miércoles, 7 de diciembre de 2016

Para un anacoreta

Hay muchas formas para tramitar el dilema existencial, humano por excelencia, de anhelar algún tipo de trascendencia, de dejar alguna huella en este mundo. Algunos deciden continuar con la especie, otros deciden escribir alguna melodía para un más allá en el cuál tan sólo seamos polvo de estrellas en el cosmos, o algunas líneas que humedezcan los ojos de algún humano demasiado humano del mañana del jardín de los presentes… 
Este dilema muchas veces nos hace soñar un tanto megalomaníacamente, nos hace perdernos en un futuro que no podemos terminar de dibujar, nos hace ahogarnos en un vaso de agua del cual vemos tan sólo su parte vacía, nos hace olvidar que las huellas más valiosas son las que construimos con aquellos seres especiales que están, ahora, aquí y ahora, transitando nuestro camino a nuestro lado; soñando nuestros mismos sueños a distancia pero en cierta cercanía que por más virtual que sea no deja de ser real, no deja de producir efectos. Nos hace evadir de los sentimientos profundos que nos desvelan a mitad de la noche y por los cuáles vale la pena seguir despiertos para constatar que, generado cierto lazo, cierta conexión…el libro de una historia puede escribirse incluso con una tinta invisible que une los hilos de dos vidas errantes que han compartido un sinfín de noches en vela, de reflexiones y elucubraciones cuasi paralelas, de sueños y ensueños, de Beatles, Julios y Magas, de otoños en sepia, de dos copas de vino que se chocan y siguen brindando en la comunión de los anacoretas. 
Es vergonzoso mi desfasaje, y mi excusa de la cervicalgia para evadirme de chequear un mensaje que hoy me he encontrado y que me ha robado la sonrisa más grande del día, haciéndome recuperar la magia de saber que en algún bar de Buenos Aires un artista con todas las letras se ha inspirado en nuestras eternas divagaciones de noctámbulos para emitir con su preciosa voz una melodía que contiene mi nombre. Hoy soy feliz porque sé que una huella de mí ha quedado en su música, porque alguna noche en vela me ha recordado. 
Hoy soy feliz porque sé que sus huellas siempre formarán parte de lo que soy, que nuestros caminos siempre seguirán cruzándose…hoy sonrío desde el agradecimiento más auténtico y festejo este encuentro atrasado, pero encuentro en fin; y le recuerdo a este chico, a vos, Manu, que te quiero y admiro muchísimo, y que anhelo estar sentada en un bar escuchándote tocar esa melodía… pero que mientras tanto… observo el video como si mi presencia incorpórea pudiera alcanzarte.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Contraluz

En las trayectorias siempre errantes de la pulsión hay recortes que obnubilan al sujeto, a modo de condensaciones de sentido que cobran su intensidad en función de una historia singular. 
Hay imágenes que se convierten en una verdadera fotografía para el alma, que subsumen lo simbólico por la captura imaginaria cuando el objeto no es sólo capaz de despertar el deseo sino que también hace renacer a la ternura. 





Recorto la escena dentro de la escena de la cuál soy una observadora que vacila entre la contemplación pura a la incidencia en dicho cuadro. Hay una lámpara encendida en una habitación a oscuras. Hay una figura masculina sentada sobre una silla ubicada de modo tal que su rostro queda a oscuras pero perfectamente delimitado por el efecto a contraluz. Los libros dispersos definen un clima. Los cigarrillos se consumen lentamente tras la petite mort, viciando eróticamente el aire tras cada bocanada de placer. El hombre, introspectivo, absorto en los universos del lenguaje, se esfuerza en hacerme pronunciar palabras en alemán que de su boca hacia mis oídos generan un ensalmo que me enciende cada íntima fibra corporal.
Es ese el mismísimo instante en que una persona adviene un lugar a habitar, un paisaje emocional, que se resignifica desde la mirada expectante de otro ser capaz de recortar el sentido de una escena singular. Es un punto de detención en las coordenadas nostálgicas de la eterna búsqueda de un horizonte, es un punto que se fija al delimitar un cuerpo al cual el alma impulsa a acariciar.
No fue sólo su voz, a modo de sinécdoque, representando ese todo inagotable de su existencia. No fue sólo su cuerpo, recortado a contraluz. Ni sus dotes multilingües. Fue algo de mí formando y no formando parte de esa escena, con su remera favorita deslizada sobre mi cuerpo, que unos minutos antes se encontraba desnudo junto al suyo. Fue algo de mi estar y no estar presente, o estar a modo de observadora pasiva de una escena que me desbordaba. 
Creo que se trata de todo eso pero principalmente de algo más: de eso de aquel otro que siempre constituye la dimensión de un enigma, de ese más allá que se nos escapa. De ese querer capturar un algo innombrable de su esencia, que se desvanece en el mismo momento en que creímos poder verbalizar lo que por naturaleza es indecible.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Dank


