viernes, 6 de julio de 2018

Another girl...

El viernes pasado volvía en bicicleta de la facultad pensando –como cada vez que tengo que pasar cerca de su casa al volver de la ciudad universitaria- en el muerto. Recordé que fue para estas fechas que el año pasado nos volvimos a ver con frecuencia, recordé la música, lo maravilloso y placentero de cada uno de esos encuentros. Interrupción del pensamiento: Fuck! Se me salió la cadena unas cuadras antes de casa. No tenía ganas de ensuciarme todas las manos de grasa –alta paja-, así que decidí agarrar la vereda y seguir a pie. En ese ínterin de vislumbrar alguna que otra figura atractiva, me percaté de los meses que hace que no siento ningún tipo de deseo. Y de alguna u otra manera, ese viernes, un día después de recibirme… luego de tantos meses de desvío absoluto de mi libido sexual hacia metas inhibidas…me di cuenta de que más allá del muerto y de todos sus fantasmas, alguna dimensión de mi deseo existe. No podría explicar de otra manera lo que me sucedió al ver de lejos a esa piba, porque fue tal el grado de atracción que terminé acercándome hasta tener su rostro casi pegado al mío –hice todo un rodeo entre la gente para quedarme mirándola fijamente-. Y dije: ¡Oh, gracias al puto Dios en el que no creo, todavía tengo deseos! Fue cuasi orgásmico el instante en que me quedé completamente anonadada con la mirada perdida en esos ojos marrones.