miércoles, 19 de abril de 2017

Niederkommen

Me caigo en el pasado. Me hundo, me desvanezco en mis ayeres. Me llevan los recuerdos, con la fuerza de mil imanes me arrastran hacia atrás. Regreso suavemente a los paisajes que me han visto crecer y el poder de las imágenes de las flores silvestres es tan intenso que hasta puedo sentir su aroma, la tierra húmeda bajo mis pies, el viento alzarse libremente al caminar por senderos desolados.
Vuelo dulce y melancólicamente junto a todas las hojas secas que he visto danzar a lo largo de mis 27 equinoccios otoñales. No hay muletas dalinescas capaces de anclarme en este presente. Me caigo, me llevan los recuerdos, me arrastran, me arrasan, me desvanecen, me desaparecen. 
Soy la chica con ojos de ayer, el Angelus Novus mentado por Benjamin con los ojos desorbitados y la cara vuelta hacia el pasado mientras que el viento tormentoso le repliega las alas. Ya no fotografío el hoy con las reminiscencias del ayer porque todo nuevo despuntar del día se tiñe de sepia antes de que el sol logre asomarse. 
Soy la espectadora pasiva de vidas ajenas, la que observa desde lejos el gran baile sin ser capaz de desenraizar los pies del suelo, la que huye bien lejos cuando alguien pretende impulsarla a danzar. Soy el ensimismamiento encarnizado, la muralla impenetrable, la putrefacción de la potencia que jamás logró producir un acto. Soy el recuerdo gastado de la que alguna vez fui, el pozo en el cuál recaen estrepitosamente las flores muertas de cada primavera, la nostalgia indestructible del primer jardín perdido.

2 comentarios:

  1. usted
    niña
    se hunde
    tambien
    vive/vuela como nadie

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    Respuestas
    1. Esas palabras fueron un soplo para mis alas. Gracias.

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