lunes, 11 de abril de 2016

Fragilidad

¿En qué subsuelo abandoné mi alma? ¿Cuál fue el momento exacto, la micro-centésima de segundo en la cual dejé de ser quien creía que era? ¿Cuándo me di por vencida? ¿Cuándo murió la última esperanza, cuando se apagó la luz de mis días y cuando las noches dejaron de amarme? ¿Dejé de escribir los sueños que pude soñar despierta o dejé de soñar despierta cuando dejé de escribir? ¿Cuándo cambié el azúcar por el edulcorante, el café por el té, las noches por los días? ¿Cuándo dejé de tener un proyecto de vida? ¿Cuándo me convertí en esta pseudo-autista? ¿Cuándo cambié las películas extravagantes por las series irreflexivas? ¿Cuándo dejé los libros de literatura por los apuntes académicos? ¿Cuánto hace que no descubro nuevos pequeños placeres? ¿Desde cuándo esta obsesión por los controles médicos? ¿Cuál fue la concatenación de sucesos que congelaron mi corazón, petrificaron mis ideas y aplastaron todos mis deseos? ¿Por qué tuviste que dejarme ir, una vez más? ¿Qué fecha precisa del calendario de qué año desperté sin la capacidad de ilusionarme? ¿Cuál fue la última prueba de realidad que asesinó a mi último sueño? ¿Desde cuándo vivo resignada? ¿Cuándo se instaló con tanta fuerza esta agresividad constante hacia quienes amo? ¿Por qué me invade esta angustia constante, por qué llevo esta tristeza a cada cosa que hago? ¿De dónde salen esos ataques de ira? ¿Desde cuándo soy tan pesimista? ¿Desde cuándo sufro tantos dolores de espalda? ¿Me duele el cuerpo porque estoy triste o estoy triste porque me duele el cuerpo? ¿Maltrato porque estoy enojada conmigo misma o estoy enojada conmigo misma porque maltrato? ¿Qué era lo que yo quería ser? ¿Qué modelos de vida me inspiraban? ¿Con quiénes deseaba tanto juntarme, quiénes eran capaces de abrazarme y tocarme el alma? ¿Dónde quedaron esas conversaciones apasionantes de horas y horas? ¿Quiénes, hoy, verdaderamente me acompañan? ¿Puedo siquiera acompañarme a mí misma o ya ni siquiera mi propia soledad me sirve de compañía? Carezco de las armas que hacen falta para adaptarme a esta nueva etapa y me rehúso a corromper la única parte de mí que me recuerda quien era. ¿Cuándo fue que me hice adulta? Pero si me siento una niña en el cuerpo de una mujer, me siento tan frágil como si hubiera nacido ayer, tan indefensa como desamparada. Estoy rota y no puedo unir los pedazos. No logro seguir el rastro de cada sitio en dónde perdí una parte de mí. Me duele la vida. Llueve y tengo las manos heladas…

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