En el jardín de los senderos que se bifurcan la otra hija del viento traspasó un umbral que creía infranqueable. Saltó a través del muro para ver qué es lo que se escondía detrás de ese sendero de tierras prometidas desde antaño. De algún fondo olvidado de lo que quedaba de su alma germinaron lilas que ya no anunciaban soles negros sino lunas radiantes de noches de desvelo. Su brillo delineaba con su esplendor una escena dentro de otra escena, tiñendo de ilusiones un espacio viciado de pensamientos petrificados que se fueron a dormir junto a sus miedos aliados. Las sombras ensordecedoras de las noches melancolizadas cedieron el lugar al regreso de un ensueño, marcado por la posibilidad de enunciación de la ternura. El desierto devino manantial. El tiempo se cristalizó en la eternidad de un presente marcado por el fuego. 
El amanecer trajo consigo una calma tan profunda como un estado de trance, la luz del nuevo día hizo brotar la más bella y pura de las armonías. La felicidad debe de ser algo así como volver a flotar entre nubes de algodón en un cielo dónde toda estrella fugaz es posible de concederte un deseo. El oro en los bolsillos debe de ser algo así como el incipiente nacimiento de un querer de dos soledades que se funden en un encuentro. La forma del alma está bordeada por el vacío que se pulveriza en el instante de un abrazo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Ascenseur pour l'échafaud

No vengo a decirte que quisiera repararte. Ni vengo a remendar tus heridas causadas por terceros. Vengo a decirte que lo que quiero es que aprendas a respetarte. No vengo a acusarte por haber caído en un subsuelo en el cuál todos somos vulnerables a caer, sino a rogarte que por favor vuelvas a la superficie, a recordarte que estás a tiempo de salvarte, a reclamarte que escuches más a la vida, que cedas más frente a tus propios deseos, a pedirte que por favor dejes de deprimirte y de ser espectador de vidas que en verdad pueden ser incluso más vacías de lo que crees que es la tuya cuando no ves más que un solo tono. No vengo a juzgarte, vengo a suplicarte si es necesario, si eso puede llegar a servir de algo…que sos una persona maravillosa que no está viendo que de a poco te vas disolviendo en un camino que tal vez ya no sea el tuyo, que dejes de permitir que te roben toda esa magia que llevás por dentro y que no podés ver porque te colgaste esa máscara de dolor y de nostalgia por la vida que quisieras estar viviendo y que te ciega a ver todas las ventanas que se abren cuando vos ves esa sola puerta cerrándose. Vengo a decirte que estás a tiempo, que somos jóvenes y que por favor me escuches y te mires con los ojos con los que yo puedo mirarte, que te aprecies al menos un poquito de la forma en que yo puedo apreciarte, que te valores por lo que yo puedo llegar a valorarte y que dejes de soñar sueños que más que sueños devienen pesadillas. Me desespera todo tu dolor y me gustaría arrojarlo por el balcón junto a la estatua de Roca y a todas tus inhibiciones. Si no tuviera este resfrío y si no estuviera tan decaída te escribiría un testamento a la altura de Woody, con ironías incluidas, con metáforas y giros más inteligentes. Pero me veo compelida por la urgencia de soltarte un te quiero a través de la distancia, un gracias por haberme regalado tan bellísimo fin de semana y un abrazo que pueda llegar a rozarte el alma. La llave está en tus manos, “la jaula se ha vuelto pájaro”…sólo vos podés decidir qué es lo que vas a hacer con ese miedo. Tú vida es ahora, ¿la vivís vos o te la viven? Wake up, darling.

thinking about...


