sábado, 24 de marzo de 2018

Lost

Te extraño tanto que me duele. Porque yo no tengo nada que perder, es que estoy llenando mi estómago vacío con un whisky que mi paladar ni siquiera tolera. Lo trago como si fuera agua para no sentir su sabor, porque el frío me quitó las ganas de ir a comprarme un vino malbec para caer en el mismo estado de desamparo pero al menos con un buen gusto en mi boca. Te extraño tanto que me duele. Porque yo no tengo nada que perder, es que estoy llenando mis pulmones de nicotina sabor a vainilla con tal de recordarte, es que estoy presionando estas teclas como si fueran balas que me arrojo a mí misma en esta noche de otoño en la que me duele en el cuerpo tu ausencia. Y vuelvo a escribir como hacía años no lo hacía, sin importarme el resultado, como si cada letra se cayera de mi alma, como si cada letra fuera una nota de la música que compone el drama de mi existencia, mientras suena Marooned de fondo y en lo único que puedo pensar es en tu voz hablándome hasta quedarnos dormidas. Y sé que vos también estás escuchando Pink Floyd, tan sólo a metros de distancia de esta habitación. Y no sé qué estarás pensando, y no sé qué estarás sintiendo, cuando yo sólo puedo sentir la ausencia de tu presencia corrompiéndome hasta las lágrimas. El alcohol empieza a hacer efecto pero el sueño aún no llega, sólo llegan más lágrimas. Si tan sólo me hablaras, si tan sólo me hablaras, aunque sea a la distancia, tal vez este dolor se calmara. Una palabra…dame una palabra. Me duele la cabeza, más me duele el alma. Me duele tu ausencia. Me pesa tu ausencia. Me enloquece tu ausencia. Quisiera volver a ser un témpano incapaz de sentir nada. Quisiera volver a sentirme segura en mi anestesia emocional, en mi presunta racionalidad. ¿Por qué no puedo volver a ser la misma, después de todos esos momentos que compartimos? ¿Por qué todo lo que antes le daba color a mis días ahora me resulta tan insulso? El whisky asqueroso que estoy tomando empieza a cumplir su efecto deseado. Siento náuseas. Me desvanezco en tu ausencia, acariciando las palabras que a mi noche le son ajenas. Me hundo en mi dolor, a ver si de una buena vez vuelvo a sentir que existo, a ver si respiro, a ver si me duermo, a ver si te sueño. Me embriaga tu ausencia, me hastío de mi presencia. Si tan sólo me hablaras…

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