viernes, 6 de abril de 2018

Us and Them

Que el sexo está sobrevalorado no es un invento mío. ¿A qué espécimen humanoide se le puede ocurrir que me puede llegar a calentar una fotografía de su asqueroso miembro eréctil? Por Dios, si quisiera que me lluevan penes, sólo tendría que discar un par de números y ya. Más que un pene lo que me excitaba terriblemente de mi ausente era que me leyera a Oliverio Girondo luego de tener sexo, tal vez hasta esperaba más ese momento que al acto en sí, pese a lo mucho que nos gustábamos mutuamente. O que me mostrara videos de música psicodélica mientras nos tirábamos desnudos en el colchón un domingo lluvioso a las siete de la tarde. Eso era mágico, y a eso ya no lo tengo, ni me interesa buscarle un sustituto. 
No, no es histeria mi querido mendocino, es simplemente no tener ganas de compartir mi cuerpo con nadie. ¿Y cuál hay con eso? Mi satisfacción de hoy es recibir, por ejemplo, a Zeta, porque Zeta sabe que lo último que quiero hoy en día es tener sexo con alguien, y quedarnos tomando fernet y charlando desde la medianoche hasta las 11 de la mañana sin tener que revolcarnos. Porque Zeta me conoce como nadie en este mundo, y me conoce porque me escucha, cosa invaluable hoy en día. No tengo ganas, no tengo ganas de revolcarme con nadie. Mi satisfacción actual no pasa por ese lado, ¿y cuál hay con eso? Mis orgasmos son mentales, o místicos, o astrales. Whatever. 
Lo mejor que me pasó en los últimos días fue recibir a esas dos mujeres encantadoras en casa, las dos juntas, y sentarnos las tres a tomar mates, armar unos puchos y entre el humo contarnos nuestras cosas. Prefiero la compañía y la amistad de V. y de A. a cualquier pene de este mundo. Ay, por favor, ¿te pensás que me importa que me digas que la tenés grande? Lo más grande de mi vida en este momento es mi amor puro hacia V., ella sabe cómo leerme como ningún hombre lo ha hecho. Prefiero y elijo una y mil veces mis noches de profundas conversaciones con ella a cualquier acto sexual carente de sentido que cualquier hombre pueda venir a ofrecerme en este momento.