- Creo que la gente debería estar junta de por vida, como palomas o católicos. 
- No sé, quizá la gente no esté destinada a tener una relación profunda. Tal vez estemos destinados a tener una serie de relaciones de distinto alcance.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Have I cross the line?

All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.
All the things she said, running through my head.

sábado, 20 de agosto de 2016

Last night...

En los tiempos que corren, un gesto verdaderamente maravilloso y lamentablemente en desuso al compartir una noche con alguien es que esa persona te pida "perdón" la única vez en que durante horas y horas toma el celular para chequear un mensaje. Te dan ganas de abrazarlo hasta que se haga de día...

jueves, 21 de julio de 2016

martes, 19 de julio de 2016

Detalles

Nos definen los detalles,
un gesto, una sonrisa, un pensamiento.
O la particularidad de un acento.
Nos definen rasgos ínfimos,
los defectos más que las virtudes,
las cicatrices más que el maquillaje,
las comisuras más que nuestro traje.
Somos ese precipitado de partículas que,
azarosa y alocadamente,
componen este entramado único,
esta sumatoria de máscaras
más o menos contradictorias,
con las cuáles luchamos,
para tratar de llegar a ser
quienes creemos que somos,
sin llegar jamás a agotar
el devenir de nuestra esencia,
poblada de multiplicidades.
No sabemos bien qué es lo que somos
pero sí sabemos,
que nada somos sin los otros.

miércoles, 13 de julio de 2016

Waiting

Es sabido ya que la relación del neurótico obsesivo con su objeto de deseo tiene una impronta de imposibilidad que lo hace dar esos eternos rodeos tratando de que el deseo no decaiga. Postergar, procrastinar, vacilar y dudar son infinitivos que le sientan muy bien a este tipo de sujetos. Ahora bien, -ya por fuera del plano fantasmático- imagínese el brote de neurosis que al pobre sujeto con rasgos marcadamente obsesivos le da cuando el objeto de deseo se va, literalmente, al mismísimo fin del mundo por tiempo indefinido.

lunes, 11 de julio de 2016

Somebody to...

- (Entre risas) Mirá! te están saliendo canas...
- Seee, ¡parezco un viejo!
- No, parecés maduro.
(Y te hacen aún más hermoso)

