martes, 26 de abril de 2016

Ana no duerme

Tengo una tendencia a construir castillos en el aire fantaseando con alguien sin siquiera conocerlo en persona. Puedo inclusive llegar a soñar con una voz de la cual desconozco el rostro pero conozco su mente brillante y especulo imaginando su posible aspecto físico. Pocas cosas me enloquecen tanto como el instante de nacimiento incipiente de un nuevo deseo, independientemente de que su destinatario acuse recibo. Puedo pasarme años acumulando un deseo sin la necesidad de declararlo, sin siquiera dar una señal. Puedo atesorar mis energías libidinales virtualmente durante meses antes de concretar un encuentro y cometer locuras cuando por fin me decido a hacerlo si el deseo es correspondido. 
Tengo una increíble capacidad de construir un mundo de fantasías alrededor de una persona aferrándome tan sólo a detalles que en primera instancia hasta puede que sean producto de mi imaginación. Pero tengo buena intuición a la hora de clavar mi mirada en alguien. Recopilo piezas a modo de rompecabezas y de a poco voy armando una historia que tan sólo existe en mi mente. Si no actúo, ¿por qué la idealización resultaría perjudicial? Y si doy una señal y noto reciprocidad, es tan intenso lo que se genera en mi mente que termino influenciando a la otra persona de tal modo que logremos enloquecer mutuamente para que la fantasía se corresponda en gran parte con la realidad. Cuando pierdo la fantasía, con ella pierdo las ganas. Pero cuando el verbo se hace carne después de mucho tiempo de espera la huella del encuentro es indeleble, queda grabada en mi cerebro y es capaz de excitarme con el sólo hecho de cerrar mis ojos y revivirla en mi mente.


2 comentarios:

  1. Uffff, la virtualidad y sus deseos. Viví esas sensaciones y son muy locas, porque es muy loco pasar por todo eso a través de una red invisible pero que para nosotros es tan presente y visual que es sensible al tacto.

    Sentir todo tanto nos deja lindas sensaciones, pero a veces el mantenerlas es todo un desafío. Porque atrás de ese deseo también se mezclan otros placeres, algunos físicos, otros mentales, y otros que se van generando en el cuore.

    No duermas, que de esas pocas cosas se vive.

    Beso muchacha!

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  2. Que sentido puede tener la prolongación del deseo? El único placer que se obtiene de él es el de fantasear, y detrás de esto quizás solo haya miedo.

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