jueves, 18 de febrero de 2016

broken

Alejandra tenía razón, 
debe de existir una especie de herida fundamental, 
una hendidura, una desgarradura originaria. 

Sólo que ya ni siquiera puedo escribir para intentar repararla.

lunes, 8 de febrero de 2016

Soltar

¿Cuánto de realidad y cuanto de nuestra propia fantasía hay en las imágenes de los otros que se graban en nuestra memoria? Recuerdo una sonrisa perfecta junto a unos ojos verdes en un rostro de timidez que conocí hace 9 años atrás. Desde entonces construí una idea de papel sobre un ser de carne y hueso. Y no dejé de escribir sobre mi propia idea, sobre mi propio recuerdo en sepia de aquel joven que hoy es ya un hombre. Escribí tantas líneas sobre aquel chico junto a esa chica, me enamoré tanto de ambos estando juntos que las letras se confundían cada vez más con la historia real y hubo momentos en los cuáles no supe distinguir entre una y otra. Año tras años soñé con volver a ser esa chica, odiando cada defecto o rasgo nuevo de carácter que nacía en esta mujer y llorando por los rasgos que perdía. Tal vez lo mejor sería juntar todas las hojas de esta historia de papel, recopilar todas las páginas perdidas de esta historia suicidada y echarlas al fuego para que ardan en el país de la nostalgia por todo aquello que soñamos y nunca ha acontecido. A veces los recuerdos se convierten en cárceles.