viernes, 17 de junio de 2016

Transición




Hubo un momento en el cual desde algún lugar no exactamente personificable se me demandó ser una adulta y desde ese punto de quiebre sentí como si una parte de mí misma hubiera muerto. Claro que no fue un acontecimiento con fecha precisa, más bien fue algo así como un proceso gradual y a la vez, un camino de ida sin posibilidad de retorno. La cuestión es que no termino de saber cómo demonios se hace para ‘ocupar bien’ este puesto vital que debería ya estar ocupando en un sentido cronológico socialmente consensuado. Simplemente no encajo en esa posición y tampoco hago mucho por encajar, porque en el fondo no me interesa. Pero desde entonces sentí como si aquello que yo creía que era mi “esencia” (concibiéndola como un devenir en constante fluir y no en términos sustancialistas) se hubiera marchado con la joven creativa que yo creía que era. Creo que fue ese el momento en el cuál dejé dormirse mi sueño de ser escritora, el sueño que durante tantos años alimenté con una responsabilidad digna de un “adulto” desde el semblante de una niña, púber y luego, una joven adolescente. Creo que desde el 2013 no hago más que recordar aquel sueño con cierto dejo de tristeza y de reprocharme a mí misma el no hacer demasiado por volver a soñarlo. Pero desde entonces no dejo de pensar en este quiebre que a modo de vacío o de agujero negro va tragándose mis motivos vitales. Alejandra Pizarnik intentaba reparar esa hendidura originaria escribiendo, pero al leerla sentí que todo lo que yo podría llegar a escribir ya estaba escrito bajo su pluma tan profunda como sagaz. Fue en ese punto de quiebre vital cuando dejé ir mis rasgos melancólicos en un duelo perpetuo que hasta el día de hoy sigo elaborando, porque en el fondo hasta siento nostalgia por aquella hilacha en la que me había convertido. Desde esa ruptura no dejo de sentir, año tras año, que más responsabilidades tengo y que menos vivo, que menos encajo en el prototipo de mujer adulta y que más me distancio de aquellas personas cuyas vidas han seguido un curso segmentario en términos deleuzeanos: ir al colegio – trabajar / estudiar – juntarse en pareja – procrear. Me siento perdida entre mucha gente de mi misma edad porque no comparto sus estilos de vida, esto no significa que los repruebe, simplemente no los comparto; y eso me hace sentir por fuera de muchos grupos de pertenencia. Vuelvo a este rincón en una fría noche de viernes para poder recordarme que en alguna parte de lo que soy aún puedo ser capaz de sentir, vuelvo a este rincón extraviado en el tiempo para poder sentirme digna de mi existencia y para poder resignificar el camino que transité tratando de divisar las huellas que verdaderamente cuentan. ¡Cómo extraño sentarme a escribir sin tantas trabas del pensamiento obstruyendo el libre fluir de mis palabras! 
Me veo al espejo mientras tomo un café y escribo estas líneas y siento que detrás de esas ojeras indelebles aún queda mucho por vivir si me animo a salir de este microcosmos, si me atrevo a volver a experimentar con cuerpo y alma, si me atrevo a romper de una buena vez esta coraza hermética que me impide ver al mundo con los ojos de una soñadora. Una soñadora ya no tan idealista, pero sí capaz de volver a creer, a crear, a sentir y a volar con las alas de sus propios deseos.

miércoles, 8 de junio de 2016

Decisión

Volver a Humanidades o morir de la angustia.







Amo la carrera que elegí, amo leer sobre Psicología y Psicoanálisis y me siento preparada para ejercer la profesión, ¡pero cómo detesto el clima de esa facultad! me pone de mal humor el sólo hecho de tener que ir de vez en cuando a hacer un trámite o a rendir finales. Desde que cursé en Humanidades no dejo de sentir que por fin había encontrado mi lugar de pertenencia y después de tantos años necesito volver a sentir esa sensación tan "heima" que me generaba. 

jueves, 26 de mayo de 2016

¡?

¿Por qué será que mis neuronas se activan cuando las de los demás se van a dormir? ¿Por qué será que sólo me hallo a mí misma en la profundidad de la noche? ¿Por qué últimamente sólo la música, el cine y la literatura son capaces de hacerme sentir? ¿Por qué perdí toda noción de lo que es el contacto humano?

Her


"(...) Quizá eso hubiera llenado este pequeño vacío en mi corazón, pero quizá no. Sabes, a veces pienso que ya he sentido todo lo que voy a sentir. Y que de ahora en adelante no voy a sentir nada nuevo. Sólo versiones disminuidas de lo que ya sentí."

sábado, 21 de mayo de 2016

Pessoa


¡Ah, ese frescor en la cara de no cumplir un deber! 
Faltar es, positivamente, estar en el campo. 
¡Qué refugio, que no se pueda tener confianza en uno! 
Respiro mejor ahora que ha pasado la hora de las citas. 
Falté a todas, con deliberación en el descuido, 
esperando esa gana de ir que ya sabía yo que no vendría. 
Soy libre frente a la sociedad organizada y vestida. 
Estoy desnudo, y me zambullo en el agua de mi imaginación. 
Es tarde para estar en cualquiera de los dos puntos 
donde debía estar a la misma hora, 
deliberadamente a la misma hora... 
Pues bien, aquí me quedaré soñando versos y sonriendo en cursiva. 
¡Es tan graciosa esta parte lateral de la vida! 
No consigo siquiera encender el cigarrillo siguiente...
Si es un gesto, 
que quede con los otros que me esperan en este 
desencuentro que es la vida.

viernes, 13 de mayo de 2016

Through the looking glass



A veces desearía poder saltar a través del espejo para dejar de sentirme amenazada por la imagen reflejada. Soltarme y caer en un espacio interior en dónde sólo quepe mi mente.

