viernes, 20 de marzo de 2015

Devenir Pluma

No existe un gen, no existe una teoría, no hay ningún tipo de explicación racional -por más que les pese a las hormonas-, capaz de dar cuenta del motivo por el cuál una persona y no otras, una persona específica y particular, es capaz de producir junto a uno un verdadero encuentro sexual a modo de real acontecimiento. Cuestión de piel, cuestión de química alquímica, cuestión mental, cuestión metafísica, qué más da si es o no la oxitocina. Combinatoria singularísima de múltiples factores. ¿A quién le importa? ¿Por qué empeñarse en quitar el velo de maya? Mejor dejarse afectar, mejor dejarse desordenar las sábanas y sacudir un poco el alma conmoviendo el cuerpo. Si no hay mayor placer que disfrutar de la satisfacción derivada de ese bello misterio que se esconde tras la piel.