus principios y se sostiene día tras día de ellos anhelando la coherencia y tolerando las contradicciones. Mi lugar en el mundo es siempre bien abajo y a la izquierda. Mi corazón siempre estuvo y estará, como dice el Ché, allí dónde se cometa una injusticia. Soy una luchadora por esencia, una rebelde que por fin ha encontrado su causa y eso la hace doblemente fuerte. Desde que amo plena e incondicionalmente a la libertad, ella es mi única guía, mi brújula y mi timón, mi norte y mi sur, mi este y mi oeste. Desde que comprendí el sentido de mi lucha, me siento plena.

jueves, 8 de enero de 2015

Si el presente es de lucha...


En la carta de despedida a sus hijos: 

“Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionano.”