martes, 26 de abril de 2016

Ana no duerme

Tengo una tendencia a construir castillos en el aire fantaseando con alguien sin siquiera conocerlo en persona. Puedo inclusive llegar a soñar con una voz de la cual desconozco el rostro pero conozco su mente brillante y especulo imaginando su posible aspecto físico. Pocas cosas me enloquecen tanto como el instante de nacimiento incipiente de un nuevo deseo, independientemente de que su destinatario acuse recibo. Puedo pasarme años acumulando un deseo sin la necesidad de declararlo, sin siquiera dar una señal. Puedo atesorar mis energías libidinales virtualmente durante meses antes de concretar un encuentro y cometer locuras cuando por fin me decido a hacerlo si el deseo es correspondido. 
Tengo una increíble capacidad de construir un mundo de fantasías alrededor de una persona aferrándome tan sólo a detalles que en primera instancia hasta puede que sean producto de mi imaginación. Pero tengo buena intuición a la hora de clavar mi mirada en alguien. Recopilo piezas a modo de rompecabezas y de a poco voy armando una historia que tan sólo existe en mi mente. Si no actúo, ¿por qué la idealización resultaría perjudicial? Y si doy una señal y noto reciprocidad, es tan intenso lo que se genera en mi mente que termino influenciando a la otra persona de tal modo que logremos enloquecer mutuamente para que la fantasía se corresponda en gran parte con la realidad. Cuando pierdo la fantasía, con ella pierdo las ganas. Pero cuando el verbo se hace carne después de mucho tiempo de espera la huella del encuentro es indeleble, queda grabada en mi cerebro y es capaz de excitarme con el sólo hecho de cerrar mis ojos y revivirla en mi mente.


Emovere

A veces todo lo que uno necesita es poder permitirse derramar algunas lágrimas.

sábado, 23 de abril de 2016

M.

Viernes por la noche. Vuelvo a salir después de siglos. Estaba con varias copas de más. Mientras un abogado bastante simpático intentaba chamuyarme, mis ojos repentinamente se desviaron hacia un más allá, en dónde me cautivó el atractivo de una sonrisa perfecta. Es de larga data sabido, gracias a Freud, que muchas veces la libido se dirige precisamente hacia aquellos rasgos que al yo le faltan. Pues bien, mis ojos quedaron clavados en esa sonrisa y ya no podía escuchar lo que el otro buen muchacho me decía. Busqué una excusa para alejarme y reencontrar a mi amiga, cuyo plan (como si el destino estuviera de mi lado) era hallar una excusa para acercarse al amigo del chico con la sonrisa perfecta. 
Sin quererlo los azares de la vida hicieron que mi amiga me arrastrara divertidamente hacia una persecución del grupo de chicos, que ya se encontraban por fuera del pub. Media botella de vino, el trago que me regaló el barman y un poco de cerveza me tornaron particularmente charlatana con tintes existencialistas. De repente nos encontrábamos caminando junto a estos chicos, sin rumbo fijo. Mi amiga junto al chico que le gustaba, y yo junto al chico de la sonrisa perfecta. La noche llegaba a su fin. Noté que detrás del tono rojizo producto del alcohol y alguna que otra hierba, se escondían unos ojos verdosos. Sin buscarlo siquiera, terminamos dialogando apasionadamente sobre la mismísima vida y me dediqué a hacer lo que mejor me sale cuando tomo de más: volarle los pelos a la gente. 
Mi amiga ya se había ido junto al otro chico. Nosotros seguíamos caminando por las calles rosarinas mientras despuntaba el alba. Teníamos sed. Entramos en un bar dónde sabíamos que pasaban buena música con intenciones de seguir tomando alcohol, pero a esa hora la ley nos jugó en contra y terminamos tomando gaseosa y agua mineral. Hacía más de dos años que mis ojos no se clavaban en un nuevo hombre con tanto deseo como me sucedió en ese momento. Ya no sé quién fue el responsable de dar la iniciativa, pero después de las semejantes canciones que sonaban de fondo no pudimos evitar terminar besándonos apasionadamente en el medio del bar. Mientras tanto continuábamos con una conversación que palabra a palabra se tornaba más interesante. No sé si fue por el alcohol o por mi estado cuasi hipomaníaco pero después de que pasaran The Scientist de Coldplay ya no sólo me estaba sintiendo atraída físicamente sino que en ese breve lapso temporal hasta fui capaz de sentir cierta ternura. ¿La culpa la tuvo el alcohol, la música de fondo, mi estado previo de buen talante anímico? ¿A quién le importa? Estaba sintiendo algo, algo nuevo después de años, estaba volviendo a permitirme desear a alguien, y eso era lo más importante. 
Mi estado anímico estaba tan revolucionado que de repente, cuando volvía del baño y noté que nuestra mesa estaba vacía, todas mis inseguridades acumuladas subieron a superficie. Sentí la inminencia de la angustia de una ausencia, sentí que me había dejado sola, que había aprovechado la oportunidad para escaparse. ¿Puede ser posible que haya quedado tan traumada de mi última relación como para caer en semejante exageración sin ser capaz de pensar que él también había ido al baño?
Falsa alarma. No sólo se quedó sino que (a sabiendas de que no iba a poder meterse entre mis sábanas porque en mi cama estaba mi hermana) me acompañó caminando hasta la puerta de mi edificio. Todo un caballero el pendejo. No me quedó otra opción más que insinuarle –entre besos- que esa no sería ni la primera ni la última vez…

lunes, 11 de abril de 2016

Fragilidad

¿En qué subsuelo abandoné mi alma? ¿Cuál fue el momento exacto, la micro-centésima de segundo en la cual dejé de ser quien creía que era? ¿Cuándo me di por vencida? ¿Cuándo murió la última esperanza, cuando se apagó la luz de mis días y cuando las noches dejaron de amarme? ¿Dejé de escribir los sueños que pude soñar despierta o dejé de soñar despierta cuando dejé de escribir? ¿Cuándo cambié el azúcar por el edulcorante, el café por el té, las noches por los días? ¿Cuándo dejé de tener un proyecto de vida? ¿Cuándo me convertí en esta pseudo-autista? ¿Cuándo cambié las películas extravagantes por las series irreflexivas? ¿Cuándo dejé los libros de literatura por los apuntes académicos? ¿Cuánto hace que no descubro nuevos pequeños placeres? ¿Desde cuándo esta obsesión por los controles médicos? ¿Cuál fue la concatenación de sucesos que congelaron mi corazón, petrificaron mis ideas y aplastaron todos mis deseos? ¿Por qué tuviste que dejarme ir, una vez más? ¿Qué fecha precisa del calendario de qué año desperté sin la capacidad de ilusionarme? ¿Cuál fue la última prueba de realidad que asesinó a mi último sueño? ¿Desde cuándo vivo resignada? ¿Cuándo se instaló con tanta fuerza esta agresividad constante hacia quienes amo? ¿Por qué me invade esta angustia constante, por qué llevo esta tristeza a cada cosa que hago? ¿De dónde salen esos ataques de ira? ¿Desde cuándo soy tan pesimista? ¿Desde cuándo sufro tantos dolores de espalda? ¿Me duele el cuerpo porque estoy triste o estoy triste porque me duele el cuerpo? ¿Maltrato porque estoy enojada conmigo misma o estoy enojada conmigo misma porque maltrato? ¿Qué era lo que yo quería ser? ¿Qué modelos de vida me inspiraban? ¿Con quiénes deseaba tanto juntarme, quiénes eran capaces de abrazarme y tocarme el alma? ¿Dónde quedaron esas conversaciones apasionantes de horas y horas? ¿Quiénes, hoy, verdaderamente me acompañan? ¿Puedo siquiera acompañarme a mí misma o ya ni siquiera mi propia soledad me sirve de compañía? Carezco de las armas que hacen falta para adaptarme a esta nueva etapa y me rehúso a corromper la única parte de mí que me recuerda quien era. ¿Cuándo fue que me hice adulta? Pero si me siento una niña en el cuerpo de una mujer, me siento tan frágil como si hubiera nacido ayer, tan indefensa como desamparada. Estoy rota y no puedo unir los pedazos. No logro seguir el rastro de cada sitio en dónde perdí una parte de mí. Me duele la vida. Llueve y tengo las manos heladas…

sábado, 2 de abril de 2016

Mujeres que inspiran


"No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana: la civilización en su conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino. Sólo la mediación de un ajeno puede constituir a un individuo en Otro"
Simone de Beauvoir, Le deuxieme sexe, I, París, Gallimard, 1949, pág. 285.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Genealogias

La historia de mis gustos musicales es la historia de mis relaciones afectivas.

Círculos


Dos y media de la madrugada. ¿Cuánto hace que no me quedo despierta hasta un amanecer? ¿Cuánto hace que no me olvido del resto del mundo para dedicarme a mis pequeños placeres de noctámbula? ¿Por qué de nuevo este sentimiento, de antaño ya conocido pero hace tantos años no vivenciado, de llorar hasta las lágrimas por recuerdos presentes que en un futuro me causarán la más dolorosa de las nostalgias? ¿Por qué no puedo vivenciar los momentos del presente sin el peso de ese futuro en el cuál esos momentos pasarán a ser recuerdos irrecuperables? ¿Cómo voy a hacer para tolerar esas pérdidas, de dónde voy a sacar las fuerzas si ya las estoy sufriendo en vida? Por el Dios en que no creo, a veces siento que me voy a morir de la nostalgia, que me va a explotar el alma. 

Es el tiempo, el paso del tiempo, el correr de las horas, de los días y de los años. Es el tiempo, el paso del tiempo lo que me está matando por dentro.

martes, 29 de marzo de 2016

Angustia


“Lo propio de la angustia -declara Aulagnier- es que no se la nombra para nada. Decir que se está angustiado es haber tomado distancia como para reconocer la angustia. Hablar de castración es una metáfora. Nosotros vemos la angustia, o el síntoma. ¿La castración? Es lo que aparece bajo la forma de angustia cuando el Otro no reconoce más al sujeto como objeto de deseo. (…) El fantasma fundamental se da cuando el sujeto ya no puede orientarse frente al deseo del otro. La angustia surge en torno de lo que no se puede nombrar: transformarse en un objeto cuyos signos ya no son descifrables.” 

Citada por Maud Mannoni, 1964.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Red Wine

Entre tanto vacío, no hay mejor remedio que degustar de un buen tinto mientras cocino. De fondo suenan los temas que Pierre van Dormael compuso para Mr. Nobody. 
Entre tanta soledad, no hay mejor alimento que aquel que uno siembra y cosecha con sus propias manos. 

Qué satisfacción, todavía soy capaz de disfrutarme.


jueves, 18 de febrero de 2016

broken

Alejandra tenía razón, 
debe de existir una especie de herida fundamental, 
una hendidura, una desgarradura originaria. 

Sólo que ya ni siquiera puedo escribir para intentar repararla.

lunes, 8 de febrero de 2016

Soltar

¿Cuánto de realidad y cuanto de nuestra propia fantasía hay en las imágenes de los otros que se graban en nuestra memoria? Recuerdo una sonrisa perfecta junto a unos ojos verdes en un rostro de timidez que conocí hace 9 años atrás. Desde entonces construí una idea de papel sobre un ser de carne y hueso. Y no dejé de escribir sobre mi propia idea, sobre mi propio recuerdo en sepia de aquel joven que hoy es ya un hombre. Escribí tantas líneas sobre aquel chico junto a esa chica, me enamoré tanto de ambos estando juntos que las letras se confundían cada vez más con la historia real y hubo momentos en los cuáles no supe distinguir entre una y otra. Año tras años soñé con volver a ser esa chica, odiando cada defecto o rasgo nuevo de carácter que nacía en esta mujer y llorando por los rasgos que perdía. Tal vez lo mejor sería juntar todas las hojas de esta historia de papel, recopilar todas las páginas perdidas de esta historia suicidada y echarlas al fuego para que ardan en el país de la nostalgia por todo aquello que soñamos y nunca ha acontecido. A veces los recuerdos se convierten en cárceles.